EL PRINCIPIO

NIVEL 4

PUBLICADO EN 1983


 

INTRODUCCIÓN

Estamos entrando en una nueva era. Vivimos en una época de rápida transición. Muchos cambios están ocurriendo en los individuos, en las familias, en la sociedad, en las naciones y en el mundo. Es natural que, entre la gente de conciencia, surgirían preocupaciones acerca de la dirección hacia donde se dirigen estos cambios, y que se sentiría que aún es necesario un cambio más fundamental.

El Principio, el cual está bosquejado en este tomo, es una visión y una guía que ofrece esperanza a aquéllos que quieren encontrar la esencia de la vida y la manera de vivir correctamente. Todos nosotros, en algún momento, nos hemos hecho preguntas fundamentales acerca de Dios, de nosotros mismos, y del mundo. Con alguna frecuencia, también, nos hemos preguntado cuál será nuestro futuro. Tales preguntas son comunes en todas las personas. Sin embargo, las respuestas que hasta ahora se han encontrado, han sido insuficientes. Para responder a estos interrogantes, hay que considerarlos desde una nueva perspectiva, la cual nos dará las soluciones que puedan satisfacer a todos. Este libro, El Principio, esquema general, está dirigido hacia este propósito.

El Principio es la enseñanza revelada por Dios al Reverendo Sun Myung Moon. El Reverendo Moon no estudió la teología ni la filosofía en la escuela, ni con ningún profesor, sino que Dios lo eligió a él para expresar Su Voluntad. Pero la revelación de Dios no viene de arriba tan fácilmente como el agua que cae de una catarata, ni es dada en una sola entrega. Tiene ciertas etapas y, para su desenvolvimiento, es esencial que nosotros le respondamos a El de una manera apropiada.

Sun Myung Moon fue llamado por Dios la primera vez cuando él tenía 16 años de edad. El deambuló a través del mundo invisible (espiritual), que es el mundo de la causa, procurando resolver todas las preguntas fundamentales acerca de la vida y del universo. Tuvo que superar tremendos obstáculos en el mundo espiritual. En su búsqueda de la verdad, anduvo por un sendero de sufrimiento y libró una batalla sangrienta contra las fuerzas de Satanás. Solamente Dios conoce realmente la clase de camino que él atravesó. Se comunicó libremente con Jesús y con los santos en el paraíso. En su comunicación espiritual con Dios, Sun Myung Moon recibió revelaciones acerca de los aspectos fundamentales de la voluntad de Dios para la vida humana.

Para sistematizar y enseñar este conocimiento, él tuvo que pasar innumerables horas en oración y en el estudio de la Biblia. En el año 1950, comenzó a enseñar formalmente las partes más importantes del Principio a sus discípulos. No obstante, una gran parte del Principio recibido por el Reverendo Moon está todavía sin publicar. Otros aspectos de la revelación del Principio serán comunicados de acuerdo al progreso de la providencia y al desarrollo del fundamento en la tierra.

Dos textos, titulados Wol-li Hae-sul (explicación del Principio) (Seúl, Corea: Segye Kidokyo Tongil Shillyong Hyophwe, 1957; sin traducir) y Wol-li Kang-ron (discurso sobre el Principio) (Seúl, Corea: Segye Kidakyo Tongil Shillyong Hyophwe, 1966; publicado en inglés como Divine Principle, Washington, D.C.: HSA-UWC, 1973) han sido usados como la doctrina oficial de la Iglesia de Unificación. Fueron escritos por Hyo Won Eu, el primer presidente de la Iglesia de Unificación de Corea, quien sirvió al Reverendo Moon en los primeros años de su ministerio y quien fue instruido directamente por él.

A petición del Reverendo Moon, este libro, El Principio, esquema general, el cual está basado en el Wol-li Kang-ron, tiene el propósito de ayudar a los lectores a entender el Principio y servir como esquema de las conferencias. Yo (este texto fue escrito en coreano por Chung Hwan Kwak) estudié y enseñé el Principio por más de veinte años bajo la guía del Reverendo Moon. Sin embargo, aún carezco de una comprensión completa del Principio y de la habilidad para expresarlo perfectamente. Por no querer disminuir el precioso valor del Principio en sí mismo, he escrito este libro con oración. Si hay alguna confusión en la forma en que explico el Principio, toda la responsabilidad es mía.

Según el Principio, Dios es el origen del amor y del corazón. El motivo de Dios para crear es la realización de Su ideal de amor, y la realización de este ideal es la meta de la creación. En el mundo en el cual el ideal de Dios es realizado, la humanidad y todas las cosas tienen el destino de vivir en felicidad y en armonía, con el amor de Dios como la fuente de su vida y su alegría. El mundo en el cual la esfera del amor ideal de Dios es completa, es el reino de los cielos.

Dios nos creó en la tierra, y no en el cielo. El ideal de Dios, realizado en la tierra, es llamado el reino de los cielos en la tierra. Nosotros, como los hijos de Dios, fuimos creados para vivir en este reino de Dios en la tierra. Al dejar nuestro cuerpo físico, nuestro espíritu entraría al reino de Dios en el mundo espiritual, donde viviríamos eternamente. (La relación entre estos dos mundos sería semejante a aquélla entre la mente y el cuerpo en un ser humano.) El reino de los cielos, sea en la tierra o en el cielo, es el lugar donde un individuo quien ha experimentado completamente el amor de Dios, viviría en felicidad eternamente, en una relación ideal de amor con Dios y con otras personas. En el mundo ideal del amor de Dios, no podría haber pecado, mal, injusticia ni restricción.

Pero el primer hombre y la primera mujer abandonaron la dimensión del amor de Dios. No cumplieron su responsabilidad de vivir según la palabra de Dios, y como resultado no se perfeccionaron. Esto fue la caída, y su resultado fue que el pecado y el mal entraron al mundo, y el infierno, que es la dimensión fuera del amor de Dios, llegó a existir.

¿Podría Dios abandonar a este mundo lleno de pecado, injusticia y sufrimiento? No, nunca podría hacerlo. Como El dijo en Isaías 46:11: "Tal como lo he dicho, así se cumplirá; como lo he planeado, así lo haré". Dios, con toda seguridad, nos restaurará para que lleguemos a realizar las bendiciones que El nos dio después de la creación (Génesis 1:28). Hacia este fin, Dios ha estado trabajando continuamente para nuestra salvación. Esta obra se llama la providencia de la restauración, a través de la cual El establecerá por fin Su reino ideal del amor, lo cual fue Su propósito original cuando creó al mundo.

Dios es un Dios vivo y activo. Tanto a través de la historia como en la mente de las personas, la providencia activa de Dios ha dejado su huella. Si el objeto de este Dios vivo es la humanidad, ¿cómo ha actuado ésta a través de la historia? En cada época de la historia, Dios ha tenido que tratar con ella, según su estado espiritual e intelectual. ¿Han permanecido las personas de la humanidad iguales internamente, o han progresado y mejorado constantemente? Si no hubiésemos caído, habríamos reflejado el carácter (Juan 14:20) y la perfección (Mateo 5:48) de Dios, y así Dios habría podido relacionarse directamente con nosotros. Sin embargo, Adán y Eva, nuestros primeros antepasados, cayeron y se hicieron la encarnación del pecado y del mal, en lugar de llegar a ser las personas que Dios había previsto originalmente. Como resultado de la caída, la espiritualidad y el intelecto humanos fueron reducidos a un nivel muy bajo.

A través de la providencia de Dios de la restauración, sin embargo, la espiritualidad y el intelecto de la gente caída se han desarrollado gradualmente. A medida que los niveles espirituales e intelectuales humanos se iban desarrollando en cada época, Dios podía revisar los medios de educar a la gente y de relacionarse con ella. Por ejemplo, en el tiempo de Abraham, cuando la espiritualidad y el intelecto humanos eran rnuy bajos, Dios tuvo que hacer que la gente se aproximara a El a través del ofrecimiento de sacrificios. La gente de aquella época estaba demasiado inmadura para responder a leyes y mandamientos. Algunos siglos más tarde, en el tiempo de Abraham, cuando la espiritualidad y el intelecto humanos eran muy bajos, Dios tuvo que hacer que la gente se aproximara a El a través del ofrecimiento de sacrificios. La gente de aquella época estaba demasiado inmadura para responder a leyes y mandamientos. Algunos siglos más tarde, en el tiempo de Moisés, Dios llevó a cabo Su providencia a través de la ley. En el tiempo de Jesús, en lugar de repetir la misma providencia a través de leyes o mandamientos, Dios obró de una manera nueva para llevar a la gente más cerca de El. Relacionándose con ellos en un nivel apropiado a su espiritualidad durante aquella época, les dio el Evangelio.

El hecho de que la gente judía, que tan devotamente creía en Dios, no reconoció a Su hijo, Jesús, como el salvador, es un punto crítico en la providencia de la restauración. ¿Por qué la gente judía no pudo reconocerlo? En aquel tiempo, la gente de Israel estaba siguiendo a Dios mediante la observación de la ley. Pero después de enviar a Su hijo Jesús, Dios quería comenzar a aproximarse a la gente a través de él, por medio de la nueva providencia del Evangelio. A la luz de estos hechos históricos, podemos ver que Dios, según el nivel del desarrollo espiritual e intelectual de la humanidad, siempre ha adoptado el método más apropiado para comunicarse con ella. Los objetos del Dios vivo y de Su providencia no son fósiles, sino que son personas vivas y muy activas.

Entonces, ¿cuál es el enfoque actual de la providencia de Dios? No son las personas de la época de Jesús, ni las personas del tiempo de Moisés, ni la gente primitiva de los tiempos anteriores. Es la gente contemporánea, la cual vive aquí en la tierra actualmente. Pero no podemos negar que hoy en día muchos de los jóvenes no tienen interés en las iglesias, y que las personas en general están abandonándolas. La gente de hoy, con su orientación racional y científica, exige un entendimiento más claro y profundo de la verdad, así como una explicación de las aparentes contradicciones en las enseñanzas y prácticas religiosas, antes de emprender un modo religioso de vivir. Como hemos visto a través del proceso histórico de la restauración de Dios, Dios está vivo y nunca ha dejado de trabajar. Por eso, sabemos que El le dará a la gente contemporánea una nueva expresión de la verdad, la cual podrá conducirnos a la salvación y a una nueva era.

Al examinar la Biblia, surgen muchas preguntas difíciles. Por ejemplo, ¿cuál es la relación apropiada entre Dios, Jesús, y nosotros? ¿Cuál es el entendimiento correcto de la resurrección y de los últimos días? ¿Por qué debe volver Jesús? ¿Cuándo y cómo volverá? Las respuestas a todas estas preguntas han sido dadas a través de parábolas y símbolos, pero aun éstos tienen que ser explicados más claramente.

Leemos en Juan 16:25 que Jesús dijo: "Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre". En Juan 16:12-13, leemos que él dijo también: "Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir". Y en el Apocalipsis 10:11, leemos: "Tienes que profetizar otra vez contra muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes". Cada uno de estos pasajes indica que en los últimos días una nueva expresión de la verdad será dada.

Debido a que la revelación que recibiremos será nueva, habrá aspectos que no serán entendidos desde el punto de vista de la doctrina convencional y la tradición. De la misma manera, aunque las enseñanzas de Jesús se basaron en el Antiguo Testamento, la gente de su época estaba ligada a una interpretación tan literal del Antiguo Testamento que ellos no pudieron entender a Jesús. Fue por esta razón que Jesús dijo que "el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos" (Lucas 5:38), lo cual significa que ellos debían renovarse si querían recibir las nuevas palabras.

Sabemos que Dios obró a través de Noé y Abraham, y que habló por Moisés y Jesús. Puesto que este mismo Dios vive hoy, ¿sería acaso El incapaz de dar una nueva revelación? La Iglesia no necesita otra interpretación humana de la Biblia. Lo que importa es cómo Dios la interpreta, y que nosotros, viviendo según Sus palabras, realicemos Su Voluntad.

Hay otra razón por la que la humanidad necesita una nueva y profunda expresión de la verdad. Podemos ver claramente el rápido colapso de la civilización moderna y del orden en la sociedad, sin ninguna solución satisfactoria a la vista. Un sentimiento de vacío, soledad y descontento ha llevado a muchas personas a la desesperación, a la confusión, al desenfreno y al abuso del alcohol y de las drogas. La confusión en la sociedad acerca de las normas de valor y de conducta ha dado origen a una fuerte tendencia hacia el egoísmo, la disgregación de la familia, el rápido aumento del crimen, la delincuencia juvenil, y toda clase de inmoralidad, los cuales están socavando los cimientos de la sociedad y creando una desconfianza en el futuro. La violencia y la guerra, el racismo, la distribución desigual de la riqueza, la impotencia de las religiones mundiales de guiar a la gente de la edad moderna y la expansión del comunismo ateo, intensifican las dudas sobre el futuro de la civilización moderna. Ninguno de estos graves problemas puede resolverse completa ni parcialmente en un instante. Hace falta una solución fundamental y eterna. Puesto que Dios vive, El con toda seguridad nos salvará de esta crisis de una manera nueva y revolucionaria.

Antes de encontrar una solución eficaz de estos problemas, hay que entender sus causas. Los problemas del mundo nunca han podido eliminarse, porque hasta ahora, nadie ha entendido plenamente sus causas. El Principio, además de explicar las causas fundamentales de los problemas humanos, también presenta soluciones claras y prácticas, las cuales hacen posible que el individuo y la familia (que son el corazón de la sociedad humana), a través de la educación, puedan libre y felizmente cambiar su modo de vivir.

Para la humanidad caída, el conocimiento es una renovación intelectual y espiritual; la ignorancia es muerte y destrucción. Ningún sentimiento estético puede proceder de la ignorancia, ni pueden florecer la voluntad ni la esperanza en ella. La ignorancia y el desconocimiento acerca de Dios pueden llevarnos a la desesperanza y a la más completa soledad.

El Principio no solamente demuestra que Dios existe, sino que también explica el corazón original de Dios y los detalles de Su providencia como se han revelado a través de la historia. Además, fomenta un cambio de carácter para aquéllos que sinceramente desean encontrar a Dios por medio de una experiencia espiritual con el Espíritu Santo. Cuanto más experimentamos el amor verdadero de Dios a través de un entendimiento del Principio, tanto más experimentamos nuestra propia recreación. Y a la misma vez, podemos desarrollar relaciones humanas genuinas y sinceras con los demás.

Por el gran desarrollo en los medios de comunicación y de transporte, por el comercio y por los intercambios culturales, las naciones del mundo han logrado un gran acercamiento entre ellas, lo que hace que cada una directa o indirectamente influya a todas las demás. Pero a pesar de esta tendencia externa hacia un mundo en comunidad, en el contenido básico de las relaciones humanas, todavía se vislumbra una desconfianza y una enemistad, basadas en el egoísmo y en la carencia mutua de preocupación por los demás. No están presentes la unidad y la armonía en el sentido verdadero, lo que únicamente el amor de Dios puede hacer posible.

El Principio enseña que la familia es la unidad básica necesaria para la realización del amor de Dios. El Principio también afirma que solamente por el establecimiento de un hogar centrado en Dios, podrá el amor sembrarse en el corazón árido, o seco, de la gente moderna, y solamente entonces podrá establecerse una relación verdadera entre esposo y esposa, padres e hijos, hermanos y hermanas, y entre vecinos. El amor verdadero entre un esposo ideal y una esposa ideal es la condición fundamental para la felicidad de los seres humanos. Solamente cuando haya tal amor entre los padres, los hijos podrán entender y experimentar el amor ideal de Dios.

Según el ideal original de Dios, los seres humanos le amarían a El como a su padre, y vivirían en hermandad como una gran familia. El Principio es una guía para despertar en la humanidad este amor original y para restaurar las relaciones humanas originales que podrán crear una sociedad mundial de una sola familia.

El Principio también conducirá hacia la unificación de las verdades internas, lo que la religión ha buscado, y de las verdades externas, propósito de la ciencia. Todo esfuerzo humano por encontrar la verdad está relacionado con Dios, y por esta razón, el Principio podrá lograr una unificación entre los diferentes campos de pensamiento.

Por otra parte, el Principio prevalecerá sobre la ideología comunista que niega a Dios, poniendo fin a la última batalla ideológica de la historia con una victoria para el lado de Dios. El cumplimiento de la providencia de la salvación incluirá la restauración de los pueblos bajo los regímenes comunistas, porque es la voluntad de Dios que ellos también tengan la oportunidad de perfeccionarse a través del amor de Dios y de Sus nuevas palabras.

Según el Principio, todas las religiones a través de la historia que buscaron y promovieron un modo de vivir concienzudo, llegaron a existir, directa o indirectamente, por la voluntad de Dios. Hoy el cristianismo desempeña un papel central en la realización de la meta total de la providencia de Dios. Pero Dios también ha conducido a la gente de otras naciones, y les ha inspirado a establecer religiones de acuerdo con su tiempo y ambiente particulares, preparándoles para recibir al Mesías en el futuro. Como dice Juan 3:16 "Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna". Dios envía al Mesías no solamente para los cristianos, sino para toda la humanidad.

La revelación que Dios le dio a Sun Myung Moon fue otorgada silenciosamente en el Oriente, pero ha dado a los hombres y mujeres de todo el mundo, especialmente a la gente joven, una nueva felicidad y una nueva esperanza, dándoles vida en lo profundo de sus corazones. La gente joven de más de ciento veinte naciones, de diferentes razas, orígenes culturales y modos de vivir, ha adoptado esta revelación, encontrando en ella un significado nuevo y siguiendo la voluntad de Dios con entusiasmo y con pasión. Aquí presentamos un esquema del Principio, con la esperanza de que impresione la mente y el espíritu, y de que transforme a un individuo con inquietudes, en una persona de carácter nuevo centrado en Dios.

 

 

CAPITULO UNO


LOS PRINCIPIOS DE LA CREACIÓN

 

Sin entender la naturaleza de Dios, el Creador, no se puede resolver las preguntas fundamentales acerca de la vida y del universo. Para encontrar soluciones a las preguntas acerca de cualquier ser resultante, hay que estudiar primero el ser causal. Por eso, debemos empezar con el entendimiento de la naturaleza de Dios, el Creador, y los principios por los cuales El creó el mundo. Este capítulo, titulado "Los Principios de la Creación", explica la naturaleza de Dios y estos principios, dando respuestas a las preguntas fundamentales acerca de la vida y del universo.

 

I. LAS CARACTERÍSTICAS DUALES DE DIOS Y DE LA CREACIÓN

A. Las características duales de Dios

¿Cómo podemos conocer la naturaleza de Dios, quien es invisible? Así como la obra de un artista es una manifestación visible de la naturaleza invisible de su autor, todo ser en la creación es una manifestación substancial de la naturaleza invisible de Dios, su Creador. Así como podemos saber algo del carácter del autor a través de su obra, de igual manera podemos percibir la naturaleza de Dios a través de Su creación.

Por esta razón San Pablo dijo: "Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo, se deja ver a la inteligencia a través de sus obras: su poder eterno y su divinidad, en forma que son inexcusables..." (Romanos 1:20)

Determinaremos lo que es la naturaleza de Dios por medio de encontrar las características que son comunes a todas las entidades de Su creación.

1. Las características duales de carácter interno (Sung Sang) y forma externa (Hyung Sang)

Encontramos que todos los seres existentes tienen un carácter interno invisible y una forma externa visible. Sung Sang y Hyung Sang son términos coreanos que pueden traducirse aproximadamente como carácter interno y forma externa. La naturaleza interna, o carácter, de cualquier ser es su Sung Sang, el cual es invisible, mientras que la materia, la estructura y la forma de cualquier ser son su Hyung Sang, el cual es visible.

En un ser humano, sencillamente hablando, la mente invisible o el carácter interno, es el Sung Sang, mientras que el cuerpo visible o la forma externa, es el Hyung Sang. Un animal tiene una mente instintiva invisible (Sung Sang) y un cuerpo visible (Hyung Sang), el cual está compuesto de tejidos y órganos. Una planta tiene su vida y sus varias características internas invisibles (Sung Sang) así como su parte material visible o forma externa (Hyung Sang), la cual está compuesta de células. Podemos aplicar este mismo principio a los elementos. Las moléculas, los átomos y las partículas también tienen un carácter interno (Sung Sang), el cual es su atributo físico-químico, mientras que su materia visible y su estructura son su forma externa (Hyung Sang).

En un ser humano, la mente es el sujeto y el motor del cuerpo; de manera que el cuerpo se mueve de acuerdo con la dirección de la mente. Del mismo modo, la mente (el carácter interno) de los animales, las plantas, las moléculas, los átomos y las partículas, dirige y controla su cuerpo (su forma externa).

El cuerpo (la forma externa) refleja y se asemeja a la mente (el carácter interno). Aunque no se puede ver la mente, ésta tiene su propia "forma", y el cuerpo, reflejando y asemejándose a la mente, asume la forma correspondiente. La mente y el cuerpo son simplemente los aspectos interno y externo de la misma persona, siendo la mente la causa y teniendo la posición de sujeto en relación con el cuerpo. Así, es posible percibir muchas cosas acerca de la mente y del destino de una persona por medio de examinar su apariencia externa. Debido a esto, podemos entender que el cuerpo y la mente son simplemente los aspectos interno y externo de todo ser. La mente o el carácter interno es el aspecto causal de un ser y está en la posición de sujeto en relación con el cuerpo; el cuerpo o la forma externa es el aspecto resultante y está en la posición de objeto en relación con la mente, de modo que el cuerpo puede llamarse la "segunda mente".

Dios es la Causa Primera y está en la posición de sujeto en relación con todos los seres creados. Entonces, puesto que todo ser creado tiene las características duales de carácter interno (Sung Sang) y forma externa (Hyung Sang), Dios también debe tenerlas (Romanos 1:20). Los atributos internos (Sung Sang) de Dios, los cuales están en la posición de sujeto en relación con los atributos internos de todos los seres creados, se llaman el Sung Sang original, y los atributos externos (Hyung Sang) de Dios, los cuales están en la posición de sujeto en relación con los atributos externos de todos los seres creados, se llaman el Hyung Sang original. El Sung Sang original y el Hyung Sang original de Dios no existen como entidades independientes, sino en una relación recíproca y armoniosa entre si. Dios, la Causa Primera del mundo resultante, es el ser sujeto de estas características duales originales armonizadas.

2. Las características duales de la positividad y la negatividad

Además que las características duales de carácter interno y forma externa (Sung Sang y Hyung Sang), también encontramos que en la creación hay las características duales de la positividad y la negatividad* , las cuales existen en una relación recíproca entre sí. Los átomos, por ejemplo, están formados de la relación recíproca entre partículas positivas y negativas. Estos átomos mismos tienen características positivas y negativas y, basados en tales características, dos o más átomos entran en una relación reciproca, formando moléculas. Las plantas tienen elementos masculinos y femeninos. La mayoría de los animales se reproducen a través de las relaciones entre macho y hembra. Todas las plantas y los animales existen y se reproducen en virtud de innumerables relaciones interdependientes, internas y externas, de elementos positivos y negativos.

La Biblia dice que Dios no estaba satisfecho con el hombre solo (Génesis 2:18), y por eso El hizo a una mujer, Eva, como "una ayuda" de Adán. Entonces por primera vez vio Dios cuanto había hecho, y dijo que "...todo estaba muy bien". La humanidad está compuesta de hombres y mujeres, y la sociedad humane existe y se desarrolla a través de las relaciones recíprocas entre hombres y mujeres.

La relación entre las características duales de la positividad y la negatividad es semejante a la que existe entre las características duales de carácter interno (Sung Sang) y forma externa (Hyung Sang). La positividad y la negatividad, como éstas, tienen una relación recíproca de sujeto y objeto, causa y resultado, e interno y externo. La creación está hecha de tal 'modo que todo existe a través de la relación reciproca entre la positividad y la negatividad.

¿Cuál es la fuente de estas características duales de la positividad y la negatividad que pueden encontrarse por toda la creación? Todos los seres creados, porque son seres resultantes, tienen las características duales de la positividad y la negatividad porque Dios, quien es su fuente fundamental y la Causa Primera de todas las cosas, también tiene estas características duales. Se puede entender este hecho del Génesis 1:27, que dice: "Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya,... macho y hembra los creó".

Dios, como la Causa Primera del mundo resultante, es el ser cuyos atributos de la positividad y la negatividad están en la posición de sujeto hacia todos los aspectos positivos y negativos de los seres creados. Los aspectos positivos y negativos de Dios, los cuales son subjetivos, se llaman la positividad original y la negatividad original. Estos aspectos están armonizados en Dios, de manera que puede decirse que Dios es el ser de los aspectos positivo y negativo armonizados.

3. Las características duales de Dios

¿Cuál es la relación entre las características duales de carácter interno y forma externa (Sung Sang y Hyung Sang), y las características duales de la positividad y la negatividad? En todos los acres, las características duales de positivo y negativo, o masculino y femenino, son atributos de su carácter interno y de su forma externa. En otras palabras, el carácter interno (la mente) posee atributos positivos y negativos, y la forma externa (el cuerpo) también posee atributos positivos y negativos. Por esta razón, la mente y el cuerpo son los aspectos más fundamentales del individuo humano, mientras que la masculinidad y la feminidad son aspectos secundarios.

Consideremos los aspectos duales de mente y cuerpo en la humanidad. En la mente, hay emoción positivo, la cual es brillante o activa, y hay emoción negativa, la cual es sentimental o tranquila. Hay intelecto positivo, el cual es activo, e intelecto negativo, el cual es pasivo. Hay voluntad positiva, la cual inicia y dirige, y hay voluntad negativa, la cual es pasiva y receptiva. En el cuerpo físico humano, también, hay aspectos positivos y negativos: las partes salientes, o convexas, son los aspectos positivos, mientras que las partes hundidas. o cóncavas, son los aspectos negativos. Así, podemos ver que la positividad y la negatividad son atributos de la mente y del cuerpo humanos.

Del mismo modo, la positividad original y la negatividad original de Dios son atributos de Su carácter interno (Sung Sang original) y de Su forma externa (Hyung Sang original). En resumen, Dios, quien es la Causa Primera y el sujeto, tiene las características duales de carácter interno y forma externa originales, armonizadas con las características duales de la positividad y la negatividad originales.

¿En qué consiste este carácter interno (Sung Sang original) de Dios, y cómo se manifiesta ello a través de la creación? El Sung Sang original de Dios es Su naturaleza invisible, la cual es el origen de los aspectos internos e invisibles de todos los seres creados. Estos aspectos internos son la mente de los seres humanos, el instinto de los animales, la vida de las plantas, y el carácter fisico-químico de los minerales y de los elementos. El Sung Sang original de Dios es Su mente, la cual incluye la emoción, el intelecto, y la voluntad, tanto como los conceptos y la ley. No obstante, la característica interna más esencial de Dios es Su corazón.

¿En qué consiste la forma externa (Hyung Sang original) de Dios, y cómo se manifiesta ella a través de la creación? Los aspectos externos de Dios son el origen de la substancia y la forma de todos los seres creados: el cuerpo humano, los cuerpos de los animales y las plantas, y la substancia y la forma de la materia inorgánica. La primera energía universal (véase la próxima sección) y la materia son los atributos principales de los aspectos externos de Dios.

 

B. La relación entre Dios y la creación

Todo ser creado es un objeto substancial de Dios, y es la expresión y la forma visible y substancial de las características duales de Dios, el sujeto invisible. Cuando un ser creado se hace un objeto perfecto en relación con Dios, el sujeto, la voluntad de Dios se realiza plenamente. El mundo en su totalidad debería ser como un cuerpo orgánico perfecto que se mueve, o permanece en calma, únicamente según la mete de Dios pare la creación.

Aunque todos los seres creados reflejan las características duales de Dios, podemos clasificarlos en dos categorías: primero, la humanidad, y segundo, todas las demás cosas. La humanidad es creada pare ser la imagen de Dios, y así se llama el objeto substancial en la imagen de Dios (objeto substancial en imagen). Todas las demás cosas se asemejan a Dios simbólicamente, y así se llaman objetos substanciales simbólicos de Dios.

Cualquier objeto substancial que contenga características duales que se asemejen a las características duales de Dios se llama una encarnación individual de la verdad. Como hemos visto, toda encarnación individual de la verdad tiene dentro de si las características duales de carácter interno y forma externa, y positividad y negatividad. Estas características duales tienen su origen en Dios.

Hagamos un resumen de la relación entre Dios y la creación desde el punto de vista de las características duales. La creación es el objeto substancial de Dios, y consiste en encarnaciones individuales de la verdad, las cuales son manifestaciones de las características duales de Dios en forma de imagen (la humanidad) o en forma de símbolo (todas las demás cosas).

Cuando consideramos a Dios y la creación en su totalidad, notamos que la relación entre Dios y la creación corresponde aquélla entre la mente y el cuerpo. Dios es la cause interna e invisible, y la mente y el sujeto masculino pare la creación; la creación es el resultado externo y visible; es el cuerpo y el objeto femenino de Dios.

 

II. LA PRIMERA FUERZA UNIVERSAL, LA ACCIÓN DE DAR Y RECIBIR, Y EL FUNDAMENTO DE CUATRO POSICIONES

A. La primera fuerza universal

En Exodo 3:14, dijo Dios a Moisés: "Yo soy el que soy.» Dios existía antes del tiempo y del espacio, y trasciende el tiempo y el espacio. Dios es un ser eterno, autoexistente y absoluto. Por lo tanto, la fuerza fundamental de Su ser debe ser eterna, autoexistente y absoluta. La fuerza original no fue creada, sino que ha existido dentro de Dios desde el comienzo, trascendiendo el tiempo y el espacio. Esta fuerza, que se llama la primera fuerza universal, es la fuerza fundamental de Dios, el Creador. Es también la fuerza fundamental de la creación, que es el objeto substancial de Dios. Cada ser creado, o encarnación individual de la verdad, está dotado por Dios de esta primera fuerza universal.

 

B. La acción de dar y recibir

1. El significado de la acción de dar y recibir

Todo ser creado por Dios tiene las características esenciales de carácter interno y forma externa, y de la positividad y la negatividad. Existen estos seres como individuos separados y sin relación entre sí, o tienen alguna relación recíproca? Un ser individual puede parecer independiente de los demás, pero la creación entera tiene su origen en el ideal de Dios, quien es el ser de las características duales armonizadas. Por lo tanto, todo ser creado no puede existir independientemente, sino que es creado pare existir a través de relaciones reciprocas.

La relación ideal entre sujeto y objeto se establece cuando el sujeto y el objeto tienen una buena acción recíproca entre si. Esta acción reciproca es iniciada por la primera fuerza universal y se llama la acción de dar y recibir. Cuando los aspectos de sujeto y objeto dentro de un ser, o entre seres, entran en la acción de dar y recibir, son generadas todas las fuerzas necesarias pare su existencia, reproducción y acción.

Consideremos algunos ejemplos. El cuerpo mantiene su vida por medio de la acción de dar y recibir entre las arterias y las venas, y por medio de la inhalación y la exhalación. El individuo realiza la finalidad de su existencia por medio de la acción de dar y recibir entre mente y cuerpo. La familia y la sociedad existen por medio de la acción de dar y recibir entre individuos y grupos. Las cosas materiales llegan a existir y a mantener su existencia cuando los elementos de sujeto y objeto dentro de ellas hacen un movimiento armonioso y generan reacciones físico-químicas por medio de la acción de dar y recibir. Tanto las plantas como los animales mantienen sus funciones por medio de la acción de dar y recibir entre sus varios órganos y sistemas. Encontramos que aun el sistema solar existe por medio de la acción de dar y recibir entre el sol y los demás planetas en sus movimientos orbitales.

2. La relación entre la primera fuerza universal y las fuerzas de la acción de dar y recibir

Las fuerzas de la acción de dar y recibir son las fuerzas generadas por medio de una buena acción recíproca entre sujeto y objeto. Esta acción es iniciada por la primera fuerza universal, y así la primera fuerza universal es causal, vertical, y está en la posición de sujeto en relación con las fuerzas de la acción de afar y recibir, que son resultantes, horizontales, y están en la posición de objeto.

La primera fuerza universal se origina en Dios y es la fuerza que Dios proyecta dentro de cada ser al crearlo. Las fuerzas de la acción de dar y recibir son aquéllas que se manifiestan dentro de todos los seres creados, y en las relaciones entre ellos. Además, son las fuerzas a través de las cuales todo ser creado existe, se reproduce y actúa.

La primera fuerza universal es un elemento básico que está presente en todas las cosas, pero que tiene su origen en una sola fuente, Dios. Como resultado, hay armonía entre las numerosas formas de la creación, a pesar de las innumerables clases de acciones recíprocas de dar y recibir iniciadas por la primera fuerza universal.

La acción de dar y recibir, porque tiene como iniciador la primera fuerza universal, es dirigida por un propósito unificado. A través de sus relaciones orgánicas recíprocas, genera las fuerzas necesarias pare la existencia, la reproducción, y la acción de todas las cosas, desde lo más pequeño hasta lo más grande.

La primera fuerza universal controla la dirección y la meta de todas las acciones de dar y recibir. La acción de dar y recibir existe no solamente pare que un sujeto y un objeto puedan realizar sus propósitos individuales, sino también para que se alcance la meta más grande de unificar todas las cosas. La mete final de la acción de dar y recibir es la unión del sujeto y el objeto, y su desarrollo hacia una dimensión más grande y más elevada. El sujeto y el objeto, después de unirse, juntos forman una entidad en un nivel más elevado. Entonces, esta entidad del sujeto y objeto unidos busca entrar en la acción de dar y recibir con una entidad de nivel correspondiente, ya en una dimensión más elevada; uniéndose con ella, se desarrolla y llega a ser una entidad aún más elevada. Todo ser tiene propósitos duales: el de mantenerse a sí mismo, y el de mantener a la totalidad, por eso se puede decir que el universo es un inmenso cuerpo orgánico de propósitos duales interpenetrados y armonizados. (Esto se explicará en más detalle en la sección "La mete de la creación".)

3. La relación entre Dios y la humanidad en términos de la acción de dar y recibir

Consideremos ahora la relación entre Dios y la humanidad en términos de la acción de dar y recibir. El hecho de que Dios dio Su mandamiento a los primeros antepasados humanos (Génesis 2:17) significa que ellos fueron creados para responder Dios por medio del obedecer aquel mandamiento. Los seres humanos originalmente deberían haber mantenido una perfecta acción de dar y recibir con Dios. Un individuo, cuando se asemeja a la perfección de Dios y encarna el carácter de Dios (Mateo 5:48), llega a ser un objeto perfeccionado en relación con Dios. Entonces automáticamente tiene una plena relación de dar y recibir con Dios. Tal individuo es uno con la voluntad de Dios, y Dios se trace el centro de sus pensamientos, su comportamiento y su vida (Juan 14:20). Si los primeros seres humanos hubieran establecido una perfecta relación vertical con Dios, sus descendientes también habrían podido mantener una perfecta acción de dar y recibir con El. También habrían podido mantener relaciones armoniosas entre sí, viviendo el uno pare el otro y realizando así el reino de los cielos en la tierra. Pero a través de la caída de los primeros seres humanos, esta relación de dar y recibir con Dios fue destruida. Como consecuencia, sus descendientes no han sido capaces de mantener una relación armoniosa de dar y recibir con Dios ni con sus semejantes.

El Mesías es el Hijo de Dios, quien se trace uno con Dios por medio de una relación plena de dar y recibir con El. Un individuo caído, además de vivir una vida de fe, debe llegar a ser un objeto que servirá al Mesías absolutamente como el sujeto central. A través de la acción de dar y recibir con el Mesías, el individuo caído puede unirse con él, quien es un mediador con Dios, y de este modo puede restaurar su relación de dar y y recibir con Dios. Por eso, Jesús es llamado un "mediador" (I Timoteo 2:5) y "el Camino, la Verdad y la Vida" (Juan 14:ó) pare la gente caída.

Como está implícito en el término "la acción de dar y recibir", la primera acción es dar, y luego recibir; no recibir, y luego dar. El hecho de que Dios creó significa que El dio de Sí mismo. En otras palabras, El se sacrificó por Su creación. Así, la ley celestial es que el dar precede el recibir. No obstante, la gente caída muchas veces no devuelve ni aun después de haber recibido, y de este modo de vivir han surgido muchos de los problemas del mundo.

Jesús vino pare servir a la humanidad con amor y sacrificio:

" ...el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir" (Mateo 20:28)

Jesús enseñó directamente acerca del principio de la acción de dar y recibir cuando dijo:

"No juzguéis, pare que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá." (Mateo 7:1-2) y también cuando dijo:

"...todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos...." (Mateo 7:12)

 

C. La acción de origen-división-unión, el propósito de los tres objetos y el fundamento de cuatro posiciones

1. La acción de origen-división-unión

Dios es el origen y el ser sujeto invisible de todas las cosas. Las características duales de Dios se reflejan en seres substanciales, algunos en la posición de sujeto y otros en la posición de objeto. A través de la acción de la primera fuerza universal, un ser en la posición de sujeto, y otro en la posición de objeto, después de formar una base recíproca, entran en la acción de dar y recibir, de esta manera formando una unión que se transforma en un nuevo objeto a Dios. Como hemos visto, el paso anterior a la acción de dar y recibir es el establecimiento de una base recíproca. Esto es posible cuando el sujeto y el objeto den prioridad al propósito para la totalidad en lugar de a sus propósitos individuales.

La unión formada por el sujeto y el objeto es la realización substancial del propósito pare la totalidad, el cual el sujeto y el objeto tienen en común. También es el fruto o el resultado del elemento de propósito que está dentro de la primera fuerza universal, el cual ejerce influencia sobre el sujeto y el objeto. En breve, la acción de origen-división-unión es el curve de desarrollo de la fuerza que comienza en Dios (el origen), se divide, y luego se une otra vez.

2. El propósito de los tres objetos

Cuando cada uno de los cuatro seres—el origen, el sujeto, el objeto, y su unión resultante—tome una posición de sujeto en relación con los otros tres, se forma una base de tres objetos. Por medio de la primera fuerza universal, cada sujeto ejerce la acción de dar y recibir con sus tres objetos. De esta manera, se une con cada uno de sus objetos y realiza el propósito de los tres objetos.

Como ya se ha explicado, la base para la existencia de un ser individual no puede ser establecida por aquel ser solo. Puede establecerse únicamente cuando un ser tiene un objeto o un sujeto ideal con el cual puede ejercer la acción de dar y recibir. Cuando un ser, en la posición de sujeto, tiene tres objetos ideales pare la acción de dar y recibir, tiene una base complete pare su existencia. Por lo tanto, un ser puede realizar la finalidad de su existencia solamente a través de la realización del propósito de los tres objetos.

Si Adán y Eva se hubieran perfeccionado como encarnaciones individuales de la naturaleza de Dios, y luego se hubieran hecho esposo y esposa, dando a luz hijos que encarnaran la bondad, ellos habrían establecido una familia ideal de bondad. En aquella familia, Adán, Eva, y sus hijos habrían realizado el propósito de los tres objetos. Todos ellos—Adán, Eva, y los hijos—considerarían que Dios, entre sus tres objetos, seria el primero con quien deberían tener una relación de dar y recibir. Es decir, el sujeto, el objeto, y su unión deberían, cada uno, tener a Dios en la posición del primer objeto entre sus tres objetos propios. Al hacer esto, todos los seres creados podrían unirse armoniosamente con el objetivo del cosmos y de la totalidad.

3. El fundamento de cuatro posiciones

Cuando el sujeto, el objeto, y su unión, los cuales llegan a existir por medio de la acción de origen-división-unión, realizan el propósito de los tres objetos, forman un fundamento eterno de poder. Este fundamento se llama el fundamento de cuatro posiciones. El fundamento de cuatro posiciones es formado cuando cada uno de los cuatro seres—Dios, el sujeto, el objeto, y su unión—realiza su propósito de los tres objetos. Podemos decir que el fundamento de cuatro posiciones es el fundamento de poder que comprende seis diferentes relaciones de dar y recibir, o doce diferentes direcciones de movimiento.

El fundamento ideal de cuatro posiciones se establece cuando el sujeto y el objeto se unen por medio de una acción ideal de dar y recibir que está centrada en Dios. El fundamento de cuatro posiciones es el fundamento básico sobre el cual Dios puede obrar. Es también el fundamento básico de la bondad, a través del cual la mete de la creación de Dios se realiza. Como será explicado luego en más detalle, la meta de Dios pare la creación es realizada a través de las tres bendiciones, las cuales se basan en el fundamento de cuatro posiciones.

Cuando la mente (sujeto) y el cuerpo (objeto) de una persona ejercen una acción ideal de dar y recibir centrada en Dios (el origen), ellos forman una persona ideal con mente y cuerpo unidos (unión), y se realice un fundamento individual de cuatro posiciones. Cuando un esposo y una esposa ejercen una acción ideal de dar y recibir, crean una familia que es un objeto perfecto de Dios, y se realiza un fundamento de cuatro posiciones en el nivel familiar. Cuando la humanidad y las cosas de la creación entran en una acción ideal de dar y recibir, la creación en su totalidad llega a ser un objeto perfecto de Dios, y se realiza un fundamento de cuatro posiciones pare el dominio de la humanidad sobre la creación. En todos los caves, Dios es el origen, y el corazón de Dios y Su voluntad de bondad son el centro y el núcleo. Por lo tanto, el fundamento de cuatro posiciones es el fundamento básico de la bondad, el cual realiza la meta de la creación de Dios.

El fundamento de cuatro posiciones es también la base del uso frecuente de los números tres, cuatro, siete y doce en la Biblia y en la providencia de la salvación (véase los capítulos 8-16). El fundamento de cuatro posiciones tiene que ser establecido a través del proceso de las tres etapas de la acción de origen-división-unión. Puesto que el fundamento de cuatro posiciones se establece a través de un proceso de tres etapas, también hay tres etapas en el período de crecimiento (véase la sección IV.B.), y "trece" es el número que representa cumplimiento. Desde un punto de vista estructural, el fundamento de cuatro posiciones se compone de cuatro elementos. Esta es la base pare el número "cuatro", el cual simboliza la estructura requerida pare la realización del ideal de Dios.

Puesto que el fundamento de cuatro posiciones se compone de cuatro diferentes elementos, o entidades, y es realizado por un proceso de tres etapas, es también la base para el frecuente uso simbólico de los números "siete" y "doce". "Doce" es también el número de las diferentes direcciones de movimiento que hay en las relaciones de dar y recibir entre las cuatro entidades del fundamento de cuatro posiciones.

Los números "siete" y "doce" representan el perfeccionamiento, o el cumplimiento, del fundamento de cuatro posiciones.

 

III. LA META DE LA CREACIÓN

A. El objetivo de Dios pare crear

Todo ser tiene su motivo pare existir. Si una cosa creada pierde este motivo, debe ser descartada. Siendo el motivo pare existir tan vital, ¿cuál es la finalidad de la existencia humana?

El motivo pare existir no es determinado por el ser creado; su objetivo verdadero es determinado por su creador. Por lo tanto, para poder entender el objetivo verdadero de la humanidad y del cosmos, hay que conocer la meta de Dios para la creación. ¿ Por qué Dios, quien es todopoderoso y absoluto comenzó a crear?

El aspecto más esencial de Dios es corazón. Corazón es el impulso de amar a un objeto, y es la fuente y el motor del amor. La naturaleza del corazón es buscar un objeto para amar, y esta naturaleza del corazón es el motivo de Dios pare

crear. Dios, cuya esencia es corazón, siente alegría cuando puede amar a un objeto que El creó. Si no tienen ningún objeto, Dios no puede satisfacer Su deseo de expresar el amor ilimitado de Su corazón. Dios hizo la creación pare ser el objeto que El podría amar.

Podemos ver en el primer capitulo del Génesis que siempre que Dios agregaba algo a Su creación, vio que "estaba bien". Dios quería que Sus creaciones fueran objetos de bondad y de felicidad en relación con El. Quería que la creación fuera el objeto de Su corazón pare poder amarla, recibiendo la satisfacción y la felicidad del amor.

 

B. ¿Cómo se produce la alegría?

Consideremos cómo sentimos la alegría. La alegría no es creada por un individuo solo, sino que la sentimos cuando tenemos un objeto que refleja nuestra propia naturaleza. Así, se puede decir que la alegría se derive del estimulo que un sujeto siente cuando su propia naturaleza es reflejada en un objeto, sea invisible o visible. Por ejemplo, un pintor siente alegría cuando tiene una visión o una idea estimulante como objeto, y también cuando su visión o idea está delante de él como una pintura substancial. La alegría es el resultado del estímulo sentido cuando el objeto refleja la naturaleza del pintor.

Cuando tenemos como objeto solamente una idea, ni el estímulo ni la alegría derivados de ella pueden ser substanciales. Por ejemplo, un artista puede sentir cierta alegría de una inspiración o de una idea que él tiene, pero su alegría no es tan plena ni tan complete como la alegría que sentirá cuando tiene delante de si la obra terminada, la cual encarna su inspiración. Recibimos el estímulo más fuerte y la alegría más grande de las relaciones con objetos concretos o substanciales. Este atributo humano viene de Dios, quien siente alegría cuando El ve Sus atributos internos y externos reflejados por Su creación.

 

C. La humanidad: el objeto de corazón para la alegría de Dios las tres bendiciones

La creación fue hecha en la imagen de los atributos internos y externos de Dios. La humanidad es un objeto substancial en la imagen de Dios, mientras que sodas las otras cosas de la creación son objetos substanciales que son símbolos de Dios. Por eso, la humanidad es el objeto, o el ser respondiente, que está más cerca del corazón de Dios.

Dios les dio a los primeros antepasados humanos, Adán y Eva, este mandamiento: " . . . mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el. día que comieres de él, morirás sin remedio." (Génesis 2:17)

Esto demuestra que Dios directamente comunicó Su voluntad v Su corazón a la humanidad. Si Dios nos hubiera creado incapaces de sentir Su corazón, no habría ningún motivo pare que Dios nos lo hubiera comunicado. Pero fuimos creados como los objetos que podrían entender y responder a la voluntad y al corazón de Dios, y así somos los seres más próximos a Su corazón. Fuimos creados como Sus hijos, quienes recibirán directamente el corazón de Dios, dándole alegría.

Como ya fue explicado, el fundamento de cuatro posiciones es el fundamento básico a través del cual Dios puede obrar. Cuando cumplimos el fundamento de cuatro posiciones centrado en el ideal del amor de Dios, llegamos a ser el objeto de corazón que devuelve alegría perfecta a Dios. Entonces se realiza la mete de Dios pare la humanidad, El Génesis 1:28 resume la mete de la creación de la humanidad por Dios en lo que son llamadas las tres bendiciones:

"Sea fecundos y multiplicaos y henchid la sierra y sometedla :.."

1. La primera bendición

La primera bendición de Dios ("Sea fecundos...") es nuestra habilidad de perfeccionar nuestro carácter a través de la debida acción de dar y recibir entre la mente y el cuerpo, uniéndolos centrados en Dios. De esta manera, una persona forma un fundamento de cuatro posiciones en el nivel individual, y llega a ser un santuario de Dios (I Corintios 3:16). Cuando tales individuos perfeccionados se unen completamente con Dios en corazón (Juan 14:20), llegan a tener el carácter de Dios, constantemente teniendo a Dios en el centro de sus pensamientos y sus acciones.

Cuando una persona logra la primera bendición de Dios, naturalmente compartirá los sentimientos de Dios como propios, y su único deseo seria el de hacerse un objeto perfecto a Dios. Para tal persona, sería absolutamente imposible cometer un crimen, porque al hacerlo sentiría la misma pena que sentiría Dios. Cuando una persona realiza el perfecciona miento individual, se hace el objeto completo del corazón de Dios y satisface el deseo que Dios tiene de amar. Si hubiéramos realizado la primera bendición, habríamos llegado a ser los objetos de corazón que Dios desea amar. Entonces habríamos sido el fruto del amor vertical de Dios.

2. La segunda bendición

La segunda bendición de Dios ("multiplicaos . . .") es nuestra capacidad de tener una familia ideal. Adán y Eva deberían haber alcanzado el perfeccionamiento individual y luego haberse hecho esposo y esposa, dando a luz hijos con naturaleza de bondad y formando una familia sin pecado. Este fundamento de cuatro posiciones en el nivel familiar, centrado en Dios, habría sido la realización de la segunda bendición de Dios.

Llegando a ser esposo y esposa sobre el fundamento de haberse perfeccionado a través del amor vertical de Dios, Adán y Eva habrían realizado completamente el amor horizontal de Dios. Desde el punto de vista de corazón, el hecho de que Dios nos permitió tener hijos, al realizar el amor horizontal de Dios, es una gran bendición, porque a través de nuestros hijos podemos sentir el amor vertical que Dios siente hacia nosotros.

Si Adán y Eva hubieran alcanzado su perfeccionamiento, formando la primera familia centrada en Dios y dando a luz hijos con naturaleza de bondad, habrían llegado a ser los Padres Verdaderos eternos de toda la humanidad, estableciendo así el reino de los cielos. La unidad básica del reino de los cielos es la familia verdadera, la cual es la realización substancial del fundamento de cuatro posiciones.

La familia verdadera es el fundamento básico para el amor vertical y horizontal de Dios, y es el objeto perfecto del corazón de Dios. Basados en esta familia verdadera, una sociedad verdadera, una nación verdadera, y un mundo verdadero se habrían realizado. Si Adán y Eva hubieran creado tal familia y tal mundo, habría sido el reino de los cielos en la tierra. Esta es la voluntad de Dios.

3. La tercera bendición

La tercera bendición que Dios nos dio ("henchid la tierra y sometedla...") es el derecho de tener dominio sobre la creación entera. Para que Dios sienta alegría, nosotros, como el objeto de Su corazón, siempre debemos experimentar la felicidad en nuestra vida. Por lo tanto, Dios creó todas las cosas como objetos pare nuestra felicidad, y pare que podamos sentir alegría. En otras palabras, puesto que todas las cosas reflejan substancialmente los atributos internos y ex de nuestro ser, ellas son nuestros objetos substanciales, y podemos sentir alegría substancial por medio del estímulo que ellas proveen.

Antes de crear a la humanidad, Dios hizo todas las cosas según nuestra imagen lo modelo). Por ese, las características, las estructuras, y el funcionamiento de los animales están contenidos dentro de los seres humanos. Además, tenemos las características y la estructura de las plantas y de los minerales. Puesto que todas las cosas se parecen a nuestros atributos internos y externos, podemos amar a todas las cosas y sentir alegría por el estímulo que ellas nos dan.

Nuestro dominio de amor sobre todas las cosas, con la resultante alegría que recibimos de ellas, es la realización de la tercera bendición de Dios.

El mundo donde las tres bendiciones son realizadas es el mundo ideal en el cual Dios y la humanidad, y la humanidad y el cosmos, están en armonía complete. Tal mundo es el reino de los cielos en la sierra. Como será explicado luego con más detalle, fuimos creados pare vivir en el reino de los cielos en la tierra, en una vida de complete unidad con Dios, quien es la fuente de la vida y de la bondad. Después de tal vida en la tierra, cuando el cuerpo físico de una persona muriera, su espíritu dejaría su cuerpo físico y pasaría al mundo espiritual. Allí viviría eternamente en el reino de los cielos, en el dominio del amor perfecto de Dios.

El reino de los cielos se parece a un individuo que ha alcanzado el perfeccionamiento. En un ser humano, los mandatos de la mente son transmitidos al cuerpo entero a través del sistema nervioso central, el cual también induce el cuerpo a actuar para mantenerse a sí mismo. De igual manera, en el reino de los cielos, la voluntad de Dios es comunicada a la humanidad a través de los Padres Verdaderos—nuestros antepasados verdaderos—induciendo a todos a moverse y armonizarse según el ideal de Dios. Así como ninguna parte del cuerpo jamás se rebelaría contra los mandatos del sistema nervioso central, ningún individuo perfeccionado se rebelaría contra el dominio del amor de Dios. En tal mundo, no habría ni conflicto ni crimen.

 

D. La creación es un cuerpo de seres interconectados con propósitos duales

Todo ser existente tiene dos aspectos: un aspecto interno (mente), y un aspecto externo (cuerpo). De igual manera, cada ser tiene propósitos duales: un propósito para la totalidad y un propósito individual. El propósito para la totalidad es el propósito dirigido hacía la conservación y el desarrollo de la totalidad. Orientándose hacia la totalidad, un individuo trace cierta contribución a su familia, a su sociedad y a su nación. El propósito individual es el propósito dirigido hacia la conservación, el fortalecimiento y el desarrollo del ser mismo, y hacia la preservación y el mantenimiento de su existencia.

No solamente los seres humanos, sino todos los seres en el universo, hasta la partícula subatómica más pequeña, tienen propósitos duales. El propósito individual y el propósito pare la totalidad no son independientes, sino que más bien están relacionados y son interdependientes.

El propósito pare la totalidad incluye el mejoramiento del individuo. El propósito individual no está separado del propósito pare la totalidad, y el propósito de la totalidad no puede continuar existiendo sin garantizar el propósito individual. Así, se puede ver que la creación es un cuerpo orgánico entrelazado con propósitos duales, y por ese, la llamamos un "cuerpo interconectado con propósitos duales".

El propósito supremo de todas las cosas es el de servir las necesidades de la humanidad, o de dar alegría a la humanidad, y el propósito supremo de la humanidad es el de ofrecer felicidad a Dios. Por lo tanto, la humanidad y sodas las cosas tienen el propósito de servir a Dios y de darle alegría a El.

 

IV. EL PERIODO DE CRECIMIENTO PARA LOS SERES CREADOS

El orden de la creación de todas las cosas está registrado en el primer capitulo del libro del Génesis. Primero, Dios creó la luz, separándola del caos y de la oscuridad. En su totalidad, la creación de Dios requería un período descrito como seis días, antes de culminar en la creación de la humanidad. Pero II Pedro 3:8 dice que "ante el Señor un día es como mil años y, mil años, como un día°, y de esto podemos entender que estos "días" de la creación no fueron en realidad días de veinticuatro horas. Lo que el primer capítulo del Génesis nos dice es que el universo no llegó a existir instantáneamente, sino que fue creado gradualmente a través de seis períodos indeterminados de tiempo.

 

A. El periodo de crecimiento pare los seres creados

El hecho de que la creación entera tardó en ser creada implica que es necesario un período de tiempo pare que todo ser madure, o se perfeccione. Si no fuera necesario este período de crecimiento pare un ser individual, entonces el universo podría haber sido creado instantáneamente. También, hay más motivos para este período de crecimiento de los seres creados.

Si la palabra "día" en el capítulo primero del Génesis no se refiere al conocido día de veinticuatro horas, entonces los términos "noche" y "mañana" tampoco pueden ser interpretados en el sentido literal. Consideremos este pasaje del Génesis: "Y atardeció y amaneció: día primero" (Génesis 1:5). Después de una etapa en la obra de la creación de Dios, el cual duró a través de la tarde y la noche, la mañana llegó, la cual Dios consideró como una parte del primer día. El primer capitulo del Génesis continua diciendo:

Y atardeció y amaneció: día segundo...día tercero...día cuarto...día quinto...día sexto.

La " tarde " significa el periodo durante el cual Dios terminó su obra de crear. La "mañana" significa el período de tiempo en el cual el ideal de Dios pare la creación fue realizado por primera vez. Dios contó la tarde, la noche, y la mañana siguiente como un día, indicando así el tiempo necesario pare que se realice Su ideal pare la creación. El periodo desde el punto en que Dios termina Su obra de crear, hasta el punto en que Su ideal pare la creación es realizado, es un periodo de crecimiento pare todos los seres creados, el cual es representado por la "noche", el periodo entre la tarde y la mañana.

La caída de la humanidad también implica un período de crecimiento, porque si hubiésemos sido creados perfectos, entonces no habría habido ninguna posibilidad de una caída. Si un ser perfeccionado de bondad, semejante a Dios, cayera, entonces tendríamos que concluir que la bondad misma es imperfecta, y por lo tanto tendríamos que preguntar si Dios es realmente perfecto.

Antes de la caída, Adán y Eva no se habían perfeccionado todavía; estaban creciendo hacia la perfección, y podían elegir el camino de la vida o el camino de la muerte (Génesis 2:17). El ideal de Dios pare la creación es la perfección; entonces, El no crearía a la humanidad para ser imperfecta. No obstante, Adán y Eva cayeron, y de esto podemos deducir que ellos deberían haber sido imperfectos, o inmaduros. Cuando la caída ocurrió, ellos deberían haber estado incompletos espiritualmente, y en un periodo en que estaban creciendo hacia la perfección.

 

B. Las tres etapas del periodo de crecimiento

La obra entera de la creación de Dios tuvo lugar a través de tres etapas: la tarde, la noche y la mañana. El fundamento de cuatro posiciones es establecido a través de las tres etapas de origen, división y unión. Del mismo modo, el periodo de crecimiento comprende tres etapas: formación, crecimiento y perfeccionamiento. Para alcanzar su perfección, toda criatura debe pasar a través de estas tres etapas.

Algunos ejemplos del número "tres" que ocurren en el mundo natural son: los tres reinos—animal. vegetal y mineral; los tres estados de la materia—sólido, líquido y gaseoso; las tres partes del cuerpo de la mayoría de los animales—la cabeza, el tronco y las extremidades; las tres partes de la mayoría de las plantas—las raíces, el tallo y las hojas; y los tres estratos de la sierra—la corteza, el manto y el núcleo.

Debido a la caída, la humanidad no logró pasar por las tres etapas de crecimiento. Puesto que la Biblia es la palabra de Dios pare restaurar a la humanidad caída, incluye muchos ejemplos del número "tres": la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo); los tres niveles del cielo; los tres arcángeles (Lucifer, Gabriel y Miguel); los tres hijos de Adán (Caín, Abel y Set); los tres hijos de Noé (Sem, Cam y Jafet); las tres cubiertas del arca de Noé; las tres clases de sacrificio por Abraham; los tres días de oscuridad en Egipto en el tiempo de Moisés; los tres días de separación de Satanás en el tiempo del éxodo; los tres curves de cuarenta años pare la restauración de Canaán; los treinta años de la vida privada de Jesús y los tres años de su ministerio público; los tres Reyes Magos y sus tres regalos a Jesús; los tres discípulos principales de Jesús; las tres tentaciones; las tres oraciones en Getsemaní; y los tres días de Jesús en el sepulcro.

 

C. El dominio directo de Dios

Después de pasar por el periodo de crecimiento, una persona llega a perfeccionarse, pasando así a vivir en la

dimensión del dominio directo de Dios. Fuimos creados para ser el objeto del corazón de Dios. En la dimensión del dominio directo de Dios, llegamos a ser uno en corazón con Dios, y el objeto de Su corazón. La dimensión del dominio directo de Dios es la dimensión de la perfección, la cual alcanzamos al perfeccionarnos. Es el lugar en que estamos bajo el control directo de Dios, y en que Dios nos gobierna con Su amor.

Entramos en el dominio directo de Dios cuando cumplimos el fundamento individual de cuatro posiciones a través de la unión de nuestra mente y nuestro cuerpo centrados en Dios. En esta dimensión del dominio directo de Dios, el esposo perfeccionado y la esposa perfeccionada establecen el fundamento familiar de cuatro posiciones centrado en Dios, y en esta dimensión también se realiza la mete de la creación.

Dios creó todas las cosas pare la humanidad, y para ser gobernadas por ella. Una persona perfeccionada, quien está centrada en Dios, debe gobernar todas las cosas cuando ellas se maduran. Este es el dominio directo de la humanidad sobre todas las cosas. Dios gobierna todas las cosas indirectamente, a través de la humanidad.

 

D. El dominio indirecto de Dios

¿Cómo gobierna Dios a la gente y todas las cosas mientras que ellos están todavía en el periodo de crecimiento, en un estado inmaduro? Dios, un ser perfecto, sólo puede gobernar objetos perfectos. Por lo tanto, la gente que está en un estado imperfecto no puede ser un objeto pare Dios. Dios sólo puede gobernarla indirectamente, a través del Principio.* Desde el punto de vista de dominio, el periodo de crecimiento es la dimensión del dominio indirecta de Dios. Dios, como la fuente del Principio, se relaciona con la gente y las cosas indirecta mente mientras ellos están todavía inmaduros, tratando directamente sólo con el resultado de su crecimiento según el Principio. Así, se puede decir que durante este periodo, la gente y las cosas están en el dominio indirecto de Dios.

Cuando una persona se perfecciona, Dios mora en aquella persona (I Corintios 3:16). Solamente entonces puede Dios, en realidad, relacionarse directamente con las cosas de la creación.

Todos los seres aparte de la humanidad pasan por el periodo de crecimiento bajo el control autónomo del Principio. La humanidad, sin embargo no se perfecciona por medio de la acción autónoma del Principio solamente, sino también a través del cumplimiento de su responsabilidad de observar los mandamientos de Dios. En el Génesis 2:17, Dios dijo:

" . . . mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio." Esto indica que el perfeccionamiento de Adán y Eva dependió de ellos mismos. Su desobediencia a la palabra de Dios y su caída fueron determinadas enteramente por ellos, y no por Dios.

El perfeccionamiento de la humanidad no puede ser realizado por la responsabilidad de Dios solo, es decir,

por medio de la acción autónoma del Principio (o a través del control de Dios durante el periodo de crecimiento). No podemos pensar que Dios tomaría la responsabilidad de nuestro perfeccionamiento; lo realizamos únicamente cuando cumplimos nuestra propia responsabilidad de vivir según el Principio, o la palabra de Dios.

La humanidad cayó porque no obedeció el mandamiento de Dios. Después de haber visto el resultado del fracaso de la humanidad en realizar su responsabilidad—es decir, la caída—podríamos preguntar por qué Dios le dio a la humanidad una parte de responsabilidad. Fue porque nosotros mismos teníamos que calificarnos como señores del cosmos.

El derecho verdadero de dominio directo pertenece solamente a un creador. Sin embargo, Dios quería que nosotros, aunque fuimos seres creados, tuviéramos este dominio directo sobre todas las cosas. Para que tuviéramos este derecho, siendo seres creados, tendríamos que heredar la naturaleza de un creador. Es decir, tendríamos que heredar de Dios el poder de crear, por medio de una participación voluntaria en nuestra propia creación. Como ya hemos dicho, una persona no se perfecciona sólo a través de la acción autónoma del Principio y del poder de Dios, sino también por medio de sus propios esfuerzos personales de vivir según la palabra de Dios. La responsabilidad humana es un elemento necesario, aunque sea muy pequeña comparada con la de Dios. Dios nos dio esta responsabilidad como el medio por el cual podríamos lograr nuestro perfeccionamiento, y así Dios no puede entrometerse en esta responsabilidad.

Permitiéndonos participar en Su obra de la creación Dios nos dio la oportunidad de llegar a ser los herederos dé El. Así que, la responsabilidad humana es una gracia preciosa otorgada a nosotros por Dios. Sin embargo, fue por no cumplir su responsabilidad que los primeros antepasados cayeron. Por lo tanto, la responsabilidad humane ha sido un elemento absolutamente necesario en la providencia de la salvación, a través de la cual Dios restaurará a la humanidad caída a su estado original.

La providencia de Dios de la salvación ha sido prolongada varias veces, debido a que los personajes centrales en Su providencia repetidamente han fracasado en realizar su propia responsabilidad, en la cual Dios no puede entrometerse. Como está expresado en Juan 3:18, aunque Dios quiera dar Su bendición y Su amor a la humanidad, la salvación no puede llegar a aquéllos que no tienen fe. Mateo 7:21 nos cuenta las palabras de Jesús:

"No todo el que me diga: 'Señor, Señor', entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial."

Esto nos enseña que el hecho de cumplir o no con la voluntad de Dios es enteramente la responsabilidad propia de cada persona. ¿Por qué el Dios misericordioso no puede dar aun a aquéllos que no piden? ¿Por qué Dios no puede permitir que aquéllos que no buscan encuentren, y que aquéllos que no golpean entren? Es porque el buscar y el golpear son nuestra responsabilidad propia, y aun Dios no puede entrometerse en ella.

 

V. EL MUNDO SUBSTANCIAL INVISIBLE Y EL MUNDO SUBSTANCIAL VISIBLE, CENTRADOS EN LA HUMANIDAD

A. El mundo substancial invisible y el mundo substancial visible

Para nuestra vida de fe, es muy importante que entendamos correctamente los asuntos acerca de la vida después de la muerte. En primer lugar, ¿a dónde vamos después de morir? ¿Tenemos un espiritu que perdura después de la muerte del cuerpo físico? Si lo tenemos, ¿a qué se parece? ¿Cómo es el mundo espiritual, y cuáles son los principios que lo gobiernan? ¿Cuál es la relación entre este mundo espiritual y el mundo físico que conocemos?

Hoy en día se pueden leer muchos informes acerca del mundo espiritual, v a veces no parece posible entender claramente ni explicar sistemáticamente estos fenómenos. Como resultado, las preguntas importantes que acabamos de mencionar han confundido y dejado perpleja a mucha gente en sus vidas religiosas. Se necesita una explicación lógica de las muchas referencias al mundo espiritual que aparecen en la Biblia, tal como las tres etapas del mundo espiritual mencionadas en II Corintios 12:2, la aparición de Moisés y Elías a Jesús en el Monte de la Transfiguración, y las muchas experiencias y revelaciones espirituales que están registradas en el libro del Apocalipsis.

La creación no está compuesta únicamente del mundo substancial visible, el cual podemos percibir a través de nuestros cinco sentidos físicos, sino que también incluye un mundo substancial invisible. El mundo substancial invisible, o el mundo espiritual, puede ser comparado a la mente humana. El mundo substancial visible, o el mundo físico, puede ser comparado al cuerpo humano. Al considerar las características de la mente y del cuerpo humanos, podemos entender las características de estos dos mundos.

Nuestro cuerpo físico, el cual está limitado por el tiempo, no puede trascender el momento presente; siendo una entidad temporal, el cuerpo eventualmente se envejece y vuelve a la tierra. Nuestra mente, por el otro lado, no está limitada por el tiempo; siendo una entidad eterna, la mente puede libremente reflexionar sobre el pasado o anhelar el futuro.

El cuerpo físico también está limitado por el espacio. Ocupa su sitio especifico en cada momento y no puede estar en otro lugar al mismo tiempo. La mente, por el otro lado, no está limitada por el espacio. Sin dejar ninguna huella visible en el mundo del espacio, la mente puede existir en cualquier lugar, si lo desea. La mente, al expandir sus dimensiones, es tan ilimitada que puede abrazar a todo el universo.

En resumen, el ser humano consiste en un cuerpo, que es transitorio y limitado, y una mente, que es eterna e ilimitada. La esfera de acción pare el cuerpo transitorio y limitado es el mundo substancial visible, y la esfera de acción pare la mente eterna e ilimitada es el mundo substancial invisible. Así como la mente humana es el sujeto y el motor del cuerpo, el mundo substancial invisible es el sujeto y el motor del mundo substancial visible (Hebreos 8:5).

 

B. La posición de la humanidad en el cosmos

¿Cuál es la relación entre la humanidad y estos dos mundos que forman el cosmos? En el Génesis 2:7, dice: Entonces Yahvé Dios formó al hombre con polvo del suelo...", lo que significa que Dios creó nuestro cuerpo físico con los elementos básicos del mundo substancial visible (el mundo físico). El hecho de que Dios "...insufló en sus narices aliento de vida..." (Génesis 2:7) significa que El hizo nuestro espíritu de los elementos básicos del mundo substancial invisible (el. mundo espiritual).

Podemos describir la posición de la humanidad en el cosmos en los siguientes términos. En primer lugar, Dios nos planificó como el microcosmo del cosmos. Dios creó al cosmos primero, pero lo creó basado en el modelo de los atributos internos y externos del ser humano ideal, a quien El iba a crear más tarde. Nuestro espíritu es un microcosmo del mundo substancial invisible, y nuestro cuerpo físico es un microcosmo del mundo substancial visible. De esta manera, Dios nos hizo como el microcosmo de los dos mundos.

En segundo lugar, Dios nos creó para ser los gobernantes de ambas dimensiones del cosmos (Génesis 1:28, y I Corintios 6:3). En otras palabras, Dios, creando nuestro cuerpo físico de los elementos que componen el mundo físico, nos dio dominio sobre el mundo físico a través de nuestros cinco sentidos físicos. De igual manera, creando nuestro espíritu de los elementos que componen el mundo espiritual, nos dio dominio sobre el mundo espiritual a través de nuestros cinco sentidos espirituales. Fuimos creados originalmente con cinco sentidos de dos clases—los pertenecientes al cuerpo físico y los pertenecientes al espíritu, la una para el cuerpo físico y la otra para el espíritu. Pero como resultado de la caída, nuestros cinco sentidos espirituales se ofuscaron. Llegamos a ser insensibles al mundo espiritual, el cual puede ser percibido únicamente a través de los sentidos espirituales. Aquéllos cayos sentidos espirituales han sido restaurados por la gracia de Dios y por una vida religiosa, pueden experimentar este mundo parcial o completamente (véase el Libro del Apocalipsis, II Corintios 12:2, y Mateo 17:2, el cual habla de la Transfiguración de Jesús).

En tercer lugar, Dios nos creó para ser el medio de interacción y el centro para la armonía de la creación. El mundo espiritual y el mundo físico no pueden comunicarse directamente entre sí. Cuando nuestro cuerpo físico y nuestro espíritu se hacen uno por medio de la acción de dar y recibir, el mundo físico y el mundo espiritual se comunican el uno con el otro a través de nosotros.

Podemos resumir nuestra posición en la creación de esta manera: somos el microcosmo del mundo espiritual y del mundo físico; fuimos creados para ser los gobernantes y el centro de la armonía de estos dos mundos. A través de la caída, sin embargo, la creación perdió su centro de armonía, y tanto la creación como la humanidad han estado sufriendo como resultado de esta situación:

Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios...en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. (Romanos 8:19-22)

 

C. La relación entre la parte espiritual y la parte física de un ser humano

1. La estructura y el funcionamiento de un ser humano

a. El yo físico*

El "yo físico" de una persona consiste en una mente física y un cuerpo físico. La mente física es la parte subjetiva del yo físico, controlando las funciones fisiológicas de la existencia, la reproducción y la acción. La mente física es semejante al instinto animal, manifestando deseos tales como el deseo del alimento y el deseo de la reproducción. El cuerpo físico consiste en varios órganos, músculos y huesos. Para que el yo físico humano crezca en un estado de buena salud, debe asimilar el aire y la luz del sol, los cuales son la nutrición de naturaleza positiva (Yang). También debe ingerir agua y alimentos variados, los cuales son la nutrición de naturaleza negativa (Um). Al hacer esto, el yo físico de una persona devuelve el elemento de vitalidad a su "yo espiritual".

b. El yo espiritual

Nuestro yo espiritual fue creado para ser el sujeto de nuestro yo físico, y puede ser percibido a través de nuestros sentidos espirituales. Podemos creer en la existencia del yo espiritual como resultado de nuestra vida de fe. Pero un individuo caído, porque tiene los sentidos espirituales escasamente desarrollados, todavía tiene muchas preguntas acerca de lo que pasa al yo espiritual después de su separación del yo físico al morir éste. ¿Se disipa el espíritu como el humo al separarse del cuerpo físico? ¿Va el espíritu al mundo espiritual con una forma substancial? Al ir al mundo espiritual. ¿simplemente se fusiona con Dios, u ocupa un sitio separado en aquel mundo? Si es así, ¿cómo es el espíritu?

Según el Principio, así como cada persona tiene su propio yo físico, o cuerpo físico, también tiene su propio yo espiritual, o espíritu. El espíritu es idéntico en apariencia al cuerpo físico, y puede comunicarse directamente con Dios después de perfeccionarse. Después de dejar el cuerpo físico (al morir ello), el espíritu vive por la eternidad en el mundo espiritual. Deseamos vivir para siempre porque tenemos un aspecto espiritual cuya naturaleza es eterna.

El yo espiritual consiste en una mente espiritual y un cuerpo espiritual. La mente espiritual es el centro del yo espiritual, controlando la vida eterna, el amor, y los ideales humanos. La mente espiritual funciona para que vivamos una vida de valor, buscando la verdad, la belleza y el amor. La mente espiritual es la esencia del yo espiritual, es el sujeto del cuerpo espiritual, y es el lugar donde Dios puede vivir. El cuerpo espiritual es el cuerpo del yo espiritual de una persona, así como su cuerpo físico es el cuerpo de su yo físico.

El yo espiritual necesita nutrición para crecer y para perfeccionarse. La nutrición positiva (Yang) para el yo espiritual es el elemento de vida, el cual viene de Dios. El elemento de vida que procede de Dios es el elemento básico que desarrolla el corazón dentro de una persona, para que pueda llegar a hacerse un ser verdadero. En cambio, la nutrición negativa (Um) para el crecimiento del yo espiritual es el elemento de vitalidad, el cual viene del yo físico. Cuando el yo físico actúa de acuerdo con la palabra de Dios, proyecta buenos elementos de vitalidad para el crecimiento del yo espiritual. El yo espiritual no solamente recibe los elementos de vitalidad del yo físico, sino que también su vez proyecta al yo físico cierto elemento, el cual se llama el elemento espiritual. El elemento espiritual es el elemento que da alegría y fuerzas al yo físico.

c. La relación entre el yo espiritual y el yo físico

Como ya se explicó, la relación entre el yo espiritual y el yo físico es la de sujeto y objeto, con el yo espiritual creciendo y perfeccionándose sobre la base de su relación con el yo físico. La calidad de la vida física de una persona es convertida en el elemento de vitalidad, y transferida a su yo espiritual. Por esta razón, la calidad del yo espiritual de una persona depende de la calidad de su vida física. En efecto, una persona cuyo yo espiritual recibe buenos elementos de vitalidad de su yo físico, se hace un ser bueno, mientras que una persona cuyo yo espiritual recibe malos elementos de vitalidad, se hace mala. Para que un yo espiritual malo se convierta en un yo espiritual bueno, esta persona tiene que arrepentirse mientras que su espíritu está todavía en su cuerpo físico, porque el yo espiritual malo de una persona se sane por medio de recibir buenos elementos de vitalidad del yo físico, a través de su arrepentimiento y su fe en la palabra de Dios.

El aspecto más importante del yo espiritual, el cual tiene que perfeccionarse a través del yo físico, es la sensibilidad de una persona al amor de Dios. Fue explicado anteriormente que la mete de Dios pare la creación es realizada a través de la familia (el fundamento de cuatro posiciones), la cual es el fundamento básico pare Su ideal de amor. Por eso, solamente una persona quien, mientras vivía en la tierra, había perfeccionado plenamente su capacidad pare el amor— como un hijo, como un esposo o una esposa, y como un padre, en todo cave centrándose en Dios—puede ir al reino de los cielos en el mundo espiritual. El reino de los cielos es gobernado\y armonizado por el amor de Dios, y es el lugar donde todos viven y están satisfechos por el amor de Dios.

Todos los seres creados se perfeccionan a través de las tres etapas de crecimiento. Basado en el yo físico, el yo espiritual también pasa por tres etapas de crecimiento. Un espíritu en la etapa de formación se llama un espíritu de formación; en la etapa de crecimiento, un espíritu vital; y en la etapa de perfeccionamiento, un espíritu divino.

La relación entre el yo físico y el yo espiritual puede ser comparada con aquélla entre un árbol y su fruto. Se cosecha un fruto maduro, mientras que su enredadera vuelve a la tierra. De igual manera, el espíritu, el cual es creado para vivir por la eternidad después de separarse del cuerpo físico, permanece y vive eternamente en el mundo espiritual, mientras que el cuerpo vuelve a la sierra.

Muchos creen que el cuerpo físico muere por causa de la caída, pero esto es incorrecto. En el Génesis 2:17, Dios les advirtió a Adán y Eva que, " ...del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás.... " Pero desobedeciendo las palabras de Dios, ellos murieron como resultado de haber comido este fruto. Después de caer, sin embargo, Adán y Eva vivieron algunos centenares de anos en la sierra y dieron a luz hijos. Esto significa que la muerte causada por la caída no es la muerte física. Lo que pasó es que tan pronto como los primeros antepasados cayeron a causa de su desobediencia a la palabra de Dios, sus espíritus eternos "murieron"—es decir, sus espíritus, que podían comunicarse con Dios, dejaron de funcionar. El Eclesiastés 12:7 dice: ...vuelva el polvo a la tierra, a lo que era, y el espíritu vuelva a Dios que es quien lo dio.

Esto indica que el hecho de que el cuerpo físico vuelve a la tierra, está de acuerdo con el orden natural de la creación, y no es un resultado de la caída. Una explicación más detallada de este asunto será dada en el capitulo titulado " Resurrección ".

Cuando una persona vive en su cuerpo físico de acuerdo con el ideal de Dios pare la creación, vive en el reino de los cielos en la tierra, y su espíritu perfeccionado, al separarse del cuerpo físico después de su vida en la sierra, irá al reino de los cielos en el mundo espiritual.

Debido a que la meta de Dios para la creación debe realizarse en la tierra, Su primer objetivo en la obra de la salvación tiene que ser la gente de la tierra. Así que Dios, una y otra vez, ha enviado Sus profetas a este mundo sin fe, aun mandando a Su hijo, el Mesías, a la tierra. Debido al papel crucial de la vida física, Jesús advirtió:

. . . todo lo que atéis en la sierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo." (Mateo 18:18)

También nos enseñó a orar que la voluntad de Dios para la creación se realice en la sierra, tanto como en el cielo (Mateo 6:10).

Dios no determine si el espíritu de una persona va al reino de los cielos o al infierno, sino que cada persona determina esto a través de su vida diaria mientras está en su cuerpo físico en la tierra. Cada persona va al lugar del mundo espiritual que corresponde a la etapa de desarrollo que su yo espiritual ha logrado mientras estaba en la tierra. Dios, el Mesías y la religión solamente pueden enseñarnos cómo evitar el infierno y mostrarnos el camino al reino de los cielos. Si uno recibe o no las enseñanzas de Dios y de la religión, es la responsabilidad de cada individuo.

En el mundo donde la mete de la creación es realizada, Satanás, el pecado y el infierno de ninguna manera pueden existir. En el ideal de Dios pare la creación, sólo debería haber existido el cielo. Pero la humanidad, por su pecado, perdió su valor original y se hizo como basura. El lugar donde se guarda esta basura se llama el infierno.

2. La mente humana en términos de la relación entre la mente espiritual y la mente física

Cuando la mente espiritual, en la posición de sujeto, y la mente física, en la posición de objeto, se unen por medio de la acción de dar y recibir, la mente humane es formada. En una persona perfeccionada, la mente espiritual y la mente física ejercen la acción perfecta de dar y recibir centradas en Dios y, uniéndose, juntas forman lo que se llama la mente original.

Nuestra mente original siempre nos dirige hacia la voluntad y la meta de Dios. Cuando el cuerpo físico vuelve a la tierra, la mente física deja de existir, pero la mente original que es formada a través de la interacción de la mente espiritual y la mente física, permanece dentro del yo espiritual.

Nuestra mente espiritual y nuestra mente física ejercen la acción de dar y recibir, centradas en lo que consideramos ser la verdad. Uniéndose, forman lo que se llama la conciencia humana. Una persona perfeccionada siempre se mantiene en la verdad perfecta.

La mente original y la conciencia no deberían divergir en dos direcciones opuestas, sino que deberían estar unidas, relacionándose como los aspectos interno y externo del mismo individuo. De esta manera, siempre nos dirigirían hacia la meta de Dios y Su voluntad de bondad. La humanidad caída todavía tiene dentro de si la mente original, la cual la dirige hacia la bondad. Sin embargo, hemos perdido el concepto absoluto de la bondad, y así, la conciencia de cada individuo difiere, conformándose a la opinión que el individuo tiene de lo que es la verdad. Dondequiera que haya un punto de vista o una teología diferentes, existirá una dirección de conciencia diferente.

Además, llegamos a estar bajo la influencia de Satanás como resultado de la caída. Nuestra mente espiritual no puede recibir plenamente el elemento de vida que viene de Dios, y por eso permanecemos inmaduros. Una mente espiritual inmadura, siendo incapaz de estar en la posición de sujeto en relación con la mente física, en cambio es dominada frecuentemente por la mente física. Cuando tal mente espiritual inmadura ejerce la acción de dar y recibir con una mente física que está bajo el dominio de Satanás, otra mente es producida, una dirigida hacia el mal. A esta mente llamamos la mente mala. La mente original y la conciencia humana luchan contra esta mente mala, la cual está en contra de la voluntad y la dirección de Dios, dirigiéndonos hacia la bondad.

 

 

CAPITULO DOS


LA CAÍDA

Cada persona tiene una mente original, la cual busca la bondad y repele el mal. Pero somos empujados inconscientemente por una fuerza del mal para cometer actos contrarios a los deseos de nuestra mente original. En el cristianismo, el ser que controla esta fuerza del mal es conocido como Satanás. Este capítulo, "La caída", esclarece la identidad de Satanás y el origen del mal.

 

I. LA RAÍZ DEL PECADO

A. El árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal

Basándose en el libro del Génesis de la Biblia, los cristianos tradicionalmente han mantenido una creencia algo indefinida sobre el pecado original y la raíz del pecado y del mal. Han creído que la caída ocurrió debido a que los primeros antepasados humanos comieron un fruto—el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal (para ser más breve, en adelante se referirá a ésto como "el fruto del bien y del mal"). ¿Es el fruto del bien y del mal un fruto literal, o simbólico, como lo son muchos otros términos en la Biblia? Según el Principio, es simbólico.

¿Cómo podría un Dios de amor, el padre de la humanidad, hacer un fruto tan atractivo, dejándolo en un lugar donde podría ser comido por sus hijos y hacerles caer (Génesis 3:6)? Jesús dijo en Mateo 15:11:

"No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre..."

Entonces, ¿cómo es que algo comestible podría causar la caída de la humanidad? Es también inconcebible que el Dios del amor creara este fruto para poner a prueba a sus hijos— sin misericordia, finalmente causándoles a morir—sólo para ver si obedecerían o no a Su palabra. El hecho de que ellos comieron el fruto, a pesar de que Dios les había dicho que morirían, indica que el fruto debe representar algo tan estimulante, que su deseo por ello fue aun más grande que su deseo de vivir.

Para poder determinar lo que simboliza el fruto del bien debemos saber lo que es el árbol de la ciencia del bien y del mal. Pero el árbol de la ciencia del bien y del mal se menciona sólo unas pocas veces en la Biblia, y así para determinar lo que simboliza, primero estudiaremos el árbol de la vida, el cual, según la Biblia , estaba junto a este árbol de la ciencia del bien y del mal en el jardín del Edén (Génesis 2:9, 2:17, y 3:3). El árbol de la vida es mencionado en numerosos otros lugares por toda la Biblia.

1. El árbol de la vida

El árbol de la vida es la esperanza más fundamental de la humanidad. Proverbios 13:12 dice:

Esperanza prolongada enferma el corazón; árbol de vida es el deseo cumplido.

También, el Apocalipsis 22:14 dice:

Dichosos los que laven sus vestiduras [de pecado y mal], así podrán disponer del árbol de la Vida y entrarán por las puertas en la Ciudad.

Estos pasajes demuestran que al alcanzar el árbol de la vida, la gente caída llega a la felicidad. Entonces, ¿Qué es este árbol de la vida, el cual le dio tanta esperanza a los israelitas de la edad del Antiguo Testamento, y a los cristianos de la edad del Nuevo Testamento?

Si se le pregunta a la gente caída cuál es la esencia de la felicidad y la esperanza, cada persona daría una respuesta diferente. Una contestaría que es el poder, y otra que es la riqueza o el conocimiento. Pero cada persona también retiene su naturaleza original profundamente dentro de sí misma, y así anhela lo que fue deseado originalmente antes de la caída, pero que fue perdido.

Hemos visto que el árbol de la vida ha sido la esperanza común de la gente de fe por toda la historia de la humanidad. Si la esperanza más profunda de la gente de fe ha sido el árbol de la vida, entonces la esperanza de Adán antes de la caída también debería haber sido el árbol de la vida. El Génesis 3:22-24 muestra que Adán deseaba alcanzar este árbol de la vida, pero por su pecado no le fue permitido, y así, el árbol de la vida ha permanecido como la esperanza fundamental de la humanidad caída.

¿Cuál fue este árbol de la vida, la esperanza del Adán quien estaba creciendo, antes de perfeccionarse? ¿Habría deseado Adán, como su esperanza básica, la posesiones materiales, el poder, o cualquier cosa externa? Adán debería haber sido el señor del cosmos y el gobernante de todas las cosas, no habría habido ningún motivo para desear más posesiones materiales ni más poder. El deseo profundo de Adán antes de perfeccionarse habría sido el alcanzamiento de su propia perfección. En otras palabras, su deseo habría sido el de llegar a ser un hombre de carácter perfeccionado—uno que ha realizado la meta de la creación. Por lo tanto, el árbol de la vida simboliza al hombre quien ha realizado la meta de la creación.

Si Adán no hubiera caído y si hubiera alcanzado la meta de la creación, entonces se habría hecho el árbol de la vida y habría establecido el reino de los cielos en la tierra, el cual es el jardín de los árboles de la vida. No obstante, Adán cayó, y Dios impidió su camino hacia el árbol de la vida con una llama de espada vibrante (Génesis 3:24).

Puesto que Adán abandonó la meta de la creación, se convirtió en un falso árbol de la vida y dio origen a descendientes que eran falsos árboles de la vida , estableciendo así un jardín de falsos árboles de la vida, en lugar de un jardín de verdaderos árboles de la vida. Por lo tanto, para establecer el reino de los cielos en la tierra, que es el jardín de los verdaderos árboles de la vida, un verdadero árbol de la vida tiene que aparecer en el mundo caído, e injertar en sí mismo a toda la humanidad. Sabiendo que el árbol de la vida representaba al Adán perfeccionado, pero que Adán no lo alcanzó, podemos entender entonces que el árbol de la vida mencionado más adelante en el Antiguo Testamento (Proverbios 13:12) representa a Jesús (I Corintios 15:45), y que el árbol de la vida en el libro del Apocalipsis en el Nuevo Testamento (Apocalipsis 22:14) representa al Mesías que vuelve. Además, podemos entender por qué el objetivo de la providencia de la salvación es la restauración del árbol de la vida—lo que fue perdido en el jardín del Edén (Génesis 2 :9)—y por qué el libro del Apocalipsis implica que el árbol de la vida es la meta de la salvación (Apocalipsis 22:14).

2. El árbol de la ciencia del bien y del mal

En el jardín del Edén, Dios creó a Adán, y a Eva para ser su esposa. Si en el medio del jardín había un árbol para simbolizar al hombre, ¿no sería probable que hubiera también un árbol para simbolizar a la mujer? Sí, y este árbol es el árbol de la ciencia del bien y del mal, que estaba junto al árbol de la vida (Génesis 2:9, 2:17, 3:3).

En la Biblia, Jesús a veces es representado simbólicamente como una vid (Juan 15:5) o como un árbol de olivo (Romanos 11:17). De igual manera, Adán y Eva son representados como dos árboles, y este hecho provee una clave al secreto de la caída. La referencia a los dos árboles en medio del jardín del Edén no significa la existencia de dos árboles literales, en el centro geográfico de un jardín literal; más bien significa la existencia de las dos personas, Adán y Eva, quienes eran el centro y el núcleo del ideal de Dios para la creación, el cual debe realizarse a través de la humanidad.

Ahora que sabemos que el árbol de la ciencia del bien y del mal representa a la mujer, Eva, debemos entonces concluir que el fruto de este árbol está, de alguna manera, relacionado con Eva. Sin embargo, para poder entender claramente lo que representa el fruto, debemos determinar primero la identidad de la serpiente.

 

B. La identidad de la serpiente

En el tercer capítulo del Génesis, la Biblia indica que fue una serpiente quien tentó a Eva a pecar. Sin embargo, la serpiente a que se refiere allí no puede ser una serpiente en el sentido literal, sino que debe ser un símbolo, por motivos que se explican más adelante.

En este capítulo del Génesis también, vemos que la "serpiente" habló con la mujer y sabía que Dios había prohibido que Adán y Eva comieran del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Para poder hablar la "serpiente" con los seres humanos y saber lo que Dios les había instruido, la "serpiente" debería haber sido un ser espiritual. El Apocalipsis 12:9 dice:

Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.

Este pasaje indica que la "serpiente antigua" es el Diablo. Esta "serpiente antigua" es la misma "serpiente" que tentó a Eva. Puesto que el Apocalipsis 12:9 dice que la "serpiente" fue arrojada del cielo, sabemos que la "serpiente" estaba en el cielo antes de ser arrojada, y por lo tanto debería haber sido un ser espiritual.

Hemos aprendido que la "serpiente" es Satanás (Apoc. 12:9), pero para saber quién es Satanás, tenemos que descubrir la identidad del ser espiritual que estaba en el cielo antes de pecar. Sabemos que no había ningún ser en el Edén que no fuera creado por Dios, que Dios crea solamente lo bueno, y que ningún ser bueno podría cometer un pecado después de perfeccionarse. Por estas tres razones, puede argumentarse que la " serpiente ", que estaba originalmente en el Edén antes de ser arrojada del cielo, debería haber sido originalmente un ser que Dios creó con la naturaleza de bondad, y un ser que todavía no se había perfeccionado.

Algunos se imaginan que este ser espiritual, simbolizado como una serpiente, fue un ser que existía aun antes de la creación, y cuya intención era el mal, contraria a la de Dios. Pero, con la excepción de la gente caída, todo en el cosmos existe según un solo orden perfecto; por eso, no podría haber habido una fuente del mal desde el comienzo que fuera contraria a Dios. Si hubiese habido originalmente dos fuerzas opuestas en el universo, sus propósitos contradictorios habrían causado la destrucción del universo.

Así, la única conclusión a que se puede llegar es que este ser espirítual fue creado originalmente para el propósito de la bondad, pero más tarde, mientras que estaba en el proceso de crecer, cayó y llegó a ser Satanás. Este ser podía conversar con los seres humanos; conocía la voluntad de Dios; vivía originalmente en el cielo; tenía la habilidad de tentar a los seres humanos; y este ser, después de caer y hacerse Satanás, todavía podía, trascendiendo el tiempo y el espacio, influir la mente y el espíritu de la humanidad, induciéndola a llevar su vida hacia el mal. ¿Cuál tipo de ser podría hacer todo esto? Ningún ser sino un ángel está dotado de tales habilidades.

Si uno se pregunta si los ángeles pueden cometer pecado, encuentra que la respuesta bíblica a esta pregunta es muy clara. Al leer II Pedro 2:4, que dice:

Pues si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que, precipitándolos en los abismos tenebrosos del Tártaro, los entregó para ser custodiados hasta el Juicio

uno puede ver claramente que los ángeles pueden pecar, y pecan. El Apocalipsis 12:7-9 se refiere al Dragón y "sus ángeles", indicando que la "Serpiente" fue en realidad un líder de los ángeles, o un arcángel. Así, podemos entender que la "Serpiente" era un ángel.

 

C. El pecado del ángel y el pecado del primer hombre y la primera mujer

¿Cuál fue el pecado de este ángel? Judas 6-7 dice: [Y] además que a los ángeles, que no mantuvieron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los tiene guardados con ligaduras eternas bajo tinieblas para el juicio del gran Día. Y lo mismo Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, que como ellos fornicaron y se fueron tras una carne diferente, padeciendo la pena de un fuego eterno, sirven de ejemplo.

El pecado que el ángel cometió (en el jardín) fue el pecado de la fornicación. Pero la fornicación necesita un copartícipe para cometerse. ¿Quién podría haber sido? La Biblia nos habla solamente de tres seres que pecaron en el jardín del Edén—la serpiente, y Adán y Eva.

¿Cuál fue el pecado del primer hombre y la primera mujer? En el Génesis 3:7, leemos que después de ser tentados por la serpiente y de cometer el pecado, los primeros antepasados sintieron vergüenza de su desnudez y cubrieron las partes bajas de sus cuerpos. Antes de su caída, Adán y Eva habían estado desnudos sin sentir vergüenza (Génesis 2:25). Luego, cuando leemos que ellos cubrieron las partes bajas, o sexuales, de sus cuerpos con hojas de higo después de pecar, debemos preguntarnos si ellos no cometieron también el pecado de la fornicación.

Es propio de la naturaleza de la gente caída ocultar sus faltas y sus males; entonces, si el fruto del bien y del mal hubiera sido un fruto literal, Adán y Eva, después de tomar el fruto con sus manos, y de comerlo con sus bocas, deberían haberse tapado las manos o las bocas. Pero encontramos que ellos se cubrieron las partes sexuales, y no las manos ni las bocas. Job 31:33 dice: "¿He disimulado mis culpas a los hombres, ocultando en mi seno mi pecado... ?" Las palabras de Job se refieren a la tendencia de la gente caída de ocultar sus pecados. Sabiendo que Adán y Eva ocultaron sus partes sexuales, podemos llegar a la conclusión que su pecado implicó el uso de sus partes sexuales.

En el jardín del Edén, el único pecado posible que el primer hombre y la primera mujer podrían cometer a riesgo de sus propias vidas, sería un pecado relacionado con el amor. Adán y Eva deberían haber crecido como hermano y hermana y, después de perfeccionarse, habrían llegado a ser el primer esposo y la primera esposa. Creando la familia de Dios, ellos habrían realizado la meta de la creación, y habrían establecido el reino de los cielos en la tierra. Como los antepasados verdaderos de la humanidad, ellos habrían dado origen a incontables generaciones de hijos e hijas de Dios. Pero Adán y Eva abandonaron a Dios, su padre verdadero, y se hicieron uno con un padre falso, Satanás. Así, todos sus descendientes, para volver a Dios, tienen la necesidad de un salvador que les rescate de la ley del pecado y que haga posible su adopción en el linaje de Dios. Esta es la esperanza de toda la humanidad caída. Gálatas 4:4,5 dice: ...al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva.

El hecho de que estamos esperando la adopción en el linaje de Dios indica que no somos del linaje de Dios. Jesús demuestra claramente en Juan 8:44: "Vosotros sois de vuestro padre el diablo...", que, como gente caída, no somos descendientes de Dios, sino del Demonio. En Mateo 3:7 y en Mateo 23:33, respectivamente, Juan el Bautista y Jesús llamaron a la gente una "raza de víboras"—en otras palabras, descendientes de serpientes—un claro indicio de que la gente caída descendió de Satanás. De esto, se puede entender que la gente caída pertenece al linaje de Satanás, y no al de Dios. Como resultado del pecado de la fornicación que Eva cometió con el arcángel, todos los seres humanos han nacido como "hijos" de Satanás.

 

D. El fruto de bien y del mal y la raíz del pecado

Los árboles se reproducen por su fruto (que lleva las semillas), y los seres humanos se reproducen por las relaciones sexuales. El "fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal" es una expresión utilizada en la Biblia para simbolizar el amor sexual.

Cuando comemos algo, lo hacemos una parte de nuestra carne y sangre. La Biblia dice que Eva comió del fruto que Satanás le persuadió a que comiera, y que entonces Eva dio este mismo "fruto" a Adán. Este fruto fue el "fruto del mal", el cual simboliza la fornicación. El hecho de que Eva le dio a Adán este fruto, y que él lo comió, significa que Eva causó la caída de Adán a través del mismo acto de amor ilícito que ella aprendió del arcángel. De este modo, Adán y Eva llegaron a encarnar el mal, en vez de la bondad, a través de su relación de sangre con el arcángel.

La raíz del pecado no es la acción de los primeros antepasados humanos de comer un fruto literal, sino el establecimiento de una relación de sangre a través de la fornicación con el arcángel, quien fue simbolizado como una serpiente. A través de esta relación de sangre, el pecado original es comunicado de generación a generación.

Basándonos en este entendimiento del pecado original, podemos entender por qué los israelitas iniciaron el rito de la circuncisión como un requisito para la gente elegida de Dios. Eso fue para restituir el abuso de las partes sexuales a través del cual la humanidad se hizo descendiente de Satanás .

Todas las religiones que intentan eliminar el pecado han señalado y tratado el adulterio como uno de los pecados más graves. Aunque la civilización se ha desarrollado, y las condiciones sociales y económicas se han mejorado a tal punto que podemos disfrutar de una vida más estable, nadie puede detener el aumento de la promiscuidad sexual y de la degradación moral. Podemos librarnos de todos los demás pecados a través de mejoramientos sociales, educacionales o económicos, pero para librarnos del pecado original, hay que renacer en el linaje de Dios a través del Mesías.

Satanás pudo descomponer el orden apropiado del amor humano, porque los primeros antepasados se hicieron esposo y esposa sin el permiso o la bendición de Dios, uniéndose con Satanás como su padre falso. Sus hijos nacieron como hijos de pecado y no de Dios, estableciendo un mundo sin fe, de mal, y de guerra. Como consecuencia, Satanás ha estado libre de dominar a la humanidad según su propia voluntad (Juan 3:44).

A pesar del hecho de que Dios creó a la humanidad y al cosmos, El nunca ha podido estar en la posición central en ninguno de los asuntos mundiales, ni ha podido gobernar a la humanidad en la manera en que El desea. El papel de protagonista fue adjudicado a Satanás, y Satanás falsamente ha desempeñado el papel de señor. Por esta razón, se refiere a Satanás como "el Príncipe de este mundo" (Juan 12:31) y "el dios de este mundo" (II Corintios 4:4).

 

II. LOS MOTIVOS Y EL PROCESO DE LA CAÍDA

A. La creación de los ángeles

¿Con qué motivo, y por cuál proceso cayeron Adán y Eva y el arcángel en el jardín del Edén?

Dios, en el comienzo, creó a los ángeles como espíritus servidores y para ayudarle a El y a sus hijos en la administración del mundo (Hebreos 1:14). Creó a los seres humanos como Sus hijos, destinándoles a tener dominio sobre la creación y sobre los ángeles. La razón por la cual hoy generalmente se considera a los ángeles más altos que los seres humanos, es que a través de la caída, la humanidad se volvió tan corrupta (Jeremías 17:9) que llegó a ocupar una posición más baja que las cosas de la creación, incluso a los ángeles.

I Corintios 6:3 nos dice claramente que hemos de juzgar a los ángeles, y muchos espiritualistas ven que hay ángeles rodeando y protegiendo a los fieles en el paraíso. La humanidad está destinada a juzgar a los ángeles, y ellos de proteger a la humanidad, porque ésta fue creada originalmente con un valor más grande que el de los ángeles.

 

B. La caída espiritual y la caída física

1. La caída espiritual

Lucifer (Isaías 14:12) estaba en la posición de arcángel o un líder de los ángeles, y así era el canal para el amor de Dios hacia el mundo angélico. Parecía como si él solo estuviera en la posición de recibir el amor de Dios. Pero Adán y Eva fueron creados como hijos de Dios, y Dios les amaba mucho más que a Lucifer, quien fue creado como un sirviente. De ninguna manera recibía Lucifer, en realidad, menos amor de Dios después de la creación de Adán y Eva, que el que recibía antes de la creación de ellos. Sin embargo, Lucifer sintió una disminución en la cantidad del amor que él estaba recibiendo, porque vio que Dios les daba a Adán y Eva más amor que a él. A causa de este sentimiento, Lucifer trató de aumentar el amor que estaba recibiendo, aproximándose más y más a Adán y Eva.

Sabemos que el amor de Dios es la fuente de la vida y la belleza. Eva, quien recibía mucho amor de Dios durante su crecimiento, era muy hermosa espiritualmente. Lucifer, aproximándose más y más a Eva, estaba fuertemente estimulado por un impulso de amor hacia ella. Eva, estando todavía sin perfeccionarse espiritualmente en el amor de Dios, era vulnerable a la tentación de Lucifer. Juntos, el arcángel y Eva cometieron el pecado de la fornicación. Esto fue la caída espiritual.

Uno podría preguntar cómo es posible que pueda haber una relación sexual entre un ángel y un ser humano. Esta pregunta surge solamente porque, debido a la caída, nuestra percepción espiritual cayó a un estado muy bajo. Los capítulos 18 y 19 del Génesis nos dan solamente uno de los numerosos ejemplos en la Biblia de los contactos directos entre seres humanos y ángeles, registrando que algunos ángeles visitaron a Abraham y a Lot, y comieron con ellos.

2. La caída física

Cuando Eva y el arcángel se unieron (a través de sus cuerpos espirituales, como ya fue explicado), Eva sintió una sensación de temor, la cual procedió de su conciencia culpable. Además, ella obtuvo el conocimiento de que el esposo destinado para ella era Adán, y no el arcángel.

Eva quería restaurar su relación con Dios y deshacerse del temor derivado de la caída espiritual con el arcángel. Pensando que Adán era su única esperanza para retornar a Dios, y que ella podría retornar a Dios uniéndose con Adán, quien estaba destinado a ser su esposo, Eva sedujo a Adán. Esto fue la caída física.

Como fue explicado en "Los Principios de la creación", Adán y Eva deberían realizar las tres bendiciones. Logrando esto, ellos finalmente habrían llegado a ser esposo y esposa. En otras palabras, la meta de la creación era la perfección individual, y luego la creación de un matrimonio eterno, centrado en Dios. Pero ellos, centrados en Satanás, actuaron como esposo y esposa en un tiempo prematuro, y su relación resultó en la caída y no en la realización del ideal de Dios. Uniéndose con Eva, Adán heredó los elementos malos que Eva había recibido de Lucifer. Estos elementos malos llegaron a transmitirse a sus descendientes de una generación a otra.

Si los primeros antepasados no hubieran comido del fruto del bien y del mal antes de madurarse, en cambio perfeccionándose como el hijo y la hija de Dios, entonces, bendecidos por Dios, se habrían hecho esposo y esposa centrados en el amor de Dios, y habrían producido hijos con naturaleza de bondad, así realizando la meta de la creación. Luego, después que Eva realizara la meta de la creación, su amor habría sido un fruto de bondad y ella habría sido un árbol de bondad. Pero antes de perfeccionarse, Eva cometió el pecado de la fornicación con el arcángel y se hizo una persona caída. Además, causó la caída de Adán, creando así la primera de las familias caídas, a través de la cual Dios no pudo obrar. Por lo tanto, Eva caída se hizo un árbol del conocimiento del mal, y su amor fue el fruto de este árbol.

Inmediatamente antes de la caída, Eva tenía dos posibilidades: la de llegar a ser un árbol de bondad, si realizara la meta de la creación, o la de hacerse un árbol del mal, si cayera. Así, ella fue simbolizada como el árbol de la ciencia del bien y del mal. También, antes de la caída, el amor de Eva era capaz de producir dos tipos de fruto: un fruto de bondad, si ella realizara la meta de la creación, o un fruto del mal, si ella cayera. Así, su amor fue simbolizado como un fruto del bien y del mal.

Según "Los Principios de la creación", Dios realizaría la meta de la creación a través del amor, y así, el amor es la fuente de la alegría, la vida y la felicidad. Pero los primeros antepasados desobedecieron las reglas del cielo y cayeron, y el amor mismo fue corrompido. Satanás, en lugar de Dios, ha dominado a la humanidad y la ha hecho sufrir. También, Satanás, quien corrompió el amor, es el instigador detrás de la destrucción de la familia ideal.

 

III. COMO FUE POSIBLE LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD

A. La fuerza del amor y la fuerza del Principio

La humanidad fue creada para crecer hacia la perfección, motivada interiormente a vivir según el Principio durante el período de crecimiento (el período del dominio indirecto) por la fuerza misma del Principio. Esta fuerza no puede descarriarnos de la vía del Principio, ni hacernos caer. Pero antes de perfeccionarnos, podemos ser descarriados de la vía si somos atraídos por una fuerza más fuerte que la del Principio, el cual dirige nuestro crecimiento. La única fuerza que es más fuerte que el Principio es la fuerza del amor. Entonces, mientras que estamos todavía imperfectos, y antes de experimentar el amor perfecto del dominio directo de Dios, es posible que caigamos a través de un "amor" fuera del Principio—un amor dirigido hacia un propósito diferente del de Dios.

¿Por qué hizo Dios la fuerza del amor más fuerte que la fuerza del Principio? El amor es el motivo y el propósito de Dios para crear al mundo, y por lo tanto, el amor es el aspecto más precioso de todas las cosas. Para la creación, el amor es la fuente de la vida, la felicidad y la alegría. Dios creó todas las cosas de acuerdo con el Principio o con leyes. Pero deseando como Su meta final un dominio del amor, hizo el amor la fuerza más poderosa.

 

B. El propósito del mandamiento y su período de tiempo necesario

Debido a que la fuerza del amor es más poderosa que la fuerza del Principio, siempre existe la posibilidad de que durante nuestro periodo de crecimiento, podamos caer a través de un "amor" fuera del Principio. Una vez que la fuerza de un "amor" fuera del Principio entra en juego durante el periodo de nuestra imperfección, cuando todavía no estamos en el dominio directo del amor de Dios, podemos caer. ¿Hay algo que pueda impedir esto? Dios les dio al primer hombre y a la primera mujer el mandamiento de "no comer del fruto del bien y del mal". Si los primeros antepasados humanos hubieran observado fielmente este mandamiento, no habrían establecido ninguna base recíproca con el arcángel. Por consiguiente, la fuerza del "amor" fuera del Principio no habría llegado a existir. Pero ellos no mantuvieron su fe en Dios y no observaron el mandamiento, sino que establecieron una base recíproca y una relación de dar y recibir con el arcángel, y la fuerza del "amor" ilícito les hizo desviarse de la vía del Principio.

¿Cuánto tiempo habría sido necesario que los primeros antepasados observasen el mandamiento de "no comer", el cual es la condición de fe que Dios les dio? Una vez que Adán y Eva se hubieran perfeccionado y establecido el amor horizontal como esposo y esposa centrados en Dios, no habría habido ninguna fuerza que podría romper aquel amor, porque el amor creado entre ellos habría sido un amor absoluto. Después de haberse perfeccionado, nunca habrían podido caer. La fuerza del amor del arcángel, de un nivel más bajo, nunca podría violar el amor entre un esposo perfeccionado y una esposa perfeccionada. En efecto, el mandamiento de Dios de "no comer" les fue necesario a Adán y Eva solamente mientras estaban creciendo hacia la perfección.

 

IV. LOS RESULTADOS DE LA CAÍDA

A. Satanás y la gente caída

¿Cuáles fueron los resultados de la caída de Adán, Eva y el arcángel, la cual fue tanto espiritual como física? Comparemos los resultados de la caída con lo que habría ocurrido si Adán y Eva, en vez de caer, hubieran realizado las tres bendiciones.

Si Adán y Eva no hubieran caído, y si hubieran logrado el perfeccionamiento de sus carácteres individuales, encarnando el amor vertical de Dios, ellos habrían creado un matrimonio que manifestaría el amor horizontal de Dios, y habrían dado a luz hijos con naturaleza de bondad. Habrían establecido el fundamento de cuatro posiciones, a través del cual ellos habrían podido experimentar el dominio directo del amor de Dios. Pero siguiendo un "amor" fuera del Principio iniciado por el arcángel, ellos cayeron y se hicieron la encarnación del pecado. Dios, quien es el señor del Principio, fue excluido. Se estableció un seudofundamento de cuatro posiciones, centrado en el "amor" falso de Satanás, quien ha desempeñado falsamente el papel del señor. Por esta razón, la Biblia dice que, como gente caída, somos "hijos" de Satanás (Juan 8:44), y que él es el "dios de este mundo" (II Corintios 4:4) y "el Príncipe de este mundo" (Juan 12:31).

Originalmente los seres humanos deberían haber tenido dominio sobre los ángeles y sobre el resto de la creación. Sin embargo, Satanás invirtió esto, llegando a dominar a la humanidad y al cosmos. Por eso, como dice Romanos 8:19: ...la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios.

Por causa de la caída de la humanidad, todas las cosas están clamando la liberación del dominio de Satanás y la experimentación, por fin, del dominio de personas verdaderas.

 

B. Las acciones de Satanás en el mundo caído

¿Cómo controla Satanás al mundo caído? Aun Satanás, quien es el gobernador de este mundo, sólo puede ejercer acciones satánicas cuando existe un objeto con quien él tenga una base recíproca. Los objetos de Satanás son los espíritus malignos que viven en el mundo espiritual; los objetos de ellos son los espíritus de las personas en la tierra; y, por supuesto, los objetos que responden a los espíritus de estas personas en la tierra son sus propios cuerpos físicos. En efecto, el poder de Satanás se manifiesta en las personas viviendo en la tierra a través de la influencia de los espíritus malignos en el mundo espiritual.

Puesto que Satanás es un ser espiritual, puede trascender el tiempo y el espacio, manifestándose en la sociedad humana siempre cuando tenga una base recíproca. Lucas 22:3, el cual dice que Satanás entró en Judas Iscariote, significa que por medio de establecer una base recíproca y por medio de tener una relación de dar y recibir con Satanás, Judas se hizo el instrumento de él. La restauración del reino de los cielos sobre la tierra significa la realización de un mundo en que Satanás no puede actuar de ninguna manera. Para hacer esto, cada persona tiene que romper completamente su relación con Satanás y restaurar una relación de dar y recibir sólo con Dios.

 

C. El bien y el mal según el punto de vista de propósito

Si Adán y Eva se hubieran hecho las encarnaciones de bondad, estableciendo el fundamento de cuatro posiciones con un amor centrado en Dios, ellos habrían realizado un mundo de bondad. Pero relacionándose por medio de un amor que estaba dirigido hacia una meta aparte de la de Dios, ellos se hicieron encarnaciones del mal, y así establecieron un seudofundamento de cuatro posiciones centrado en Satanás y un mundo de maldad.

En la primera etapa de su desarrollo, las acciones buenas y malas se asemejan, pero a medida que se mueven a realizar sus metas opuestas, sus carácteres fundamentalmente distintos se manifiestan. No es posible discernir entre el bien y el mal solamente según el tipo de acción o los resultados mismos, sino que hay que determinar si el motivo, la dirección y el propósito llevan hacia la voluntad de Dios o hacia la de Satanás.

 

D. El pecado

El pecado es un acto o un pensamiento que viola la ley celestial, creando una condición a través de la cual uno establece una base recíproca con Satanás y entra en una relación de dar y recibir con él, directa o indirectamente. En el mundo ideal que Dios concibió originalmente, no podría existir el pecado; no podría haber ningún acto pecaminoso en el dominio del amor de Dios, porque Satanás no podría existir allí. Pero Adán y Eva formaron una base recíproca con Satanás y pecaron. El resultado de esto es que todos sus descendientes viven en un mundo fuera del Principio y cometen pecados a través de su asociación directa o indirecta con Satanás.

Los cuatro tipos del pecado son: el pecado original, el pecado hereditario, el pecado colectivo y el pecado personal. El pecado original es el pecado derivado de la caída espiritual y física del primer hombre y la primera mujer. Es la raíz de todo pecado. El pecado hereditario es el que uno hereda de sus antepasados a través del linaje de sangre (como se menciona en los Diez Mandamientos [Exodo20:5]). Podemos comparar este tipo de pecado con el tronco de un árbol. El pecado colectivo, a diferencia de los pecados hereditarios o propios, es el pecado del cual toda la humanidad es responsable. Podemos citar un ejemplo en la crucifixión de Jesús. La falta de fe hacia Jesús de Juan el Bautista, de los jefes, de los sacerdotes y de los escribas, fue la causa de su crucifixión. Aunque un grupo relativamente pequeño de gente fue directamente responsable de la crucifixión, el cristianismo en particular, y la humanidad entera, han tenido que cargar con la responsabilidad de aquel pecado, y como resultado han sufrido enormemente. El pecado colectivo es como las ramas de un árbol. El pecado personal es el cometido por cada individuo. Tales pecados son como las hojas de un árbol.

Todos los pecados tienen su origen en el pecado original, el cual es la raíz de todo pecado. Así, sin limpiarse del pecado original, nadie puede purificarse de los otros tipos de pecado.

 

E. La naturaleza caída

Los ángeles, tanto como el primer hombre y la primera mujer. fueron creados con el propósito de la bondad, y deberían haber tenido solamente la naturaleza original de que fueron dotados en su creación. Antes de la caída, y antes del perfeccionamiento del primer hombre y de la primera mujer, la posición relativa del arcángel dentro del orden entero de la creación todavía no estaba completamente clara. Adán y Eva, estando todavía en su periodo de crecimiento, no se habían perfeccionado plenamente conforme a su naturaleza original. El arcángel y Eva, y luego Eva caída y Adán, tuvieron relaciones de amor ilícitas antes de perfeccionarse.

En el momento de la caída, la naturaleza original fue repentinamente cambiada hacia una dirección opuesta y equivocada, y esta "naturaleza original" mal dirigida se hizo la naturaleza caída. Esta naturaleza caída fue transmitida del arcángel a Eva, de Eva caída a Adán, y de Adán y Eva caídos a todos sus descendientes. El origen de la naturaleza caída fue esta " naturaleza original" mal dirigida, la cual es la naturaleza fundamental que da origen a todas las manifestaciones de la naturaleza caída entre la gente caída. En el Principio, esta naturaleza fundamental se llama la naturaleza caída original.

El motivo básico de la naturaleza caída original surgió del sentimiento del arcángel de una disminución del amor de Dios que él recibió después de la creación de Adán y Eva. Este sentimiento de una disminución de amor fue una consecuencia inevitable para el arcángel, porque él, en su naturaleza original, fue dotado de deseo y sabiduría. Sin embargo, no era inevitable que cayese el arcángel debido al deseo de que había sido dotado. Cuando Adán y Eva se hubieran perfeccionado como señores de la creación, el sentimiento del arcángel de una disminución de amor habría desaparecido. Aun en el período de la inmadurez de la humanidad, cuando el arcángel sintió una disminución del amor de Dios, si hubiese mantenido su dirección original, anhelando el amor de Dios y centrándose solamente en El, el arcángel no habría podido caer. Pero el sentimiento de rechazo experimentado por el arcángel causó una alteración de su dirección, llevándole a centrarse en sí mismo. Creció en el arcángel un sentimiento fuerte de celos hacia Adán. Cuando Eva sintió compasión hacia los sentimientos y el punto de vista del arcángel, ella formó una base reciproca con el arcángel, la cual por fin les condujo a una relación ilícita y caída.

Podemos separar la naturaleza caída original en cuatro aspectos principales. Primero, la motivación de la caída del arcángel estaba en su fracaso en considerar a Adán desde el punto de vista de Dios, y en su fracaso en amar a Adán como Dios le amó. En lugar de esto, él tomó su propia dirección y tuvo celos de Adán. Podemos citar un ejemplo de cómo este aspecto de la naturaleza caída se manifiesta en la sociedad humana. Muchas veces los alumnos sienten celos de un preferido del profesor, en lugar de amarlo como lo hace el profesor. Esta reacción por parte de los alumnos tiene su origen en la naturaleza caída original.

El segundo aspecto principal de la naturaleza caída es la tendencia de abandonar la posición propia. El deseo excesivo del arcángel de recibir más amor de Dios y de disfrutar de la misma posición de amor en la sociedad humana como tenía en el reino angélico, le llevó a abandonar su posición y a caer. En la sociedad humana caída, a veces hay individuos quienes realizan acciones que están fuera de los limites de su posición y autoridad, para satisfacer un deseo malo o egoísta. Esto es una manifestación de la naturaleza caída original.

El tercer aspecto principal de la naturaleza caída es la tendencia de invertir el orden del dominio. El ángel debería haber estado bajo el dominio de la humanidad; sin embargo, él dominó a Eva, invirtiendo el orden correcto. Eva debería haber estado bajo el dominio de Adán; no obstante, ella dominó a él. Estas inversiones del dominio condujeron a la caída. Todos los desórdenes en el mundo caído tienen su origen en este aspecto de la naturaleza caída original.

El cuarto aspecto principal es la tendencia de multiplicar, o transmitir, deseos malos y acciones pecaminosas. Eva tomó del arcángel la voluntad mala de "comer del fruto del bien y del mal" también como la acción pecaminosa del arcángel de desobedecer a Dios, haciéndolas su propia voluntad y decisión, y multiplicando así la voluntad y las acciones del arcángel. Entonces, la voluntad mala y la desobediencia a Dios fueron multiplicadas en Adán, y de esta manera se efectuó la caída. Si Eva no hubiera seducido a Adán, así multiplicando su pecado. Adán no habría caído, y la restauración de Eva sola habría sido relativamente fácil. El hecho de que, en el mundo caído, el mal es transferido y multiplicado más rápidamente que la bondad, es una manifestación de este aspecto de la naturaleza caída original.

 

 

CAPITULO TRES


LA MISIÓN DEL MESÍAS

 

I. El OBJETIVO DE DIOS EN LA PROVIDENCIA DE LA SALVACIÓN

Como seres humanos, fuimos creados como hijos de Dios. Cuando nos perfeccionamos y nos hacemos la encarnación de la bondad, vivimos en el reino de Dios en la tierra y en el mundo espiritual. Dios creó al mundo para sentir alegría, y para vivir con Sus hijos en el reino de los cielos, el cual es el mundo del amor de Dios y de Su corazón. Este mundo es establecido por medio del cumplimiento de las tres bendiciones, y está basado en ello. Pero debido a la caída de los primeros antepasados, la humanidad llegó a ser la encarnación del pecado y del mal, y desde entonces hemos vivido en sufrimiento tanto en la tierra como en el mundo espiritual, y la meta de la creación no ha sido realizada. ¿Abandonaría Dios Su ideal original para la creación, y lo dejaría sin realizar? No, no lo haría.

Como dice Dios en Isaías 46:11: "Tal como lo he dicho, así se cumplirá; como planeado, así lo haré".

Dios, sin duda alguna, llevará a cabo su intención original. El Dios del amor no puede dejar a la humanidad caída en su estado de sufrimiento y de pecado, porque fuimos creados como Sus hijos, y por eso El ha estado trabajando para nuestra salvación. Pero, ¿qué es la salvación? El salvar a una persona que se está ahogando, es rescatarla y restaurarla al estado en que estaba antes de comenzar a ahogarse; el salvar a una persona moribunda es restaurarla a su estado normal y sano. Así, se puede decir que la salvación es la restauración.

La salvación de la humanidad por Dios significa la restauración de ella de su estado caído y pecaminoso, a su estado original de bondad, y a la posición en que podemos realizar la meta de la creación.

Los objetivos de Dios en Su providencia de la salvación son: la restauración del individuo a aquel estado sin pecado que Dios creó originalmente y su elevación a ser un individuo ideal, el establecimiento de una familia ideal centrada en aquel individuo, y luego, el establecimiento de una sociedad, una nación y un mundo ideales, basados en aquella familia ideal.

 

II. LA REALIZACIÓN DE LA PROVIDENCIA DE LA SALVACIÓN ES LA REALIZACIÓN DE LA META DE LA CREACIÓN

¿Cómo sería una persona quien llegara a ser un individuó ideal, es decir, una persona restaurada quien ha realizado la primera bendición? Este individuo perfeccionado tendría la misma relación con Dios como la relación del cuerpo del individuo con su mente. La mente vive en el cuerpo, y el cuerpo actúa según la dirección de la mente. Del mismo modo, una persona perfeccionada sería un templo de Dios, y Dios viviría en su mente. Dios se haría el centro de sus pensamientos y acciones—el centro de su vida. Así como el cuerpo de tal persona perfeccionada alcanzaría la armonía con su mente, su carácter perfeccionado lograría la armonía y la unión con Dios. Esto está expresado en I Corintios 3:16, que dice.

¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? y en Juan 14:20, el cual nos cuenta las palabras de Jesús:

"Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mi y yo en vosotros."

Si Adán y Eva hubieran llegado a ser individuos perfeccionados, entonces en su vida en el jardín del Edén, no habrían necesitado la oración, la vida religiosa, ni un salvador. ¿Por qué habría sido necesaria la oración si hubieran estado viviendo continuamente con Dios y comunicándose directamente con El? Si la vida religiosa es una vida de fe, en que un individuo caído, viviendo en la oscuridad del pecado desesperadamente busca a tientas al Dios que ha perdido, entonces, ¿ por qué debería una persona perfeccionada, quien vive todos los días como el templo de Dios, tener la necesidad de alguna forma de culto? Si los primeros antepasados humanos no hubiesen caído en el jardín del Edén, no habría iglesias, ni Biblias, ni sermones, ni vigilias nocturnas de oración, ni reuniones de evangelización. Cada persona viviría como la encarnación de la bondad, sirviendo a Dios en su vida diaria. Así como aquéllos que no están ahogándose no tienen necesidad de alguien que los rescate, la gente que está sin pecado no tiene necesidad de un salvador.

Si los primeros antepasados humanos hubieran establecido la familia ideal, realizando la segunda bendición de Dios, ¿cómo sería tal familia? Si Adán y Eva se hubieran hecho esposo y esposa encarnando la bondad, dando a luz hijos que encarnaran la bondad, esta familia habría llegado a ser el origen de una tribu, de una sociedad, de una nación y de un mundo sin pecado. Con esta familia se habría establecido una sociedad ideal y el reino de los cielos en la tierra. Esta sola familia mundial, con una pareja de padres verdaderos (el primer hombre y la primera mujer), habría dado origen a incontables generaciones de descendientes sin pecado, creciendo en prosperidad. La providencia de Dios de la salvación existe para desarrollar tales individuos celestiales quienes, realizando las tres bendiciones de Dios, establecerían el reino de los cielos.

Para cumplir esta misión, Dios envió a Su Hijo, Jesús, como salvador de este mundo. El Mesías, el Hijo de Dios, debe servir como el origen de todos los individuos ideales, y debe establecer la familia ideal, que es la realización de la meta de la creación y el sitio donde el amor de Dios puede vivir. Luego, debe establecer la nación y el mundo ideales, creando así el reino de los cielos sobre la tierra, lo que Dios había propuesto desde el principio del mundo como la meta de Su creación. Esta es la misión del Mesías.

 

III. LA PROVIDENCIA DE LA SALVACIÓN A TRAVÉS DE LA CRUZ

A. La crucifixión de Jesús

Dios verdaderamente amaba a Su pueblo elegido, los israelitas, quienes deberían preparar el fundamento para el Mesías. Con mucha frecuencia, Dios había profetizado acerca de la venida del Mesías, advirtiendo a Su gente que permaneciera alerta a las señales que anunciarían su llegada. Dios aún preparó un gran testigo, Juan el Bautista, para dar testimonio acerca del Mesías. De hecho, la nación de Israel estaba anhelando apasionadamente la venida del Mesías.

Pero desafortunadamente, la gente elegida y preparada falló en reconocer al Mesías cuando vino. El Hijo de Dios declaró con abundante claridad su identidad y su misión, pero sus palabras cayeron en oídos sordos. El nunca fue entendido por su gente, sino que fue señalado como un blasfemo y finalmente fue crucificado. Irónicamente, los gobernadores paganos de aquella época reconocieron la inocencia de Jesús (Lucas 23:14-16; Juan 18:38; Mateo 27:19-23; Marcos 15:10-14), mientras que aquéllos que le juzgaron como culpable eran su propia gente y los líderes del judaísmo, a quienes Dios mismo había nutrido y preparado por tanto tiempo. Ellos estaban ansiosos de mandar a Jesús a la cruz. ¿Por qué?

Los cristianos tradicionalmente han creído que la muerte de Jesús en la cruz fue predestinada según el plan original de Dios. Pero, no fue así. La crucifixión de Jesús fue un grave error, y resultó de la gran ignorancia del pueblo de Israel acerca de la providencia de Dios. Muy claramente, la voluntad de Dios era que la gente elegida aceptase y creyese en Jesús (Juan 6:29,10:37-38) y que recibiese la salvación. Pero el pueblo de Israel, no queriendo recibir a Jesús de Nazaret ni el mensaje de la salvación que trajo, se burlaba de él mientras estaba muriendo en la cruz, gritando:

"¡Sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!" (Mateo 27:40). La Biblia, describiendo esta situación, señaló que la Palabra y la a luz verdadera" (Jesús). Vino a su casa, y los suyos no (lo) recibieron (Juan 1:1 1). El Apóstol Pablo, haciendo resaltar la tragedia de la crucifixión, testificó que la sabiduría de Dios fue desconocida de todos los príncipes de este mundo— pues de haberla conocido no hubieran crucificado al Señor de la Gloria. (I Corintios 2:8)

Los cristianos de hoy no tienen un claro entendimiento de la verdad detrás de los acontecimientos históricos que ocurrieron en tiempos de Jesús. Si la voluntad de Dios para la salvación hubiera podido realizarse solamente a través de la crucifixión, entonces, ¿por qué invirtió El tanto tiempo preparando un pueblo elegido? ¿No fue acaso que quería entregar a Su Hijo a una gente con fe?

En el Jardín de Getsemaní, Jesús les dijo a sus discípulos: "Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí y velad conmigo." Y adelantándose un poco, oró, "Padre mío, si es posible, que pase de mi esta copa...." (Mateo 26:38-39)

Jesús pronunció esta oración no una, sino tres veces. Muchos cristianos, creyendo que Jesús vino con la misión de traer la salvación a través de la cruz, explican que Jesús pronunció esta oración por debilidad o fragilidad humana. Pero, ¿podría Jesucristo, el salvador de la humanidad, pronunciar una oración por debilidad? El primer mártir cristiano, Esteban, y muchos de los mártires que lo siguieron, nunca rezaron de una manera tan aparentemente débil, ni pidieron ninguna vez, en el momento de su muerte, "que pase de mi esta copa" ¿Cómo podemos decir que Jesús era más débil que estos mártires? Especialmente si la finalidad de su venida fuera su muerte en la cruz, ¿por qué rezaría para escaparse de la muerte? Esta oración de Jesús no fue egoísta, ni tímida, pronunciada por el temor de morir. Si la crucifixión hubiera sido el modo mismo en que Jesús salvaría a la humanidad, él habría muerto con alegría en la cruz no una sino mil veces.

Jesús sintió angustia cuando pensó que su misión como el Mesías, la cual era la realización de la meta de Dios para la creación en la tierra, no podría cumplirse si muriera de esta manera. Su corazón estaba muy afligido cuando pensó cuán triste se sentiría Dios si el cumplimiento de la providencia de la salvación fuera prolongado. Jesús previó el sufrimiento y el derramamiento de sangre de sus discípulos y seguidores, los cristianos, quienes tendrían que seguir su camino de sufrimiento y de la cruz. También previó la tribulación que vendría a la gente de Israel si lo rechazara a él. Teniendo todo esto en su mente, Jesús pronunció una última desesperada oración a Dios en el Jardín de Getsemaní, rogando que Dios le permitiese permanecer en la tierra, aun en aquellas circunstancias desesperadas, para que él pudiese continuar su misión, cambiando los corazones de la gente al punto en que podrían aceptarlo.

Si la muerte de Jesús en la cruz fuera predestinada por Dios, entonces, ¿por qué diría Jesús a Judas Iscariote, su traidor: "¡ay de aquél por quien el Hijo del hombre es entregado! ¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!" (Mateo 26:24). Y ¿cómo podríamos explicar el hecho de que Jesús exclamó en la cruz: "¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?" (Mateo 27:46)

Si la crucifixión hubiera sido verdaderamente la voluntad original de Dios para Jesús, entonces Jesús debería haber sentido una alegría desbordante en la cruz, habiendo cumplido victoriosamente su misión.

B. El grado de salvación que se puede lograr a través de la cruz y el propósito de la Segunda Venida de Cristo

La muerte en la cruz no fue la misión que Dios propuso originalmente para Jesús, Su Hijo, sino que más bien, se hizo la dolorosa providencia secundaria de Dios, necesaria por causa de la falta de fe, o la incredulidad, de la gente de Israel. ¿Qué habría ocurrido si toda la gente de Israel hubiera creído en Jesús, le hubiera recibido, le hubiera amado, y se hubiera unido con él? Entonces, la salvación completa se habría realizado. En otras palabras, Jesús habría establecido completamente el reino de los cielos en la tierra, la cual es el lugar donde la meta de la creación debería realizarse. Habría establecido el mundo de Dios—un mundo en que toda la gente creería en el Hijo de Dios y lo seguiría. El pueblo de Israel se habría hecho el centro glorioso de los cielos. Los mundos judío y cristiano nunca habrían sido divididos, y los primeros cristianos no habrían tenido que soportar ninguno de sus graves sufrimientos. Además, debido a que la misión del Mesías ya se habría cumplido, no habría necesidad para una Segunda Venida.

A la luz de este entendimiento de la salvación, podemos ver que la crucifixión de Jesús fue un curso secundario de la salvación, y proveyó solamente la salvación espiritual. La gente de Israel había llegado al punto de no creer en absoluto en Jesús y de abandonarlo. Así, Dios tuvo que pagar el precio por la incredulidad pecaminosa de ellos y de toda la humanidad, dando la vida de Su Hijo único como rescate a Satanás. El resultado fue que Satanás destruyó el cuerpo físico de Jesús al clavarlo en la cruz, y que la sangre de Jesús en la cruz se hizo el precio por la redención de la humanidad.

La victoria de Dios no fue en la crucifixión, sino en la resurrección de Jesús. Resucitando a Jesús después de su crucifixión, Dios abrió un camino de salvación espiritual, un camino hacia una dimensión libre de invasión satánica. Pero otro resultado de la crucifixión fue que nuestros cuerpos físicos todavía son vulnerables a la invasión satánica, aunque originalmente íbamos a lograr la salvación física, tanto como espiritual, a través de nuestra fe en Jesús, siendo injertados en él (Romanos 11:17). Ahora, solamente logramos la salvación espiritual, a través de la condición de nuestra fe en Jesús , participando de esta manera en la resurrección del Cristo victorioso. Nuestro cuerpo todavía espera la redención (Romanos 8:23).

La realidad es que aún después de la aparición de Jesús en la tierra, el mundo continúa sufriendo bajo el poder de Satanás, y el pecado persiste sin piedad en los cuerpos de la gente en todas partes. El Apóstol Pablo lamentó:

¡Pobre de mi! ¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte?... Así pues, soy yo mismo quien con la razón sirve a la ley de Dios, mas con la carne, a la ley del pecado. (Romanos 7:24-25)

Como un santo, Pablo fue devoto y estaba en la plena gracia del Señor, pero su carne seguía oprimida por el pecado. Esta situación no está limitada sólo a Pablo, sino que puede aplicarse a toda persona viva. Por esta razón, la Biblia nos enseña a orar "constantemente" (I Tesalonicenses 5:17), para protegernos de la invasión satánica. También, I Juan 1:10 dice: "Si decimos: "No hemos pecado: le hacemos mentiroso.... ": haciéndonos recordar que la humanidad está todavía bajo la esclavitud del pecado original. No hay nadie que haya sido purificado de este pecado original. Así, el Mesías tiene que aparecer otra vez en la tierra para liquidar nuestros pecados completamente, luego estableciendo el reino de los cielos en la tierra y realizando la meta de Dios para la creación.

C. Dos clases de profecía acerca del Mesías

Si la muerte de Jesús en la cruz no era esencial para el cumplimiento de su misión mesiánica, entonces, ¿por qué predijo Isaías 53 el sufrimiento y la muerte del Mesías? Pero hay otras profecías en la Biblia sobre la venida del Mesías, las cuales profetizan que él vendrá como el Hijo de Dios y el rey de reyes, y que realizará el reino de los cielos en la tierra. Estas profecías aparecen en Isaías 9, 11 y 60, en otros versículos del Antiguo Testamento, y en Lucas 1:31-33.

Dios creó a los primeros antepasados humanos para crecer hacia la perfección cumpliendo con su porción de responsabilidad. Dios sabe que la humanidad puede cumplir su responsabilidad, como El quiere, o por el contrario, puede dejar de cumplirla. Respecto a la venida del Mesías, entonces, fue necesario que Dios diera dos clases de profecía acerca de la realización de Su voluntad.

Es la responsabilidad de Dios enviar al Mesías, pero es nuestra responsabilidad creer en él. Los israelitas, desgraciadamente, porque no aceptaron a Jesús, no cumplieron su responsabilidad. Ellos no realizaron las profecías principales de Dios para la venida del Mesías, las que están en Isaías 9, 11 y 60, y en Lucas 1:31-33, sino que al contrario, llevaron a cabo las profecías alternativas, o secundarias, en Isaías 53, del Mesías sufriente.

 

IV. JUAN EL BAUTISTA Y EL RETORNO DE ELÍAS

A. El Mesías y Elías

Hay que considerar cierto tema de importancia en la providencia de Dios referente a la razón por la cual Jesús fue crucificado. Dios repetidamente había profetizado a la gente elegida acerca de la venida del Mesías, y la gente elegida lo anhelaba y deseaba la realización de la promesa de su venida. ¿Por qué enviaría Dios al Mesías de tal manera que la gente elegida no pudiera reconocerlo? ¿Fue la voluntad de Dios que no reconocieran ni recibieran al Mesías? O, ¿es que la gente falló en reconocerlo a pesar de la clara indicación que Dios les había dado de cómo iba a venir?

Para encontrar las respuestas a estas preguntas, primero examinemos la segunda venida de Elías. En Malaquías, el último libro de profecías del Antiguo Testamento, dice: He aquí que yo os envío al profeta Elías antes que llegue el Día de Yahveh, grande y terrible. (Malaquías 3:23)

El día "grande y terrible" a que se refiere Malaquías es el tiempo de la venida del Mesías, de donde se deduce que antes de que el Mesías venga, Elías tiene que retornar.

Elías fue un gran profeta de Israel que vivió novecientos años antes de Jesús. Está escrito que él ascendió al cielo en un carro de fuego (II Reyes 2:11). El anhelo de los israelitas por el Mesías estaba intensamente enfocado, en realidad, en la venida del profeta Elías. Aunque el Antiguo Testamento no predijo claramente cuándo vendría el Mesías, indicó claramente que Elías le precedería.

Bajo estas circunstancias apareció Jesús, proclamándose el Mesías. La gente judía lo vio, simplemente, como un hombre joven de Nazaret, pero Jesús les sorprendió, diciéndoles que él era el Hijo de Dios. Ellos, todavía sin haber oído ninguna noticia de la llegada de Elías, se preguntaban: "¿cómo podría ser Jesús de Nazaret el Hijo de Dios?"

Cuando los discípulos de Jesús salían a hablar a la gente de Israel para dar testimonio de Jesús, la gente desafiaba a ellos. Les preguntaba a los discípulos dónde estaba Elías, y les hacía recordar que, según la sagrada escritura, Elías debería preceder al Mesías. Entonces los discípulos, volviendo a Jesús, le preguntaron a él: "¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?" (Mateo 17:10)

Jesús replicó: "Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron." .... Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista (Mateo 17:11-13).

Jesús, entendiendo el significado de la importante pregunta de los escribas, indicó que Juan el Bautista era la segunda venida de Elías, aunque bien sabía que la gente no podría aceptar esto fácilmente. Por eso, añadió: "Y, si queréis admitirlo, él es Elías, el que iba a venir" (Mateo 11:14)

Los discípulos de Jesús podían creer sus palabras, pero ¿podrían llegar a creerlas los israelitas? Juan el Bautista no solamente no vino directamente del cielo, como los israelitas creían que Elías vendría, sino que también él mismo negó su misión como el Elías (Juan 1:21).

La situación había llegado a tal punto que era difícil saber a quién se debería creer. Jesús dijo que Juan el Bautista era el Elías a quien la gente había estado esperando tanto tiempo, mientras que Juan mismo lo negó. ¿A quién creería la gente de Israel? Naturalmente, dependería de cómo veía a estos dos hombres.

¿Cómo les parecía Jesús a los israelitas de su tiempo? Jesús era un joven desconocido, criado en la casa de un humilde carpintero. A los ojos de ellos, Jesús tenía una falta de experiencia en asuntos espirituales, y fue conocido como alguien que estaba aboliendo la ley (Mateo 5:17), como un comilón y un borracho (Mateo 11:19), y como un amigo de publicanos y pecadores. No obstante, Jesús se proclamaba el señor del sábado" (Mateo 12:8), poniéndose a la altura de Dios (Juan 14:9-11) y diciendo a la gente que tenían que amarlo a él más que a cualquier otro (Mateo 10:37). Por eso, los líderes de los judíos llegaron a la opinión de que Jesús estaba obrando por el poder de Beelzebul, el Príncipe de los demonios (Mateo 12:24).

En cambio, ¿cómo veían los israelitas de aquel tiempo a Juan el Bautista? Juan era el hijo de una familia principal, y los milagros que rodearon su concepción y nacimiento fueron conocidos por todo el país (Lucas 1:5-66). Cuando fue mayor, él vivía de langostas y miel en el desierto, y así, a los ojos de ellos, llevaba una vida ejemplar como un hombre de fe. En realidad, Juan era tan altamente estimado que aun los sumos sacerdotes, así como la gente común, preguntaban si él era el Mesías (Lucas 3:15, Juan 1:20). Bajo estas circunstancias, la gente de Israel estaba dispuesta a creer más en Juan el Bautista que en Jesús.

Ya sabemos que Jesús decía que Juan era Elías, mientras que Juan lo negaba. La gente decidió que las palabras de Jesús no eran dignas de confianza. Pensaron que Jesús decía que Juan era el Elías solamente para hacer creíbles sus declaraciones acerca de sí mismo.

B. La misión de Juan el Bautista

¿ Por qué dijo Jesús que Juan el Bautista era Elías? Como indica Lucas 1:17, Juan el Bautista vino con la misión de Elías. La gente de Israel, que creyó en el sentido literal de las palabras del Antiguo Testamento, supuso que el Elías original realmente iba a bajar de los cielos. Pero Dios eligió a Juan y le envió con la misión de Elías.

Juan el Bautista mismo declaró que él había sido "enviado delante" del Mesías (Juan 3:28), para rectificar el camino del Señor (Juan 1:23). Siendo un hombre con una misión tan única e importante, Juan, por medio de su propia sabiduría, debería haber sabido que él mismo era el Elías.

Muchos de los sumos sacerdotes y la gente de Israel, quienes respetaban a Juan el Bautista, aun pensaban que él podría ser el Mesías. Por lo tanto, si Juan se hubiera proclamado el Elías y hubiera testificado que Jesús era el Mesías, la gente judía de aquel tiempo habría podido reconocer y recibir a Jesús, ganando así la salvación. Entonces, los antecedentes de la familia de Jesús, y su aparente falta de experiencia en asuntos espirituales, no habrían tenido importancia. Pero Juan, por causa de su ignorancia de la providencia de Dios, insistió en que él no era el Elías. A consecuencia de esto, la gente de Israel no aceptó a Jesús.

Leamos las palabras de Juan el Bautista en Mateo 3:11: "Yo os bautizo en agua para la conversión; pero aquel que viene detrás de mí es más fuerte que yo, y no soy digno de llevarle las sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego" y en Juan 1:33: "Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua [Dios], me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él; ése es el que bautiza con Espíritu Santo [Cristo]". Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios."

Vemos que Dios le dio a Juan el Bautista una revelación directa de que Jesús era Su Elegido. También vemos que Juan había comenzado a realzar su misión de dar testimonio de Jesús. Desafortunadamente, sin embargo, no lo llevó a cabo durante el resto de su vida.

El padre de Juan, quien fue informado acerca de la misión de su hijo cuando éste nació, profetizó: "Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo, pues irás delante del Señor para preparar sus caminos y dar a su pueblo conocimiento de salvación por el perdón de sus pecados.... " (Lucas 1:76-77)

Después de encontrarse con el Mesías, uno debe creer en él y servirlo durante toda la vida. Esta verdad especialmente puede aplicarse a Juan el Bautista, quien vino con la misión de Elías—la de preparar los caminos para el Mesías (Lucas 1:76). Juan debería de haber servido a Jesús como uno de sus discípulos. Sin embargo, no podemos encontrar ninguna instancia en la Biblia en que Juan el Bautista, en realidad sirviera a Jesús.

Poco antes de morir en la cárcel, Juan el Bautista, sin haber cumplido su misión de servir a Jesús, comenzó a tener dudas acerca de su vida y acerca de Jesús. Envió a sus discípulos para preguntarle a Jesús: "¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?" (Mateo 11:3)

Este versículo demuestra, sin la menor duda, que Juan no creyó en Jesús, y que faltó a su deber de servirlo. Indignándose con tal pregunta, Jesús contestó muy a manera de juicio: ...dichoso aquél que no halle escándalo en mí!" (Mateo 11:6)

Se ve claramente que a pesar del gran respeto de Israel por Juan, éste ya había fracasado en su misión. Siguiendo su discurso sobre Juan, Jesús dijo: "...no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él. (Mateo 11:11)

Si alguien es el mayor entre los nacidos de mujer, seguramente debería ser igualmente grande en el reino de los cielos. ¿Cómo podría Juan el Bautista, quien nació como el más grande en la historia, ser menos que el más pequeño en el cielo?

Dios envió a Juan el Bautista como el más grande de los profetas, porque iba a servir al Mesías y dar testimonio de él ante toda la gente. Pero Juan fue un lamentable fracaso en la realización de su responsabilidad. Mateo 11:12 explica esto así: Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

Si Juan el Bautista hubiera servido bien a Jesús, cumpliendo su responsabilidad, se habría hecho el discípulo principal de Jesús; pero debido a que él fracasó, Pedro, quien hizo el esfuerzo más grande entre los discípulos de Jesús, llegó a ser el líder de los doce.

Para preparar al pueblo de Israel para que tuviera fe en Jesús, Dios dio muchos testimonios a Zacarías e Isabel, los padres de Juan, quienes representaron al judaísmo de aquel tiempo. Dios continuamente obraba milagros para que la gente aceptara el hecho de su intervención directa en la concepción y el nacimiento de Juan el Bautista. Juan, sin duda, debió de haber aprendido de sus padres acerca de su parentesco con Jesús, y ya sabemos que recibió revelaciones de Dios acerca de la identidad de Jesús, también como acerca de su propia misión.

Pero a pesar de toda esta preparación, Juan el Bautista fracasó en su misión. Su ignorancia personal y su falta de fe no sólo lo afectaron a él de una manera adversa, sino que también causaron la incredulidad en la mayoría de la gente y, finalmente, la crucifixión de Jesús.

 

 

CAPITULO CUATRO


LA CONSUMACIÓN DE LA HISTORIA HUMANA

 

Tratemos el concepto bíblico de los últimos días. La Biblia nos dice que en los últimos días, "los cielos.. .se desharán, los elementos, . . se disolverán, y la tierra,. . . se consumirá" (II Pedro 3:10). También nos dice que "el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, [y] las estrellas caerán del cielo" (Mateo 24:29). Además predice que, "a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, el Señor bajará del cielo", y los que murieron en Cristo resucitarán primero, seguidos por aquellos creyentes que, junto con ellos, serán "arrebatados en nubes" para encontrar al Señor "en los aires" (I Tesalonicenses 4:16,17).

¿Deben entenderse literalmente estas predicciones, o deben aceptarse simbólicamente, como muchos otros pasajes cruciales de la Biblia? Contestemos a estas preguntas a través de una comprensión de la historia humana. ¿Cómo comenzó? ¿Hacia dónde va? ¿Cuál es su meta final?

I. EL SIGNIFICADO DE LOS ULTIMOS DIAS

¿Qué clase de mundo se habría producido si Adán y Eva hubieran obedecido el mandamiento que Dios les dio en el jardín del Edén? Adán y Eva se habrían perfeccionado como individuos, y sobre aquella base habrían establecido una familia ideal y dado a luz hijos e hijas con naturalezas de bondad. Centrando sus pensamientos y sus acciones en Dios, habrían edificado una familia, una sociedad, una nación y un mundo en el cual Dios solo es soberano. Tal mundo habría sido el reino de los cielos en la tierra. Si esto se hubiera realizado, sus vidas habrían sido vidas de bondad, y la historia de su familia y del mundo también habría sido una historia de bondad. La historia que Dios originalmente propuso debería haber sido solamente una historia de bondad.

Pero el primer hombre y la primera mujer cayeron, y no llegaron a ser personas verdaderas encarnando la naturaleza divina; por el contrario, se hicieron personas caídas encarnando la naturaleza del mal. Adán y Eva caídos dieron a luz hijos con pecado original, y formaron así familias, sociedades, y un mundo de maldad. Los pensamientos y las acciones de la humanidad caída han sido dominados por Satanás, y bajo la soberanía de Satanás, este mundo llegó a ser el infierno en la tierra, lleno de pecado y de sufrimiento. La historia individual, familiar, nacional y mundial, sin excepción, ha sido una historia llena de conflicto, de pecado y de mal.

Según el plan original de Dios, la historia humana solamente debería haber sido una historia de bondad, pero debido a la caída, comenzó con el mal. ¿Podría Dios simplemente ser indiferente, dejando a la humanidad en su estado de pecado y de sufrimiento? No. A través de Su obra de la salvación, Dios realizará con toda seguridad lo que El propuso originalmente (Isaías 46:11). La historia humana comenzó como una historia del pecado y del mal, pero también ha sido la historia de la providencia de Dios para "restaurar" la meta de la creación. La meta final de la historia humana es el reemplazo de la historia del mal por la historia del bien que Dios había planeado originalmente. Los últimos días serán el tiempo en el cual el mundo malo de la soberanía satánica será por fin transformado en un mundo ideal de la soberanía de Dios. El mundo caído, o el infierno en la tierra, será transformado en el reino de los cielos en la tierra el lugar donde la meta de la creación se realizará.

Muchos han vivido con temor de los últimos días, pensando que serán un tiempo de calamidades sobrenaturales. Pero contrariamente a lo que ellos han creído, serán un tiempo de alegría, porque son la edad en que será establecido el mundo ideal que nuestra naturaleza original ha anhelado. En los últimos días, terminará la historia del mal. En los últimos días, también, comenzará la era del bien, y por eso, serán un tiempo de esperanza. No obstante, Dios no puede establecer el mundo ideal sin destruir la maldad y el infierno, y por eso, este mundo de maldad será juzgado por la palabra de Dios (como será explicado en la Sección II.B). Aquéllos que viven una vida de pecado deben esperar los últimos días con pavor, mientras que aquéllos que están viviendo de acuerdo con la voluntad de Dios, deben esperar los últimos días con esperanza y con felicidad en perspectiva.

Invirtiendo todo Su corazón y amor, Dios ha trabajado constantemente para llevar a cabo los últimos días, con el fin de realizar el mundo ideal que El había planeado originalmente. Pero desafortunadamente, cada vez que Dios ha tratado de provocar los últimos días, la humanidad no ha llevado a cabo completamente su responsabilidad, y la voluntad de Dios ha quedado sin realizarse. Según "Los Principios de la creación", la meta de Dios no puede ser realizada por Dios solo; la cooperación de la humanidad es absolutamente necesaria. Según este principio, la providencia de los últimos días, la cual es la realización de la meta de la creación, tampoco puede ser realizada por Dios solo.

La Biblia indica que ya ha habido algunos intentos de realizar los últimos días. En el tiempo de Noé, por ejemplo, Dios dijo: "He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a exterminarlos de la tierra." (Génesis 6:13)

Esto indica que el tiempo de Noé debería haber sido el tiempo de los últimos días. Dios quiso poner fin a los mil seiscientos años (según el registro bíblico) de la historia del pecado y del mal por medio del juicio del diluvio. Dios quiso destruir el mal, comenzar una nueva historia de bondad centrada en la familia de Noé, y luego establecer el mundo ideal de Su soberanía. Pero por causa del fracaso de Cam, la familia de Noé no pudo cumplir su responsabilidad, ni pudo llevar a cabo la voluntad de Dios (refiérase a "La familia de Noé en la providencia de la restauración"). Así, la intención de Dios de provocar los últimos días no pudo ser realizada en aquel tiempo. Pero puesto que Su voluntad misma es absoluta, Dios, centrado en los profetas, ha continuado Su providencia hacia los últimos días—es decir, hacia el juicio del pecado y del mal, y hacia el establecimiento del mundo ideal.

Jesús, viniendo sobre este fundamento preparado por Dios, debería poner fin a la historia del mal y realizar el ideal de la creación, y así su venida marcó otro intento de lograr los últimos días. Por esta razón, Jesús se refería a sí mismo como el que vino a juzgar (Juan 5:22). Hablando de los últimos días que iban a ocurrir en tiempos de Jesús, Malaquias profetizó: "Pues he aquí que viene el Día abrasador como un horno; todos los arrogantes y los que cometen impiedad serán como paja; y los consumirá el Día que viene...hasta no dejarles raíz ni rama." (Malaquías 3:19)

Por no creer en Jesús, la gente de Israel falló en su responsabilidad, y el cumplimiento de la voluntad de Dios tenía que ser postergado hasta la Segunda Venida, un tiempo en que también ocurrirán los últimos días. Hablando de este tiempo, Jesús dijo: "Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre." (Lucas 17:26)

En Mateo 24:29, también, Jesús predijo que, en la época de la Segunda Venida, tendrán lugar maravillas y cambios en los cielos semejantes a aquellos pronosticados para los tiempos de Noé y de Jesús (Génesis 6:6,7,13 e Isaías 24:19, respectivamente).

 

II. FENÓMENOS PROFETIZADOS PARA LOS ÚLTIMOS DÍAS

Para poder entender los pasajes bíblicos que describen los diferentes fenómenos profetizados para los últimos días, es necesario entender la voluntad de Dios para la meta de la creación, la cual es la base de la providencia de los últimos días. En los últimos días, como ya hemos aprendido, la maldad será destruida, porque Dios no puede realizar Su meta original hasta que ponga fin al mundo de maldad. Pero más importantemente, serán el tiempo en que la meta de la creación será realizada. Una vez que entendemos que la historia de la humanidad es la historia de la providencia de Dios para realizar la meta de la creación, es fácil ver que los pasajes bíblicos que predicen calamidades terroríficas para los últimos días, tal como la destrucción de los cielos y la tierra, no pueden ser tomados literalmente. Si no hay que entender literalmente estos pasajes, ¿qué significan?

A. Los cielos y la tierra destruidos; nuevos cielos y una nueva tierra establecidos (II Pedro 3:12, Génesis 6:13, Isaias 66:22, Apocalipsis 21:1)

El Génesis 6:13 dice que Dios quiso destruir la tierra en tiempos de Noé, pero sabemos que en realidad no lo hizo. Otra parte de la Biblia nos asegura que la tierra es eterna: Una generación va, otra generación viene; pero la tierra para siempre permanece. (Eclesiastés 1:4). También dice que Dios construyó como las alturas del cielo su santuario, como la tierra que fundó por siempre. (Salmos 78:69)

El plan concebido por Dios en el jardín del Edén—el del eterno reino de los cielos en la tierra—es uno que con toda seguridad va a realizarse. Dios, un ser eterno, quiere establecer su reino eterno en la tierra, y por eso la tierra también debe ser eterna. Si Dios destruyese la tierra, Su meta de la creación—el reino de los cielos en la tierra—nunca podría realizarse.

Entonces, ¿cuál es el significado de los versículos bíblicos de II Pedro 3:12, y de Isaías 24:19, los cuales se refieren a la destrucción de los cielos y la tierra? La destrucción de los cielos y la tierra que describe la Biblia, significa la destrucción de la soberanía satánica que ha controlado los cielos y la tierra desde la caída. La aparición de nuevos cielos y una nueva tierra, significa el establecimiento del reino de los cielos centrado en el Mesías, bajo la soberanía de Dios

B. Los cielos y la tierra juzgados por el fuego (II Pedro 3:12)

II Pedro 3:12 nos dice: ...los cielos, en llamas, se disolverán, y los elementos, abrasados, se fundirán... Si esto ocurriese literalmente, entonces la meta de Dios para la creación no podría realizarse. Sin embargo, Malaquías 3:19 profetizó que el día de Jesús sería un día de destrucción por el fuego; en Juan 5:22 y Juan 9:39, Jesús se describió como un señor del juicio; y en Lucas 12:49, Jesús dijo: "He venido a arrojar un fuego sobre la tierra..." Pero Jesús nunca llevó a cabo un juicio por fuego literal. Entonces, ¿qué significan estos versículos? Ellos deben tener un significado simbólico.

En Jeremías 23:29, Dios dijo que Su palabra podría ser comparada al fuego. Así, el juicio por el fuego es en realidad el juicio por la palabra, o la verdad. En Juan 12:48, Jesús dijo: "El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día..."

II Tesalonicenses 2:8 dice: ...entonces se manifestará el Impio, a quien el Señor Jesús destruirá con el soplo de su boca lo que significa, en realidad, por la palabra. Del mismo modo, Isaias 11:4 dice: Herirá el hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado.

En Juan 5:24 Jesús dijo: ...el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida."

Por medio de estos versículos, vemos claramente que el juicio por el fuego significa el juicio por la palabra.

C. Encuentro con el Señor en el aire (I Tesalonicenses 4:17)

I Tesalonicenses 4:17 dice: Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.

Los últimos días serán el tiempo de la realización de la meta de la creación. Por lo tanto, la profecía según la cual los creyentes, en los últimos días, encontrarán al Señor en el aire no puede ser una profecía literal, porque el aire no es el sitio donde la meta de la creación puede realizarse.

En la Biblia, "cielo" generalmente significa la dimensión sagrada, exaltada, y sin pecado, que está bajo la soberanía del bien, mientras que "tierra", su opuesto, significa la dimensión profana, baja y pecaminosa, bajo la soberanía del mal. Por ejemplo, cuando decimos, "Padre Nuestro que estás en los cielos. .." (Mateo 6:9), no queremos decir que Dios está ubicado en el firmamento, arriba, sino que nos referimos a la dimensión sagrada y exaltada de la existencia de Dios. Así que, "encontrar al Señor en el aire" no significa la elevación física de los cristianos para encontrar a Cristo en el firmamento, sino que se refiere al desarrollo de sus cualidades espirituales internas, y su servicio a Cristo en el mundo de la buena soberanía cuando él regrese y establezca el reino de los cielos en la tierra.

D. El sol y la luna se oscurecen; las estrellas caen del cielo (Mateo 24:29)

Mateo 24:29 dice: Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos serán sacudidas.

Si estas calamidades llegasen a ocurrir, la meta de la creación no podría ser realizada. Entonces, ¿cuál es el significado de estas predicciones? El Génesis 37:9-10 nos da una idea. Allí encontramos la interpretación de uno de los sueños de José, en el cual el sol simboliza al padre, la luna a la madre, y las estrellas a los hijos. Jesús y el Espíritu Santo dan renacimiento a la gente caída, y así están en la posición de padre y madre (refiérase a "Cristología"). Por lo tanto, en el Nuevo Testamento (Mateo 24:29), el sol y la luna representan a Jesús y al Espíritu Santo, quienes son la fuente de la luz de la verdad, la cual ilumina el espíritu y el corazón de la humanidad. Las estrellas representan a los creyentes (cristianos), quienes son los "hijos" de Jesús y del Espíritu Santo.

Visto de esta manera, la luz del sol simboliza la luz de la verdad de las palabras de Jesús, y la luz de la luna simboliza la luz del Espíritu Santo. El significado del pasaje que dice que el sol y la luna serán oscurecidos, es que la verdad de Jesús y del Espíritu Santo (es decir, el Nuevo Testamento) será eclipsada por la luz de una nueva expresión de la verdad. ¿Cómo es posible esto? Así como el Antiguo Testamento fue eclipsado cuando Jesús y el Espíritu Santo llegaron con las nuevas palabras que iban a ser el cumplimiento del Antiguo Testamento cuando Cristo llegue de nuevo, con una nueva expresión de la verdad, las palabras de Jesús y del Espíritu Santo serán eclipsadas. Que la verdad perderá su luz, significa que el período de su misión terminará con la llegada de una era para una nueva expresión de la verdad. Las "estrellas" cayendo del cielo representan a aquellos cristianos quienes, en los últimos días, porque no aceptarán la verdad del Señor, perderán su posición como hijos de Dios.

En Lucas 18:8 Jesús preguntó: "...cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?". En otra ocasión, él dijo que en la Segunda Venida, les diría a muchos creyentes: "!Jamás os conocí; apartaos de mi, agentes de iniquidad!" (Mateo 7:23)

Aunque los líderes de Israel habían aguardado ansiosamente al Mesías, todos "cayeron" por haber rechazado las nuevas enseñanzas que Jesús trajo. Jesús previó la posibilidad de que los líderes religiosos hicieran lo mismo en el tiempo de los últimos días, y por eso, dijo estas cosas como una advertencia.

 

III. LOS DÍAS ACTUALES SON LOS ÚLTIMOS DÍAS

Jesús prometió que iba a volver pronto (Apoc. 22:20; Mateo 10:23-16 :28 ; Juan 21:22). Como resultado, los cristianos de todas las épocas han creído que su tiempo era el tiempo de los últimos días, y la hora para el retorno de Cristo. Basándonos en una vista panorámica de la historia de la providencia de Dios de la restauración, podemos saber que en realidad estamos ahora en el tiempo de la Segunda Venida. Esto se explicará más completamente en el capítulo "La Segunda Venida". Observando los acontecimientos en el mundo que nos rodea, también, podemos saber que nuestro tiempo es el tiempo de los últimos días. Como dijo Jesús:

"De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todo esto, sabed que El está cerca, a las puertas." (Mateo 24:32-33)

¿Qué clase de señales indicarían que estamos en los últimos días? La meta de la historia humana es el establecimiento del mundo ideal de Dios, el cual es un mundo basado en la realización de las tres bendiciones. El periodo de los últimos días es el tiempo en que el mundo del pecado será destruido, y también el tiempo inmediatamente anterior al establecimiento de un mundo ideal. Por lo tanto, si nuestra era es el tiempo de los últimos días, deben de existir en el mundo señales de que las tres bendiciones están realizándose. Basándonos en este entendimiento, y examinando nuestra época a la luz de las tres bendiciones, podemos demostrar que ahora estamos viviendo en los últimos días.

La primera bendición es la del perfeccionamiento del carácter de un individuo, y su unión con el corazón de Dios. En el ideal de Dios, tal individuo debería disfrutar de una libertad completa de pensamiento y de acción. Encarnando el amor original, debería tener el carácter y el valor de un hijo de Dios y de un señor de la creación. Así, viviría la vida del reino de los cielos. Debido a la caída, sin embargo, no hemos podido realizar esta primera bendición. El tiempo de los últimos días es la última etapa en la providencia de Dios durante la cual cada persona caída podrá restaurarse como una persona de carácter perfeccionado.

En la gente caída de la época actual, está creciendo un profundo deseo para restaurar el contenido de la primera bendición como una realidad de la vida. Esta tendencia es evidente en el reciente interés mundial por las nuevas doctrinas y por los movimientos hacia el amor universal, la libertad, la igualdad, y la protección de los derechos naturales y de la dignidad humana. El motivo fundamental de estas tendencias no es la restauración de las libertades o de los valores externos y superficiales, sino la restauración del amor original, del valor original y de la libertad original, de los cuales fuimos dotados en nuestra creación, pero que perdimos debido a la caída. La providencia de Dios de los últimos días concluirá con la restauración de la primera bendición.

Cuando vemos la elevación del estado espiritual de la humanidad, que es un indicio de la restauración de la primera bendición, sabemos que los días actuales son los últimos días. Ya hemos explicado que cada persona es creada para perfeccionarse, para llegara unirse en corazón con Dios, y para poder comunicarse plenamente con el mundo espiritual. Adán y Eva, antes de su caída, podían comunicarse con Dios y con el mundo espiritual, aunque sus capacidades no estaban completamente desarrolladas. Como resultado de la caída, Adán y Eva y todos sus descendientes, es decir, toda la humanidad, llegaron a ser insensibles a la presencia de Dios.

Pero como indica la Biblia, se restaurará la comunicación con el mundo espiritual en los últimos días:

Sucederá en los últimos días, dice Dios: Derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños. Y yo sobre mis siervos y sobre mis siervas derramaré mi Espíritu (Hechos 2:17-18).

El reciente aumento mundial de las experiencias espirituales y de los fenómenos psíquicos refleja la restauración del corazón y del espíritu de la gente hacia el nivel de que disfrutaban Adán y Eva inmediatamente antes de la caída, y todo esto nos indica que estamos a punto de restaurar la primera bendición.

La segunda bendición dada por Dios a Adán y Eva fue la capacidad de perfeccionarse como los Padres Verdaderos y de crear una familia ideal, y luego una sociedad y un mundo centrados en aquella familia. En otras palabras, fue la capacidad de crear la familia modelo y de hacer del mundo una sola familia. La unidad básica de este mundo es la familia ideal, a través de la cual el dominio del amor de Dios transformará al mundo en un mundo de una cultura unificada, centrada en el amor verdadero. Pero los primeros antepasados cayeron y se hicieron padres con pecado original, y así toda la humanidad llegó a hacerse hijos con naturaleza del mal, realizando un mundo bajo la soberanía del mal. Dios, en Su providencia de la salvación, ha obrado a través de la religión, pero también ha hecho desarrollar los aspectos externos de la civilización—todo para guiar a la humanidad hacia el establecimiento de una cultura unificada y de una sola familia mundial.

Históricamente, ha existido una gran variedad de culturas. A través del tiempo, sin embargo, culturas más altas han emergido, centradas en nuevas religiones con filosofías o conceptos más elevados. A través de un proceso de absorción de las variadas y numerosas culturas más bajas por las más altas y más universales, ha ocurrido una consolidación de culturas. Como resultado, permanecen solamente cuatro culturas principales: cristiana, islámica, hindú, y del Lejano Oriente (basada en el budismo, el confucionismo y el taoismo). Esta corriente convergente de la historia demuestra la tendencia hacia el establecimiento de una sola cultura mundial, y es un indicio de que la segunda bendición de Dios se está restaurando.

El mundo de una sola cultura centrada en el amor verdadero de Dios será realizado cuando todos lleguemos a ser hermanos, con Dios como nuestro padre. Basándonos en este punto de vista, el cristianismo es la religión central en la obra de la providencia de Dios de la restauración, porque el cristianismo introdujo a Dios como padre de toda la humanidad. También ha trabajado para unir al mundo como una sola familia, y espera al Mesías, quien viene para establecer una sola cultura.

Como resultado de la obra providencial de Dios, desde la segunda guerra mundial, hemos tenido conciencia hasta un punto sin precedentes de la necesidad de una cooperación internacional y de un gobierno mundial. De esta conciencia han surgido las Naciones Unidas y muchas otras comisiones y organizaciones internacionales, todas preocupadas por niveles de vida internacionales y controles internos de todo, desde los recursos de nutrición y alimento hasta el uso de los recursos de los mares, desde el poder atómico y la ecología hasta el derecho internacional, desde la preocupación por el bienestar de los niños (por ejemplo, agencias internacionales de adopción y UNICEF) y ayuda en los casos de desastres (por ejemplo, la Cruz Roja Internacional ) hasta la salud mundial (por ejemplo, la Organización Mundial para la Salud) y la economía mundial (por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial). La interdependencia y cooperación económicas se han desarrollado a tal punto que las naciones bien desarrolladas sirven como los mercados para la gente del mundo. Ahora vivimos en una comunidad mundial, donde las razas, las nacionalidades, los idiomas, las costumbres, las culturas, y los productos del mundo se entrelazan y armonizan como nunca lo fueron antes.

Por medio de los grandes avances en el transporte y la comunicación, las distancias entre los países del mundo se han hecho tan pequeñas, que podemos viajar a casi cualquier parte del mundo en unas pocas horas. (Hace cincuenta o sesenta años, en el ámbito de aquellas mismas pocas horas, nuestro "mundo" tenía quizás un radio de solamente unos centenares de kilómetros). Con esta facilidad para viajar, las visitas a otros países se han incrementado enormemente, causando una interacción, un entendimiento mutuo y una gran armonía entre las gentes del mundo y sus costumbres, trayéndonos al umbral de un mundo unido.

Este siglo ha visto un desarrollo sin precedentes, en el nivel mundial, de una tolerancia y una comprensión mutuas y de un espíritu de amor entre la gente. Esta actitud es el resultado de la providencia de Dios para restaurar la segunda bendición. Es también lo que ha llevado al trato benévolo de las naciones vencidas por parte de los vencedores democráticos después de la segunda guerra mundial, y al otorgamiento de la independencia a las colonias y a los territorios. De la misma manera, se han producido programas de ayuda al exterior, y han crecido el ecumenismo, el intercambio cultural, y los matrimonios y las adopciones de niños internacionales e interraciales. Todo esto indica la tendencia hacia la restauración de la segunda bendición de Dios—la bendición del amor verdadero entre la gente y del establecimiento de una familia ideal.

Todas estas esperanzas y tendencias producirán su fruto con la llegada del Señor de la Segunda Venida, la nueva ideología universal que él trae, y los dones finales de la historia—los dones del corazón de Dios y de la ideología centrada en Dios. Sin padres, ningún hogar puede serlo verdaderamente; así, nuestros deseos por la armonía y el amor se cumplirán solamente cuando Dios y el Mesías estén en la posición de padres de la humanidad.

La tercera bendición de Dios es el derecho y la habilidad de una persona perfeccionada de tener dominio espiritual físico sobre la creación, es decir, un dominio tanto interno como externo. El dominio interno sobre la creación significa el dominio a través del amor. El dominio externo es nuestro uso y desarrollo de la creación para la vida, por medio de la ciencia y de la tecnología.

La evidencia de que el tiempo actual es el tiempo de los últimos días, y por lo tanto la etapa inmediatamente anterior a la restauración de la tercera bendición de Dios, puede verse en la creciente preocupación y amor por la naturaleza y también en el gran desarrollo de la ciencia y de la tecnología.

Originalmente, nuestra apreciación y amor por la creación deberían estar en proporción al crecimiento de nuestro espíritu. La evidencia de la restauración del amor por la creación puede verse en los movimientos de la ecología y la conservación, en sociedades para la prevención de la crueldad contra los animales, en campañas para restaurar áreas contaminadas, y en organizaciones creadas con el fin de proteger la naturaleza.

En este siglo ha ocurrido un progreso científico extraordinario. Por medio de la ciencia y la tecnología, estamos restaurando nuestro dominio externo sobre la creación. A través de ellas, hemos llegado a tener control sobre el mar, la tierra, el aire y aun sobre el espacio. También estamos a punto de crear un nivel ideal de vida para toda la humanidad, por medio de logros como la producción masiva, las cosechas de alto rendimiento, la transformación de los desiertos en terrenos agrícolas, y el control ambiental. El uso del lecho del océano y de los cascos polares, son ejemplos también de nuestra habilidad de convertir la creación en un hogar ideal.

Podemos ver que las tres bendiciones están restaurándose, que el establecimiento del mundo ideal de Dios está sobre nosotros, y que estamos en los últimos días.

 

 

CAPITULO CINCO


RESURRECCIÓN

 

Si aceptáramos todo en la Biblia literalmente, tendríamos que creer que en la Segunda Venida, los cuerpos físicos enterrados y descompuestos de todos los creyentes del pasado serían restaurados a su estado original de la vida en la carne (I Tesalonicenses 4:16, Mateo 27:52) Pero, ¿podemos creer esto? Para entender esta cuestión, consideremos primero el significado de la palabra "resurrección".

I. EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA "RESURRECCIÓN"

La palabra "resurrección" significa el paso de la muerte a la vida. Para entender el significado del "paso de la muerte a la vida" consideremos el significado de las palabras "vida" y "muerte".

En Lucas 9:60 leemos que cuando uno de los discípulos de Jesús quería ir a su casa para el entierro de su padre, Jesús le dijo: "Deja que los muertos entierren a sus muertos ...." En estas palabras de Jesús, encontramos dos conceptos distintos de la vida y la muerte. Un concepto trata del funcionamiento fisiológico del cuerpo físico. El otro se aplica a la gente que iba a reunirse para el entierro del padre de aquel discípulo. ¿Por qué indicaría Jesús que aquéllos que iban a asistir al funeral estaban muertos, cuando en realidad estaban vivos? Era porque ellos, estando bajo el dominio de Satanás, eran ignorantes del propósito de la vida. No conocían a Dios, quien es la fuente de la vida, y por eso estaban muertos espiritualmente.

En el Apocalipsis 3:1, Jesús dijo: "Conozco tu conducta; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto." De este versículo podemos ver que, a los ojos de Jesús, si uno está bajo el dominio de Satanás, entonces está muerto, aunque esté físicamente vivo. Por otra parte, si uno está dentro del dominio de Dios, realizando el propósito de la vida dado por Dios, está vivo. En Juan 11:25-26 Jesús dijo: "El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás." Esto nos enseña que quienquiera que esté conectado al dominio de Dios a través de Cristo, está vivo, aunque su cuerpo físico esté vivo muerto, o aunque su espíritu viva en la tierra o en el mundo espiritual.

A. La muerte causada por la caída

La resurrección se hizo necesaria como resultado de la muerte causada por la caída de los primeros antepasados humanos. ¿Cuál de las dos clases de muerte mencionadas anteriormente es el producto de la caída?

Según "Los Principios de la creación", el cuerpo físico está destinado a volver a la tierra después de envejecer y morir. Si Dios hubiera deseado que los seres humanos vivieran eternamente en la tierra en sus cuerpos físicos, no habría habido ninguna necesidad de crear el mundo espiritual. Dios creó el mundo espiritual antes de la caída; no lo creó después de ésta simplemente para proveer una morada para los espíritus de la gente caída. Fue siempre el plan de Dios que el cuerpo físico volviera a la tierra y que el espíritu viviera eternamente con Dios en el mundo espiritual (Eclesiastés 12:7). La muerte física no es la muerte causada por la caída.

Cuando Dios les dijo a Adán y Eva que seguramente morirían el día en que comieran del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:17), no se refería a la muerte física. Vemos en el Génesis que Adán y Eva continuaron estando activos y vivos durante los novecientos años después de comer del fruto de la ciencia del bien y del mal. Sin embargo, si creemos en la palabra de Dios , entonces ellos deberían haber muerto, de algún modo, en el momento en que desobedecieron el mandamiento de Dios.

El amor de Dios es la fuente de la vida. Por lo tanto, el dejar la dimensión del amor de Dios y entrar en la dimensión de Satanás, donde no hay ningún amor verdadero, es morir. En I Juan 3:14, leemos que "quien no ama permanece en la muerte". También, Romanos 8:6 y Romanos 6:23 nos dicen, respectivamente: "Pues las tendencias de la carne son muerte; mas las del espíritu, vida y paz", y que: ...el salario del pecado es la muerte, pero el don gratuito de Dios, la vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. Desde el punto de vista de la Biblia, el pecado, o el estado de separación del amor de Dios, es la muerte causada por la caída.

B. El verdadero significado de la resurrección

Lleguemos a una conclusión con respecto al significado de la resurrección. Si el retorno del cuerno físico a la tierra no es la muerte causada por la caída, entonces es evidente que el significado del "paso de la muerte a la vida"—es decir, la resurrección—no puede ser la vuelta a la vida de un cuerpo descompuesto. Como ya hemos dicho, la intención original de Dios era que el cuerpo físico muriese y retornase a la tierra al envejecer (Eclesiastés 12:7), de forma que al descomponerse, no sería resucitado al estado original.

Puesto que la palabra resurrección no se refiere a la vida y muerte físicas, debe referirse a la vida y muerte espirituales. También se refiere al proceso por medio del cual somos restaurados del dominio de Satanás al dominio de Dios a través de la providencia de la restauración. Una persona que cree en la palabra de Dios y se arrepiente de sus pecados día tras día, se convierte en una persona mejor, y es resucitada proporcionalmente. Jesús dijo: "...el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida" (Juan 5:24)

El proceso de la resurrección, o el paso de la muerte a la vida, comienza en el momento en que escuchamos las palabras de Jesús y creemos en Dios. La Biblia dice: Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo (I Corintios 15:22)

Debido a la caída de Adán, todo su linaje ha sido satánico y, por lo tanto, muerto. Entonces, para resucitar, una persona debe renacer a través de Cristo; de esta manera se une al linaje de Dios.

Basándonos en este entendimiento de la resurrección, no hay que esperar ningún cambio externo como un resultado de la resurrección. Aunque Adán y Eva eran diferentes después de la caída, ya que murieron espiritualmente, no les ocurrió ningún cambio físico significativo. No hay ninguna diferencia externa entre una persona que posee la vida eterna por medio del renacimiento a través del Espíritu Santo, y un pecador que todavía está bajo el dominio de la muerte.

Algunos pasajes bíblicos, como Mateo 27:52, parecen apoyar la creencia en la resurrección del cuerpo físico. Examinemos este pasaje: Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él [Jesús], entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. Si eso hubiese ocurrido literalmente, la historia de la persecución de los primeros cristianos no habría ocurrido.

Los israelitas se volvieron incrédulos y crucificaron a Jesús, pero lo hicieron creyendo que él no era el Señor. Si ellos hubieran presenciado la resurrección de los profetas de sus sepulcros, oyendo sus testimonios de que Jesús era el Mesías, ¿no habrían creído en Jesús? Si hubiera sido así, ¿por qué habrían perseguido a los discípulos de Jesús?

Además, si el resultado de la resurrección fuera la vida eterna en la carne, podríamos ver a muchos de los profetas resucitados del Antiguo Testamento. Y aquéllos, traídos a la vida a través de la gracia de la resurrección, habrían testificado al mundo acerca de Dios y Jesús, y seguramente habría existido algún registro acerca de este acontecimiento en el Libro de los Hechos. No obstante, el único pasaje bíblico que menciona la resurrección de estos santos difuntos es el de Mateo (27:52) que ya hemos citado.

La comprensión del verdadero significado de la palabra resurrección nos permitirá entender lo que en realidad pasó. Puesto que la resurrección no significa la vuelta a la vida de cadáveres, los cuerpos físicos de los profetas no podrían haberse levantado de las tumbas, ni haber resucitado. Por la gracia de Dios, los espíritus de aquellos santos que habían pasado al mundo espiritual habían crecido más cerca de la perfección. Por lo tanto, Mateo y algunos otros discípulos inspirados por el Espíritu Santo, recobraron temporalmente su visión espiritual y así pudieron ver las manifestaciones espirituales de los profetas del Antiguo Testamento. Pero los que no fueron influidos por el Espíritu Santo permanecieron con su visión física normal, y de esta forma no pudieron ver a aquellos espíritus de los profetas.

 

II. LOS PRINCIPIOS DE LA RESURRECCIÓN

La resurrección es una serie de fenómenos que va ocurriendo en el curso de la restauración de la naturaleza caída humana al estado en que fue creada originalmente por Dios. La providencia de la resurrección es en realidad la providencia de la restauración y, por consiguiente, es también la providencia de la recreación, la cual se lleva a cabo según "Los Principios de la creación".

En primer lugar, según "Los Principios de la creación" la meta de la creación se realiza cuando cumplimos nuestra responsabilidad de creer en la palabra de Dios y vivir de acuerdo con la misma. Para efectuar nuestra resurrección, o recreación, Dios da Su palabra a la humanidad. Ya nos dio el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, y nos ha prometido dar el Testamento Cumplido cuando Cristo vuelva. Nuestra resurrección se realiza cuando cumplimos nuestra responsabilidad de creer en la verdad y vivirla.

En segundo lugar, según "Los Principios de la creación", el espíritu de cada persona es creado para crecer y perfeccionarse sobre la base de una relación con su cuerpo físico. De acuerdo con este principio, la resurrección (purificación, crecimiento y perfeccionamiento) del espíritu de una persona también debe ser realizada basada en su cuerpo físico, es decir, mientras está viviendo en la tierra. Hasta hoy día, se ha creído que la resurrección es la vuelta a la vida de la gente físicamente muerta con el retorno de Cristo, pero esto es incorrecto. La providencia de Dios de la resurrección es un proceso continuo que se enfoca en la gente que está viviendo en la tierra. Por lo tanto, El nos ha enviado Sus profetas a nosotros, la gente de la tierra, con su mensaje de la verdad.

En tercer lugar, según "Los Principios de la creación," somos creados para perfeccionarnos, pasando por las tres etapas del periodo de crecimiento. Por lo tanto, la providencia de la resurrección de la gente caída debe cumplirse a través de tres etapas providenciales.

En cuarto lugar, aunque los diversos personajes centrales en la providencia de Dios de la restauración no pudieron llevar a cabo completamente sus responsabilidades, dieron lo mejor de sí mismos, con profunda fidelidad a Dios. Su fidelidad y devoción se acumularon como un mérito en la tierra. Basándose en este fundamento de corazón, edificado por la gente fiel a través de las eras anteriores, la gente de las generaciones futuras ha podido recibir el mérito de las eras precedentes (los méritos de las eras) en la providencia de la resurrección. Por consiguiente, la providencia de la resurrección se lleva a cabo a través de los méritos de las eras. En otras palabras, el grado de resurrección posible en cierta era se basa en el fundamento histórico de corazón establecido por los fieles de las eras anteriores.

 

III. LA PROVIDENCIA DE LA RESURRECCIÓN DE LA GENTE DE LA TIERRA

A. La providencia de Díos de la resurrección se basa en la gente de la tierra

Hasta hoy día, como hemos dicho, los cristianos generalmente han considerado que la resurrección significa que los físicamente muertos recibirán nueva vida con el retorno de Cristo. Pero una vez que entendemos el significado verdadero de la resurrección y los Principios de la providencia de Dios para ella, sabemos que Dios, primordialmente, basa Su providencia de la resurrección en la gente de la tierra.

Desde el punto de vista de la gente, la historia puede parecer, simplemente, la descendencia de una generación tras otra. Pero desde el punto de vista de Dios, quien está llevando a cabo Su providencia, la sucesión de generaciones no es significativa; la historia entera no es nada más que Su obra de resucitar a una sola persona muerta, Adán. Si el primer antepasado humano, Adán, no hubiera caído, su espíritu habría crecido a través de las tres etapas del periodo de crecimiento—la de espíritu de formación, de espíritu vital y, finalmente, la de espíritu divino, en otras palabras, alguien que está cumpliendo la meta de la creación.

Sin embargo, como resultado de la caída, el estado espiritual de los primeros antepasados cayó desde el último (tercer) nivel de la etapa de crecimiento, hasta un estado muy bajo—es decir, cayó más bajo que el nivel en que fueron creados originalmente. Ellos cayeron a una dimensión fuera del Principio y heredaron la naturaleza caída del arcángel caído.

B. Las tres etapas en la providencia de la resurrección

Dios comenzó Su providencia de la resurrección con la familia de Adán, quien había caído a una dimensión fuera del Principio. Pero ciertas personas en las familias de Adán y Noé no llevaron a cabo sus responsabilidades, y la resurrección misma no comenzó hasta la familia de Abraham. El período de dos mil años desde Adán hasta Abraham llegó a ser el período durante el cual sólo el fundamento de la providencia de Dios de la resurrección fue establecido. Por eso, este período se llama la edad providencial del fundamento para la resurrección.

Sobre este fundamento, Dios llevó a cabo la etapa de formación de la providencia de la resurrección, la cual otra vez, por los repetidos fracasos humanos, llegó a demorar dos mil años desde Abraham hasta Jesús. La gente de la tierra, para recibir los méritos de las eras en esta edad de la resurrección en la etapa de formación, tenían que cumplir su responsabilidad de observar y vivir según la ley del Antiguo Testamento, la palabra para la recreación en la etapa de formación. Puesto que la gente sería justificada por su práctica de la ley (palabra), este período se llama la edad de la justificación por la observación de la ley. Si una persona cumpliera esta responsabilidad, basada en su cuerpo físico, su espíritu crecería a través de la etapa de formación de la providencia de la resurrección, y se haría un espíritu de formación. Cuando una persona quien alcanza el nivel de espíritu de formación en la tierra deja su cuerpo físico, su espíritu va a vivir en el nivel de espíritu de formación del mundo espiritual.

La resurrección completa debería haberse realizado a través de Jesús, el Mesías. Pero debido al fracaso de la gente en aceptar a Jesús, el cumplimiento de la providencia de la resurrección fue postergado hasta la Segunda Venida. Por eso, el período desde el tiempo de Jesús hasta el tiempo de su segunda venida ha sido la edad de la resurrección en la etapa de crecimiento solamente. Durante este periodo, la gente de la tierra podía recibir los méritos de las eras para la resurrección en la etapa de crecimiento y llevar a cabo su responsabilidad por medio de creer en y vivir según el Nuevo Testamento, la palabra de Dios para la recreación en la etapa de crecimiento. Por lo tanto, esta edad se llama la edad de la justificación por la fe. Durante este tiempo, la gente podía pasar a través de la etapa de crecimiento de la resurrección, y alcanzar el nivel de espíritu vital por medio de creer en y vivir según la palabra del Nuevo Testamento. Cuando una persona quien alcanza el nivel de espíritu vital deja su cuerpo físico, su espíritu va a vivir en el paraíso, el cual es el nivel de espíritu vital del mundo espiritual.

En la edad de la resurrección en la etapa de perfeccionamiento, el Mesías, en la Segunda Venida, vendrá para traer la resurrección física, tanto como la resurrección espiritual. El Mesías traerá el Testamento Cumplido, el cual concluirá el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. La gente de la tierra, al cumplir su responsabilidad de creer y encarnar la nueva palabra, y de servir directamente al Mesías con plena sinceridad de corazón, podrá recibir los méritos de las eras para la resurrección en la etapa de perfeccionamiento. Por lo tanto, este tiempo se llama la edad de la justificación por servicio al Señor. Cuando una persona cree en el Mesías y le sirve en la Segunda Venida, su espíritu crece a través de la etapa de perfeccionamiento de la resurrección, y se hace un espíritu divino. El lugar en la tierra donde vive la gente que alcanza este nivel de espíritu divino, se llama el reino de los cielos en la tierra. Cuando una persona perfeccionada, quien vive en el reino de los cielos en la tierra, deja su cuerpo físico, su espíritu va a vivir en el reino de los cielos en el mundo espiritual. Esta es la región del mundo espiritual que pertenece a los espíritus divinos.

C. El cielo y el paraíso

Tradicionalmente, los cristianos han creído que el cielo y el paraíso eran la misma cosa. Sin embargo, como ya fue explicado, el reino de los cielos es la morada en el mundo espiritual de las personas quienes alcanzan el nivel de espíritu divino mientras están en sus cuerpos físicos en la tierra. Jesús, el Mesías, vino a completar la salvación. Pero debido a su muerte en la cruz, la meta de la creación, o la realización del reino de los cielos en el mundo espiritual y en la tierra, no se cumplió en aquel tiempo. Por lo tanto, el reino de los cielos en el mundo espiritual, el nivel de espíritu divino, permanece vacío. Ninguna persona ha podido entrar, porque nunca ha habido ninguna persona que haya alcanzado el nivel de espíritu divino mientras estuvo en la tierra. Entonces, ¿por qué dijo Jesús que quienquiera que creyera en él entraría al reino de los cielos? Lo dijo porque su propósito original era la realización del reino de los cielos. Pero debido a la falta de fe de la gente de Israel, él murió en la cruz sin realizarlo.

Cuando Jesús fue crucificado, dos ladrones fueron crucificados con él, uno a su derecha y el otro a su izquierda. El ladrón a su derecha manifestó que él creía en Jesús, y por eso Jesús le dijo a él que estaría consigo en el paraíso (Lucas 23:43). El paraíso es el nivel de espíritu vital del mundo espiritual, o el nivel que alcanza la gente que cree en Jesús, después de dejar sus cuerpos físicos. Aquéllos que están en el paraíso tienen que orar por la meta de la perfección y esperar que se abran las puertas del reino de los cielos.

D. Fenómenos espirituales que ocurren en los últimos días

Adán y Eva cayeron desde el último (tercer) nivel de la etapa de crecimiento. Por medio de creer en y vivir según la palabra del Nuevo Testamento, el espíritu de una persona puede alcanzar este último nivel de la etapa de crecimiento, es decir, la posición de Adán y Eva inmediatamente antes de la caída.

El período de los últimos días es el tiempo durante el cual restauraremos a escala mundial este nivel de Adán y Eva inmediatamente antes de la caída, o el nivel de espíritu vital, en el cual ellos alcanzaron la habilidad de comunicarse profundamente con Dios. Por esta razón, en los últimos días, al aproximarse la humanidad al último nivel de la etapa de crecimiento, habrá mucha gente que desarrollará la habilidad de comunicarse con Dios y con el mundo espiritual. Desde este punto de vista, podemos entender la promesa de Dios de derramar Su espíritu sobre toda carne en los últimos días (Hechos 2:17).

En los últimos días, habrá mucha gente que recibe la revelación: "Tú eres el Señor": Esto no significa que ellos son el Señor de la Segunda Venida, sino que quiere decir que están restableciéndose a la posición de señores de la creación, la posición que había sido perdida debido a la caída de Adán y Eva. En otras palabras, ellos están restaurándose al nivel de desarrollo espiritual que los primeros antepasados habían logrado inmediatamente antes de la caída.

Así como Juan el Bautista debería preparar el camino para Jesús, habrá mucha gente con varias misiones que tendrán que preparar el camino para el Señor de la Segunda Venida. Puesto que estas personas responsables de ciertas misiones representan al Señor de la Segunda Venida, cada uno de ellos recibe la revelación: "Tú eres el Señor", aunque ellos podrían estar trabajando en campos diversos. Si al recibir la comunicación espiritual, una persona no entiende el principio detrás de ella y, erróneamente pensando que es el Señor de la Segunda Venida, actúa como si lo fuera, aquella persona se hace un anticristo. Esta es la razón por la profecía bíblica que advierte la apariencia de muchos antícristos en los últimos días.

Aunque las personas capaces de tener comunicación espiritual se comunican con el mismo mundo espiritual, el nivel del mundo con el cual ellos se comunican y el contenido de las revelaciones que reciben, difieren unos de otros. Esto se debe a la gran diferencia entre el nivel espiritual, las circunstancias y el carácter propio de cada persona abierta espiritualmente (I Corintios 15:41, 12:8-10). No hay que extrañar que con mucha frecuencia hay desacuerdo y conflicto entre los espiritualistas. Si uno solamente tiene una relación vertical con Dios, y si es responsable de una sola parte de la providencia entera de la restauración, puede ser ignorante de su relación horizontal con los otros quienes tienen comunicación espiritual. Puesto que cada uno es el mejor en su área particular de responsabilidad, Dios le da a cada uno la revelación "tu eres el mejor" para animarlo a dar lo mejor de sí mismo. Pero sin entender el panorama entero de lo que Dios está haciendo, frecuentemente puede estar en desacuerdo con los demás.

La confusión entre aquéllos que pueden comunicarse espiritualmente será aclarada por la nueva expresión de la verdad, la cual explicará el propósito global de la providencia de la restauración. Basándose en esta comprensión completa, los espiritualistas podrán alcanzar la recíproca armonía horizontal, también como la armonía vertical con Dios, y podrán obrar de acuerdo con el propósito total.

 

IV. LA PROVIDENCIA DE LA RESURRECCIÓN DE LAS PERSONAS ESPIRITUALES

A. La resurrección por medio del retorno de las personas espirituales

Innumerables personas ya han pasado al mundo espiritual, y ninguna de ellas se ha perfeccionado mientras estaba en la tierra en su cuerpo físico. ¿Cómo pueden ser resucitadas aquellas personas espirituales, si el espíritu de una persona no puede crecer ni ser resucitado aparte de su cuerpo físico? Para que aquéllos en el mundo espiritual sean resucitados tienen que volver a la tierra para realizar la responsabilidad que dejaron sin cumplir en su vida física. Lo hacen por medio de cooperar con la gente de la tierra y por medio de trabajar a través de los cuerpos físicos de éstos para ayudarles a cumplir sus misiones.

¿En qué manera colaboran las personas espirituales con la gente de la tierra para realizar la voluntad de Dios? Cuando una persona en la tierra, por medio de la oración o las actividades espirituales, forma una base apropiada para la comunicación y asociación espirituales, entonces una persona espiritual retorna y comienza a colaborar con él. A través de la acción de dar y recibir con su espíritu, la persona espiritual ayuda a la persona en la tierra a recibir revelaciones o a tener experiencias profundas de la verdad. A veces también, la persona espiritual le ayuda a experimentar otros fenómenos espirituales tales como el poder de curar enfermedades la habilidad de profetizar, o el fuego espiritual. Judas 1:14, profetizando sobre los últimos días, describe este fenómeno así: "...el Señor ha venido con sus santas miríadas..."

B. La resurrección por medio del retorno de las personas espirituales que creían en Dios

El tiempo de la vida de Jesús en la tierra (hace dos mil años), y el tiempo del retorno de Cristo (los últimos días) son épocas especiales en las cuales todos los fieles de la tierra pueden ser elevados espiritualmente, de acuerdo con la providencia de la restauración. En estas dos edades, la palabra de Dios de la recreación aparece de nuevo (como el Evangelio en el tiempo de Jesús, y como las nuevas palabras cuando Cristo retorna). Según los Principios de la resurrección, estas edades son las de las oportunidades más significativas— oportunidades en que el nivel espiritual de la humanidad puede ser elevado a un paso acelerado. Por eso, en el tiempo de Jesús, muchos espíritus de formación de la era del Antiguo Testamento deseaban retornar y colaborar con los fieles de la tierra, con el fin de recibir los beneficios de la era.

Puesto que Elías se apareció a Jesús y a sus discípulos como una persona espiritual en el monte de la Transfiguración (Mateo 17:3), es evidente que él estaba en el mundo espiritual. Pero Jesús indicó que Juan el Bautista, quien estaba en la tierra, era Elías (Mateo 17:12-13;11:14). A la luz de los Principios de la resurrección, podemos entender que Elías tenía que retornar para completar la misión que había dejado sin cumplir mientras estaba en la tierra. Podía hacerlo por medio de cooperar con Juan el Bautista, quien tenía una misión semejante a la suya. Según los principios que gobiernan la resurrección por medio del retorno, el cuerpo físico de Juan el Bautista era un sustituto para el de Elías.

Mateo 27:52 dice que cuando Jesús murió en la cruz, muchos santos se levantaron de sus sepulcros. Esto fue el fenómeno de la resurrección de aquellas personas espirituales que habían desarrollado un espíritu de formación mientras estaban en la tierra. En el tiempo de la Segunda Venida las personas espirituales del nivel de espíritu vital (paraíso), por medio de cooperar con la gente de la tierra que cree en el Señor y le sirve, podrán recibir los mismos beneficios. Por medio de ayudar a la gente de la tierra a llegar a ser espíritus divinos, las personas espirituales también podrán llegar a ser espíritus divinos.

Hebreos 11:39-40 dice: Y todos ellos, aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas. Dios tenía ya dispuesto algo mejor para nosotros, de modo que no llegaran ellos sin nosotros a la perfección.

Este pasaje, el cual demuestra los principios de la resurrección por medio del retorno, puede interpretarse de esta manera: Y todos ellos [los santos de la edad del Antiguo Testamento], aunque alabados por su fe, no consiguieron el objeto de las promesas [entrada al reino de los cielos]. Dios tenía ya dispuesto algo mejor [el reino de los cielos] para nosotros [la gente de la tierra], de modo que no llegaran ellos [personas espirituales] sin nosotros a la perfección.

C. La resurrección de las demás personas espirituales

Las personas espirituales quienes durante su vida en la tierra creían en religiones aparte del judaísmo y el cristianismo, también deben retornar a la gente de la tierra. Deben colaborar con aquéllos que son de sus respectivas religiones, porque es con ellos que pueden formar más fácilmente una base recíproca.

La gente espiritual buena que, aunque no vivió religiosamente, vivió concienzudamente mientras estaba en la tierra, puede retornar y colaborar con la gente buena de la tierra que tiene un nivel espiritual y circunstancias similares a los que ellos tenían.

Mateo 25:41 menciona al Diablo y sus ángeles, quienes incluyen espíritus malignos. Para ellos también, no existe ninguna posibilidad de resucitarse excepto a través de la resurrección por medio del retorno, la cual es posible solamente en ciertas eras. Pero los espíritus malignos no pueden descender a la tierra simplemente como quieran, y aunque desciendan, no necesariamente reciben los beneficios de la resurrección por medio del retorno. Antes de poder obtener los beneficios de la resurrección por medio del retorno a través de la Segunda Venida, primero tienen que satisfacer los requisitos de la condición de indemnización según la voluntad de Dios, para borrar sus pecados.

D. La resurrección por medio de retorno y la teoría de la reencarnación

Dios obra para realizar la providencia total de la restauración, llamando a muchos individuos y dándoles a cada uno de ellos la parte del trabajo que es apropiada a su personalidad y sus circunstancias. En el curso de la providencia, cada vez que es elegido un nuevo personaje central para una misión, Dios progresivamente ensancha la escala de la providencia, desde el nivel individual, hacia los niveles de la familia, la nación y el mundo.

Una persona que muere sin completar su misión tiene que retornar y cooperar con una persona en la tierra que tenga la misma clase de misión y la misma disposición espiritual. Desde este punto de vista, el cuerpo físico de la persona en la tierra sirve también como el cuerpo físico para la persona espiritual que retorna para completar su misión. En este sentido, la persona en la tierra se hace "la segunda venida" de la persona espiritual que retorna. Vista con ojos espirituales, la persona en la tierra podría parecer la reencarnación de la persona espiritual que está cooperando con él.

Por esta razón, en los últimos días, mucha gente pretenderá ser Elías, Buda, Confucio, o el Árbol de Olivo. La teoría de la trasmigración, o la reencarnación, es el resultado de interpretar, basándose en apariencias y sin conocer los Principios de la resurrección por medio del retorno, lo que está ocurriendo.

E. La unificación de las religiones a través de la resurrección por medio del retorno

Basándonos en lo que ya fue explicado en la sección sobre la resurrección por medio del retorno de las personas espirituales, podemos ver que aquéllas quienes alcanzan el nivel de espíritu vital, o el paraíso, inevitablemente tienen que retornar a la tierra y cooperar con los fieles en el tiempo de la Segunda Venida. El tiempo y la clase de ayuda que una persona en la tierra recibe de una persona espiritual varían según la actitud de la persona, su fe, y la disposición y los méritos de sus antepasados. Pero aquéllos que tienen una fe fuerte serán conducidos por personas espirituales al Señor de la Segunda Venida, donde podrán dedicarse a cumplir la voluntad de Dios. Puesto que las personas más fieles de la tierra se reunirán alrededor del Señor a través de la influencia de la gente espiritual, la unificación del cristianismo será realizada naturalmente en el tiempo de la Segunda Venida.

Como será tratado en la sección sobre las historias centrales y periféricas (en el capitulo, "La Segunda Venida"), el cristianismo no es una religión únicamente para cristianos; es la religión central con la misión de cumplir la meta final de todas las religiones que persiguen la bondad. Aquellos creyentes de las varias religiones que han pasado al mundo espiritual, retornarán a aquéllos de su propia fe que están en la tierra y les conducirán al Señor de la Segunda Venida. No obstante, el tiempo en que cada persona será conectada con la religión central variará de acuerdo con el nivel espiritual de la persona espiritual, y las creencias y el grado de fe de la persona en la tierra. Aunque los creyentes de las diferentes religiones no hayan tenido ninguna comunicación unos con otros hasta ahora, a través de la influencia de la gente espiritual, todos los fieles de las diferentes religiones están destinados a unirse centrados en el Señor de la Segunda Venida.

 

 

CAPITULO SEIS


PREDESTINACIÓN

 

Las deficiencias de las enseñanzas tradicionales acerca de la predestinación han sido una causa de confusión entre los teólogos y entre mucha gente religiosa y de conciencia. La doctrina de la predestinación, en su sentido más amplio, enseña que todas las cosas y los eventos son predeterminados por Dios hacia la realización de Su objetivo eterno. En su sentido más restringido, esta doctrina enseña que nuestra salvación o condenación es predestinada únicamente por Dios y que no es determinada por los esfuerzos de nosotros mismos.

Las diversas teorías de la predestinación encuentran su base primordial en el Nuevo Testamento, especialmente en los capítulos 8, 9 y 11 de la Epístola de San Pablo a los Romanos. En estos capítulos, Pablo hace énfasis en la elección por Dios y en la gracia como la única base de la salvación. Otros pasajes de la Biblia también pueden ser interpretados como indicios de que todos los aspectos de la vida de una persona son predestinados por Dios, incluso la felicidad, la miseria, la fortuna, la desgracia personal, así como el ascenso y descenso de las naciones.

En cambio, hay muchos pasajes que contradicen esta perspectiva. Por ejemplo, cuando leemos que Dios les ordenó al primer hombre y a la primera mujer que no comieran del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:17), nos parece evidente que la caída no fue predestinada por Dios, sino que más bien fue el resultado de la desobediencia de ellos. Jesús dijo: "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna." (Juan 3:16)

Por usar las palabras "todo el ", Jesús muestra que la salvación es alcanzable por todos y, por lo tanto, nadie podría ser predestinado a la condenación. En Mateo 7:7 Jesús dijo: "Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá", claramente indicando que el esfuerzo humano desempeña un papel decisivo en los acontecimientos de la vida.

Si aceptáramos incondicionalmente las enseñanzas tradicionales acerca de la predestinación absoluta, tendríamos que creer que ningún esfuerzo humano, como la oración, el evangelismo o la caridad, tendría valor en la providencia de Dios de la restauración. Si todo fuera absolutamente predestinado por Dios, no sería posible que el esfuerzo humano alterara el curso preordenado de la vida. Ahora consideremos las varias preguntas acerca de la predestinación, basándonos en el Principio.

 

I. LA PREDESTINACIÓN DE LA VOLUNTAD DE DIOS

Puesto que Dios es bueno, Su ideal original para la creación es bueno. La voluntad de Dios es la realización de este ideal de la creación. No habría sido posible que Dios predestinara algo que contradijera Su propia voluntad. Desde este punto de vista, podemos ver que Dios no habría podido predestinar cosas tales como la caída, el pecado, ni el juicio y el castigo de la humanidad. Pero como resultado de la caída, la voluntad de Dios se ha quedado sin realizar y Dios ha tenido que trabajar para cumplir esta misma voluntad, aunque por un medio alternativo a lo que propuso originalmente. Este medio alternativo es la providencia de la restauración.

Si todas las acciones son predestinadas por Dios, entonces siempre que pecamos y somos desobedientes a Dios, estas acciones deben ser el resultado de la predestinación. Si Dios hubiera predestinado la caída, ¿por qué habría mirado al hombre caído, sintiendo pesar de haberlo hecho en la tierra (Génesis 6:5 y 6)? Y si todos los pecados y actos de desobediencia a Dios son predestinados por Dios, ¿por qué le habría disgustado Dios la desobediencia del Rey Saúl, y por qué se habría arrepentido de haberlo hecho rey (I Samuel 15:11)? Ni la caída de Adán y Eva, ni la incredulidad del Rey Saúl fueron predestinados por Dios; eran el resultado del fracaso de aquéllos en cumplir su responsabilidad.

Dios tampoco predestinó originalmente el juicio y el castigo de la humanidad caída, porque no tiene ningún deseo de ver sufrir a la humanidad, como es evidente en los siguientes versículos: "Por mi vida, . . .que yo no complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado se convierta de su conducta y viva. Convertíos, convertíos de vuestra mala conducta. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel?" (Ezequiel 33:11)

Así, cuando la gente de Nínive dejó su camino del mal y se arrepintió de sus pecados, Dios no cumplió Su profecía de que su ciudad sería derribada (Jonás 3:10), porque como dijo Dios en Ezequiel 33:14,15: "Y si digo al malvado: "Vas a morir", y él se aparta de su pecado y practica el derecho y la justicia, si devuelve la prenda, restituye lo que robó, observa los preceptos que dan la vida y deja de cometer injusticia, vivirá ciertamente, no morirá."

Entonces, ¿hasta que grado ha predestinado Dios Su voluntad? Dios es absoluto, eterno e incambiable; así, Su objetivo también debe serlo. Por lo tanto, Su voluntad—que es la realización de la meta de la creación y el propósito de la providencia de la restauración—también debe ser absoluta, eterna e incambiable (Isaías 46:11). Si una persona elegida por Dios fracasa en realizar su responsabilidad, Dios, siguiendo adelante para realizar Su voluntad, elige a otra persona en su reemplazo.

 

II. LA PREDESTINACIÓN DE DIOS DEL CUMPLIMIENTO DE SU VOLUNTAD

Como fue explicado en "Los Principios de la creación", la meta de la creación se realiza únicamente cuando cumplimos nuestra responsabilidad, la cual es vivir de acuerdo con los mandamientos de Dios. La voluntad de Dios, como ya hemos dicho, es la realización de Su meta para la creación y el propósito de la providencia de la restauración. Esta voluntad de Dios es absoluta y así se puede decir que está fuera de la influencia humana. Sin embargo, esta voluntad no puede cumplirse si nosotros, la humanidad, no cumplimos nuestra responsabilidad.

¿Hasta qué grado predestina Dios el cumplimiento de Su voluntad? Como ya hemos dicho, la voluntad de Dios es absoluta. Sin embargo, la voluntad de Dios no puede cumplirse por Dios solo, sino que nuestros propios esfuerzos también son absolutamente necesarios para su realización. Además, el personaje central elegido por Dios desempeña un papel decisivo en la realización de la voluntad de Dios, como será explicado más adelante. Podemos decir que nuestra responsabilidad es el "cinco por ciento" y la de Dios es el "95 por ciento", como un modo de indicar que nuestra responsabilidad en el cumplimiento de la voluntad de Dios es muy pequeña comparada con la de Dios. Sin embargo, para cumplir este "cinco por ciento", tenemos que invertir un esfuerzo del 100 por ciento.

Así, Dios predestinó la realización de Su voluntad cuando Adán y Eva cumplieran su responsabilidad de no comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:17). En la providencia de la salvación a través de Jesús, Dios predestinó que la gente caída cumpliera su responsabilidad de creer en Jesús como el Mesías y de seguirlo (Juan 3:16 y Mateo 19:21). No obstante, la humanidad rara vez ha llevado a cabo su pequeña parte de responsabilidad, y esto ha hecho que se postergara una y otra vez la realización de la providencia de la restauración.

Aun en nuestra vida cotidiana, solamente podemos recibir la gracia salvadora de Dios cuando hacemos nuestra parte. Los siguientes pasajes de la Biblia demuestran esto con claridad: "Y la oración de la fe salvará al enfermo" (Santiago 5:15); "...tu fe te ha salvado..." (Marcos 5:34); "porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá" (Mateo 7:8). Así, según la predestinación de Dios, recibimos Su gracia solamente cuando cumplimos nuestra propia responsabilidad.

 

III. LA PREDESTINACIÓN DE DIOS DEL PERSONAJE CENTRAL

Para que se realice Su voluntad, Dios tiene que elegir a alguien que cumpla la responsabilidad humana (como será explicado en "Vista panorámica de los Principios de la restauración"). Pero Dios no predestina que una persona cumplirá el papel (la misión) que Dios desea que la persona tenga, y la persona elegida por Dios puede cumplir su responsabilidad, o dejar de cumplirla. ¿De qué manera y hasta qué grado predestina Dios a una persona?

Cuando Dios predestina a alguien para una misión, le predestina el "95 por ciento". En otras palabras, El predestina a una persona en tal grado que cuando la persona cumple su parte de responsabilidad del "cinco por ciento", puede llevar a cabo plenamente la misión para la cual fue elegida. Si una persona fracasa en cumplir su responsabilidad, no puede llegar a ser la persona que Dios quería que fuera, ni puede cumplirse a través de ella la voluntad de Dios.

Por ejemplo, sobre el fundamento de la "preparación de Dios del 95 por ciento", Dios predestinó que Adán y Eva se hicieran los antepasados verdaderos con la condición de que ellos llevaran a cabo plenamente su responsabilidad. Sin embargo, debido a su fracaso en hacerlo, la voluntad de Dios no fue realizada. Como resultado de este fracaso, se hizo necesario que Dios mandara al Mesías como el Padre Verdadero de la humanidad. Dios también predestinó que Judas Iscariote fuera el discípulo de Jesús con la condición de que llevara a cabo su responsabilidad de ser fiel a Jesús. No obstante, cuando Judas traicionó a Jesús, la voluntad de Dios se quedó sin cumplir, y Dios reemplazó a Judas con Matías (Hechos 1:15-26).

Examinemos los factores que califican a una persona para ser elegida por Dios como el personaje central en la providencia de la restauración.

Primero, la persona debe haber nacido de la nación central, o la nación elegida para llevar a cabo la providencia de la restauración. Es por eso que la gente de la nación elegida es la que está más cerca del corazón de Dios.

Segundo, aquella persona debe haber descendido de antepasados que tengan una historia de rectitud. Es natural que, para la realización de la providencia de la restauración, Dios elegiría a aquéllos que tengan un linaje largo de antepasados distinguidos que hayan acumulado mérito por medio de su sacrificio y su servicio para el bien de su prójimo.

Tercero, aquella persona debe estar dotada de una disposición natural apropiada a su misión.

Cuarto, aquella persona debe haber adquirido la educación, el entrenamiento y la experiencia apropiados, necesarios para el cumplimiento de su misión.

Quinto, aquella persona debe haber nacido en el tiempo y en el lugar justos para llevar a cabo la voluntad de Dios.

Aunque una persona pueda tener todas estas calificaciones, y estar predestinado por Dios para una misión especifica, el éxito o el fracaso de su misión no es predestinado por Dios, sino que es determinado por el cumplimiento de su propia responsabilidad.

 

IV. ACLARACIÓN DE PASAJES BÍBLICOS QUE PARECEN APOYAR LA PREDESTINACIÓN ABSOLUTA

¿Cómo debemos interpretar aquellos pasajes bíblicos que parecen demostrar que la elección y la salvación de la humanidad son estrictamente predestinadas? Por ejemplo, ¿cómo debemos entender Romanos 8:29,30?: Pues a los que de antemano conoció también los predestinó...y a los que predestinó, a ésos también los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó.

Puesto que Dios es omnisciente, El sabe quién es calificado para ser elegido como el personaje central en la providencia de la restauración. Para el cumplimiento de Su providencia, Dios predestina y llama a una persona. Sin embargo, la persona llamada no es predestinada a ser justificada y glorificada automáticamente. Para ser justificada, tiene que cumplir su propia responsabilidad. Solamente después de esto, puede disfrutar de la gloria recibida de Dios. Este pasaje de Romanos parece apoyar el concepto de la predestinación absoluta solamente porque aquí, no se menciona específicamente la responsabilidad humana.

Romanos 9:15, 16 dice: "Seré misericordiosa con quien lo sea; me apiadaré de quien me apiade." Por tanto, no se trata de querer o de correr, sino de que Dios tenga misericordia. Este pasaje parece mostrar que nuestros deseos, esperanzas, oraciones y esfuerzos son en vano, y que debemos depender solamente de la gracia de Dios. Sin embargo, hay que considerar esto más profundamente.

Basado en Su presciencia, Dios elige a la persona más apta para la realización de Su providencia de la restauración, y la voluntad o esfuerzo humanos no pueden afectar esta decisión hecha por Dios. En nuestra vida personal, también, hay muchos factores que no podemos determinar. Por ejemplo, nadie puede decidir nacer de una nación o de una familia en particular; nadie puede decidir dónde o cuándo nacerá; nadie puede decidir que nacerá con ciertas habilidades, ni determinar ningún otro asunto de esta índole. Sin embargo, una vez que una persona es elegida por Dios, los deseos, las esperanzas, las oraciones y los esfuerzos de aquella persona determinan si en realidad Dios puede usarlo o no. Estos pasajes bíblicos no tienen el propósito de negar el papel de la responsabilidad humana. Solamente sirven para recalcar la importancia del poder y la gracia de Dios, y para enseñarnos que no son asunto nuestro el criterio de Dios para la elección de alguien, ni lo que decide hacer con él.

Romanos 9:21 dice: ...¿es que el alfarero no es dueño de hacer de una misma masa unas vasijas para usos nobles y otras para usos despreciables? Como una creación de Dios, bajo ninguna circunstancia debemos protestar contra la voluntad de nuestro Creador. Un individuo caído, como un ser casi sin valor, ciertamente no está en la posición de quejarse acerca de cualquier trato que reciba de Dios, quien es la fuente misma de su salvación.

En Romanos 9:10-13, leemos que Dios amó a Jacob y odió a Esaú cuando aún estaban en el vientre de su madre, y que Esaú, el mayor, serviría al menor, Jacob. Como será explicado en mayor detalle en "la familia de Abraham en la providencia de la restauración", Dios estaba obrando una providencia especial a través de estos hermanos. El hecho de que Jacob fue "amado" por Dios, no significa que podía recibir la gracia de Dios incondicionalmente. Para poder recibir el amor y la gracia de Dios, él tenía que cumplir su propia responsabilidad. Aunque Esaú fue "odiado" por Dios (por una razón específica que será explicada más adelante), si hubiese cumplido su responsabilidad, también habría recibido la bendición del amor de Dios.

La creencia en la predestinación absoluta es el resultado de una falta de entendimiento acerca de la relación entre nuestra responsabilidad y la de Dios. Este malentendido ha llevado a la creencia de que la voluntad de Dios se realiza sólo por la acción de Dios, y también al fracaso de apreciar la gran importancia de la responsabilidad humana.

 

 

CAPITULO SIETE


CRISTOLOGÍA

 

¿Qué clase de persona es Jesús? ¿Cuál es la relación existente entre Jesús y Dios? ¿Cuál es la relación existente entre Jesús y el Espíritu Santo? ¿Cuál es la relación existente entre Jesús y la gente caída? ¿Qué significan la Trinidad y el renacimiento? La Cristología estudia estas preguntas.

Tenemos que comenzar entendiendo el valor de una persona verdadera y original. Si Adán y Eva se hubieran perfeccionado como personas verdaderas, esposo y esposa verdaderos, y padres verdaderos, dando a luz descendientes que fueran encarnaciones de la bondad, no habría habido ningún motivo para la venida del Mesías (ni tampoco para estudios cristológicos).

 

I. EL VALOR DE UNA PERSONA QUE REALIZA LA META DE LA CREACION

Consideremos el valor de una persona que realiza la meta de la creación, es decir, de alguien que alcanza el valor de Adán y Eva perfectos. Para tal fin, consideremos los tres puntos siguientes.

En primer lugar, ¿cuál es el valor de una persona verdadera en relación con Dios? De acuerdo con "los Principios de la creación", somos creados como hijos de Dios, y como los objetos que substancialmente se asemejarían al Dios invisible. Cuando una persona realiza la meta de la creación, se hace un santuario de Dios, un ser en el cual el espíritu de Dios vive (I Corintios 3:16). Tiene una naturaleza divina y es uno en corazón con Dios. Una persona verdadera es perfecta como su Padre Celestial es perfecto, como dijo Jesús (Mateo 5:48), y así es la encarnación visible de Dios. Tal persona es el hijo verdadero o la hija verdadera de Dios, tiene una naturaleza divina y realiza la meta de la creación.

En segundo lugar, ¿cuál es el valor de una persona verdadera en relación con otros? De acuerdo con "los Principios de la creación", el objetivo de Dios al crearnos es el de recibir alegría y felicidad con nosotros. Cada persona es un objeto que substancialmente se asemeja a las características de Dios, quien es el sujeto. Debido a que todos los seres humanos se asemejan a los aspectos universales de Dios, todos compartimos una naturaleza común. Pero a pesar de lo anterior, no hay dos individuos iguales, porque cada individuo también refleja ciertas características únicas dentro de Dios. Si Dios crease, en cualquier lugar de Su creación entera, dos o más individuos cuyas características fuesen exactamente idénticas, Su creación misma sería un despilfarro inútil.

Una persona que realiza la meta de la creación, quienquiera que sea, es una entidad no-duplicable, única en el universo entero. Dios puede sentir alegría y estar eternamente satisfecho con tal individuo porque es creado, como toda la humanidad, para ser eterno. Una persona verdadera, o una persona que realiza la meta de la creación, es un individuo único que nunca jamás será duplicado por toda la eternidad. Tiene un valor innato único que no puede ser negado.

En tercer lugar, ¿cuál es el valor de una persona verdadera en relación con el resto de la creación? De acuerdo con "los Principios de la creación", fuimos creados para gobernar al mundo espiritual invisible por medio de nuestro espíritu, y al mundo físico, por medio de nuestro cuerpo físico. Funcionamos como el medio a través del cual estos dos mundos pueden tener interacción. Una persona que realiza la meta de la creación es destinada a ser el centro de armonía del cosmos entero (Génesis l:28)

Además, nuestro espíritu es destinado a ser el microcosmo del mundo espiritual, al igual que nuestro cuerpo físico a ser el microcosmo del mundo físico. Una persona verdadera que realiza la meta de la creación, es un microcosmo del cosmos entero. Así, se puede decir que tal persona tiene el valor del cosmos. Sabiendo este valor cósmico original de la humanidad, Jesús dijo: "... ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida?" (Mateo 16:26).

 

II. JESÚS Y LA PERSONA QUE REALIZA LA META DE LA CREACIÓN

A. Jesús y la persona verdadera

Como fue explicado en "la caída", si Adán hubiese realizado la meta de la creación, se habría hecho el primer árbol de la vida a que se refiere en el Génesis 2:9, y todos sus descendientes se habrían hecho árboles de la vida. No obstante, debido a su caída, Adán no pudo realizar el ideal del árbol de la vida (Génesis 3:24), y desde entonces la gente caída ha esperado restaurarse como árboles de la vida (Proverbios 13:12, Apoc. 22:14).

Aunque un individuo caído, como dice el Apocalipsis 3:1, tiene el "nombre como de quien vive", en realidad, es un falso árbol de la vida, puesto que está muerto. Ya que la gente caída no puede restaurarse como árboles de la vida por su propio poder, un verdadero árbol de la vida—en otras palabras, un hombre que ha realizado la meta de la creación—debe venir para que la gente caída pueda injertarse en él. El hombre que viene como el árbol de la vida es Cristo (Apoc. 22:14). En el libro del Génesis, el Adán perfeccionado es simbolizado por el árbol de la vida en el jardín del Edén. En el Apocalipsis 22:14, Jesús se presenta como el árbol de la vida. Ambos son idénticos en el sentido de que son personas que han realizado la meta de la creación.

Según lo anterior, ¿es Jesús un ser humano? Sí, lo es, pero es una persona que ha realizado la meta de la creación; es una persona verdadera, un ejemplo que nos muestra el valor original de nuestra creación, y como tal, no se puede comparar su valor con el de la gente caída.

Como hemos mencionado, una persona verdadera realiza la meta de la creación, es la encarnación de Dios, y es perfecta como Dios es perfecto, poseyendo valor divino. Una persona verdadera es también un individuo único no-duplicable y el señor del cosmos, poseyendo valor cósmico. Jesús, como un hombre verdadero, es una persona de tal valor.

El Principio no niega la creencia tradicional afirmada por muchos cristianos de que Jesús es Dios, porque una persona verdadera perfeccionada es una con Dios. Además, cuando el Principio declara que Jesús es un ser humano verdadero, esto de ninguna manera disminuye su valor. Es que, sencillamente, cuando examinamos el valor de una persona verdadera, encontramos que es equivalente al valor de Jesús. Si el primer hombre y la primera mujer no hubieran caído, sino que se hubieran hecho un hombre y una mujer de tal valor, entonces la venida de Jesús no habría sido necesaria. En verdad, sería un grave error suponer que el valor de la gente caída podría ser comparado con el valor de Jesús simplemente porque Jesús era un ser humano. La diferencia es que él era un ser humano verdadero.

Véamos las bases biblicas que nos llevan a afirmar que Jesús era un hombre: Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también.... (1 Timoteo 2:5). En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos (Romanos 5:19). Porque, habiendo venido por un hombre [Adán] la muerte, también por un hombre [Jesús] viene la resurrección de los muertos (1 Corintios 15:21). "...porque [Dios] ha fijado el día en que va a juzgar al mundo según justicia, por el hombre que ha destinado, dando a todos una garantía al resucitarlo de entre los muertos (Hechos 17:31)".

Estos pasajes indican que Jesús era un hombre. Jesús también se refirió a sí mismo como el "Hijo del hombre" en muchos lugares de la Biblia (por ejemplo: Lucas 17:26, 18:8)

B. ¿Es Jesús Dios?

Hasta ahora, muchos cristianos han creído que Jesús es Dios, el Creador, basándose principalmente en los siguientes pasajes de la Biblia. Cuando Felipe le pidió a Jesús que le mostrase a Dios, Jesús explicó: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí?" (Juan 14:9-10)

No obstante, esto no significa que Jesús es Dios. Como se aclaró arriba, Jesús era una manifestación visible del Dios invisible, y era uno con Dios en corazón; sin embargo, esto no significa que él es Dios. Felipe le pidió a Jesús que le dejara ver a Dios. Pero Dios únicamente puede ser experimentado en el sentido más completo por una persona que se ha perfeccionado. Felipe todavía no se había perfeccionado, y así Jesús no tuvo otra alternativa sino mostrarse a sí mismo.

También, la Biblia dice: En el mundo estaba [la Palabra], y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció (Juan 1:10). Basándose en este pasaje, muchos cristianos han creído que Jesús es el Creador.

En la creación del mundo, Dios hizo a todos los seres, desde el ser más simple hasta el ser más complejo. Finalmente, creó a Adán y a Eva como señores de todos ellos. Nosotros, como el centro del ideal de Dios para la creación, somos destinados a tener dominio sobre todo el cosmos, después de perfeccionarnos. Así, Dios estableció, como el ideal más alto y la meta para toda persona, la realización de Su ideal de la creación. Jesús, como una persona que realizaba la meta de la creación, era la persona ideal que Dios había previsto antes de la creación. En este sentido, Jesús existió desde el comienzo.

Algunos tratan de identificar a Jesús con Dios, basándose en las palabras de Juan 8:58 en que Jesús dijo: "En verdad, en verdad os digo: antes de que Abraham existiera, Yo Soy."

Pero Jesús no quería decir que él era Dios. Jesús podía decir esto a pesar de que según su genealogía fue un descendiente de Abraham, porque en realidad él era el antepasado de Abraham en el sentido de que vino a dar renacimiento a toda la humanidad desde la posición del Adán perfeccionado. Vino en la posición de un Padre Verdadero, un antepasado verdadero de toda la humanidad.

Se dice que, en el mundo espiritual, Jesús está a la derecha de Dios, intercediendo por nosotros (Romanos 8:34). Si Jesús hubiese sido Dios, entonces, después de su resurrección, habría sido uno y el mismo con Dios, en lugar de una posición "al lado" de Dios. Jesús nació en la tierra como el "Hijo del hombre", y tenía una apariencia externa humana como cualquier otra persona. En el mundo espiritual, vive como una persona espiritual, así como sus discípulos, siendo la única diferencia que su espíritu está sin pecado original y brilla resplandecientemente.

Si Jesús fuese Dios, ¿cómo podría interceder consigo mismo? Cuando él oraba, dejó muy claro el hecho de que no era Dios, al llamar a Dios Padre (Juan 17:1). Si Jesús fuese Dios, ¿cómo podría ser tentado (Mateo 4:1), torturado y llevado a la crucifixión por Satanás? Es especialmente evidente que Jesús no es Dios cuando, en la cruz, él exclamó: "¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?" (Mateo 27:46).

C. Jesús y la gente caída

No se puede comparar a una persona caída con Jesús, quien era una persona verdadera y perfeccionada. Una persona caída está lejos del corazón de Dios. Además, porque tiene pecado original, no puede librarse de la acusación de Satanás. Está en un estado tan bajo, que envidia a los ángeles, quienes fueron creados para ser sus sirvientes. Una persona caída es muy diferente de Jesús, quien era una persona verdadera.

Aunque un individuo caído ha perdido su valor original, puede renacer espiritualmente a través de Jesús. Tal individuo caído puede hacerse un hijo espiritual de Jesús, quien vino en el papel del Padre Verdadero. De este modo, puede llegar a asemejarse a Jesús.

Hay varios pasajes en la Biblia que describen la relación entre Jesús y los que renacen a través de él. Jesús es la Cabeza de la Iglesia (Efesios 1:22), y nosotros somos su cuerpo y miembros (I Corintios 12:27). Jesús es el templo principal y nosotros somos los templos dependientes. Jesús es la vid y nosotros los sarmientos (Juan 15:5). Para llegar a ser verdaderos árboles de olivo, nosotros, como plantas de olivo silvestres, debemos ser injertados en Jesús, quien es el verdadero árbol de olivo (Romanos 11:17). Jesús nos llamó sus amigos, y Juan dijo que cuando Jesús se manifieste, seremos semejantes a él (I Juan 3:2). La Biblia también dice que Cristo es como "primicias", y que nosotros seremos los próximos (1 Corintios 15:23).

 

III. EL RENACIMIENTO Y LA TRINIDAD

A. El significado del renacimiento

Jesús le dijo a Nicodemo, un líder de los judíos, que el que no nazca de lo alto (del Espíritu) no puede ver el Reino de Dios (Juan 3:3). ¿Por qué tenemos que renacer?

Si Adán y Eva hubieran realizado la meta de la creación, haciéndose seres humanos verdaderos, un matrimonio verdadero, y Padres Verdaderos, habrían dado a luz hijos verdaderos (sin pecado). Esto habría sido la realización del reino de los cielos en la tierra. Pero debido a su caída, se hicieron padres falsos y sus descendientes tienen el pecado original. Lo que realizaron fue el reino del infierno en la tierra, en vez del reino de los cielos. Por lo tanto, las personas caídas no pueden ver el reino de Dios a menos que renazcan como hijos celestiales, libres del pecado original.

No podemos nacer sin padres. Como personas caídas, necesitamos padres del bien que nos puedan dar renacimiento como hijos sin pecado original, capacitándonos para entrar al reino de Dios. Jesús era el Padre Verdadero quien vino a darnos renacimiento como hijos del bien. Por eso, I Pedro 1:3 dice: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien, por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva". Esto indica que Jesús es la fuente del renacimiento. También es llamado el "último Adán" (I Corintios 15:45) y "Siempre Padre" (Isaías 9:5), porque él tenía el destino de ser el Padre Verdadero, lo que Adán no pudo llegar a ser.

Sin embargo, para dar renacimiento a personas caídas como hijos del bien, no solamente debe haber un Padre Verdadero, sino también una Madre Verdadera. El Espíritu Santo obra como la Madre Verdadera con Jesús resucitado. Es por eso que Jesús le dijo a Nicodemo que él tenía que nacer de nuevo—del Espíritu [Santo] (Juan 3:3-5). Puesto que el Espíritu Santo vino como la Madre Verdadera, o la segunda Eva, hay muchos que reciben revelaciones de que el Espíritu Santo es un espíritu femenino. El Espíritu Santo trabaja para consolar y conmover los corazones de la gente (I Corintios 12:3-10). Para limpiar los pecados de la humanidad, Jesús ha estado trabajando en el mundo espiritual, mientras que el Espíritu Santo ha estado trabajando en la tierra.

Cuando creemos en Jesús, entramos al amor generado por la relación cooperativa entre Jesús resucitado y el Espíritu Santo, quienes son el Padre Verdadero espiritual y la Madre Verdadera espiritual, respectivamente. Al renacer por medio de creer en Jesús y recibir al Espíritu Santo, el espíritu de uno se renueva y uno recibe vida verdadera a través del amor de los Padres Verdaderos espirituales. Esto es el renacimiento espiritual. Sin embargo, puesto que caímos tanto física como espiritualmente, cada persona tiene que renacer física y espiritualmente. Esta es la razón de la Segunda Venida.

B. El significado de la Trinidad

Hasta ahora, de acuerdo con la teología cristiana, los cristianos han entendido que el Dios quien ha trabajado para nuestra salvación es un Dios trino, y ellos han creído que cuando El se revela, aparece como una de las tres personas: Padre, Hijo o Espíritu Santo. Según esta creencia, cuando Dios se revela como el Creador, está en la persona de nuestro Padre Celestial; cuando se revela como el Salvador, está en la persona del Hijo; y cuando se revela como el reconciliador, está en la persona del Espíritu Santo.

La teoría de la Trinidad ha causado mucho debate a través de la historia. Hay que considerarla a la luz del Principio. Si la caída no hubiese ocurrido, Dios no habría tenido que enviar a Jesús y al Espíritu Santo para la salvación de la humanidad. Si Adán y Eva se hubiesen perfeccionado como el hijo y la hija de Dios, llegando a ser, cada uno, la encarnación de la naturaleza divina de Dios, entonces ellos habrían sido "....perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial" (Mateo 5:48), y habrían alcanzado el ideal de unión con Dios (Juan 14:20). Adán habría llegado a ser el hijo sagrado de Dios, y Eva, Su hija sagrada. Ellos habrían llegado a ser esposo y esposa verdaderos, centrados en Dios. Si Adán y Eva se hubieran hecho uno en un matrimonio como los Padres Verdaderos, centrados en Dios, entonces junto con Dios, ellos habrían sido la trinidad original, una trinidad centrada en el corazón e ideal de Dios.

Esta es la condición fundamental para la realización de las tres bendiciones y el fundamento de cuatro posiciones, los cuales son la realización de la meta de Dios para la creación. Sin embargo, debido a la caída, Adán y Eva se hicieron los padres falsos de la humanidad, y fracasando en realizar la meta de la creación, formaron una trinidad centrada en Satanás. Para realizar la meta de la creación, Dios reemplazó a Adán y Eva con Jesús y el Espíritu Santo, como el segundo Adán y la segunda Eva y como los Padres Verdaderos. No obstante, al establecer la trinidad espiritual centrada en Dios, Jesús y el Espíritu Santo cumplieron solamente la misión de Padres Verdaderos espirituales. El Señor de la Segunda Venida viene para ser el Padre Verdadero, destinado a establecer la trinidad tanto física como espiritualmente.

 

 

CAPITULO OCHO


VISTA PANORÁMICA DE LOS PRINCIPIOS DE LA RESTAURACIÓN

 

I. LA HISTORIA DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA PROVIDENCIA DE LA RESTAURACIÓN

Como ya se explicó en "Los Principios de la creación", Dios nos creó para vivir en Su amor por la eternidad—primero, en el reino de los cielos en la tierra, y luego, como personas espirituales, en el reino de los cielos en el mundo espiritual. Pero el primer hombre y la primera mujer cayeron durante su periodo de crecimiento . En vez de vivir en el amor de Dios, fueron dominados por Satanás y en vez de encarnar la naturaleza divina de Dios, llegaron a encarnar el pecado. Como resultado, el infierno, en lugar del reino de los cielos, llegó a establecerse en la tierra. Pero Dios, como un Dios del amor, no puede dejar Su ideal original para la creación sin cumplir. En Isaías 46:11, Dios dijo: "Tal como lo he dicho, así se cumplirá; como lo he planeado, así lo haré", lo cual indica con claridad que El ha determinado salvar a la humanidad caída, para que Su plan original se realice en la tierra. Su providencia de la salvación consiste en la restauración de la humanidad al estado original en que El la creó. Examinemos cómo Dios ha trabajado a través de la historia para nuestra salvación.

Desde el punto de vista de Dios, la historia humana es la crónica de la providencia de Dios de la salvación, o la restauración de la gente caída, que está bajo el dominio de Satanás. La historia humana no solamente consiste en hechos históricos humanos, sino que también refleja la obra de Dios para realizar el objetivo de esta restauración.

La meta de la providencia de Dios es la restauración de la gente caída a la posición donde se realiza la meta de la creación, y la restauración del cosmos para lo que fue creado originalmente. Por lo tanto, la historia de la humanidad es la historia de la providencia de Dios para reestablecer la meta de la creación en la vida humana.

A. Un individuo caído es el seno del bien y del mal

Una persona que realiza la meta de Dios de la creación se hace un templo, o un santuario, donde el espíritu de Dios vive (I Corintios 3:16). Tal persona tiene una naturaleza divina y es "...perfecto como es perfecto vuestro Padre celestial" (Mateo 5:48). Dios siempre es el centro de los pensamientos, las acciones y la vida de tal individuo. La historia personal de tal persona sería buena; las historias de las familias de tales individuos y de las naciones y del mundo, poblados por tales individuos, no serían sino buenas. La historia ideal de la humanidad, como está concebida en la mente de Dios, podría describirse en una sola palabra: la bondad.

Pero debido a la caída, no llegamos a ser los templos de Dios. Al contrario, nos hicimos las moradas de Satanás. Como resultado, Satanás es "el Príncipe de este mundo" (Juan 12:31) y "el dios de este mundo" (II Corintios 4:4), y controla los pensamientos de la gente caída, sus actividades y su vida. Por habernos unido con Satanás, llegamos a tener una naturaleza mala en lugar de una naturaleza divina. Consecuentemente, la historia de la humanidad ha sido una historia de maldad. La historia personal de un individuo caído, y las historias de las familias de tales individuos, y de las naciones y del mundo, poblados por individuos caídos, no podrían ser sino malas. La historia de la humanidad comenzó como una historia del pecado y del mal, y ha continuado así desde entonces.

Como ya se explicó en "La caída", el primer hombre y la primera mujer cayeron durante el tiempo en que estaban creciendo hacia la perfección. Al perfeccionarse, se habrían hecho la encarnación del ideal de la creación. Pero como resultado de la caída, se hicieron la encarnación y el seno del bien y del mal.

Adán y Eva habían crecido hasta cierto punto centrados en Dios, y por lo tanto tenían dentro de sí mismos cierta base de bondad. Después de la caída, empezó a desarrollarse dentro de sí mismos una base del mal también, ya que recibieron elementos malos del arcángel caído. Los elementos malos que recibieron del arcángel fueron los del pecado original.

El grado del bien y el grado del mal operando en un individuo caído no están igualmente desarrollados. La base del mal, con el apoyo de la sociedad humana caída, está altamente desarrollada, es fácilmente activada y expresada, y muy fácilmente también produce su fruto. En cambio, el fundamento del bien en una persona es solamente germinal, así que, a menos que se haga un esfuerzo consciente para animarlo, es extremadamente difícil que aquella bondad produzca fruto.

B. La lucha entre el bien y el mal—la dimensión oculta de la historia

En la providencia de la restauración, hay una lucha invisible entre Dios y Satanás. Nosotros, siendo la encarnación del bien y del mal, estamos en medio de aquella lucha—entre Dios, trabajando para ganarnos a Su lado a través de la base de bondad (la mente original) dentro de nosotros, y Satanás, trabajando para mantenernos a su lado a través de la base del mal (la mente mala) dentro de nosotros. Sin entender la dimensión causal invisible de esta lucha entre Dios y Satanás, la historia humana no puede ser entendida correctamente. No puede ser entendida simplemente por medio de examinar de una manera superficial las actividades humanas en la tierra.

Para poder realizar la meta de la creación en medio del mundo caído gobernado por Satanás, el trabajo principal de Dios en Su providencia de la restauración es el de separar el bien del mal. Como resultado, la mayor parte de la historia humana está compuesta de luchas entre el bien y el mal. Como gente caída, nos unimos con Satanás en nuestra mente y cometemos pecados a través de nuestro cuerpo. Pero dentro de todo ser humano todavía permanece la mente original creada por Dios, y así no podemos encontrar la paz interior que anhelamos, hasta unirnos con El.

Como ya se mencionó anteriormente, hay conflicto continuo entre la soberanía mala de Satanás y la soberanía buena de Dios. Satanás trata de agarrarse de la gente, y Dios trata de recuperar a la gente y restaurarla. Esto está reflejado en las batallas entre el bien y el mal en este mundo.

A veces, según la historia humana, la lucha se ha centrado en la propiedad, la tierra, o la gente, y a veces en ideologías y creencias. Pero en realidad, todos estos son solamente reflejos de la lucha entre Dios, quien está tratando de restaurarnos a la meta de la bondad, y Satanás, quien está tratando de mantener su soberanía de maldad.

La lucha entre Dios y Satanás fue la causa del primer derramamiento de sangre registrado en la Biblia, aquél en que Caín mató a Abel. Por causa de esta misma lucha, la historia de la humanidad ha sido caracterizada por el conflicto y la guerra, ya sea en el Oriente o en el Occidente. Aunque los papeles principales de estas batallas estén desempeñados por individuos, familias, tribus, naciones, o bloques de naciones, estas luchas no son nada más que reflejos del conflicto entre Dios, trabajando en el lado del bien, y Satanás, trabajando en el lado del mal. En efecto, es el trabajo de Dios y el trabajo de Satanás que están detrás de cualquier clase de conflicto humano.

C. La causa del desarrollo y del progreso de la historia

¿Cuál es la verdadera fuerza motriz de la historia? Hemos dicho que toda la historia es el reflejo de la obra providencial de Dios. ¿Significa esto que la historia avanza solamente por el plan y la obra de Dios? Aunque el objetivo de la historia es la restauración de la meta de la creación, ¿progresan automática y naturalmente los conflictos entre el bien y el mal hacia aquella meta? Si es así, ¿cómo podemos explicar las muchas injusticias y tragedias en la historia—como el predominio del mal y el sufrimiento de la gente justa—cosas que difícilmente pueden considerarse como la obra de un Dios bueno y todopoderoso?

En el comienzo, Dios les dio al primer hombre y a la primera mujer un mandamiento que ellos deberían obedecer hasta perfeccionarse. La realización de la meta de la creación fue posible para ellos solamente si cumplieran su responsabilidad de obedecer aquel mandamiento.

No es posible que la meta de la creación se realice simplemente por la preocupación y la acción por parte de Dios. Nuestra responsabilidad puede parecer sumamente insignificante, pero según los Principios de la creación, es un elemento necesario. Para restaurar la meta perdida de la creación, la responsabilidad humana es absolutamente esencial—no puede restaurarse por el poder y la providencia de Dios solamente.

Un individuo llamado a cierta misión en la providencia de Dios puede cumplir su responsabilidad, o fracasar en cumplirla. Cuando cumple su responsabilidad, la providencia de Dios se realiza concretamente, la restauración progresa, y la voluntad de Dios se manifiesta en la historia a través de aquella persona. Pero cuando fracasa en realizar su responsabilidad, la providencia de Dios es frustrada a través de aquella persona y la voluntad de Satanás se manifiesta en su lugar. Nosotros, también, podemos alegrar a Dios si cumplimos nuestra responsabilidad, o entristecerlo, si fracasamos en ello.

La historia humana no parece ser sino una continua repetición de la historia del pecado y, a veces, la esperanza de un mundo ideal parece muy distante. Esto no es porque Dios es impotente o no es absoluto, sino porque la humanidad no ha cumplido su responsabilidad de llevar a cabo la voluntad de Dios. Porque Dios es absoluto, eterno y todopoderoso, la realización de Su meta para la creación y para la restauración también es absoluta. Como indica Isaías 46:11, la voluntad de Dios será realizada con seguridad.

Cuando una persona con una misión en la providencia de Dios no cumple su responsabilidad, Dios, después de un periodo de tiempo, restaura el mismo fundamento y las mismas condiciones como antes, y escoge a otra persona para llevar a cabo la misma misión. Precisamente por este motivo, vemos incidentes y acontecimientos semejantes repitiéndose a través de la larga historia de la providencia de Dios, aun después de periodos de dos o cuatro mil años. Esta repetición de un acontecimiento o un periodo semejante puede describirse como un ciclo histórico providencial. (Refiérase al capítulo titulado "Los ciclos históricos en la providencia")

 

II. LOS PRINCIPIOS DE LA RESTAURACIÓN

A. La providencia de la restauración y el Mesías

¿Cuáles son los principios específicos de la providencia de Dios para restaurar a la gente caída? El primer hombre y la primera mujer cayeron en el último (tercer) nivel de la etapa de crecimiento, y llegaron a estar bajo el dominio de Satanás. Para restaurar a la gente caída, Dios primero tiene que separarla de Satanás. Lo hace porque mientras la gente permanezca bajo la influencia de Satanás, la meta de la creación no puede realizarse. Para separarnos completamente de Satanás, eliminando todas las bases por las cuales Satanás pueda invadir de nuevo, tenemos que ser purificados del pecado original. El pecado original es la raíz de todas las bases por las cuales Satanás acusa e invade a la gente caída. Sin embargo, este pecado original no puede ser borrado a menos que renazcamos a través del Mesías, quien viene como el Padre Verdadero. Solamente el Mesías puede eliminar el pecado original.

El Mesías, quien es el personaje central indispensable en la providencia de la restauración, es el modelo de una persona verdadera. A través del Mesías, Dios crea individuos verdaderos, así como familias, tribus, naciones y un mundo que realizan el ideal original de la creación.

Sin preparar al mundo, sin embargo. Dios no puede enviar al Mesías. Esta preparación es necesaria porque desde la caída, la humanidad ha servido al señor falso, Satanás. Si el Mesías fuese enviado a la tierra sin la preparación apropiada del ambiente, existe el peligro de que el mundo satánico trataría de eliminarlo. Dentro de la gente mala que está sirviendo al señor falso, Dios primero elige a un individuo para honrarle y obedecerle. Basado en este individuo, Dios crea familias y naciones separadas del lado de Satanás—familias y naciones que entonces pueden servir como un fundamento de fe sobre el cual el Mesías puede venir.

En el comienzo de la providencia de Dios, antes de la venida del Mesías, la gente caída tiene que restaurarse a sí misma simbólicamente al nivel del que habían caído el primer hombre y la primera mujer—el último nivel de la etapa de crecimiento. De esta manera, se establece el fundamento para recibir al Mesías.

Para comenzar este proceso, hay que pasar por un camino de separación de Satanás. Como resultado de este proceso, la gente caída puede recibir al Mesías, quien viene como el Padre Verdadero y puede renacer. A través de este renacimiento, una persona es restaurada a la posición de Adán y Eva antes de la caída. Puesto que el primer hombre y la primera mujer cayeron en el último nivel de la etapa de crecimiento, renacemos en este mismo nivel en el curso de la restauración. Consecuentemente, todavía nos queda por pasar la etapa de perfeccionamiento. Crecemos a través de esta etapa por medio de seguir al Mesías, y alcanzamos finalmente la posición donde realizamos la meta de la creación.

Originalmente, nuestra responsabilidad durante el periodo de crecimiento fue solamente la de seguir el camino del Principio. Sin embargo, como gente caída, tenemos que pasar por dos cursos en nuestro camino hacia la perfección: el primer curso es el camino de la restauración, el cual incluye el curso de separación de Satanás antes de la venida del Mesías, y el renacimiento a través del Mesías; el segundo curso es el camino original del Principio, el cual es el camino que hay que seguir a través de la etapa que queda del periodo de crecimiento, es decir, la etapa de perfeccionamiento. Hacemos esto por medio de seguir al Mesías.

Si Adán y Eva se hubiesen perfeccionado, llegando a ser los Padres Verdaderos y los antepasados verdaderos de la raza humana, sus hijos habrían seguido el camino del Principio bajo la dirección y la protección de sus padres. Después de renacer a través del Mesías, el camino del Principio nos obliga a ser completamente obedientes al Mesías y a depender de él mientras crecemos hacia la perfección, porque el Mesías está en la posición de Padre Verdadero.

B. La restauración a través de la indemnización

¿Cuál es el camino de la restauración que uno tiene que seguir antes de la venida del Mesías? En otras palabras, ¿cuáles son los principios de la providencia de Dios hasta que El envíe al Mesías? Si entendemos lo que incluye la preparación para el Mesías, podemos contestar estas preguntas.

Puesto que el Mesías viene en la posición de Adán (I Corintios 15 :45), él no puede sencillamente aparecer en cualquier momento; puede aparecer solamente cuando la humanidad haya sido restaurada a aquella posición que Adán y Eva habían alcanzado antes de caer—el último nivel de la etapa de crecimiento. Es decir, el Mesías aparecerá solamente cuando exista un fundamento sobre el cual él puede venir en la posición del Adán original sin pecado. No obstante, la gente caída no puede llegar a aquel estado por sí misma, porque todavía tiene el pecado original. Por lo tanto, Dios exige que la gente caída cumpla ciertas condiciones— condiciones para restaurarse simbólicamente (o "en forma") al último nivel de la etapa de crecimiento.

La meta de la providencia de Dios, antes de la venida del Mesías, es el establecimiento, por parte de la humanidad, del fundamento sobre el cual el Mesías puede aparecer. Así, en el camino de la restauración, nuestra responsabilidad es el establecimiento de este fundamento para recibir al Mesías.

¿Qué significa la restauración a través de la indemnización? Para que se restaure algo a la posición o estado que ha perdido, deben realizarse ciertas condiciones. La realización de estas condiciones es la indemnización de la pérdida de lo original, o la restauración a través de la indemnización.

Debido a la caída, la humanidad perdió su estado y posición originales. Para restaurar aquella posición y estado originales, tiene que cumplir ciertas condiciones. El retorno al estado original por la realización de estas condiciones requeridas, puesto que indemniza la pérdida, se llama la restauración a través de la indemnización. Las condiciones que tienen que realizarse en este proceso se llaman las condiciones de indemnización. La providencia para restaurar la naturaleza original de la gente caída a través de la realización de estas condiciones se llama la providencia de la restauración a través de la indemnización.

Hay que entender las diferentes clases de condiciones de indemnización. La primera clase es la condición de indemnización de igual valor, como aquélla que se encuentra en Exodo 21:23-25: ...si resultare daño, darás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, cardenal por cardenal. Esto significa que algo o alguien se restaura al estado original por el pago de indemnización de un valor que es idéntico al de la pérdida o el daño.

La segunda clase de condición de indemnización es la condición de indemnización de menor valor. En este caso, el estado original es restaurado por el pago de indemnización de un valor que es menor que el que fue perdido originalmente. Por ejemplo, recibimos el gran beneficio de la resurrección de Jesús por medio de realizar una pequeña condición de indemnización—la de tener fe en la redención a través de la cruz. Otros ejemplos de condiciones de indemnización de menor valor son el bautismo y la sagrada comunión. En el bautismo, realizamos una condición de purificarnos del pecado, y en la sagrada comunión, realizamos una condición de unirnos en espíritu y cuerpo con Cristo.

La tercera clase de condición es la condición de indemnización de mayor valor. Cuando una persona fracasa en realizar su responsabilidad de cumplir una condición de indemnización de menor valor, entonces, para restaurar el estado original, debe realizar una condición de indemnización de mayor valor. Por ejemplo, cuando los israelitas fracasaron en mantener su fe en Dios durante sus cuarenta días de espionaje en Canaán (en tiempos de Moisés), la duración de la condición de indemnización fue aumentada a un año por cada uno de los días originales. En lugar de sufrir por cuarenta días en el desierto, tenían que sufrir por cuarenta años (Números 14:34).

¿Cuál es el método que se usa en realizar una condición de indemnización? Una condición de indemnización es la condición que debe ser realizada para que algo o alguien sea restaurado a su posición o estado original. Una condición de indemnización logra esto porque es la inversión del proceso que llevó a la pérdida de la posición o estado original. Debido a que el primer hombre y la primera mujer fracasaron en realizar su responsabilidad y se apartaron de Dios, sus descendientes, para restaurarse a su posición original ante Dios, han tenido que realizar las condiciones de indemnización requeridas en el camino de la restauración.

C. El fundamento para el Mesías

Dios, por Su gracia, envía al Mesías. La humanidad, para poder recibir al Mesías, tiene que cumplir su responsabilidad de realizar las condiciones de indemnización requeridas. ¿Qué clase de condiciones de indemnización son necesarias para establecer el fundamento para el Mesías? Estas condiciones de indemnización deben invertir el proceso por el cual Adán y Eva perdieron su posición y estado originales, y así debemos entender el proceso por el cual ellos cayeron. ¿Qué es lo que hicieron, y lo que no hicieron, para causar su fracaso en realizar la meta de la creación?

Debido a que Adán y Eva no creyeron en la palabra de Dios, ellos no establecieron el fundamento de fe, y cayeron. Para indemnizar este fracaso de no creer en la palabra de Dios, un individuo caído primero tiene que restaurar el fundamento de fe. Solamente después de cumplir esto, puede recibir al Mesías.

Después de establecer el fundamento de fe, un individuo caído debe entonces restaurar, a través de la indemnización, el fundamento de sustancia. Examinemos las razones por las cuales debe establecerse este fundamento. Si Adán y Eva hubiesen establecido el fundamento de fe, ellos se habrían hecho las encarnaciones perfectas de la palabra de Dios . En otras palabras, ellos habrían desarrollado el carácter de individuos perfeccionados, llegando a ser encarnaciones substanciales de la naturaleza invisible de Dios. Esta es la meta final en la creación de la humanidad. Para Adán y Eva, su fe en el mandamiento de Dios de "no comer" era necesaria solamente hasta que se hubieran perfeccionado. El deseo de Dios era que se hiciesen seres que encarnarían Su carácter y se asemejarían a El. Después de realizar esto, ellos habrían podido, con derecho, tener dominio sobre todo el cosmos, incluso sobre los ángeles. Pero debido a que Adán y Eva no basaron su vida sobre una actitud de fe, perdieron la base por la cual podrían encarnar el carácter de Dios y asemejarse a El. En cambio, llegaron a ser dominados por el arcángel Lucifer, quien debería haber sido el servidor de Dios y de ellos. Así, el fundamento para el Mesías que la gente caída debe construir requiere el establecimiento, a través de la indemnización, del fundamento de fe y del fundamento de sustancia.

1. El fundamento de fe

¿Cuáles son las condiciones de indemnización que deben realizarse para establecer el fundamento de fe? Para saber lo que son, tenemos que entender en qué fracasaron Adán y Eva. Adán y Eva fracasaron en establecer un fundamento de fe como resultado de no haber tenido fe absoluto en el mandamiento de Dios durante su periodo de crecimiento.

Para indemnizar este fracaso, en primer lugar, debe de existir un personaje central que pueda estar en la posición de Adán para restaurar el fundamento de fe. En segundo lugar, para indemnizar y restaurar el fracaso de Adán y Eva en observar el mandamiento de Dios, el personaje central debe hacer una ofrenda requerida con fe absoluta. En tercer lugar, Adán y Eva no pasaron por el periodo de crecimiento de acuerdo con la voluntad de Dios, fracasando así en realizar la condición de demostrar la fe. En otras palabras, ellos no pasaron correctamente por el periodo en el cual deberían llevar a cabo su responsabilidad—la de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. Como resultado, para restaurar este periodo de crecimiento incumplido, se hizo necesario un periodo de tiempo de indemnización numéricamente determinado. Este periodo se llama el periodo matemático de indemnización.

El fundamento de fe es la relación vertical absoluta que debemos establecer con Dios. Puesto que la relación vertical entre la humanidad y Dios fue cortada por la falta de fe hacia Dios del primer hombre y la primera mujer, la condición requerida para indemnizar y restaurar este fracaso se llama el fundamento de fe. A través de la historia, los grandes hombres de Dios tales como Abel, Noe, Abraham e lsaac tenían que demostrar una fe absoluta, porque ellos eran los individuos responsables de restaurar a través de la indemnización el fundamento de fe.

2. El fundamento de substancia

¿Cuál es la condición de indemnización necesaria para restaurar el fundamento de substancia? Si sobre la base de su fundamento de fe, Adán y Eva se hubieran perfeccionado como hijos verdaderos de Dios, habrían sido las perfectas encarnaciones de la palabra de Dios y las encarnaciones substanciales del carácter del Dios invisible. Si esto hubiese ocurrido, habríamos tenido dominio sobre todas las cosas incluso sobre los ángeles, realizando así la tercera bendición de Dios. Una relación de acuerdo con el Principio se habría establecido entre la humanidad y todas las cosas, incluso los ángeles.

Adán y Eva nunca establecieron el fundamento de fe y, en consecuencia, tampoco establecieron el fundamento de substancia. En cambio, ellos fueron contaminados por la naturaleza caída, y terminaron por ser dominados por el arcángel.

Para establecer el fundamento de substancia, hay que realizar la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída, y restaurar el orden horizontal correcto que fue roto. Se hace esto por medio de invertir el proceso a través del cual la humanidad adquirió la naturaleza caída.

Específicamente, ¿qué es lo que se debe hacer para borrar la naturaleza caída? El primer factor en el proceso de la caída del arcángel consistió en su fracaso en amar a Adán, quien estaba recibiendo más amor de Dios. La gente caída heredó esta naturaleza caída de "no tomar el mismo punto de vista de Dios". Para borrar este aspecto de la naturaleza caída, una persona en la posición del arcángel debe amar a otra persona en la posición de Adán, tomando de tal modo el mismo punto de vista que Dios.

El segundo factor en el proceso de la caída del arcángel fue que no quiso recibir el amor de Dios a través de Adán, quien estaba más cerca de Dios. En cambio, el arcángel intentó tomar la posición de Adán, y él cayó dando origen a la naturaleza caída de "abandonar la posición propia". Para borrar este aspecto de la naturaleza caída, una persona en la posición del arcángel debe recibir el amor de Dios a través de otra persona en la posición de Adán, manteniendo así su propia posición.

El tercer factor en el proceso de la caída fue que el arcángel dominó a Adán y Eva, en lugar de someterse a ellos. De esto vino la naturaleza caída de "invertir el orden de dominio". Para borrar este aspecto de la naturaleza caída, una persona en la posición del arcángel debe obedecer y someterse a otra persona en la posición de Adán, estableciendo de tal modo el orden correcto de dominio.

La voluntad buena de "no comer del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal" debería haber sido recibido de Dios por Adán, de Adán por Eva, y de Eva por el arcángel, multiplicando así la bondad. Sin embargo, en lugar de multiplicarse la bondad, Eva aceptó del arcángel la idea de que podría comer el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, y Adán aceptó aquella dirección de Eva, multiplicando de tal modo la voluntad para el mal y causándoles la caída. Así que, el aspecto final de la naturaleza caída fue creado—la naturaleza de "multiplicar el pecado". Para borrar este aspecto de la naturaleza caída, una persona en la posición del arcángel debe recibir la voluntad correcta de otra persona en la posición de Adán, restaurando así la naturaleza que multiplica la voluntad del bien.

Cuando se realizan todas estas condiciones, se cumple la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída. Esto constituye el fundamento de substancia. Al restaurar por medio de la indemnización el fundamento de fe y el fundamento de substancia, se establece el fundamento para el Mesías. Sobre este fundamento solamente, la gente caída puede recibir al Mesías.

Por lo dicho, podemos entender que la historia de la humanidad es la historia providencial en la cual Dios, incitándonos a cumplir nuestra responsabilidad, nos lleva a prepararnos para recibir al Mesías. Cuando terminemos esta preparación, Dios enviará al Mesías y concluirá Su providencia de la restauración.

Esta interpretación de la historia, basada en los Principios de la providencia de Dios de la restauración, se llama la historia vista como restauración, o la historia vista como unificación. Ahora examinemos la historia central dentro de la providencia de Dios de la restauración.

D. La historia central y la historia periférica en la providencia de la restauración

A través de Su providencia de la restauración, Dios busca la salvación de toda la humanidad. Sus métodos para realizar la providencia han variado un poco según las diferentes historias, tradiciones, antecedentes culturales y condiciones de vida de la gente con quien El ha estado trabajando. Sin embargo, Dios lleva a cabo una providencia modelo a través de una nación central especifica, y la historia de aquella nación se llama la historia central. Deseando salvar a la gente de todo el mundo, Dios también obra Su providencia en otras naciones, y las historias de aquellas naciones se llama la historia periférica. En algún punto en Su providencia, Dios tiene el propósito de juntar todas estas historias periféricas con la historia central, para que toda la humanidad pueda recibir el beneficio de la salvación.

Como se puede ver en el Antiguo Testamento, Dios tenía que pasar por muchas dificultades en el proceso de la restauración antes de encontrar una nación central. Según el registro bíblico, parece que una vez que Dios estableció a Israel como la nación central, El trabajó únicamente a través de aquella nación. Y es verdad que el entrenamiento que los israelitas recibieron de Dios era muy estricto y especial, y que ellos recibieron bendiciones especiales que no se pueden encontrar entre otras gentes. No obstante, Jesús no introdujo a Dios como el Dios de los judíos, sino como el Dios de todas las naciones. Esto está indicado claramente en Juan 3:16, en que dijo Jesús: "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna". Esto significa que cualquier persona puede ser conectada a la providencia central de Dios, incluso aquéllas que vienen de las naciones que son una parte de la historia periférica.

Cuando estudiamos la Biblia, vemos que Dios se ha concentrado en educar a un individuo central, y a una familia, una tribu y una nación específicas, para que se hagan cargo de Su providencia modelo . No obstante, El también ha guiado las providencias periféricas hasta el día en que El conectará al Mesías a todos los demás individuos, familias, tribus y naciones.

Juan el Bautista, también, enseñó que la salvación estaba al alcance de todos. Algunos israelitas, quienes no tenían una fe sincera, con arrogancia se jactaban de ser la única gente elegida de Dios. Juan los castigó, diciendo: "...y no creáis que basta con decir en vuestro interior, "tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham" (Mateo 3:9)

La providencia central de Dios de preparación para el Mesías está claramente demostrada en el Antiguo Testamento. En el comienzo mismo, la providencia de Dios para la familia de Adán se frustró porque Caín mató a Abel. Diez generaciones más tarde, Dios intentó realizar Su voluntad en la familia de Noé. Pero debido a la falta de fe y al fracaso del segundo hijo de Noé, Cam, el fundamento familiar para el Mesías no fue establecido. Sólo en tiempos de las familias de Abraham y Jacob, el fundamento para el Mesías se estableció (véase el capitulo 11). Teniendo como base la familia de Jacob, Dios pudo formar a los israelitas como la gente elegida. La providencia de Dios para los israelitas era la de preparar la base de fe para la venida del Mesías, y El hizo que ellos establecieran el fundamento nacional para el Mesías. Como ya se explicó en detalle en "La misión del Mesías", los israelitas fracasaron en establecer el fundamento nacional para el Mesías, y terminaron por cometer el error histórico de no creer en el Mesías.

Jesús prometió una Segunda Venida. Debe de haber una preparación en la tierra para la Segunda Venida, semejante a aquélla hecha para la primera. Los últimos dos mil años de la historia cristiana han tenido un propósito central—el de establecer un fundamento mundial para la Segunda Venida del Mesías. Desde el punto de vista de la preparación del fundamento para el Mesías, la historia de Israel antes de la venida de Jesús y la historia del cristianismo después de Jesús, son la materia principal de la historia de la providencia de la restauración.

Observando la historia de este modo, podemos comenzar a entender el significado de los acontecimientos en la historia de la gente judía, como están registrados en el Antiguo Testamento. Esta historia no es meramente la historia de una nación en particular, sino que más bien, es la historia modelo a través de la cual Dios ha obrado Su providencia de la salvación. La historia de la gente judía, centrada en el judaísmo, y la historia del Occidente, centrada en el cristianismo, juntas son el documento más claro de la providencia de Dios. Asombrosamente, podemos ver una fórmula consistente que se aplica a través de estas dos historias.

Consideremos la importancia de la religión en la providencia de Dios. La meta de Dios para la creación se realiza a través de las tres bendiciones. Primero, cada individuo debe perfeccionarse. Solamente después de lograr esto, debe establecer una familia ideal, un mundo ideal y condiciones de vida ideales. Consecuentemente, el primer objetivo en la providencia de Dios de la restauración no es la restauración de las instituciones sociales ni de las condiciones de vida, es la restauración de la gente.

La religión trata del desarrollo interior, o espiritual, de cada persona. Guiando la mente y el espíritu, la religión nos conduce hacia la meta de la restauración y hacia la realización de las tres bendiciones. Así, desde el punto de vista providencial, la historia de la religión es la historia central de la providencia de Dios. Las otras historias, tales como las historias del desarrollo de la política, de la economía, de la ciencia, y de la cultura, pueden ser consideradas como periféricas.

 

III. EL CURSO DE LA PROVIDENCIA DE DIOS DE LA RESTAURACIÓN

A la luz de lo que hemos tratado, resumamos la historia humana desde Adán hasta el presente. El curso entero de la providencia puede dividirse en tres eras, de aproximadamente dos mil años cada una:

1. La era desde Adán hasta Abraham; 2. La era desde Abraham hasta Jesús; 3. La era desde Jesús hasta la Segunda Venida.

El periodo después de la Segunda Venida es la nueva era en la cual el ideal de Dios será realizado en su totalidad, en la tierra y en el mundo espiritual.

Ahora examinemos el contenido de la providencia para cada era desde cinco diferentes puntos de vista. En primer lugar, las eras pueden ser vistas desde el punto de vista de la palabra de Dios para la recreación.

1. Durante la era desde Adán hasta Abraham, la gente todavía no podía recibir la palabra de Dios, a través de la cual debe llevarse a cabo la providencia de la restauración. Según la instrucción de Dios, la gente hizo ofrendas. Esto fue necesario para preparar el fundamento para recibir la palabra de Dios. Así, este periodo se llama la era providencial del fundamento para la palabra.

2. La era desde Abraham hasta Jesús se llama la era del Antiguo Testamento y la etapa de formación en la historia de la restauración.

3. La era desde Jesús hasta la Segunda Venida se llama la era del Nuevo Testamento y la etapa de crecimiento en la historia de la restauración.

4. El tiempo después de la Segunda Venida se llama la era del Testamento Cumplido y la etapa de perfeccionamiento en la historia de la restauración.

En segundo lugar, las eras pueden ser divididas desde el punto de vista de la providencia de la resurrección. Como ya se explicó en el capitulo denominado "Resurrección", la historia providencial puede dividirse así:

1. La era desde Adán hasta Abraham es la era providencial del fundamento para la resurrección.

2. La era desde Abraham hasta Jesús es la era providencial de la resurrección en la etapa de formación.

3. La era desde Jesús hasta la Segunda Venida es la era providencial de la resurrección en la etapa de crecimiento.

4. El tiempo después de la Segunda Venida es la era providencial de la resurrección en la etapa de perfeccionamiento.

En tercer lugar, las eras de fe pueden ser divididas desde el punto de vista de la restauración a través de la indemnización.

1. El periodo de dos mil años desde Adán hasta Abraham fue invadido por Satanás, pero también una victoria fue ganada a través de la familia de Abraham. Basado en esta victoria, un fundamento para comenzar el periodo de la restauración a través de la indemnización fue establecido. Por lo tanto, este periodo se llama la era providencial del fundamento para la restauración a través de la indemnización.

2. La era desde Abraham hasta Jesús es la era providencial de la restauración a través de la indemnización.

3. La era desde Jesús hasta la Segunda Venida fue una edad en que la providencia de Dios se alargó. Debido a la falta de fe de la gente elegida, la providencia que debería haberse realizado en la Primera Venida fue prolongada hasta la Segunda Venida. Así, este periodo se llama la era providencial de la prolongación de la restauración a través de la indemnización. El tiempo después de la Segunda Venida es la era providencial para el cumplimiento de la restauración.

En cuarto lugar, las eras pueden ser divididas desde el punto de vista del nivel del fundamento para el Mesías.

1. En la era desde Adán hasta Abraham, la providencia de Dios de preparar el fundamento para el Mesías se basó en la familia. Por lo tanto, este periodo se llama la era providencial del fundamento familiar para el Mesías.

2. La era desde Abraham hasta Jesús es la era providencial del fundamento nacional para el Mesías.

3. La era desde Jesús hasta la Segunda Venida es la era providencial del fundamento mundial para el Mesías.

4. El tiempo que comienza con la Segunda Venida es la era providencial del fundamento cósmico—incluyendo el mundo físico y el mundo espiritual— para el Mesías.

Finalmente, las eras pueden ser divididas según los ciclos históricos providenciales.

1. Durante la era desde Adán hasta Abraham, la gente establecía su fe ante Dios a través de ofrendas simbólicas; así este periodo se llama la era providencial en símbolo.

2. Durante la era desde Abraham hasta Jesús, la gente demostraba su fe en Dios por medio de ofrecer cosas en forma de imagen—cosas como el tabernáculo y el templo. Estos representaban la imagen del ser humano verdadero, lo que se perdió a través de la caída. Este periodo se llama la era providencial en imagen.

3. Desde el tiempo de Jesús hasta la Segunda Venida, la gente demostraba su fe a través de su creencia en Jesús, el templo substancial. Este periodo, por lo tanto, se llama la era providencial en substancia.

 

 

CAPITULO NUEVE


LA FAMILIA DE ADÁN EN LA PROVIDENCIA DE LA RESTAURACIÓN

 

El plan de Dios para restaurar y salvar a la humanidad a través del Mesías existió desde el momento en que ocurrió la caída. Así, Su providencia para establecer el fundamento para el Mesías comenzó con la familia de Adán.

 

I. EL FUNDAMENTO DE FE

En realidad, fue Adán quien cometió el pecado original, y no sus hijos Cain y Abel, y por eso, Adán debería haber sido el responsable de restaurar el fundamento de fe. Para establecer este fundamento de fe, Adán debería haber hecho correctamente la ofrenda requerida ante Dios.

A. La separación para la ofrenda

Sin embargo, en la Biblia no hay ningún testimonio de que Adán ofreció un sacrificio. Las ofrendas fueron hechas por Caín y Abel. ¿Por qué fueron hechas por ellos, y no por Adán?

Según "Los Principios de la creación", Adán y Eva fueron creados para relacionarse con un solo señor. Dios no podría realizar una providencia a través de una persona quien tenía una relación con dos señores. Como ya fue explicado en los capítulos anteriores, Adán fue creado por Dios, pero llegó a ser del linaje de Satanás. Estaba en una posición intermedia, relacionándose con Dios y con Satanás. Era una encarnación del mal tanto como del bien. Si Dios intentara tratar directamente con Adán y su ofrenda, Satanás también intentaría tratar con Adán y su ofrenda, puesto que Adán era de su linaje. Si esto hubiese ocurrido, Adán habría estado en la posición de tratar con dos señores, y ésta es una posición fuera del Principio. Por eso, Dios no podría realizar Su providencia a través de Adán.

La única alternativa que tenía Dios fue la de separar en dos seres las dos naturalezas contradictorias del bien y del mal que estaban encarnadas en Adán. Hacia este fin, Dios estableció que uno de los dos hijos representara al bien y el otro al mal. Les puso en posiciones diferentes, en las cuales el uno trataba con Dios y el otro con Satanás, y les hizo ofrecer sacrificios a ambos, ya que cada uno de ellos estaba relacionado con un solo señor.

B. El segundo hijo en la providencia de Dios

Los dos hermanos, Caín y Abel, eran hijos de Adán. Entonces, ¿cuál de los dos debería representar al bien, tratando con Dios, y cuál debería representar al mal, tratando con Satanás? Ambos, Caín y Abel, también eran hijos de Eva, quien fue responsable de la caída, y eran el fruto del amor ilícito de ella. Así, las posiciones de Caín y Abel fueron decididas basadas en el proceso de la caída de Eva.

Eva estaba involucrada en dos actos caídos de amor (fornicación). El primero fue su relación con el arcángel, la cual fue la causa de la caída espiritual. El segundo fue su relación con Adán, la cual fue la causa de la caída física. Ambos actos caídos fueron pecaminosos, pero si consideramos cuál de los dos estaba "más cerca" del Principio, y así fácilmente perdonable a la vista de Dios, tenemos que decir que el segundo acto caído era más fácilmente perdonable. El primer acto caído fue motivado por el deseo excesivo de Eva de tener aquello que era prematuro para disfrutar; fue motivado por su deseo de tener sus ojos abiertos y ser "como dioses" (Génesis 3:7), antes de madurar. También, el primer acto caído de Eva fue con el arcángel, quien, según el Principio, nunca debería haber sido su esposo. En cambio, el segundo acto caído fue motivado por el deseo de Eva de retornar al lado de Dios después de darse cuenta de la naturaleza ilícita de su primer acto. Aunque fue cometido antes del tiempo que Dios había establecido, fue una relación con Adán, quien, en el plan de Dios, finalmente habría sido su esposo.

Cain y Abel, como fruto del amor ilícito de Eva, fueron puestos por Dios en posiciones representando el mal y el bien, basado en los dos actos de fornicación de ella. Caín, como el primer fruto de la caída, representaba el primer acto caído de Eva—su relación con el arcángel—y así fue puesto en la posición de tratar con Satanás.

Satanás se apoderó de la creación de Dios antes que Dios. Debido a que Satanás es un ser fuera del Principio, él causó un mundo del seudo Principio antes de que Dios pudiera realizar un mundo del Principio. Para comenzar Su providencia, Dios puso al primer hijo, quien simbolizó el primer acto caído, en el lado de Satanás, y al segundo hijo, quien simbolizó el segundo acto caído, en Su propio lado. Como una advertencia, Dios le dijo a Caín: "¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro? ¿No es cierto que si obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar." (Génesis 4:6-7). Esto indica que Caín estaba en la posición de tener que tratar con Satanás.

Cuando los israelitas huyeron de Egipto, Dios golpeó a todos los primogénitos de los egipcios y también de sus ganados (Exodo 12:29). También, la Biblia dice que Dios "amó" al segundo hijo, Jacob, y "odió" al primero, Esaú, aún mientras estaban en el vientre de su madre (Romanos 9:13). Cuando Jacob bendijo a sus nietos Efraim y Manasés, cruzó las manos para que la derecha posase sobre la cabeza de Efraím, el segundo hijo (Génesis 48:14). Cada uno de estos casos es un ejemplo de cómo Dios puso al segundo hijo en la posición preferida.

Basado en este principio, Dios les puso a Caín y Abel en posiciones en las cuales cada uno podría tratar con un solo señor, y luego les hizo a cada uno hacer una ofrenda. Dios podía aceptar la ofrenda de Abel (Génesis 4:4) porque él estaba en una posición de tratar con Dios y había hecho la ofrenda de una manera aceptable (Hebreos 11:4). A través de esta ofrenda aceptable, el fundamento de fe fue establecido en la familia de Adán por el segundo hijo, quien lo hizo en lugar de Adán.

Dios no rechazó la ofrenda de Caín porque odiara a Caín, ni fue la intención de Dios condenarlo para siempre. Sin embargo, debido a que Caín estaba colocado en la posición de tratar solamente con Satanás, Dios no podía trabajar con él a menos que realizara una condición de indemnización por la cual pudiera alejarse de su posición en el lado de Satanás. La condición de indemnización que tenía que ser realizada por Caín se llama la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída.

 

II. EL FUNDAMENTO DE SUBSTANCIA

Para que la familia de Adán estableciera un fundamento de substancia, Caín tenía que cumplir la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída. Si lo hubiera hecho, Dios alegremente habría podido aceptar su ofrenda.

Puesto que Caín representaba el lado de Satanás, no podía estar en la posición de objeto a Dios, quien es el sujeto del bien. Caín, cumpliendo la condición necesaria para borrar la naturaleza caída, volvería a la posición donde Dios podría tratar con él. ¿Cómo debería cumplirse esta condición de indemnización para borrar la naturaleza caída?

El primer hombre y la primera mujer heredaron su naturaleza caída a través de su relación con el arcángel. Para establecer la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída, el proceso de la caída debe invertirse simbólicamente.

El arcángel, quien fue creado en una posición menos cerca de Dios que Adán, debería haber amado a Adán como lo hacía Dios, tomando así el mismo punto de vista que Dios. El debería haberse relacionado con Dios, teniendo a Adán como su mediador. Siguiendo el camino celestial de humillarse ante Adán y obedecerle, debería haberse perfeccionado. Pero el arcángel no lo hizo. Para cumplir la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída, hay que invertir este fracaso.

Después que Abel hizo su ofrenda, Caín fue puesto en la posición del arcángel y Abel, en la de Adán. Desde estas posiciones, la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída habría podido cumplirse si Caín amaba a Abel, le obedecía, y se humillaba ante él. Haciendo esto, él habría podido acercarse más a Dios. Pero, en cambio, Caín mató a Abel, repitiendo el proceso de la caída del arcángel. Esto no fue sencillamente el crimen de un hermano mayor matando a su hermano menor; significó que el lado satánico había golpeado al lado de Dios, que los esfuerzos de Dios de separar el bien y el mal en la familia de Adán habían sido frustrados y que el lado de la bondad había sido perdido.

Lo que Caín debería haber cumplido era la condición básica de indemnización que se le requiere a cualquiera que esté en una posición distante de Dios, para acercarse más a El. Dentro de cada persona, la mente dirigida hacia la bondad (Romanos 7:22) está en la posición de Abel, y el cuerpo, que tiende a servir "la ley del pecado" (Romanos 7:25), está en la posición de Caín. Un individuo puede llegar a ser bueno solamente cuando el cuerpo es subyugado por la mente y la obedece. Pero en la realidad de la vida de un individuo caído, el cuerpo repetidamente se rebela contra la dirección de la mente, actuando como hizo Caín al matar a Abel, y fomentando así la base del mal dentro del individuo.

Como gente caída, estamos en la posición de Caín en relación con el Mesías. Por lo tanto, por medio de amarle, servirle, obedecerle y humillarnos ante él, alcanzamos la salvación por su mediación (Juan 14:6, I Timoteo 2:5). Como Jeremías 17:9 nos dice, el corazón del hombre "...es lo más retorcido; no tiene arreglo..." Durante la era del Antiguo Testamento, para llegar a Dios, la gente caída tenía que pasar por la mediación de las cosas de la creación, las cuales estaban en la posición de Abel en relación con ella. Es según este principio que Dios, en Su providencia, ha exigido a la gente que haga ofrendas.

Como se explicó anteriormente, el fundamento sobre el cual el Mesías puede venir consiste en un fundamento de fe y un fundamento de substancia. En la familia de Adán, se estableció un fundamento de fe con éxito porque Abel hizo una ofrenda que Dios pudo aceptar. Por el éxito de su ofrenda, Abel se calificó para ser el personaje central para el fundamento de substancia. Pero Caín mató a Abel y la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída no fue establecida. Así que, tampoco fueron establecidos el fundamento de substancia, ni el fundamento para el Mesías, y la providencia de Dios no pudo realizarse en la familia de Adán.

 

III. EL FUNDAMENTO PARA EL MESIAS

Si Caín hubiese cumplido la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída, humillándose ante Abel y obedeciéndole, el fundamento de substancia se habría establecido en la familia de Adán. Esto, junto con el fundamento de fe establecido por Abel, habría constituido el fundamento para el Mesías. En otras palabras, si Abel hubiese cumplido la condición necesaria de indemnización, restaurando la relación vertical con Dios, habría establecido el fundamento de fe. Si Caín hubiese restaurado el orden horizontal correcto con Abel, el fundamento de substancia se habría establecido. Estos dos fundamentos juntos habrían constituido el fundamento para el Mesías y el Mesías habría podido venir sobre este fundamento.

En aquella etapa de la historia humana, la providencia de Dios estaba en el nivel de familia. Si Abel y Caín hubiesen establecido el fundamento para el Mesías, habría sido en el nivel familiar. Sobre tal fundamento, la familia de Adán habría recibido al Mesías y habría renacido a través de él. De este modo, ellos habrían sido restaurados como la familia ideal que Dios deseó originalmente, y una historia enteramente nueva habría comenzado.

Pero Caín mató a Abel, y la providencia de Dios para la familia de Adán fue frustrada. No obstante, la voluntad de Dios de salvar a la humanidad es absoluto e incambiable. Cuando Dios no puede continuar Su obra a través de una persona quien no cumple su responsabilidad, elige a otra de entre los descendientes de aquella persona para continuar con Su providencia.

 

 

CAPITULO DIEZ


LA FAMILIA DE NOE EN LA PROVIDENCIA DE LA RESTAURACION

 

La providencia de Dios de la restauración centrada en la familia de Adán no fue realizada porque Caín mató a Abel. Pero la voluntad de Dios de realizar la meta de la creación es absoluto, y sobre la base de la fidelidad y el corazón de Abel, Dios "otorgó" a Set para reemplazarlo (Génesis 4:25). Luego, de entre los descendientes de Set, Dios eligió a Noé y a su familia para que ocuparan el lugar de Adán y su familia, y comenzó la providencia de la restauración centrada en la familia de Noé. Usando la familia de Noé como fundamento, Dios quería iniciar una nueva historia humana. En Génesis 6:13, leemos:

Dijo, pues, Dios a Noé: "He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a exterminarlos de la tierra".

Esto claramente demuestra que Dios tuvo la intención de efectuar los últimos días durante aquel tiempo. Después de un juicio de diluvio, Dios determinó enviar al Mesías y realizar la meta de la creación. Por lo tanto, la providencia en la familia de Noé fue la providencia de establecer el fundamento para el Mesías.

 

I. EL FUNDAMENTO DE FE

A. El personaje central para restaurar el fundamento de fe

En la providencia centrada en la familia de Noé, el personaje central elegido para restaurar el fundamento de fe fue Noé. Dios lo encontró diez generaciones y mil seiscientos años después de Adán. Dios bendijo a Noé como había bendecido a Adán, dirigiendo a Noé y a sus hijos a que "sed fecundos y multiplicaos" (Génesis 9:7). A la vista de Dios, Noé era el hombre "más justo y cabal de su tiempo" (Génesis 6:9), y así fue calificado para ser el personaje central para el fundamento de fe.

B. La ofrenda requerida para restaurar el fundamento de fe

Como la ofrenda requerida para restaurar el fundamento de fe, Noé tenía que construir un arca. ¿Cuál fue el significado del arca en términos de la providencia de Dios? Noé fue elegido por Dios para restaurar simbólicamente al cosmos, el cual había sido entregado a Satanás por la caída de Adán. Consecuentemente, Noé tuvo que hacer una ofrenda que simbolizara un nuevo cosmos y que fuera aceptable a Dios. Esta ofrenda fue el arca. Después de recibir las instrucciones de Dios, Noé tardó ciento veinte años en construir el arca. Con obediencia absoluta a Dios, tenía que soportar toda clase de burlas del mundo malo y pecaminoso.

El arca, con sus tres cubiertas, simbolizó al cosmos que fue creado a través de tres etapas de crecimiento. Los ocho miembros de la familia de Noé tenían la misión de restaurar e indemnizar los fracasos de los ocho miembros de la familia de Adán. Puesto que el arca representaba al cosmos, Noé, como el señor del arca, representaba a Dios; los miembros de su familia representaban a toda la humanidad; y los animales representaban la creación entera. Después de la construcción del arca, Dios juzgó a la humanidad y destruyó el mal por un diluvio de cuarenta días.

Según "Los Principios de la creación", fuimos creados para servir a un solo señor. Dios no puede basar Su providencia en una persona caída quien ya tiene a Satanás como su señor. Esto sería una providencia fuera del Principio. Para establecer un objeto para Su providencia a través del cual solo El podría trabajar, Dios creó un diluvio para destruir a toda la gente que permanecía bajo el dominio de Satanás.

¿Cuál fue el significado providencial del periodo de cuarenta días del diluvio? El ideal de Dios para la creación se basa en el fundamento de cuatro posiciones A través de la caída, este fundamento de cuatro posiciones se perdió del lado de Dios, y por eso la meta de la providencia de Dios es la restauración del fundamento de cuatro posiciones. El número diez, que es el número de retorno a la unidad, simboliza el retorno a Dios. Trabajando para restaurar el fundamento de cuatro posiciones en cada una de la diez generaciones desde Adán hasta Noé, Dios pudo establecer la condición para restaurar a Su lado este fundamento. Así que, el periodo desde Adán hasta Noé puede ser visto como el periodo de indemnización para restaurar el fundamento de cuatro posiciones a Dios. El número cuarenta (4 posiciones x 10 generaciones) llegó a representar el retorno a Dios del fundamento de cuatro posiciones.

Debido a la lujuria y la falta de fe de la gente en tiempos de Noé, el periodo de indemnización de las diez generaciones desde Adán hasta Noé fue invadido por Satanás. Consecuentemente, Dios estableció el periodo de cuarenta días del diluvio, centrado en el arca de Noé, como el período de indemnización para restaurar este período. Basado en esto, el número "cuarenta" se hizo necesario también en esfuerzos posteriores para lograr la separación de Satanás y para restaurar el fundamento de fe a través de la indemnización. En la Biblia, vemos muchos ejemplos de periodos de indemnización, basados en el numero cuarenta, para la separación de Satanás: el periodo de cuatrocientos años desde Noé hasta Abraham; los cuatrocientos años de sufrimiento de los israelitas en Egipto; sus cuarenta años de vagar en el desierto; los dos ayunos de cuarenta días de Moisés; el periodo de cuarenta días de espionaje en Canaán; los reinados de cuarenta años de los reyes Saúl, David y Salomón; el ayuno de cuarenta días de Elías; la profecía de Jonás que Nínive sería destruida después de cuarenta días; el ayuno y la oración de cuarenta días de Jesús; el periodo de cuarenta días después de la resurrección de Jesús.

Noé construyó el arca de acuerdo con las instrucciones de Dios y obedeció fielmente la voluntad de Dios a través del diluvio de cuarenta días; de esta manera, cumplió la condición de indemnización y restauró el fundamento de fe.

 

II. EL FUNDAMENTO DE SUBSTANCIA

Después del diluvio, la familia de Noé debería haber tomado la misma actitud de fe vertical que Noé había establecido hacia Dios, y haberla aplicado horizontalmente en sus relaciones de unos con otros. Habrían cumplido así la condición de indemnización para establecer el fundamento de substancia. La condición de indemnización para borrar la naturaleza caída tenía que ser realizada por los dos hijos de Noé — siendo Cam el segundo hijo, y Sem, el mayor.

En la familia de Adán, en lugar de Adán, el segundo hijo, Abel, hizo una ofrenda aceptable a Dios, estableciendo así una relación vertical con Dios, la cual es el fundamento de fe. Por eso, Abel naturalmente se calificó como el personaje central para el fundamento de substancia.

En la familia de Noé, sin embargo, era Noé quien cumplió la condición de indemnización para establecer el fundamento de fe. La posición de su segundo hijo, Cam, no era igual a la de Abel después de su ofrenda, porque Cam todavía no había establecido una relación con Dios de fe y de devoción vertical, substancial y absoluta. Para que Cam pudiera estar en la posición central para establecer el fundamento de substancia, primero tenía que heredar el fundamento de la fe y la obediencia de Noé. Era esencial que Cam forjara una relación inquebrantable de corazón con Noé, quien había establecido con éxito el fundamento de fe. Cam debería haberse unido en corazón con Noé, obedeciéndole y considerando su voluntad tan importante como la vida misma.

La Biblia describe la situación que Dios estableció para llevar a cabo Su providencia, a través de la cual, Cam debería haberse unido en corazón con Noé (Génesis 9:20-25). Pero Cam no cumplió la voluntad de Dios. Cuando Cam vio a su padre Noé durmiendo desnudo en su tienda de campaña, se sintió tan avergonzado y disgustado, que despertó la misma vergüenza en sus hermanos, Sem y Jafet. Repelidos por la desnudez de su padre, Sem y Jafet retrocedieron y lo cubrieron con una capa. Esto fue un daño tan grande que Noé maldijo a Cam diciendo: "¡Maldito sea Canaán! ¡Siervo de siervos sea para sus hermanos!" (Génesis 9:25).

Al juzgar por la conducta normal de Noé, su piedad profunda y la historia de su fe absoluta, es difícil pensar que él acostumbraba beber descontroladamente o descuidarse inapropiadamente, lo que habría merecido la censura. Aunque podemos pensar que era indecoroso para Noé recostarse desnudo, leemos que la maldición no cayó en Noé, sino en Cam. La razón está relacionada directamente con la providencia de Dios.

¿Por qué fue maldecido Cam? Podemos contestar esta pregunta si entendemos por qué las acciones de Cam fueron pecaminosas. Un acto es pecaminoso cuando le da a Satanás una condición, o una base, para invadir, o si crea un objeto a través del cual Satanás puede actuar. El poder de Satanás para actuar depende de su capacidad de establecer una base recíproca para la acción de dar y recibir con un objeto. Satanás no tiene el poder de actuar a menos que encuentre un objeto con el cual tenga una base recíproca.

¿Qué hizo Cam que le dio a Satanás una condición para invadir? Inmediatamente después de la caída, Adán y Eva sintieron vergüenza y cubrieron las partes sexuales de sus cuerpos. Sus sentimientos y acciones fueron un claro indicio de que habían entrado en una relación de sangre con Satanás. Del mismo modo, Cam, al ver la desnudez de su padre, sintió vergüenza y lo cubrió. Desde el punto de vista providencial, el hecho de que Cam sintió vergüenza de la desnudez de su padre y dirigió a sus hermanos para que lo cubrieran, fue una admisión de que él también tenía una relación de sangre con Satanás, igual a la que había tenido la familia de Adán. Satanás, quien había sido segregado de la humanidad por el juicio del diluvio, podía volver por medio del acto de Cam, y Cam ahora estaba en la posición de unirse con él. Así, fue maldecido.

¿Es un pecado sentir vergüenza del cuerpo humano desnudo? No. Sin embargo, la familia de Noé fue elegida por Dios en lugar de la familia de Adán. Tenía la misión de eliminar todas las condiciones por las cuales la familia de Adán le había dado a Satanás la oportunidad de invadir a la humanidad. Todo lo que hizo Noé — emborrachándose y durmiendo desnudo en su tienda de campaña — estaba de acuerdo con la providencia de Dios. Dios le hizo hacer esto, para darle a Cam una oportunidad de mostrar confianza en Noé — quien ya había establecido el fundamento de fe — y de unirse con él en corazón.

Sin entender la providencia de Dios, nos puede parecer que el error de Cam fue solamente el de sentir vergüenza o disgusto por el cuerpo desnudo de su padre. Pero según la providencia, sabemos que fue maldecido por el error de crear una base para la infiltración de Satanás, quien había sido segregado por el juicio del diluvio. Después de esto, no fue posible que Cam estuviera en la posición del segundo hijo victorioso, ni que fuera el centro del fundamento de substancia. Así que, no encontramos ninguna relación en la Biblia acerca de los esfuerzos de Cam y Sem por realizar las condiciones para borrar la naturaleza caída, ni para establecer un fundamento de substancia.

El cumplimiento de la condición de indemnización fue la responsabilidad de Cam, y así Dios no podía intervenir. Por eso, no le dijo a Cam directamente que creyese en su padre, ni que se uniese con él. Cam había presenciado la construcción del arca por Noé y había experimentado el diluvio. Debería haber tenido la certeza de que su padre era un hombre que representaba la voluntad de Dios. Por lo tanto, después del diluvio la responsabilidad de Cam era la de mantener fe absoluta en Noé y de obedecerle bajo cualquier circunstancia.

 

 

CAPITULO ONCE


LA FAMILIA DE ABRAHAM EN LA PROVIDENCIA DE LA RESTAURACION

 

Como resultado de la falta de fe de Cam, la providencia de la restauración no se llevó a cabo en la familia de Noé. No obstante, Dios ha predestinado absolutamente Su voluntad, la cual es la realización de la meta de la creación. Sobre la base del corazón fiel y devoto de Noé, Dios llamó a Abraham, quien tenía la misión de establecer el fundamento para el Mesías, lo que la familia de Noé había fracasado en hacer.

 

I. EL FUNDAMENTO DE FE

A. El personaje central para restaurar el fundamento de fe

En la providencia de la restauración centrada en la familia de Abraham, el personaje central para restaurar el fundamento de fe era Abraham. Después de un periodo de indemnización de cuatrocientos años y diez generaciones desde el tiempo de Noé, Dios eligió a Abraham en lugar de Noé. Abraham era el hijo de Taré, un idólatra y, por lo tanto, amado por Satanás. Cam, el segundo hijo de Noé, había estado en la posición de ser amado por Dios. Dios podía tomar a Abraham como restitución por el hecho de que Satanás había tomado a Cam.

Abraham, tomando el lugar de Noé y, por lo tanto, el de Adán, también recibió una bendición de Dios. Primero, Dios le dijo a Abraham que haría una nación grande de sus descendientes (Génesis 12:2), y entonces, le sacó afuera, diciéndole: Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas... Así será tu descendencia... Yo soy Yahveh que te saqué de Ur de los caldeos para darte esta tierra en propiedad" (Génesis 15:5-7). Esta fue la promesa de bendición que Dios le dio a Abraham.

B. La ofrenda requerida para restaurar el fundamento de fe

1. La ofrenda simbólica

Después de recibir la promesa de la bendición de Dios, Abraham quería saber cómo podría conseguirla: "Mi Señor, Yahveh, ¿en qué conoceré que ha de ser mía [esta tierra]?" (Génesis 15:8)

Dios le pidió a él un sacrificio de tres clases de ofrendas: una novilla; una cabra y un carnero; y una tórtola y un pichón (Génesis 15:9). Estos sacrificios fueron las ofrendas requeridas para restaurar el fundamento de fe y simbolizaban todas las cosas del cosmos, las cuales se perfeccionan a través de tres etapas de crecimiento. Simbolizaban también al cosmos entero, el cual se perdió a través de la caída. Así, esta ofrenda se llama la "ofrenda simbólica". Estos tres tipos de sacrificios deberían restaurar horizontalmente (o simultáneamente) los fundamentos perdidos de la providencia vertical (o histórica) en las tres generaciones:la de Adán, Noé y Abraham.

¿Cómo hizo Abraham esta significativa ofrenda simbólica? Leemos en el Génesis 15:10-13 que Abraham dividió en dos cada una de las ofrendas y puso cada mitad enfrente de la otra, excepto los pájaros, los cuales no partió. Unas aves rapaces bajaron sobre los cadáveres debido a que Abraham no había partido los pájaros, y Abraham tenía que espantarlas. Aquel atardecer, a la puesta del sol, Dios se apareció a Abraham y le dijo:

"Has de saber que tus descendientes serán forasteros en tierra extraña. Los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años...." (Génesis 15:13)

De esto, sabemos que el fracaso de Abraham fue la causa del sufrimiento de sus descendientes durante cuatrocientos años de esclavitud. Para poder entender este asunto tan grave, tenemos que averiguar el significado de las aves rapaces que descendieron sobre la ofrenda de Abraham.

Desde la caída del primer hombre y la primera mujer, siempre que Dios obra para llevar a cabo Su voluntad, Satanás se mueve para obstaculizar el camino de Dios. Cuando Caín y Abel ofrecieron sacrificios, Satanás estaba "....acechando como fiera que te codicia..." (Génesis 4:7). En el tiempo de Noé, Satanás, simbolizado por un cuervo, estaba buscando la oportunidad de invadir a la familia de Noé inmediatamente después del juicio del diluvio (Génesis 8:7). De igual modo, en el tiempo de la ofrenda simbólica de Abraham, Satanás, como resultado de las condiciones hechas por Abraham, pudo invadir la ofrenda. Esta invasión satánica es representada simbólicamente en la Biblia por las aves rapaces que descendieron sobre la ofrenda.

El pecado de Abraham fue que no partió toda la ofrenda—incluso la tórtola y el pichón—como le había instruido Dios. ¿Por qué fue tan necesario que dividiera la ofrenda? El motivo general de la división de la ofrenda es lo siguiente. Como resultado de la caída, la humanidad llegó a encarnar el mal, tanto como el bien. El propósito de la providencia de la salvación es la realización del ideal de la creación. Dios ha trabajado para realizar este ideal, separando el bien del mal—en la humanidad y en el mundo—y luego destruyendo el mal y expandiendo el bien. Para que Dios pueda relacionarse con algo, esto primero tiene que estar simbólicamente separado de Satanás. Por eso, la ofrenda debería haber sido dividida.

Además, hay cuatro razones más especificas por la división de la ofrenda. Fue solamente después que Adán hubiera sido dividido en dos—en la forma de sus hijos, Caín y Abel—que una ofrenda a Dios podría ser hecha. En el tiempo de Noé, Dios quería separar el bien del mal y luego destruir el mal a través del diluvio, para restaurar la soberanía de la bondad. Dios quería que Abraham indemnizara los fracasos de Adán y Noé, separando simbólicamente el bien del mal, y para lograr esto, El le pidió a Abraham que partiera en dos toda su ofrenda. La división de la ofrenda significó el establecimiento de la condición de separar simbólicamente el mundo de una soberanía del bien, del mundo bajo el dominio de Satanás. También, la división de la ofrenda y el derramamiento de sangre la habría santificado por medio de quitar simbólicamente la "sangre de la muerte" que fue heredada por la humanidad a través de una relación de sangre con Satanás.

En primer lugar, el fallo en dividir la ofrenda fue comparable al no haber separado a Caín y Abel, y así no se dejó ningún objeto de tipo Abel con el cual Dios podría relacionarse. En segundo lugar, representaba el fracaso en separar el bien del mal después del juicio del diluvio en el tiempo de Noé. El resultado fue que no hubo ningún objeto de bondad a través del cual Dios podría llevar a cabo Su providencia. En tercer lugar, representaba el fracaso en cumplir el requisito de Dios de separar (simbólicamente) el mundo de una soberanía buena, donde Dios puede tener dominio, del mundo dominado por Satanás. Finalmente, puesto que Abraham no dividió la ofrenda, tampoco quitó la "sangre de la muerte". Esto quiere decir que la ofrenda no fue santificada y, por lo tanto, que Dios no podía tratar con la ofrenda. Externamente, Abraham ofreció los sacrificios, pero desde la dimensión del significado providencial, su ofrenda no fue aceptable a Dios porque no fue una ofrenda dividida. Debido a que Abraham ofreció las cosas sin dividirlas, su ofrenda equivalió a una ofrenda a Satanás y, por lo tanto, se la consideró pecaminosa.

¿Cuáles fueron las consecuencias de su fracaso en la ofrenda simbólica? Después del fracaso, como hemos visto, Dios le dio una sanción severa: "Has de saber que tus descendientes serán forasteros en tierra extraña. Los esclavizarán y oprimirán durante cuatrocientos años..." (Génesis 15:13). Si esto fue el castigo por el fallo de Abraham, ¿por qué cayó sobre sus descendientes, y no sobre Abraham mismo? ¿Cuál es el significado de los cuatrocientos años?

Debido a que Abraham falló en la ofrenda simbólica, el periodo de cuatrocientos años de indemnizacion necesario para encontrar a Abraham como el personaje central fue invadido por Satanás. Desde el punto de vista providencial, para recobrar los cuatrocientos años perdidos, se requería otro periodo de cuatrocientos años de separación de Satanás. Puesto que esto no podría realizarse en la generación de Abraham, sus descendientes tenían que restaurar el periodo de indemnización perdido. Este es el significado de los cuatrocientos años de opresión de los israelitas en Egipto. El periodo de sufrimiento fue un periodo de castigo por el fallo de Abraham, y también un periodo para establecer el fundamento de separación de Satanás para la nueva providencia.

Si Abraham hubiera ofrecido las tres clases de ofrendas requeridas de acuerdo con la voluntad de Dios, y si esta ofrenda simbólica hubiera tenido éxito, el fundamento de fe se habría restaurado. Entonces, un fundamento de substancia podría haberse establecido en la familia de Abraham, centrado en sus hijos. Esto habría implicado una condición de indemnización para borrar la naturaleza caída entre Isaac, el segundo hijo, e Ismael, el primero. No hay mención de tal asunto en la Biblia, porque Abraham ya había fracasado en establecer un fundamento de fe, el cual habría sido la base para el fundamento de substancia.

2. Abraham ofrece a Isaac

Después del fracaso de Abraham en la ofrenda simbólica Dios le ordenó que ofreciera a su hijo Isaac en holocausto (Génesis 22:2) para poder iniciar una nueva providencia. El Génesis 22:9-10 nos cuenta lo que pasó:

Llegados al lugar que le había dicho Dios, construyó allí Abraham el altar, y dispuso la leña; luego ató a Isaac, su hijo, y le puso sobre el ara, encima de la leña. Alargó Abraham la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.

Abraham había recibido a Isaac en su vejez como una bendición, pero con fe absoluta, se comprometió a ofrecer en holocausto a su hijo. En aquel momento el "Angel de Yahveh" le ordenó:

"No alargues tu mano contra el niño, ni le hagas nada, que ahora ya sé que tú eres temeroso de Dios, ya que no me has negado tu hijo, tu único." (Génesis 22:12)

A la vista de Dios, el sacrificio de Abraham tenía mucho más significado que una simple prueba de la fe de Abraham. La providencia de Dios para restaurar el fundamento de fe había progresado a través de tres etapas—las de las familias de Adán, Noé, y Abraham. Abraham había fracasado en la ofrenda simbólica, pero la voluntad de Dios era que el fundamento de fe fuera restaurado en el tiempo de Abraham porque era el tercer intento.

A través del ofrecimiento de Isaac, Diós comenzó una nueva providencia en un nuevo nivel. Abraham, quien valoraba profundamente la bendición de Dios, había recibido a Isaac como una bendición. Si hubiera tenido que matar con sus propias manos y ofrecer al hijo que Dios le había dado, habría sentido más dolor de corazón de lo que le habría causado el sacrificarse a sí mismo. Abraham pudo hacer este sacrificio tan difícil de una manera aceptable (Génesis 22:12) debido a su fe absoluta, su obediencia y su fidelidad a Dios.

Cuando Dios le mandó a Abraham que ofreciera a Isaac, la situación fue tal que la creación entera, incluso Isaac, había caído en manos de Satanás por causa del fracaso de Abraham en la ofrenda simbólica. Para separar a Isaac de Satanás, Dios le pidió a Abraham que ofreciera a Isaac como sacrificio, y en el punto en que Abraham estaba dispuesto a hacer el sacrificio, la fe absoluta y la obediencia dentro del corazón de Abraham no dejaron ningún lugar para la acusación de Satanás. Por lo tanto, Satanás tenía que dejar a Isaac. Separado de Satanás, Isaac estaba del lado del cielo, y Dios le ordenó a Abraham que no matase a Isaac. Dios ahora había recuperado a Isaac, quien había sido perdido.

Cuando Dios dijo "ya sé..." en el Génesis 22:12, podemos entender que El estaba expresando el reproche que sentía por el fracaso de Abraham en la ofrenda simbólica, tanto como su alegría por el éxito de Abraham en su ofrecimiento de Isaac. Al ofrecer a Isaac, Abraham simbólicamente se mató a sí mismo por su fracaso e hizo posible que Isaac se estableciera como un Abraham resucitado. A través de este sacrificio, Abraham también realizó la condición de indemnización para permitir que Isaac lo reemplazara como el personaje central para el fundamento de fe. Abraham resucitado e Isaac eran dos individuos separados, pero según la providencia, ellos representaban una sola persona resucitada. Consecuentemente, el ofrecimiento de Isaac marcó la sucesión desde Abraham hasta Isaac como el personaje central en la providencia de la restauración centrada en la familia de Abraham.

 

II. EL FUNDAMENTO DE FE CENTRADO EN ISAAC

A. El personaje central para restaurar el fundamento de fe

Isaac, quien representó a Abraham resucitado por haber sido resucitado del borde de la muerte, se hizo el nuevo personaje central. La demostración de fe en Dios por parte de Abraham fue admirable; así mismo Isaac tuvo gran fe cuando, con un corazón obediente, aceptó su destino. No se sabe exactamente cuántos años tenía Isaac en el tiempo de la ofrenda, pero del hecho de que él llevó la leña que fue usada y que le preguntó a su padre dónde estaba el cordero para la ofrenda (Génesis 22:6,7), es claro que, hasta cierto punto, Isaac tenía suficiente edad para poder entender la intención de Abraham. Si Isaac se hubiese resistido al plan aparentemente irracional de su padre de matarlo para el holocausto, Dios no habría podido aceptar la ofrenda. A través de esto, podemos entender que Isaac fue un personaje central cuya obediencia y fidelidad no fueron de ninguna manera inferiores a las de Abraham.

B. La ofrenda requerida para restaurar el fundamento de fe

La ofrenda requerida para restaurar el fundamento de fe fue cumplida cuando Abraham e Isaac, juntos, ofrecieron un carnero: Levantó Abraham los ojos, miró y vio un carnero trabado en un zarzal por los cuernos. Fue Abraham, tomó el carnero, y lo sacrificó en holocausto en lugar de su hijo (Génesis 22:13).

En vez de matar a su hijo, Isaac, Abraham ofreció el carnero que Dios había preparado. Es fácil imaginar a Isaac, envuelto en un sentimiento de alegría y gratitud después de ser librado de la muerte, colaborando complacido con Abraham en sacrificar el carnero como holocausto. Esta fue la ofrenda simbólica que restauró el fundamento de fe centrado en Isaac. Fue Abraham quien ofreció al carnero, pero desde el punto de vista providencial, el significado de la otrenda es que Isaac, por haberse unido con Abraham, heredó su misión. Así, fue Isaac quien, en lugar de su padre, restauró el fundamento de fe a través de la indemnización y llevó a cabo con éxito la ofrenda simbólica.

 

III. EL FUNDAMENTO DE SUBSTANCIA

Basado en el fundamento de fe que Isaac había establecido, un fundamento de substancia tenía que crearse para realizar el fundamento para el Mesías. Para lograr esto, los hijos de Isaac, Esaú y Jacob, tenían que cumplir la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída.

Si examinamos lo que dice la Biblia, basándonos solamente en apariencias externas, las actividades de la familia de Jacob provocan muchas preguntas. ¿Por qué los mellizos, Esaú y Jacob, peleaban aun cuando estaban en el seno de su madre (Génesis 25:22-23)? ¿Por qué "amó" Dios al segundo hijo, Jacob, y "odió" al primero, Esaú (Romanos 9:13)? ¿Por qué nació Jacob agarrando con una mano el talón de Esaú (Génesis 25:26)? ¿Por qué Jacob hizo jurar a Esaú que le vendería su primogenitura (su derecho del hijo mayor) a cambio de un guiso de lentejas (Génesis 25:32-34)? ¿Por qué Jacob engañó con astucia a su padre ciego, quitándole la bendición a Esaú (Génesis 27:1-36)? ¿Por qué Dios amaba tanto a Jacob, protegiéndole y bendiciéndole a lo largo de su vida, a pesar del hecho de que él hacía tantas cosas aparentemente discutibles? Y a la luz de estas cosas, ¿por qué Dios le hizo a él la raíz de la gente elegida?

El relato de la lucha entre Esaú y Jacob mientras estaban en el seno de su madre, nos hace pensar que su relación no era una relación ordinaria entre dos hermanos. Desde el punto de vista providencial de Dios, ellos tenían la misión de repetir la providencia de la separación entre Caín y Abel, con Jacob representando el bien, y Esaú, el mal. Dios "amó" a Jacob y "odió" a Esaú (Romanos 9:11-13) aun mientras estaban en el seno de su madre, porque el uno representaba el bien y el otro el mal.

Antes de poder servir como el personaje central para el fundamento de substancia, Jacob tenía que restaurar la posición de Abel. Lo hizo por medio de restaurar la primogenitura (el derecho del hijo mayor de la familia). Debido a que Satanás, engañosamente, había tomado control de la creación de Dios a través de la posición del hijo mayor, Jacob tenía que realizar ciertas condiciones para restaurar la primogenitura al lado de Dios. Estas condiciones se basaron en la restauración de las tres bendiciones.

En primer lugar, Jacob tenía que restaurar la primogenitura en el nivel individual. Con sabiduría y astucia, Jacob se la quitó a su hermano mayor, Esaú, comprándola por pan y un guiso de lentejas (Génesis 25:33-34). Dios bendijo a Jacob porque Jacob se dio cuenta del valor precioso de la primogenitura, e hizo todo lo que pudo para restaurarla. Por esta razón también, Dios permitió que el padre, Isaac, diera su bendición a Jacob, en vez de a Esaú (Génesis 27:27). En cambio, Dios no bendijo a Esaú, porque Esaú estimaba la bendición levemente y la vendió por un plato de lentejas.

En segundo lugar, por haber sufrido a lo largo de un periodo de veintiún años de trabajo penoso en Harán, el cual simbolizaba al mundo de Satanás, Jacob realizó las condiciones para restaurar una familia desde el mundo satánico hasta el lado de Dios.

En tercer lugar, por sus veintiún años en Harán, Jacob también cumplió las condiciones para restaurar el dominio sobre todas las cosas (representadas por las riquezas que había ganado de su tio, Labán). Volviendo de Harán a la tierra prometida de Canaán, luchó contra un ángel en el vado de Jaboc, y triunfó. Al hacer esto, Jacob restauró el dominio de la humanidad sobre los ángeles.

Restaurando su dominio sobre sí mismo, sobre una familia, sobre la creación y, especialmente, sobre los ángeles, Jacob estableció condiciones aceptables a Dios. Realizó las condiciones necesarias para heredar el fundamento de fe vertical que Isaac había establecido, restauró por medio de la indemnización la posición de Abel y llegó a ser el personaje central para el fundamento de substancia. En aquel punto, Esaú y Jacob estaban en las mismas posiciones en que habían estado Caín y Abel en el momento en el cual Dios aceptó la ofrenda de Abel.

Para cumplir la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída, en primer lugar, Esaú, quien estaba en la posición de Caín, tenía que amar a Jacob, quien estaba en la posición de Abel. En segundo lugar, Esaú tenía que aceptar a Jacob como su mediador con Dios. En tercer lugar, Esaú tenía que obedecer y someterse a Jacob, llegando a estar bajo el dominio de él. En cuarto lugar, Esaú tenía que estar en la posición de multiplicar la bondad, heredándola de Jacob, quien había recibido la bendición de Dios.

Mientras Jacob regresaba de Harán a Canaán, Esaú todavía sentía resentimiento contra Jacob, porque recordaba la manera en que Jacob le había quitado la bendición. Por eso, Esaú llevó consigo un ejército de cuatrocientos hombres y fue a encontrar a Jacob. Cuando Jacob recibió noticias de esto, oró a Dios e hizo todo lo posible por ganar la simpatía de su hermano. Eran conmovedores los esfuerzos de Jacob para inducir a Esaú a recibirle y someterse a él por su propia voluntad. Jacob originó este plan: "Voy a ganármelo con el regalo que me precede, tras de lo cual me entrevistaré con él; tal vez me haga buena cara" (Génesis 32:21). Mandó delante de él, como regalo para Esaú, más de quinientas cabezas de ganado que había ganado como recompensa por su trabajo arduo en Harán.

Pero debido al susto que sentía al oir de los cuatrocientos hombres que acompañaban a su hermano, Jacob también elaboró un plan de alternativa. Dividió la gente y el ganado en dos grupos, para que uno de ellos pudiera huir si Esaú les atacara (Génesis 32:8-9). Cuando estaba a punto de encontrarse con Esaú, puso a su esposa e hijo amados en la zaga para que estuvieran completamente preparados para escaparse si fuera necesario (Génesis 33:2). El mismo fue delante de ellos, inclinándose en tierra siete veces, hasta aproximarse a su hermano (Génesis 33:3). Más tarde también, Jacob se humilló en gran manera ante Esaú, diciéndole: "...he visto tu rostro como quien ve el rostro de Dios, y me has mostrado simpatía" (Génesis 33:10).

Jacob había hecho todo lo posible para cambiar el corazón de Esaú y para tornar el odio de su hermano en amor, según la voluntad de Dios. Esaú fue conmovido por tales esfuerzos y sinceridad por parte de Jacob y le dio la bienvenida. El Génesis 33:4 continúa: Esaú, a su vez, corrió a su encuentro, le abrazó, se le echó al cuello, le besó y lloró. Aunque Jacob le había quitado su primogenitura, Esaú amó a Jacob y lo recibió a su regreso. Así, la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída fue realizada.

Ahora examinemos el significado del versículo en Romanos 9:13, donde leemos que Dios "odió" a Esaú aun mientras estaba en el seno de su madre. Este versículo significa sencillamente que Dios, al poner a Esaú en la posición de Caín, estaba trabajando para realizar Su providencia de la restauración de acuerdo con los Principios de la providencia de la restauración. Después de que Esaú hubiera cumplido su responsabilidad de recibir y amar a Jacob, él habría estado en la posición de Caín restaurado y habría recibido finalmente el amor y las bendiciones de Dios (Génesis 36:7).

A. El origen del pueblo elegido

La victoria de Jacob no fue solamente una victoria individual, sino también una victoria para toda la humanidad. Por medio de vencer al ángel en el camino entre Harán y Canaán, Jacob cumplió la condición de indemnización para restaurar el dominio de la humanidad sobre los ángeles; por eso, fue llamado Israel, y fue elegido como la base y el antepasado de la gente elegida (Génesis 35:10-11).

También, Jacob podía llevar a cabo la providencia de Dios que había empezado con Abraham. En el Exodo 3:6, Dios dijo: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob", lo cual significa que la voluntad de Dios para Abraham fue realizada a través de Isaac y Jacob. Desde el punto de vista de la providencia de Dios, estas tres generaciones son consideradas como una.

Además, Jacob fue la primera persona caída que ganó una victoria para el lado de Dios. Logró la sumisión voluntaria de Esaú, para que Esaú pudiera cumplir la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída. Esta fue la primera vez que el lado de Dios (Abel) había hecho someterse al lado de Satanás (Caín).

De este modo, Dios estableció un individuo victorioso y una familia victoriosa—un individuo y una familia que habían realizado las condiciones de indemnización para hacer rendirse a Satanás. Desde este punto de partida, Dios elevó y desarrolló una gente elegida. Los israelitas podían hacerse la gente elegida de Dios como resultado de la victoria individual de Jacob en subyugar al lado satánico.

El curso de Jacob estableció el modelo para subyugar a Satanás—el modelo que todos los que vinieron detrás de él deberían seguir. Moisés, todos los profetas y los israelitas en su totalidad tenían que pasar por este curso modelo. La historia de los israelitas provee los datos históricos que trazan este curso modelo para subyugar a Satanás en el nivel nacional.

Hasta el tiempo de la venida de Jesús, la historia de los israelitas era la historia central de la providencia de la restauración. Por esta razón, la Biblia trata esta historia con mucho detalle, aunque a veces puede parecer que no tiene nada que ver con nosotros actualmente.

B. El fundamento para el Mesías

Después de las continuas demoras causadas por los fracasos de los personajes centrales en la providencia de la restauración, el fundamento para el Mesias—lo que se había buscado desde los tiempos de Adán—por fin se estableció en la familia de Isaac. Pero debido al fracaso de Abraham en su ofrenda simbólica, sus descendientes todavía tenían que pasar por un periodo de indemnización de cuatrocientos años antes de poder recibir al Mesías. Durante los cuatrocientos años de sutrimiento, la familia de Isaac creció hasta formar tribus y una nación. Después de este periodo, los descendientes de aquéllos que habían establecido el fundamento familiar para el Mesías, tenían que establecerlo en el nivel nacional.

El fundamento para el Mesías establecido en la familia de Isaac se hizo la base para comenzar el curso de indemnización para establecer el fundamento nacional para el Mesías. La victoria individual de Jacob había conducido al establecimiento de una familia con la que Dios podía relacionarse. Entonces, centrado en los descendientes de aquella familia, Dios iba a comenzar Su providencia de establecer un fundamento nacional para el Mesías. Internamente, Dios iba a expandir el fundamento familiar para el Mesías, el cual la familia de Isaac había establecido al nivel nacional. Externamente, sin embargo, los descendientes de Isaac todavía tenían que pasar por cuatrocientos años de opresión como indemnización por el fracaso de Abraham.

Los doce hijos de Jacob y los setenta miembros de su familia fueron a Egipto, que representaba al mundo satánico, y permanecieron allí durante cuatrocientos años de opresión. Entonces, separándolos de nuevo de Satanás, quien había invadido a través del fracaso de Abraham, Dios quería elevar a la gente elegida a tal punto que El podría tratar con ellos con amor. Después del periodo de indemnización, Dios planeó devolver a la gente elegida a Canaán. Allí, deberían establecer un fundamento nacional para el Mesias, sobre el cual el Mesías podría venir para consumar la providencia de la restauración.

Dios amaba y protegía a los israelitas, y les envió muchos profetas. Hizo todo ésto para ayudarles a preparar el fundamento para el Mesías. Después que los israelitas hubieran obtenido simbólicamente la sumisión de Satanás, Dios habría enviado al Mesías, quien es el fruto de la providencia y el templo verdadero. El ejemplo establecido por Jacob (en la posición de Abel) de lograr la sumisión de Esaú (en la posición de Caín), debería producir su fruto en la relación final entre el Mesías (Abel) e Israel (Caín). La nación elegida, como representante de toda la humanidad, tenía la misión de amar, obedecer y servir al Mesías, quien es el Abel universal.

 

CAPITULO DOCE


MOISES EN LA PROVIDENCIA DE LA RESTAURACION

 

I. DIOS USA UN CURSO MODELO EN SU PROVIDENCIA

La razón por la cual se establece un curso modelo

La meta de la providencia de la restauración se realizará por fin cuando la humanidad cumple su responsabilidad, logrando la sumisión voluntaria de Satanás y su dominio sobre él. Sin embargo, Satanás no obedeció ni se sometió a Dios, y más tarde no obedecería ni se sometería a Jesús, quien vendría como un primer antepasado y un Padre Verdadero. Ciertamente no se sometería a ningún otro. Siendo Dios el Creador. asumió la responsabilidad de hacer que Satanás se sometiera.

Dios estableció a Jacob como el representante quien mostraría el curso modelo para subyugar a Satanás. Esto aclara el significado de Amós 3:7, que dice: ...no hace nada el Señor Yahveh sin revelar su secreto a sus siervos los profetas.

El curso por el cual Jacob logró la sumisión de Esaú fue mucho más que un esfuerzo individual. Fue un curso modelo en que Dios, a través de la vida de Jacob, enseñó la manera de ganar la sumisión voluntaria de Satanás, como había hecho Jacob con su hermano Esaú. El curso de Jacob para subyugar a Satanás es el patrón que Moisés siguió en el nivel nacional.

Jesús, el Mesías, vino para enseñar a toda la humanidad cómo lograr la sumisión voluntaria de Satanás. Jesús subyugó substancialmente a Satanás por medio de seguir el curso modelo que Dios ya había mostrado a través de Jacob y de Moisés. Como el Padre Verdadero, o el primer antepasado, el Mesías tenía que ser el pionero en el curso que sería el modelo que toda la humanidad debería seguir para subyugar substancialmente a Satanás. Del mismo modo, cualquier persona, siguiendo el curso de Jesús, puede subyugar a Satanás.

Hechos 3:22 nos relata las palabras de Moisés: "El Señor Dios os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos; escuchadle todo cuanto os diga".

Esto se refiere al Mesías que iba a venir (Jesús) quien debería seguir el curso de Moisés. En Juan 5:19, Jesús dijo que él estaba siguiendo el patrón que Dios había mostrado a través del curso modelo de Moisés: "En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al padre: lo que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo".

El curso de Moisés fue el modelo que Jesús siguió. Desde un punto de vista externo, podría parecer que Jacob era simplemente la cabeza de una familia en una época tribal, que Moisés era el líder de la nación israelita y que Jesús era el Mesías. Pero hay muchas semejanzas en las vidas de estos tres hombres, porque siguieron el curso modelo que Dios había establecido en Su providencia.

 

II. LOS CURSOS DE MOISÉS Y JESÚS SIGUIERON EL PATRÓN DEL CURSO DE JACOB

Como ya fue indicado, el curso de Jacob era un curso para lograr la sumisión de Satanás. Cualquier curso para subyugar a Satanás tiene que ser la inversión de aquél por el cual Satanás ganó su dominio inicuo. Comparemos los cursos que siguieron Moisés y Jesús con le curso modelo de Jacob.

A. Adán y Eva cayeron porque desobedecieron el mandamiento de Dios y porque no superaron la prueba de la tentación del arcángel. En el vado de Jaboc, Jacob luchó contra un ángel a riesgo de su propia vida y ganó la victoria sobre él, recibiendo el nombre de Israel (Génesis 32:25-28). Poniendo al ángel en la posición de Satanás, Dios puso a prueba a Jacob, y consecuentemente la victoria en aquella lucha indemnizó los fracasos de Adán y Eva. El propósito de la prueba no era el de llevar a Jacob a la miseria, sino el de establecer a Jacob como la persona que podría cumplir la restauración al nivel familiar y restaurar el dominio de la humanidad sobre los ángeles. Para que Moisés se hiciera la persona que podría completar la restauración nacional de Canaán, él también tenía que superar una prueba en que Dios intentó darle muerte (Exodo 4:24-26). Y para que Jesús se hiciera la persona que podría completar la restauración mundial de Canaán y conducir a toda la humanidad al reino de los cielos, él también tenía que ganar una lucha contra Satanás a riesgo de su propia vida, y lo hizo a través de sus cuarenta días en el desierto (Mateo 4:1-11)

B. La naturaleza caída fue el resultado de la caída de nuestros primeros antepasados, la cual fue tanto física como espiritual. Jacob y Moisés tenían que cumplir ciertas condiciones para eliminar simbólicamente la naturaleza caída. Jacob compró la primogenitura de Esaú por pan y un guiso de lentejas (Génesis 25:34) para iniciar el curso de indemnización para el fundamento de substancia; el pan y el guiso simbolizaban la carne y el espíritu. Para iniciar el curso para el fundamento de substancia, Moisés les dio a los israelitas maná y codornices, los cuales simbolizaban la carne y el espíritu. Juan 6:49-53 muestra que Jesús, también, siguió este curso modelo: "Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; ... si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros".

En el curso mundial de la restauración, la gente caída puede realizar la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída solamente por medio de creer absolutamente en Jesús y vivir como él enseñó (Juan 3:16; Mateo 28:19-20).

C. Debido a la caída, aun el cuerpo muerto de una persona le pertenece a Satanás. En el caso de Jacob, sin embargo, una condición para la separación de Satanás de su cuerpo muerto fue cumplida; después de ser bendecido y santificado, su cuerpo fue embalsamado durante cuarenta días, y se guardó luto durante este tiempo (Génesis 50:2-3). Moisés siguió el curso modelo de Jacob, y sobre el fundamento de sus méritos, él también cumplió la condición para que su cuerpo fuese separado de Satanás. El arcángel Miguel luchó contra Satanás por el cuerpo de Moisés (Judas 9). Después de la muerte de Jesús también, fenómenos extraños ocurrieron en relación con su cuerpo (Mateo 28:12-13).

D. Debido a la caída de los primeros antepasados humanos (durante su período de crecimiento, el cual consiste en tres etapas), Satanás llegó a tener dominio sobre la humanidad. En el proceso de la restauración a través de la indemnización, Dios ha obrado Su providencia por medio de hacer cumplir a la gente condiciones numéricas que representaran el período que fue invadido por Satanás.

Por ejemplo, cuando Jacob regresó de Harán a Canaán, hubo un periodo de tres días de separación de Satanás (Génesis 31:22), siendo aquel período necesario para iniciar una nueva providencia. Del mismo modo, hubo un período de tres días en que Moisés inició el curso para conducir a los israelitas de Egipto a Canaán (Exodo 5:3). También, Jesús pasó tres días en el sepulcro (Lucas 18:33) para separarse de Satanás, antes de comenzar su curso mundial de la restauración espiritual de Canaán.

Jacob tenía doce hijos, para restaurar durante su vida (horizontalmente) las condiciones de indemnización verticales de las doce generaciones desde Noé hasta su tiempo, que habían sido reclamadas por Satanás. Por la misma razón, había doce tribus bajo Moisés (Éxodo 24:4), y Jesús tenía doce apóstoles (Mateo 10:1).

El dominio inicuo de Satanás del periodo de los siete días de la creación tenía que ser indemnizado. Por eso, Jacob tenía setenta familiares (Génesis 46:27), Moisés tenía setenta ancianos (Exodo 24:1), y Jesús tenía setenta discípulos (Lucas 10:1) —con cada grupo desempeñando el papel central en su curso respectivo de la restauración.

E. El bastón, que es capaz de golpear la injusticia, indicar el camino, y proveer apoyo, es un símbolo de la palabra de Dios, y así, es un símbolo del Mesías que vendrá. Jacob entró a la tierra de Canaán apoyándose en su cayado mientras cruzaba el Jordán (Génesis 32:11), y Moisés condujo a los israelitas por el Mar Rojo con su cayado (Exodo 14:16). Esto puede ser visto como un presagio del tiempo en que la humanidad caída será conducida por el Mesías, quien golpea la injusticia, desde el mundo de pecado hasta el mundo ideal. Jesús, quien golpea la injusticia como el "cetro de hierro" (Apocalipsis 2:27; 12:5), tenía la misión de conducir a toda la humanidad por el mar agitado de este mundo, hacia el mundo ideal.

F. El pecado de Eva fue la raíz del pecado, y produjo su fruto cuando Caín mató a Abel. Así, Satanás invadió a la humanidad y produjo el fruto del pecado a través de una madre y un hijo. De acuerdo con el principio de la restauración a través de la indemnización, una madre y un hijo deben invertir este curso, cooperando mutuamente para lograr una separación de Satanás. Así, por la iniciativa de su madre y con su cooperación, Jacob recibió la bendición y pudo realizar la condición de separación de Satanás (Génesis 27:43). Por la cooperación de su madre, Moisés llegó a estar en una posición de realizar la voluntad de Dios (Exodo 2:2). Jesús también fue ayudado por su madre en el cumplimiento de su misión (Mateo 2:13).

G. El personaje central en la providencia de la restauración debe seguir un curso de restauración que conduzca desde el mundo satánico hasta el mundo celestial. Jacob atravesó un curso de la restauración desde Harán hasta Canaán (Génesis 31-33) y Moisés atravesó un curso desde Egipto hasta Canaán (Exodo 3:8). Jesús ofreció su vida entera para transformar el mundo satánico en el mundo ideal.

H. La meta final de la providencia de la restauración es la destrucción completa de Satanás. Por lo tanto, Jacob enterró los ídolos que representaban a Satanás bajo una encina (Génesis 35:4), Moisés destruyó el ídolo del becerro de oro (Exodo 32:20), y Jesús, con sus palabras y su poder, debería aniquilar el mundo del pecado y lograr la rendición de Satanás.

 

III. LA PROVIDENCIA DE LA RESTAURACIÓN CENTRADA EN MOISES

A. Vista panorámica de la providencia

Los Principios de la providencia de la restauración eran lo mismo en el tiempo de Moisés como en la providencia anterior; para establecer un fundamento para el Mesias, Moisés tenía que restaurar el fundamento de fe y el fundamento de substancia. Sin embargo, en la providencia de la restauración centrada en Moisés, descubrimos que hay dos diferencias con las providencias anteriores. Primero, Moisés tenía el fundamento victorioso para el Mesias que ya había sido establecido al nivel familiar por la familia de Isaac, y así, podía basar sus propias condiciones de indemnización en el mérito de esta obra cumplida. Segundo, el nivel de la providencia se había expandido desde el nivel familiar hasta el nivel nacional. Dios eligió a Moisés para conducir a los israelitas desde el mundo satánico de Egipto hasta Canaán, el cual representaba el reino de los cielos, y ahora Dios estaba obrando Su providencia para restaurar el reino de los cielos (Canaán) al nivel nacional.

1. El fundamento de fe

a. El personaje central para restaurar el fundamento de fe

Moisés era el personaje central que tenía que restaurar el fundamento de fe. Sin embargo, la posición en que estaba Moisés era un poco diferente de aquélla en que habían estado los personajes centrales anteriores, Adán, Noé, y Abraham. En primer lugar, Moisés estaba en una posición que representaba a Dios (Exodo 4:16; 7:1); en segundo lugar, Moisés era el modelo para Jesús. Dios, al establecer a Moisés como su representante, a la misma vez estableció a Moisés como el modelo para Jesús, puesto que el espiritu de Dios viviría en Jesús.

b. La ofrenda requerida para el fundamento de fe

Debido a su posición providencial especial, Moisés no tenía que hacer ninguna ofrenda simbólica de cosas como la que hicieron Abel, Noé y Abraham. Podía restaurar el fundamento de fe por medio de realizar un periodo de indemnización para la separación de Satanás basado en el número cuarenta. Hay dos razones para esto.

Primero, Moisés vino sobre el fundamento de las tres ofrendas simbólicas de Abel, Noé e Isaac. Segundo, con el establecimiento del fundamento victorioso para el Mesías por la familia de Isaac, había pasado la época en que un sacrificio, en lugar de la palabra, era la ofrenda requerida. Moisés había entrado en la época en que la palabra de Dios debía ser recibida directamente. En otras palabras, la era providencial del fundamento para la restauración había terminado, y la era providencial de la restauración había comenzado.

Puesto que la providencia se había demorado tanto tiempo—desde el tiempo mismo de Adán—fue necesaria una condición de indemnización para restaurar este largo periodo de invasión satánica. Esta condición tenía que basarse en el número cuarenta, el cual es el número que simboliza la separación de Satanás. En la era providencial de la restauración, el fundamento de fe podría ser establecido a través de una condición de indemnización. En lugar de hacer una ofrenda material, una persona tendría que unirse con la palabra de Dios durante un período de separación de Satanás, basado en el número cuarenta.

2. El fundamento de substancia

El personaje central en la providencia para establecer el fundamento nacional de substancia era Moisés mismo. Como ya fue explicado, Moisés era el personaje central responsable de establecer un fundamento de fe, el cual es una relación vertical con Dios. Logrando eso, estaba en la posición de Jesús, porque era como Dios para la gente (Exodo 4:16; 7:1). Por esta razón, Moisés estaba en la posición de un padre para la nación israelita. Pero también, como un profeta con la misión de ser el pionero en la apertura del camino para Jesús, Moisés estaba en la posición de un hijo en relación con Jesús. Por lo tanto, él también podía ser el personaje central, o la persona en la posición de Abel, para el fundamento nacional de substancia. Este mismo principio fue aplicable cuando Abel, en la posición de padre, hizo con éxito su ofrenda y estableció un fundamento de fe , lo que originalmente debería haber sido hecho por Adán.

Si los israelitas, en la posición de Caín, hubieran amado a Moisés y le hubieran obedecido absolutamente después que él se hubiera establecido en la posición de Abel para el fundamento de substancia, entonces la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída en el nivel nacional habría sido realizada; la relación vertical de Moisés con Dios habría sido refiejada y hecha substancial en la relación horizontal entre Moisés y la gente, y el fundamento nacional de substancia habría sido establecido.

3. El fundamento para el Mesias

Si Moisés, centrado en la palabra de Dios, hubiera pasado por un periodo para la separación de Satanás, basado en el número cuarenta, la condición de indemnización para establecer el fundamento nacional de fe habría sido realizada. Si los israelitas, centrados en el Moisés victorioso, hubiesen restaurado el fundamento de substancia, entonces el fundamento nacional para el Mesías habría sido establecido. Sobre este fundamento, los israelitas deberían recibir al Mesias, renacer, y purificarse del pecado original. Entonces, habrían encarnado la naturaleza original y se habrían hecho personas perfeccionadas. Sin embargo, los israelitas no confiaron en Moisés, y el curso nacional de la restauración de Canaán se prolongó dos veces.

B. El primer curso de la restauración nacional de Canaán

Para hacerse el personaje central y el representante de los israelitas para el curso de indemnización que restauraría el fundamento nacional de fe, Moisés pasó cuarenta años en el palacio del Faraón, el centro del mundo satánico. A los ojos del mundo, Moisés era un principe, porque fue criado como el hijo de la hija del Faraón (Exodo 2:10). Pero también Moisés fue criado por su propia madre, quien vivía en el palacio como su nodriza, y ella le inculcó una profunda conciencia del Dios de Israel y de su herencia como uno de la gente elegida. Finalmente, Moisés dejó el palacio, prefiriendo ser maltratado con el pueblo de Dios, a distrutar del efímero goce del pecado en el palacio del Faraón (Hebreos 11:24-25). Por sus cuarenta años en el palacio, Moisés cumplió un periodo basado en el número cuarenta para la separación de Satanás, y restauró el fundamento de fe.

Al establecer el fundamento de fe Moisés, al mismo tiempo, se calificó para estar en la posición de Abel para el fundamento de substancia. Los israelitas, quienes estaban en la posición de Cain, deberían someterse fielmente y obedecer a Moisés, quien estaba en la posición de Abel. Uniéndose con Moisés, ellos habrían heredado la voluntad de Dios, y el fundamento nacional de substancia se habría establecido durante el periodo del retorno de los israelitas a Canaán bajo la conducción de Moisés.

Teniendo en mente este propósito, Moisés cumplió la condición para comenzar la providencia. Confirmó su determinación ante Dios y los israelitas cuando mató a un egipcio a quien él vio golpeando a un hebreo (Exodo 2:12). Después de haber visto este acto tan valiente, los israelitas deberían haber confiado en Moisés y haberse unido con él. Entonces, a través de Moisés, Dios les habría conducido a la tierra prometida de Canaán por la ruta directa a través del territorio de los filisteos. Así, no habrían tenido que ir por el camino más largo, cruzando el Mar Rojo y atravesando el desierto de Sinaí. Por haberse unido ellos con Moisés durante una jornada de veintiún días a Canaán, un fundamento de substancia se habría establecido con éxito, y este curso habría indemnizado el curso de veintiún años de Jacob en Harán. El Exodo 13:17 indica que el plan original de Dios era que tomasen la ruta a través de la tierra de los filisteos, que era la ruta más directa y más rápida:

Cuando Faraón dejó salir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, aunque era más corto; pues se dijo Dios: "No sea que, al verse atacado, se arrepienta el pueblo y se vuelva a Egipto."

Sin embargo, en lugar de confiar en Moisés, los israelitas divulgaron el asesinato del egipcio, y Moisés tuvo que escaparse del Faraón, como está registrado en el Exodo 2:15: "Supo Faraón lo sucedido y buscaba a Moisés para matarle....". Moisés huyó y fue a esconderse en el desierto de Madián, y así el primer curso de la restauración nacional de Canaán aún no pudo comenzar.

C. El segundo curso de la restauración nacional de Canaán

1. El fundamento de fe y el fundamento de substancia

Debido a que el primer curso de la restauración nacional de Canaán no pudo comenzar, el período de cuarenta años de indemnización que Moisés había establecido para el fundamento de fe mientras estaba en el palacio del Faraón, fue invadido por Satanás. Por lo tanto, Moisés tenía que establecer un segundo periodo de cuarenta años de separación de Satanás. Lo hizo a través de su vida de exilio en el desierto de Madián, y de este modo estableció un fundamento de fe para el segundo curso nacional.

Al final de este periodo, Dios se apareció a Moisés y le dijo: "Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos. He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos....Así pues, el clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto, además, la opresión con que los egipcios los oprimen. Ahora, pues, ve; yo te envio a Faraón, para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto" (Exodo 3:7-10).

A través de sus cuarenta años en el desierto de Madián, Moisés no sólo restauró el fundamento de fe, sino que también estableció su posición como el personaje central para el fundamento de substancia. Por medio de demostrar ante los egipcios tres milagros y diez calamidades (Exodo 4, 7-11), Moisés estableció un fundamento para comenzar el curso de la restauración nacional, iniciando así la providencia de Dios. Los israelitas, al presenciar todo esto, llegaron a darse cuenta de que Moisés era el´líder verdadero enviado por Dios. Sobre esta base, el segundo curso de la restauración nacional de Canaán por fin pudo comenzar.

Aunque los israelitas por fin siguieron a Moisés, la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída todavía no era un hecho consumado. Satanás pudo invadir durante este curso providencial, y lo hizo, como a continuación veremos. Como la base para el establecimiento del fundamento nacional de substancia, el periodo de indemnización perdido tenía que ser restaurado sobre una base nacional. Para lograr eso, los israelitas, en la posición de Cain, deberían someterse a Moisés, obedecerle y permanecer unidos con él durante su curso entero en el desierto y hasta su llegada a la tierra de Canaán. Sólo entonces podría haberse establecido el fundamento nacional de substancia.

Dios ya sabía que, aunque los israelitas confiaban suficientemente en Moisés para comenzar el viaje a la tierra de Canaán, ellos no tenían fe total en él. Como ya se explicó, Dios temía que si fueran ellos por la ruta directa, su temor a una batalla (Exodo 13:17) reviviría su falta de fe, y fácilmente podrían volver a Egipto, así dejando Su providencia sin cumplirse. Por esta razón, Dios les condujo por el Mar Rojo y a través del desierto de Sinaí, aunque ésta fue una ruta mucho más larga. Dios continuamente les mostraba Su gracia a través de milagros, tratando de evitar que ellos perdiesen su fe y regresasen a Egipto. Moisés se puso en camino con los israelitas, y su curso debería haber sido uno de veintiún meses a través del desierto.

2. El tabernáculo en la providencia de la restauración

En el comienzo del tercer mes después de haber salido de Egipto, los israelitas llegaron al desierto de Sinaí. Allí, Dios le dio a Moisés instrucciones especiales. Primero, tenía que hacer que la gente se santificara (Exodo 19:10), y que se reforzara su fe: Entonces Moisés subió al Monte Sinaí con setenta ancianos y encontró a Dios (Exodo 24:9-10). Allí, Dios mostró Su gloria a Su gente, de la manera expresada en el Exodo 24:15-17: Y subió Moisés al monte. La nube cubrió el monte. La gloria de Yahveh descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día, llamó Yahveh a Moisés de en medio de la nube. La gloria de Yahveh aparecía a la vista de los hijos de Israel como fuego devorador sobre la cumbre del monte. Esto fue también para mostrarles que Dios estaba trabajando personalmente con ellos . Dios tomó estas medidas para que la gente de Israel pudiera tener confianza absoluta en El.

Dios llamó a Moisés a la cumbre de la montaña y le pidió que ayunara durante cuarenta días como preparación para recibir las dos tablas de piedra con los Diez Mandamientos (Exodo 24:18). Durante el tiempo en que Moisés ayunaba en la montaña, recibió instrucciones de Dios acerca del Arca del Testimonio y del tabernáculo (Exodo 25:31). Al terminar su ayuno de cuarenta días, Moisés recibió dos tablas de piedra en las cuales estaban grabados los Diez Mandamientos (Exodo 31:18).

Cuando Moisés bajó de la montaña, encontró que los israelitas habían perdido su fe en Dios, y que estaban adorando como su dios a un becerro de oro (Exodo 32:2-4). Durante los cuarenta días en que su líder estuvo ausente, los israelitas se habían rebelado contra el mismo Dios que les había guiado tan milagrosamente. Cuando Moisés vio esto, ardió en ira, y al pie de la montaña, lanzó las tablas al suelo, rompiéndolas (Exodo 32:19).

Dios se apareció a Moisés otra vez y le dio instrucciones de sacar de la piedra dos tablas iguales a las primeras (Exodo 34:1). Después de terminar su segundo ayuno de cuarenta días, Moisés otra vez recibió los Diez Mandamientos, escritos en las dos tablas. Entonces, los israelitas construyeron, centrados alrededor de las tablas, el arca de la alianza y el tabernáculo.

a. El significado de las tablas y del Arca del Testimonio

(i) El significado de las tablas

Adán y Eva fueron creados por la palabra. Si ellos se hubiesen perfeccionado, se habrían hecho encarnaciones perfectas de la palabra. Pero debido a la caída, ellos perdieron la palabra.

Las tablas inscritas con los mandamientos de Dios, las cuales Moisés recibió después de un periodo de cuarenta días de separación de Satanás, tienen un significado especial. Son la representación substancial de la palabra, representando simbólicamente la restauración de Adán y Eva del mundo satánico. Así que, las dos tablas, como símbolos de Adán y Eva, también simbolizan a Jesús y el Espíritu Santo, que vendrían como la encarnación substancial de la palabra. Por esta razón, Jesús es simbolizado como la "piedrecita blanca" (Apocalipsis 2:17) y la "roca" (I Corintios 10:4).

Al recibir Moisés las tablas con las palabras de Dios, la era providencial del fundamento para la restauración había pasado La era durante la cual un individuo podía relacionarse con Dios solamente a través de las ofrendas materiales había pasado. La humanidad caída había entrado a la era providencial de la restauración, en la cual podía relacionarse con Dios a través de la palabra.

(ii) El significado del tabernáculo

Jesús comparó el Santuario de Jerusalén con su cuerpo (Juan 2 :21), y Pablo declaró que los cristianos son los santuarios de Dios (I Corintios 3:16). El templo es la representación de Jesús en imagen. Durante su curso en el desierto, los israelitas no podían construir ningún templo; en lugar de ello, construyeron un tabernáculo que era el templo en miniatura y una representación simbólica de Jesús. Dios le ordenó a Moisés que construyera un tabernáculo, diciéndole: "Me harás un Santuario para que yo habite en medio de ellos" (Exodo 25:8). Esto significa que el tabernáculo era el mesías simbólico al cual los israelitas deberían servir durante su curso en el desierto.

(iii) La estructura del tabernáculo

El tabernáculo se compuso del Lugar Santísimo y del Lugar Santo (Exodo 26:33-34). Solamente los sumos sacerdotes podían visitar el Lugar Santísimo, y eso sólo una vez al año, para ofrecer sacrificios. Dentro del Lugar Santísimo estaba el Arca del Testimonio, dentro de la cual se guardaban las dos tablas de piedra, simbolizando a Jesús y al Espíritu Santo, y los cielos y la tierra. El arca podría ser considera como un microcosmo del tabernáculo, y también, en cierto sentido, como un microcosmo del cosmos. El Lugar Santísimo simbolizaba al espíritu de Jesús y al mundo substancial invisible, y el Lugar Santo, que fue un lugar común para el ofrecimiento de sacrificios, simbolizaba al cuerpo de Jesús y al mundo substancial visible.

b. El propósito providencial de las tablas de piedra y del tabernáculo

Según la providencia de Dios, una vez que los israelitas habían salido de Egipto, era imperativo que ellos llegasen a Canaán sin volverse atrás. Deberían entrar a Canaán a cualquier costo. Con este fin, Dios trató de inspirar a los israelitas a que tuvieran fe en El, haciendo milagros continuamente desde el comienzo mismo de Su providencia con ellos.

Después de que los israelitas se habían puesto en marcha hacia Canaán, Dios les guió y les cuidó durante todo su curso a través del desierto por medio de muchos milagros: les guió por una columna de nube de día y por una columna de fuego de noche (Exodo 13:21); dividió las aguas del Mar Rojo (Exodo 14:21); proveyó maná y codornices (Exodo 16:12-13, 35); permitió que Moisés hiciese manar agua de una peña para que la gente bebiera (Exodo 17:6); y derrotó al pueblo de Amalec con su poder (Exodo 17:10-13). A pesar de todo esto, los israelitas en muchas ocasiones perdieron su fe en Moisés y en Dios, y existía el peligro de que aun Moisés actuara de una manera infiel.

Por esta razón, Dios vio la necesidad de crear un objeto de fe que nunca cambiara, aunque cambiara la gente. Si hubiera aún una sola persona entre los israelitas que creyera absolutamente en este objeto de fe, entonces Dios podría llevar a cabo Su voluntad; podría utilizar la fe de aquella persona como ejemplo para todos los israelitas, y luego, podría pasarla de persona a persona como bastón de mando. Aquel objeto de fe era el tabernáculo que guardaba el arca y las tablas, y que simbolizaba al Mesías. La construcción del tabernáculo significaba que el Mesías había venido simbólicamente.

Si hasta el tiempo de entrar en la tierra sagrada de Canaán, los israelitas hubieran continuado siguiendo a Moisés y sirviendo el tabernáculo con la fidelidad debida al Mesías, habrían establecido el fundamento nacional de substancia.

c. El fundamento para el tabernáculo

Como hemos aprendido, para poder recibir al Mesías, la humanidad debe establecer un fundamento para él, el cual consiste en un fundamento de fe y un fundamento de substancia. En tiempos dc Moisés, el tabernáculo iba a servir como el Mesías simbólico. Así, antes de construir el tabernáculo, debería establecerse un fundamento apropiado para ello, el cual también consistiría en un fundamento de fe y un fundamento de substancia.

(i) El primer fundamento para el tabernáculo

Por su ayuno de cuarenta días en el Monte Sinaí (Exodo 24:18) Moisés cumplió un periodo de separación de Satanás, basado en el número cuarenta, estableciendo así un fundamento de fe para el tabernáculo. Luego, los israelitas deberían servir y obedecer a Moisés durante un periodo de cuarenta días de separación de Satanás, manteniendo su fe hasta terminarse la construcción del tabernáculo. De esta manera, habrían establecido un fundamento de substancia. Sin embargo, los israelitas perdieron su fe, e hicieron y adoraron un becerro de oro (Exodo 32:2-4). Porque no fue realizada la condición de indemnización para borrar la naturaleza caida, tampoco fue establecido el fundamento de substancia.

Como ya hemos aprendido, Moisés, encontrando a los israelitas infieles al pie de la montaña, se enfureció y arrojó de su mano las tablas, rompiéndolas (Exodo 32:19). Las tablas, las cuales Moisés rompió como reacción a la infidelidad de la gente, simbolizaban a Jesús y al Espíritu Santo. Esto fue un presagio de la posibilidad de la crucifixión de Jesús, si los israelitas no tuvieran fe en él.

(ii) El segundo fundamento para el tabernáculo

Después del arrepentimiento de Aarón y la gente, Moisés ayunó por segunda vez durante cuarenta días y cuarenta noches, y así restableció el período de cuarenta días de separación de Satanás. Sobre este fundamento, Dios inscribió un segundo par de tablas, y Moisés recibió de El el ideal del tabernáculo (Exodo 34:28). Los israelitas no sólo obedecieron a Moisés durante este período de cuarenta días, sino que después, también, construyeron el tabernáculo de acuerdo con las instrucciones de Dios y Moisés. Esto fue en el primer día del primer mes del segundo año desde que los israelitas habían salido de Egipto. Pero el fundamento de substancia no podría establecerse solamente por la construcción del tabernáculo; los israelitas también tendrían que unirse con Moisés y obedecerle, considerando el ideal de Dios del tabernáculo como algo más precioso que sus propias vidas.

En el vigésimo día del segundo mes del segundo año desde el éxodo, los israelitas, reverenciando el tabernáculo (Números 10:11-12), dejaron el desierto de Sinaí y se pusieron en marcha hacia Cansán bajo la guía de una columna de nube. Pero en vez de mostrar confianza y fe, se volvieron incrédulos y se quejaron a Moisés; por eso, Dios quemó una parte alejada del campamento, en un intento por despertarles. Sin embargo, ellos todavía no despertaron a la voluntad de Dios, y continuaron quejándose contra Moisés y anhelando la tierra de Egipto (Números 11:4-6). De este modo, el fundamento para el tabernáculo fue invadido por Satanás.

Dios otra vez tenía que dirigir a los israelitas infieles para que establecieran un fundamento de cuarenta días de separación de Satanás. Eligió a doce personas para espiar en la tierra de Canaán durante cuarenta días—una persona de cada tribu (Números 13:1-15). Este período sería un requisito para cumplir el segundo curso nacional de la restauración de Canaán. Con excepción de Josué y Caleb, todos los demás espías volvieron con informes infieles (Números 13:28-32). Los israelitas, al escuchar los informes infieles, se enojaron, quejándose contra Moisés y exclamando que ellos deberían elegir un líder nuevo y regresar a Egipto. Entonces, Dios se apareció a toda la gente y le preguntó a Moisés: "¿Hasta cuándo me va a despreciar este pueblo? ¿Hasta cuándo van a desconfiar de mí, con todas las señales que he hecho entre ellos?" (Números 14:11).

Dios siguió hablando a la gente: "...y a vuestros pequeñuelos, de los que dijisteis que caerían en cautiverio, los introduciré, y conocerán la tierra que vosotros habéis despreciado. Vuestros cadáveres caerán en este desierto, y vuestros hijos serán nómadas cuarenta años en el desierto, cargando con vuestra infidelidad, hasta que no falte uno solo de vuestros cadáveres en el desierto. Según el número de los días que empleasteis en explorer el país, cuarenta días, cargaréis cuarenta años con vuestros pecados, un año por cada día. Así sabréis lo que es apartarse de mí" (Números 14:31-34).

La infidelidad de los espías llevó al fracaso del periodo de cuarenta días de espionaje, y los israelitas no pudieron cumplir el fundamento de substancia en Cadés Barnea. Como resultado, el segundo curso nacional (el curso de veintiún meses en el desierto) fue extendido a un tercer curso, uno de cuarenta años, de nuevo en el desierto.

D. El tercer curso de la restauración nacional de Canaán

1. El fundamento de fe

Debido a la falta de fe de los israelitas. el segundo curso de la restauración nacional de Canann fracasó. El periodo de cuarenta años en el desierto de Madián, a través del cual Moisés había establecido un fundamento de fe para este segundo curso, también fue reclamado por Satanás. Después del fracaso de la misión de los cuarenta días de espionaje en Canaán, Moisés comenzó otro periodo de separación de Satanás para establecer un fundamento de fe para el tercer curso. Condujo a los israelitas durante su curso de cuarenta años en el desierto, el cual terminó cuando volvieron a Cadés Barnea. Por medio de exaltar el tabernáculo con la máxima fe y fidelidad durante estos cuarenta años, Moisés restableció el período basado en el número cuarenta para la separación de Satanás.

2. El fundamento de substancia

Los cuarenta años en el desierto eran el periodo en que deberían establecerse el fundamento de fe y el fundamento de substancia para el tercer curso a Canaán. Durante estos cuarenta años, los israelitas deberían someterse a Moisés—quien había exaltado y servido el tabernáculo con fe inquebrantable—y unirse obedientemente con él. Entonces, entrarían en la tierra de Canaán, y el fundamento de súbstancia del tercer curso de la restauración nacional de Canaán se habría establecido. En este tercer curso, el fundamento de substancia comenzó centrado en Moisés, pero terminó centrado en Josué, y así, hay que estudiarlo en cada una de estas dos fases.

a. El fundamento de substancia centrado en Moisés

Dios, preocupado de que su gente pudiera volverse incrédula otra vez, había dado, en Su gracia, las tablas de piedra con los Diez Mandamientos, el arca y el tabernáculo. Si los israelitas hubieran observado el ideal del tabernáculo con fe absoluta después de haber recibido esta gracia de Dios en el Monte Sinaí, o durante el periodo de espionaje, habrían podido indemnizar el comienzo invadido del segundo curso. Habrían podido restaurarse al estado en que estaban cuando salieron de Egipto—es decir, unidos con Moisés después de que él recibió la gracia de los tres milagros y las diez calamidades. De la misma manera, si los israelitas—los que siguieron a Moisés en su regreso a Cadés Barnea después de su periodo de indemnización de cuarenta años en el desierto—hubieran exaltado y servido las tablas, el arca y el tabernáculo, la nación de Israel habría podido ponerse en marcha victoriosamente hacia la tierra de Canaán.

Puesto que las tablas eran un microcosmo del arca, y el arca era un microcosmo del tabernáculo, entonces las tablas también eran un microcosmo del tabernáculo. Así, el tabernáculo o el arca podían representarse por las tablas o, a la vez, por la fuente de las tablas que es la roca de la cual habían sido hechas. La Biblia registra que el comienzo del tercer curso de la restauración nacional de Canaán se centró en la peña de Cadés Barnea (Números 20:8-11).

Los israelitas estaban murmurando contra Moisés porque no tenían agua. Otra vez habian perdido su fe, a pesar de su experiencia de los cuarenta años en el desierto (Números 20:4-10). Dios instruyó a Moisés que hiciera brotar agua de la peña, y que diera de beber a la gente (Números 20:8). Al hacerlo, Moisés se enfureció tanto con su gente—la cual estaba quejándose y culpando a Moisés continuamente—que golpeó la peña dos veces con su vara (Números 20:11). Dios estaba descontento, y les dijo a Moisés y a Aarón:

" Por no haber confiado en mí, honrándome ante los israelitas, os aseguro que no guiaréis a esta asamblea hasta la tierra que les he dado" (Números 20:12).

Porque golpeó la piedra dos veces, cuando debería haberla golpeado una sola vez (como Dios le instruyó que hiciera antes en Refidim (Exodo 17:6), Moisés no pudo iniciar la providencia con éxito. Tampoco pudo entrar en la tierra bendecida de Canaán, aunque ésta ya estaba a la vista (Números 20:24; 27:12-14; Deuteronomio 3:23-29).

¿Cuál era la diferencia entre la situación en que Moisés golpeó la piedra en Horeb en Refidim, y esta situación, en que Dios reprochó a Moisés, impidiendo su muy deseada entrada en la tierra de Canaán? Después de haber trabajado con tanta devoción a lo largo de su vida, conduciendo a su gente infiel hacia la meta preciosa de la tierra bendecida, ¡cuánto debería haber querido Moisés entrar en Canaán! El rogó: "Déjame, por favor, pasar y ver la tierra buena de allende el Jordán, esa buena montana y el Líbano" (Deuteronomio 3:25). Pero Dios contestó firmemente: "¡Basta ya! No sigas hablándome de esto" (Deuteronomio 3:26). Moisés había llegado al Jordán, pero murió en el monte Pisgá en la tierra de Moab, sin pisar Canaán (Deuteronomio 34:1-6).

Hay algo que debemos aprender del error de Moisés. Tanto en Refidim como en Cadés, Moisés produjo agua después de recibir la instrucción de Dios. Su demostración del poder de Dios ante la gente infiel, y su uso del bastón, eran idénticos en ambos casos. La única diferencia era que en Cadés, Moisés golpeó la piedra dos veces. ¿Por qué la piedra debería haber sido golpeada una sola vez? ¿Por qué el golpearla dos veces era un pecado tan grave?

En la Biblia, Cristo es simbolizado por una piedra blanca (Apocalipsis 2 :17) y por una roca (I Corintios 10:4). Puesto que Cristo vino como el árbol de la vida (Apocalipsis 22:14; véase támbién "La caída"), la roca también representa el árbol de la vida. El árbol de la vida en el jardín del Edén (Génesis 2:9) es un símbolo del Adán perfeccionado. Puesto que este árbol de la vida es también la roca, la roca también debe ser un símbolo del Adán perfeccionado.

En el jardín del Edén, Satanás golpeó a Adán, quien debería hacerse la roca, y causó su caída. Debido a que Adán no se hizo el árbol de la vida (Génesis 3:22-24), tampoco llegó a hacerse la roca que eternamente daría agua de vida a sus descendientes.

La roca que no produjo agua antes de ser golpeada por el bastón de Moisés, representaba al Adán caído. Dios, de acuerdo con los Principios de la restauración a través de la indemnización, quería establecer la condición de restaurar a Adán como la roca capaz de producir agua. Quería que Moisés golpeara una vez la roca infecunda, la cual era un símbolo del Adán caído, así produciendo agua de ella.

Dios hizo que Moisés golpeara la roca una vez como una condición de indemnización para restaurar al primer Adán caído. El primer Adán, restaurado, habría sido un segundo Adán, o un Adán perfeccionado, es decir, Jesús. Por lo tanto, la roca que produjo agua después de ser golpeada una sola vez simbolizaba a Jesús, quien vendría para dar agua de vida a la gente caída. Como dice I Corintios 10:4: ...todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo.

Moisés, por su acto iracundo de golpear la roca por segunda vez, golpeó simbólicamente a Jesús, quien era la roca restaurada que daría agua de vida a toda la humanidad. En otras palabras, por haber golpeado la roca dos veces (con ira por la infidelidad de los israelitas), Moisés estableció una base a través de la cual Satanás podría enfrentarse directamente con Jesús, quien era la roca verdadera, si los israelitas fueran infieles en tiempos de Jesús. Fue por eso que la acción de Moisés fue un error y un pecado.

Así, el fundamento para comenzar la providencia, el cual debería basarse en la roca, no se estableció. En lugar de Moisés, fue Josué quien, con fe y fidelidad inquebrantables, condujo a la nueva generación a Canaán. Lo hizo sobre la base del fundamento que él había establecido para el tabernáculo durante el período de cuarenta días de espionaje en Canaán.

b. El fundamento de substancia centrado en Josué

Debido a que Moisés golpeó la piedra dos veces, su misión de conducir a los israelitas pasó a Josué: Respondió Yahveh a Moisés: "Tome a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el espíritu, impónle tu mano, y colócalo delante del sacerdote Eleazar y delante de toda la comunidad para darle órdenes en presencia de ellos y comunicarle parte de tu dignidad, con el fin de que le obedezca toda la comunidad de los israelitas" (Números 27:18-20).

Josué era uno de los dos israelitas quienes no habían perdido su fe durante los cuarenta días de espionaje, y quienes habían permanecido firmes sobre el fundamento de fe que Moisés había establecido para el tabernáculo. Era uno de las dos únicas personas quienes habían establecido un fundamento para el tabernáculo, sirviéndolo con fe inquebrantable y con fidelidad hasta el fin. Aunque la fe de Moisés vaciló, el ideal del tabernáculo permaneció sin cambiarse sobre el fundamento establecido por Josué. Por lo tanto, Dios eligió a Josué para reemplazar a Moisés y para llevar a cabo Su providencia.

Como fundamento para comenzar el tercer curso, los israelitas tenían que arrepentirse y centrarse en el tabernáculo (Números 21:6-8). Ahora la intención de Dios era usar a Josué como el personaje central para establecer el fundamento de substancia para el tercer curso, haciendo entrar a los israelitas en Canaán en obediencia absoluta a Josué. Por lo tanto, Dios dijo a Moisés: "Da tus órdenes a Josué, dale ánimos y fortalécele, porque él pasará al frente de este pueblo: él le pondrá en posesión de esa tierra que ves" (Deuteronomio 3:28).

Más tarde, dijo Dios a Josué: "Moisés, mi siervo, ha muerto; arriba, pues; pasa ese Jordán, tú con todo este pueblo, hacia la tierra que yo les doy [a los israelitas]" (Josué 1:2). "...Lo mismo que estuve con Moisés estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. Sé valiente y firme, porque tú vas a dar a este pueblo la posesión del país que juré dar a sus padres" (Josué 1:5,6).

Al mismo tiempo, la segunda generación de israelitas, la cual nació en el desierto, estaba determinada a seguir a Josué a riesgo de sus propias vidas, Dijeron: "Todo lo que nos has mandado, lo haremos; donde quiera que nos envíes, iremos....A todo el que sea rebelde a tu voz y no obedezca tus órdenes, en cualquier cosa que le mandes, se le hará morir. Tú, sé valiente y firme" (Josué 1:16-18)

Espiando en Jericó, los dos espías que Josué había enviado volvieron con sus informes fieles, diciendo: "Cierto que Yahveh ha puesto en nuestras manos todo el país; todos los habitantes del país tiemblan ya ante nosotros" (Josué 2:24)

Así que, la segunda generación de Israel estaba completamente unida con Josué, basado en el fundamento para el tabernáculo de acuerdo con la instrucción de Dios. Josué condujo a la gente al río Jordán, el cual había crecido hasta desbordarse. Pero los sacerdotes quienes llevaban el arca de la alianza entraron al agua como se les instruyó, y las aguas se detuvieron, acumulándose río arriba y secándose río abajo. Todo Israel de esta manera podía cruzar sobre suelo seco hacia Canaán (Josué 3:16,17).

En la toma de Jericó, de acuerdo con las instrucciones de Dios, cuarenta mil soldados avanzaron a la vanguardia, seguidos por siete sacerdotes marchando con siete trompetas, todos delante del arca de la alianza, la cual era llevada por los sacerdotes levitas. Toda la gente de Israel marchaba detrás de ellos (Josué 6:8-9). Como Dios les había ordenado, los israelitas marcharon alrededor de la ciudad durante seis días, dando una vuelta cada día; al séptimo día, dieron siete vueltas. Entonces, con el grito de Josué y de todos los israelitas, las paredes se derrumbaron (Josué 6:20). Comenzaron de este modo su conquista de Canaán, el cual era el hogar que habían anhelado.

En resumen, debido a la infidelidad de los israelitas hacia Moisés, el fundamento de substancia no se estableció centrado en Moisés. Así, todos los israelitas de la primera generación, incluso Moisés, murieron en el desierto. Solamente Josué y Caleb, quienes habían mantenido una fe constante, llegaron a la tierra prometida. La segunda generación de israelitas, nacidos en el desierto, entraron en Canaán centrados en Josué (Números 14:29-38), estableciendo así el fundamento de substancia del tercer curso de la restauración nacional de Canaán.

Aunque el fundamento nacional para el Mesías fue establecido centrado en Josué, el lado celestial tenía que preparar un fundamento fuerte para la venida del Mesías. Esto fue necesario porque la gente caída ya había edificado grandes reinos centrados en Satanás, los cuales se opondrían a la providencia celestial de la restauración. Pero a pesar de su responsabilidad de establecer un fundamento celestial, los israelitas se volvieron infieles aun después de su llegada a la tierra de Canaán, y así, la providencia de Dios fue prolongada repetidamente hasta el tiempo de Jesús.

 

 

CAPITULO TRECE


JESÚS EN LA PROVIDENCIA DE LA RESTAURACION

 

Jesús tenía la responsabilidad de subyugar substancialmente a Satanás. Para hacerlo, tenía que seguir el curso modelo que Dios había enseñado a través del curso en símbolo de Jacob, y a través del curso en imagen de Moisés (Deuteronomio 18:18, Juan 5:19). Los israelitas, quienes bajo Moisés habían perdido su fe durante su curso en el desierto, en tiempos de Jesús tampoco mantuvieron su fe. Como consecuencia, el curso de Jesús en la restauración mundial de Canaán tuvo que progresar a través de tres intentos, o cursos.

Además, como ya fue explicado en el capítulo sobre Moisés, la repetida infidelidad de los israelitas había dado a Satanás la oportunidad de invadir el cuerpo de Jesús, el cual era la encarnación de la roca y las tablas de piedra.

 

I. EL PRIMER CURSO DE LA RESTAURACIÓN MUNDIAL DE CANAAN

A. El fundamento de fe

1. El personaje central para restaurar el fundamento de fe

El personaje central responsable de establecer el fundamento de fe para la providencia de la salvación en tiempos del Mesías, debía "rectifica[r] el camino del Señor", como dice Juan 1:23. Este personaje central fue Juan el Bautista, quien era "entre los nacidos de mujer. . . [el] mayor" (Mateo 11:11).

Por toda la historia, Dios había educado a la gente elegida para que fuera una gente con fe inquebrantable. Había enviado a muchos profetas para enseñarles a unirse completamente con el ideal del templo, que era la imagen misma de Jesús. Elías, un gran profeta enviado por Dios, tenía la misión de sacar a los israelitas de su conducta infiel y dirigirles hacia Dios. Pero ellos no mantuvieron su fe, y así la misión de Elías no fue realizada. Por lo tanto, Dios dijo que Elías vendría otra vez para cumplir esta misión (Malaquias 3:23). El retorno de Elías fue realizado en la persona de Juan el Bautista (Lucas 1:17; Mateo 11:14; 17:13), quien tenía la responsabilidad de establecer el fundamento de fe para el Mesías.

2. La ofrenda requerida para restaurar el fundamento de fe

Como ya fue explicado en el capítulo anterior, conmenzando con la providencia en la época de Moisés, un periodo de indemnización basado en el número cuarenta era suficiente para cumplir la condición para la separación de Satanás. En lugar de hacer una of renda, el personaje central debería permanecer unido con la palabra de Dios, después de establecer un periodo de indemnización basado en el número cuarenta. De esta manera, podría restaurar el fundamento de fe.

Juan el Bautista ya tenía, como un periodo de indemnización para la separación de Satanás, los cuatrocientos años de preparación para el Mesías, los cuales habían comenzado con el profeta Malaquías. Juan, siempre preocupándose de la voluntad de Dios y pensando en ella, llevó una vida ascética. Vivió en el desierto y comió langostas y miel. Los sacerdotes y la gente de Israel lo veían con el mayor respeto. Por su vida de fe, Juan pudo separarse de Satanás y establecer el fundamento de fe.

B. El fundamento de substancia

1. El personaje central para el fundamento de substancia

Juan el Bautista, quien había establecido el fundamento de fe, también iba a ser el personaje central para el fundamento de substancia. La misión de Moisés había pasado a Josué, y luego a los profetas, finalmente pasando a Juan el Bautista. Juan el Bautista, en su propia época, estaba en la misma posición en que había estado Moisés. Moisés había sido el personaje central (en la posición del padre) para el fundamento de fe, y el personaje central (en la posición del segundo hijo, Abel) para el fundamento de substancia. De igual manera, Juan el Bautista tenía una doble misión: después de establecer el fundamento de fe, debía servir como el personaje central (en la posición de Abel) para el fundamento de substancia.

2. El establecimiento del fundamento de substancia

El fundamento nacional de substancia se habría establecido cuando los israelitas hubieran amado y obedecido a Juan el Bautista, quien era su Abel nacional. Dios ya había preparado a la gente elegida para creer absolutamente en Juan como un profeta especial de Dios. Desde el tiempo de su niñez, toda la gente de Judea le había mirado con gran interés. Todos conocían muy bien la profecia del ángel acerca de su nacimiento, el milagro de su padre volviéndose mudo en el templo, y los otros milagros y señales que habían ocurrido en el tiempo de su nacimiento. Como dice Lucas 1:65-66:

Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: "Pues ¿qué será este niño?" Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

Todos sabían que él era un gran hombre de Dios. Además, la fe de Juan era tan ejemplar que muchos de los sumos sacerdotes y la gente de Israel pensaban que aun podría ser el Mesías (Juan 1:19; Lucas 3:15). De esta manera, la gente de Judea, que estaba en la posición de Cain, creyó en Juan el Bautista como su Abel nacional, y le siguió como si fuese el Mesías mismo, así estableciendo el fundamento nacional de substancia.

C. El fundamento para el Mesías

El fundamento de fe y el fundamento de substancia, establecidos por Juan el Bautista, juntos constituyeron el fundamento para el Mesías. El establecimiento del fundamento para el Mesias significa que había gente que estaba preparada para servir al Mesías y cumplir su voluntad. Basándose en este fundamento histórico para el Mesías, Juan el Bautista tenía la misión de llevar a la gente de Israel a creer en Jesús y seguirle. Si lo hubiera hecho, Jesús fácilmente habría podido llevar a cabo la providencia de la restauración. Además, como el representante de todos los personajes centrales que habían trabajado tan arduamente a través de la historia providencial para establecer el fundamento para el Mesías, Juan el Bautista debería haber servido al Mesías más que cualquier otro.

Juan el Bautista había establecido este fundamento , y al principio había dado testimonio de Jesús como el Mesías. Pero en realidad, Juan no siguió a Jesús (Juan 1:29-34). Más tarde, aun llegó a dudar de que Jesús era el Mesías (Mateo 11:3). También, aunque había venido con la misión de Elías, no entendió esto y lo negó (Juan 1:21).

Los israelitas creían en la profecía de Malaquías de que Elías vendría antes del Mesías. Cuando Jesús dijo que Juan era Elías, Juan lo negó, de manera que la gente se confundió. No sabía si debía creer a Jesús, o a Juan. Por lo tanto, el fundamento para el Mesias que Juan el Bautista había establecido no funcionó como un fundamento para Jesús, sino que en realidad sirvió como una barrera entre Jesús y la gente elegida.

El fundamento para el Mesías sería la base sobre la cual Dios podría realizar completamente la meta de Su providencia. Pero el fundamento que había establecido Juan no funcionó como el fundamento para el Mesías, sino que en realidad, este "fundamento" fue un fracaso. Aunque Dios había preparado cuidadosamente a Juan el Bautista, Juan no siguió a Jesús, y por eso, perdió su calificación como un Abel histórico. Por lo tanto, el primer curso de la restauración mundial de Canaán fracasó.

 

II. EL SEGUNDO CURSO DE LA RESTAURACION MUNDIAL DE CANAAN

A. El fundamento de fe

1. El personaje central para restaurar el fundamento de fe—Jesús asume la misión de Juan el Bautista

Debido a la falta de fe de Juan en Jesús, el fundamento de fe para el primer curso de la restauración mundial de Canaán fue invadido por Satanás. El Mesías llegó, pero el fundamento para el Mesías se derrumbó, sin dejar lugar sobre el cual Jesús pudiera establecerse como el Mesías. En realidad, el Mesías puede aparecer solamente cuando haya un fundamento libre de invasión satánica. Por lo tanto, Jesús fue obligado a realizar por sí solo las condiciones de indemnización que restaurarían el fundamento para el Mesias, y mientras que lo hacía, no actuaba en la capacidad del Mesías, sino en la de Juan el Bautista.

Puesto que Jesús era el Hijo de Dios y debía ser el Señor de la Gloria, él no debería haber atravesado el camino de la tribulación (I Corintios 2:8). Pero Juan el Bautista, quien nació para la misión de preparar el camino del Señor (Juan 1:23; Lucas 1:76), fracasó en cumplir su misión. Por eso, Jesús tenía que asumir la misión de Juan el Bautista y por sí solo preparar el fundamento para su propia aparición como el Mesías. Así, en el segundo curso de la restauración mundial de Canaán, Jesús era el personaje central que tenía que pagar la indemnización para restaurar el fundamento de fe.

2. La ofrenda requerida para restaurar el fundamento de fe

El personaje central responsable de restaurar el fundamento de fe podía establecerlo al unirse con la palabra de Dios después de establecer un período basado en el número cuarenta para la separación de Satanás. Para hacer esto, Jesús ayunó durante cuarenta días y superó las tres tentaciones de Satanás. Jesús realizó estas condiciones, no como el Mesías, sino como una persona quien estaba asumiendo la misión de Juan el Bautista. En otras palabras, Jesús estaba restaurando el fundamento de fe desde la posición de un personaje central responsable de establecer el fundamento para el Mesías, en lugar de hacerlo como el Mesías mismo.

Consideremos los motivos para el periodo de cuarenta días de ayuno y de oración, y para las tres tentaciones. En el curso de la restauración nacional de Canaán centrado en Moisés, la roca que simbolizaba a Jesús (I Corintios 10:4) había sufrido la invasión satánica debido a la ira de Moisés por la infidelidad de los israelitas. Esta invasión permaneció como una base remota para el ataque directo de Satanás a Jesús, la roca verdadera, en caso de que la gente elegida se volviera infiel otra vez en tiempos de Jesús.

Juan el Bautista era el personaje central que podría impedirlo, luchandocontra Satanás para establecer el fundamento de fe. Pero Juan no creyó en Jesús, y su falta de fe fue la causa inmediata por la cual Jesús sufrió el ataque directo de Satanás y siguió como el blanco de Satanás. Por eso, Jesús mismo tenía que realizar la condición de indemnización de un periodo de cuarenta días para la separación de Satanás. Lo hizo ayunando durante cuarenta días y superando el ataque de Satanás que se manifestó en las tres tentaciones.

3. Las tres tentaciones de Satanás

En Mateo 4:1-10, leemos que Satanás puso a prueba a Jesús a través de tres tentaciones. Satanás, al atacar a Jesús con estas tentaciones, no estaba poniendo a prueba el poder de Jesús de hacer milagros, ni nada semejante. Especificamente, quería impedir que Jesús cumpliera su misión como el Mesías. El Mesías viene para restaurar el mundo propuesto por Dios en el tiempo de la creación, lo que no se realizó por causa de la invasión de Satanás. Así, desde el punto de vista de Satanás, la realización del Mesías de su misión efectuaría su eterna destrucción.

El reino de los cielos se basa en el Principio, o en la palabra de Dios. El fracaso de Adán fue que no siguió el Principio. Por esta razón, las tentaciones de Satanás se centraron en el Principio, y las respuestas de Jesús también tenían que basarse en ello. El mundo que el Mesías debe crear se basa en la realización de las tres bendiciones de Dios. Satanás, tratando de impedir que Jesús reálizara su misión, basó sus tres tentaciones en estas tres bendiciones.

a. La primera tentación

En la primera tentación, Satanás se apareció ante Jesús y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes" (Mateo 4:3). Las piedras, que estaban en posesión de Satanás, representaban las tablas de piedra rotas y la roca que había sido golpeada dos veces por Moisés. Debido a la falta de fe de la gente elegida, Moisés había roto las tablas de piedra y había golpeado dos veces la roca, proveyendo la base a través de la cual Satanás podía poseer la roca. Las piedras utilizadas por Satanás para tentar a Jesús simbolizaban a Jesús mismo, la roca espiritual y la tabla de piedra verdadera (I Corintios 10:4; Apocalipsis 2:17).

Porque la gente elegida se había vuelto infiel durante su curso en el desierto, Satanás estaba en la posición de atacar a Jesús, quien era la encarnación de la palabra, simbolizada por las tablas de piedra. Jesús tenía que superar estas circunstancias. Satanás sabía muy bien que Jesús había venido al desierto para restaurar la piedra. Vio que Jesús tenía tanta hambre como la habían tenido los israelitas infieles en tiempos de Moisés, y trató de desviar a Jesús de su misión. Si Jesús hubiese perdido su fe y hubiese abandonado su propósito de restaurar la piedra, en cambio ordenando que la piedra se convirtiera en pan para llenar su estómago, Satanás habría tenido éxito. Habría impedido que el Mesías cumpliera su misión. Teniendo a Jesús bajo su soberania, Satanás habría poseído la piedra para siempre.

La respuesta de Jesús a esta tentación fue: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4). En otras palabras, aunque el cuerpo físico se sustenta con el pan cotidiano, la vida comprende mucho más que eso. Un individuo puede hacerse completo solamente si, además, vive por "el pan de la vida", es decir, a través de Cristo, quien es la palabra de Dios hecha carne (Juan 6:35-51). La respuesta de Jesús a la primera tentación de Satanás significa que aunque él estuviera a punto de morir de hambre, el pan para el cuerpo fisico no era la cosa en disputa. Jesús tenía que triunfar sobre la tentación de Satanás y convertirse en el "pan vivo" de la palabra de Dios—pan capaz de dar vida a toda la humanidad.

Por su triunfo sobre la primera tentación, Jesús realizó la condición para establecerse de nuevo como la verdadera encarnación de las piedras que habían sido invadidas por Satanás debido a la falta de fe de la gente elegida durante su curso en el desierto. Por medio de superar esta tentación (desde la posición de Juan el Bautista), Jesús restauró simbólicamente la posición del Mesías, el modelo de la persona verdadera. Así, estableció el fundamento para restaurar la primera bendición de Dios, el primer paso hacia la realización de la meta de Dios para la creación.

b. La segunda tentación

En la segunda tentación, Satanás puso a Jesús sobre el pináculo del templo, diciéndole: "Si eres Hijo de Dios, tírate abajo..." (Mateo 4:6). Jesús se refería a sí mismo como un Santuario (Juan 2:19-21) y los creyentes también son llamados santuarios de Dios (I Corintios 3:16). I Corintios 12:27 nos dice que los creyentes son miembros del cuerpo de Cristo. Por lo tanto, podemos entender que Jesús es el templo principal y los creyentes son templos secundarios. El hecho de que Satanás le puso a Jesús sobre el pináculo del templo significa que, como resultado del triunfo de Jesús sobre la primera tentación, Satanás tenía que reconocer la autoridad de Jesús como el señor del templo. El hecho de que Satanás trató de incitar a Jesús a tirarse del pináculo del templo no fue para poner a prueba la habilidad de Jesús de hacer milagros, sino para tentarle a abandonar su posición como el señor del templo. Tirándose abajo, se habría vuelto un hombre caído, así poniendo fin a su obra de restaurar a la gente como templos secundarios. Satanás había dominado al mundo como un señor falso después de causar la caída de Adán (II Corintios 4:4; Juan 12:31). Si Jesús (el segundo Adán) hubiera sucumbido ante su tentación, Satanás se habría hecho el señor del templo en lugar de Jesús.

Jesús respondió con estas palabras: "No tentarás al Señor tu Dios" (Mateo 4:7). Un ser humano verdadero debería tener dominio sobre los ángeles. Satanás, un ángel caído,  naturalmente debería estar bajo el dominio de Jesús. Satanás temporalmente puede controlar al mundo como un señor falso, pero su intento de estar en la posición del señor del templo fue un acto fuera del Principio. Además, no debería haber tratado de tentar a Dios. Jesús, triunfando sobre la primera tentación, había restaurado su posición como un individuo verdadero, y así era el templo verdadero y el cuerpo de Dios. Satanás, en su acto fuera del Principio, estaba tratando de tentar a Dios a través de Jesús. La respuesta de Jesús fue una reprensión a Satanás por su acto fuera del Principio, y significaba que Satanás debería dejarlo a él, desistiendo de tentar al representante e hijo verdadero de Dios.

Jesús era el templo principal y el Padre Verdadero de la humanidad. Por medio de superar la segunda tentación, estableció la condición que le permitiría restaurar a los creyentes como templos secundarios, es decir, como sus hijos. También estableció el fundamento para restaurar la segunda bendición de Dios, el segundo paso hacia la realización de la meta de Dios para la creación.

c. La tercera tentación

En la tercera tentación, Satanás le llevó a Jesús a una montaña muy alta, mostrándole todos los reinos del mundo y su gloria, y diciéndole: "Todo esto te daré, si postrándote me adoras" (Mateo 4:9). En realidad, no hay ninguna montaña desde la cual puedan verse todos los reinos del mundo. Entonces, ¿qué significa el hecho de que Satanás llevó a Jesús a esta montaña tan alta?

Debido a su caída, Adán había perdido su autoridad como el señor de la creación y había llegado a ser dominado por Satanás; así que Satanás se había hecho el gobernante de la creación en lugar de Adán (Romanos 8:20). Dios envió a Jesús para ser el Adán perfeccionado y el señor de la creación. Como dice I Corintios 15:27, Dios puso todas las cosas bajo el poder de Cristo. Satanás, sabiendo esto, tenía que poner a Jesús en la posición del señor de la creación, puesto que Jesús había sido victorioso en las dos primeras tentaciones. Fue por esta razón que Satanás llevó a Jesús a la montaña donde podían verse todos los reinos del mundo y su gloria. Entonces, Satanás tentó a Jesús ofreciéndole la posición de señor de la creación si Jesús se dejara dominar por él. Satanás quería que el segundo Adán se sometiera a él como lo había hecho el primer Adán en el jardín del Edén.

Jesús contestó: "Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a él darás culto" (Mateo 4:10). Los ángeles fueron creados para ser espíritus servidores (Hebreos 1:14), y para adorar y servir a Dios. La respuesta de Jesús hace recordar el hecho de que Satanás, un ángel caído, debe adorar y servir a Dios. De acuerdo con este principio, Satanás debe también adorar y servir a Jesús, porque Jesús era el templo de Dios.

Por medio de superar las dos primeras tentaciones, Jesús había establecido el fundamento que le permitiría restaurar a la humanidad la primera y la segunda bendición de Dios. Sobre este fundamento, tenía que restaurar la tercera bendición de Dios, el dominio de la humanidad sobre la creación. Aunque Jesús pudiera haber ganado todos los reinos del mundo y su gloria si se hubiera sometido a Satanás, su misión como el Mesías no se habría realizado. Satanás trataba de tentar a Jesús con la soberanía sobre la creación, pero Jesús, como el templo de Dios, contestó a Satanás que no se postraría ni le adoraría a él. Las respuestas de Jesús se basaron en el Principio, o en las palabras de Dios, y así fue victorioso. Por medio de superar la tercera tentación, Jesús pudo realizar las condiciones para restaurar el dominio de la humanidad sobre la creación. En otras palabras, estableció el fundamento para restaurar la tercera bendición de Dios. Así, por medio del ayuno de cuarenta días y la superación de las tres tentaciones de Satanás, Jesús, en lugar de Juan el 'Bautista, estableció el fundamento de fe.

B. El fundamento de substancia

Los cuarenta días de ayuno y oración de Jesús para erigir un fundamento de fe, y su triunfo sobre las tentaciones de Satanás, establecieron a Jesús como el personaje central y como el Abel para el fundamento nacional de substancia. Si la gente de Israel, en la posición de Caín, hubiera creído, servido y obedecido a Jesús, en la posición de Abel y sustituyendo a Juan el Bautista, el fundamento nacional de substancia se habría establecido. Este fundamento de fe y fundamento de substancia juntos habrían constituido el fundamento para el Mesías. Basado en esto, Jesús habría podido trasladarse desde la posición de Juan el Bautista hasta la posición del Mesías. Asegurando este fundamento victorioso en la tierra, habría dado renacimiento total a la humanidad, y habría realizado completamente la meta de Dios para la creación. Hacia este propósito, Jesús hizo todo lo posible para que su gente creyera en él y le obedeciera; reveló los secretos del reino de los cielos en su predicación, testificó de sí mismo a través de sus milagros (Juan 10:38).

Para establecer el fundamento de substancia para el fundamento nacional para el Mesías, era muy importante que los líderes del judaísmo, así como la gente común, sirvieran a Jesús y siguieran su voluntad, puesto que él estaba en la posición de Abel. Pero los sacerdotes, los levitas y los escribas fueron de los primeros que manifestaron una falta de creencia en Jesús. La población en general también se volvió incrédula y aun comenzó a calumniar a Jesús. Desde los primeros tiempos del ministerio de Jesús, los fariseos habían declarado que él era un pecador (Juan 9:16-24), aunque en realidad era inocente. En algunas ocasiones, varias personas tomaron piedras para tirárselas a Jesús cuando él estaba tratando de enseñarles la verdad (Juan 8:59; 10:31). Jesús no podía viajar libremente, porque en ciertos lugares había gente que buscaba matarlo (Juan 7:1; 8:40).

Satanás, quien había sido derrotado en las tentaciones, se había apartado de Jesús "hasta un tiempo oportuno" (Lucas 4:13). Esto significa que Satanás no había dejado a Jesús completamente, y que podría enfrentarse otra vez con él. Puesto que Jesús había superado las pruebas de Satanás, Satanás no podía atacarlo directamente y tuvo que tratar de invadirlo a través de la gente. Se concentró en los lideres quienes habían caído en la infidelidad, y por fin enfocó sus esfuerzos en Judas Iscariote.

La actitud de la gente hacia Jesús fue más que la simple ignorancia. Ellos manifestaron mucha incredulidad y una falta de confianza en él, lo cual habia crecido a tal punto que le temían y querían matarlo. Por fin, lo crucificaron. I Corintios 2:8 dice que la sabiduría de Dios fue "desconocida de todos los príncipes de este mundo—pues, de haberla conocido, no hubieran crucificado al Señor de la Gloria".

Debido a la falta de fe de la gente, el fundamento de substancia no fue establecido. Tampoco se estableció el fundamento para el Mesías en el segundo curso de la restauración mundial de Canaán, y todo este curso fue un fracaso.

 

III. EL TERCER CURSO DE LA RESTAURACION MUNDIAL DE CANAAN

A. El curso espiritual de la restauración mundial de Canaán, centrado en Jesús

Debido a la falta de fe de Juan el Bautista, el primer curso de la restauración mundial de Canaán fracasó. Luego, Jesús mismo había intentado establecer el fundamento para el Mesías, pero la gente no lo siguió, y aun sus discípulos perdieron su fe. Así, el segundo curso de la restauración mundial de Canaán también fracasó. Por este motivo, Jesús tuvo que ir por el camino de la cruz.

En Juan 3:14, Jesús dijo: "Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre..."

Cuando la gente que iba con Moisés en el desierto fue mordida por serpientes ardientes y comenzó a morir, Dios dirigió a Moisés que levantara una serpiente de bronce, la cual serviría como un medio de salvación para la gente. Del mismo modo, cuando la gente en el tiempo de Jesús se volvió incrédula, Dios tenía que pedir que Jesús fuera por el camino de la cruz. ¿Cuál es el significado de la cruz?

Como ya se explicó en " La misión del Mesías", el propósito mesiánico de Jesús era el cumplimiento de la providencia de la salvación, o la realización de la meta de la creación. La humanidad fue creada con un cuerpo físico y un espíritu, y cayó tanto física como espiritualmente. Así que la salvación debe ser para los aspectos fisicos y espirituales.

Cuando decimos que creemos absolutamente en Jesús y obedecemos a Jesús, esto significa que estamos uniéndonos completamente con él. Jesús habló de esto cuando se comparó a sí mismo con una vid, y a los creyentes con los sarmientos (Juan 15:5), y también cuando dijo: "Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros" (Juan 14:20)

Pero lamentablemente, la gente no creyó en Jesús y no se unió con él. Como resultado, Dios tenía que permitir que Satanás tomase el cuerpo físico de Jesús para indemnizar el pecado de infidelidad de la gente. Por eso, Jesús murió en la cruz.

Jesús es la raíz de la vida para toda la humanidad. El resultado de la invasión por Satanás del cuerpo físico de Jesús es que aun los santos quienes creen en Jesús y se unen con él, no pueden evitar la invasión satánica de sus cuerpos físicos (Romanos 7:22-23). No importa cuán fieles sean los creyentes, sus cuerpos están todavía dentro de la dimensión de la invasión satánica. Por eso, tienen que orar constantemente (I Tesalonicenses 5:17), y sus hijos todavía tienen el pecado original.

Debido a la crucifixión, la humanidad perdió el cuerpo físico del salvador. Perdió su objeto físico de fe, y por esa razón no pudo recibir la salvación fisica. Por lo tanto, el tercer curso de la restauración mundial de Canaán no pudo comenzarse como un curso substancial en el nivel físico. En cambio, este curso de la restauración mundial de Canaán era espiritual, y se centró en Jesús resucitado.

1. El fundamento espiritual de fe

El personaje central responsable de establecer el fundamento espiritual de fe era Jesús resucitado. Lo hizo desde la posición de Juan el Bautista.

Dios permitió que Satanás se llevase el cuerpo de Jesús para que la infidelidad de la gente pudiera redimirse. El fundamento para la salvación espiritual se estableció cuando Dios, usando la obediencia absoluta de Jesús como un fundamento, resucitó a Jesús y le puso en una posición donde Satanás no podía invadir.

Jesús había dicho: Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré (Juan 2:19). Evidentemente, hablaba de su propia resurrección después de tres días. Jesús resucitado se hizo el persona je central para establecer el fundamento espiritual de fe. Durante los cuarenta días después de su resurrección, Jesús estableció el fundamento espiritual para la separación de Satanás y el fundamento espiritual de fe para el tercer curso espiritual de la restauración mundial de Canaán.

Jesús resucitado no era el mismo Jesús que vivía junto con sus discípulos antes de su crucifixión: era un ser espiritual que trascendía el tiempo y el espacio, y que no podía ser visto por medio de la visión física normal (Lucas 24:16). Por ejemplo, una vez apareció de repente en un cuarto cerrado donde estaban reunidos sus discípulos (Juan 20:19); en otra ocasión apareció en las orillas del mar de Tiberiades y no fue reconocido inmediatamente por sus discípulos (Juan 21:1-4); apareció de repente ante dos discípulos en su camino a Emaús y les acompañó una distancia considerable sin que ellos lo reconocieran (Lucas 24:15-16). Hasta María, quien fue la primera en encontrar a Jesús resucitado, tampoco pudo reconocerlo (Juan 20:14). Durante el periodo de cuarenta días en la tierra después de su resurrección, Jesús, trascendiendo el tiempo y el espacio, se aparecio a sus discípulos varias veces, y de esta manera estableció el fundamento espiritual de fe.

2. El fundamento espiritual de substancia

Por medio de establecer el fundamento de fe, Jesús se puso en la posición del personaje central para establecer el fundamento espiritual de substancia, el cual fue un fundamento espiritual de poder, y por lo tanto aseguró también su posición como el Abel espiritual.

Dios ya no podía tratar directamente con la gente judía, porque ellos habían traicionado a Jesús; El necesitaba un nuevo Israel, o un segundo Israel, que seguiría a Jesús resucitado con fe absoluta. El nuevo Israel, en la posición de Caín tenía que creer absolutamente en Jesús y obedecerle como su Abel espiritual, estableciendo así el fundamento espiritual de substancia. Jesús hizo un gran esfuerzo para establecer este fundamento espiritual de substancia, y para reunir a la nueva gente elegida resucitada alrededor de él.

Jesús reunió a sus discipulos, quienes se habían dispersado al perder su fe. Hechos 1:3 habla de la manera en que Jesús trató de animarles: A estos mismos, después de su pasión, se les presentó dándoles múchas pruebas de que vivía, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca de lo referente al Reino de Dios.

Se apareció repetidamente ante sus discipulos, enseñándoles a tener una fe absoluta en él como el Mesías: Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que habia sobre él en las Escrituras. (Lucas 24:27)

Acercándose a ellos, les dio esta exhortación: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy convosotros todos los días hasta el fin del mundo." (Mateo 28:18-20)

En preparación para el día del Pentecostés Jesús les ordenó a los apóstoles que no se ausentasen de Jérusalén, sino que aguardasen la Promesa del Padre: "que oísteis de mí: Que Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días" (Hechos 1:4-5).

Jesús hizo muchos milagros (por ejemplo, Juan 20:19; 21:6); infundió la fe en Tomás, quien le había dudado (Juan 20:26-29); le hizo a Pedro jurar fidelidad absoluta (Juan 21:15-18); y preparó a sus discípulos para ser las raíces del nuevo Israel. Los discípulos dieron sus vidas para creer, servir y seguir a Jesús resucitado, todo lo contrario a como se habían comportado antes de su crucifixión. Así, ellos podían establecer el fundamento espiritual de substancia.

3. El fundamento espiritual para el Mesías

El fundamento para el Mesías es en realidad el fundamento sobre el cual el Mesías puede salvarnos tanto física como espiritualmente. PeroJesús resucitado, quien llevaba a cabo la misión de un Juan el Bautista espiritual, pudo restaurar solamente el fundamento espiritual para el Mesias (el fundamento para el Mesías en el mundo espiritual). Estableció primero el fundamento espiritual de fe (el fundamento de fe en el mundo espiritual) y luego el fundamento espiritual de substancia (e l fundamento de substancia en el mundo espiritual). La misión original de Jesús no era la de llevar a cabo la misión de Juan el Bautista, y una vez que estableció el fundamento espiritual para el Mesias, se erigió como el Mesías espiritual.

Porque había permitido que Satanás tomara su vida, Jesús, al resucitarse, podía establecer una dimensión espiritual íibre de las acusaciones de Satanás (de acuerdo con el Principio de la restauración a través de la indemnización). Así el fundamento de fe que Jesús resucitado estableció en el nivel espiritual no es vulnerable a la invasión de Satanás. El fundamento espiritual de substancia, que uno puede establecer en su propia vida si cree en Jesús, está fuera de la dimensión de la acusación satánica, y el fundamento espiritual para el Mesías es, por lo tanto, una esfera que Satanás no puede violar.

El papel más importante del Mesías es el de Padre Verdadero. Con el advenimiento del Espiritu Santo, Jesús resucitado se hizo el Padre Verdadero espiritual. La venida del Espíritu Santo, como se registró en el segundo capítulo de Hechos, es la venida de la Madre Verdadera espiritual. Jesús resucitado, como el Padre Verdadero espiritual. y el Espíritu Santo, como la Madre Verdadera espiritual, obran juntos para dar renacimiento espiritual a los creyentes. Quienquiera que crea en Jesús y en el Espíritu Santo—los Padres Verdaderos espirituales— injertándose espiritualmente en ellos, se erige sobre el fundamento espiritual para el Mesías y tiene salvación espiritual (Juan 3:16).

La salvación espiritual significa la restauración de los creyentes solamente como hijos espirituales de Dios a través de padres espirituales; implica solamente la restauración de un Canaán espiritual. Los cristianos pueden recibir el beneficio del establecimiento del Canaán espiritual, solamente. Porque el cuerpo de Jesús, el Mediador, fue invadido por Satanás, los cuerpos fisicos de sus seguidores también pueden ser invadidos por Satanás. Como resultado, el pecado original todavía permanece dentro de la humanidad (Romanos 7 :25).

El Mesías tiene que venir de nuevo para completar la salvación y para restaurar el Canaán substancial donde la humanidad puede ser restaurada, tanto física como espiritualmente, como los hijos verdaderos de Dios. Los israelitas, centrados en Moisés, entraron espiritualmente a Canaán; la segunda generación de israelitas, centrados en Josué, entraron substancialmente al Canaán nacional (como se explicó en el capítulo anterior). De igual modo, los cristianos, centrados en Jesús, establecieron el Canaán mundial espiritual. En la Segunda Venida, el Mesías, como lo hizo Josué, conducirá a los cristianos a establecer el Canaán mundial substancial.

B. El curso substancial de la restauración mundial de Canaán, centrado en el Señor de la Segunda Venida

En el tiempo de la Segunda Venida, si aquéllos con la misión de Juan el Bautista fracasan en realizar sus misiones, el Señor de la Segunda Venida mismo tendrá que asumir el papel de Juan el Bautista y establecer el fundamento de fe pare la fase substancial del tercer curso mundial de Canaán. No importa cuán dificil sea el camino que el Señor de la Segunda Venida tendrá que atravesar, la gente devota con toda seguridad se reunirá alrededor de él, creyendo en él absolutamente y sirviéndolo. De esta manera, establecerán el fundamento de substancia en la fase substancial del tercer curso mundial de Canaán.

El Señor de la Segunda Venida viene para restaurar a toda la humanidad al linaje directo de Dios, como hijos de Dios. Para poder lograr esto, el Señor debe nacer en la tierra, de came, igual que Jesús. Debe restaurar, por medio de la indemnización, el doloroso curso que Jesús atravesó. Sobre la base del fundamento substancial para el Mesías, debe injertar en sí mismo a toda la humanidad tanto física como espiritualmente. El pecado original se eliminará a través del Señor de la Segunda Venida, y la humanidad por fin llegará a ser del linaje directo de Dios.

Durante los últimos dos mil años, la fase espiritual del tercer curso mundial de Canaán, la cual comenzó con el fundamento espiritual para el Mesías, ha expandido su territorio al nivel global. Así como Josué asumió la misión de Moises y completó el curso nacional de Canaán de igual manera, el Señor de la Segunda Venida cumplirá él establecimiento del reino de los cielos, completando en el nivel físico, el tercer curso mundial de Canaán que comenzó centrado en Jesús.

Como resultado de la falta de fe de la gente elegida de Israel, Jesús atravesó un camino amargo. De igual manera, el Señor de la Segunda Venida experimentará tribulaciones semejantes, si el segundo Israel (los cristianos) manifiesta infidelidad. Así como Jesús tuvo que abandonar al primer Israel y comenzar un curso nuevo centrado en los cristinos como el segundo Israel, así también, el Señor de la Segunda Venida tendrá que iniciar un tercer Israel si experimenta el rechazo de los cristianos.

 

 

CAPITULO CATORCE


LOS CICLOS HISTORICOS EN LA PROVIDENCIA

 

I. LAS CONDICIONES DE INDEMNIZACION Y LOS CICLOS HISTORICOS PROVIDENCIALES

El Mesías viene para cumplir el propósito de la providencia de la restauración, el cual es la realización de la meta de la creación. La responsabilidad de la humanidad caída es, por lo tanto, la preparación del fundamento necesario para la venida del Mesías. Esta responsabilidad consiste en el cumplimiento de las condiciones de indemnización necesarias para restaurar el fundamento de fe y el fundamento de substancia.

¿Qué sucede si el personaje central de la providencia fracasa en cumplir su responsabilidad de establecer las condiciones de indemnización? La meta de la providencia de la restauración fue concebida en la mente de Dios, quien es absoluto, y por lo tanto, la meta de la providencia también es absoluta, y será realizada con toda seguridad (Isaías 48:11). Si un personaje central fracasa, Dios elige a otra persona para llevar a cabo Su voluntad, aunque esto prolongue la historia providencial. Las circunstancias, los eventos, y las personas que rodean a este nuevo personaje central son semejantes a aquéllos bajo los cuales Dios eligió a su predecesor, aunque hayan pasado dos mil o cuatro mil años en la historia de la restauración. Esta reaparición de circunstancias, eventos, y personas crea lo que puede llamarse ciclos históricos, los cuales aparecen de acuerdo con la providencia de Dios de la restauración a través de la indemnización.

¿Qué factores crean estos ciclos históricos en la historia providencial? La respuesta yace en los esfuerzos de Dios y de la humanidad para restaurar el fundamento para el Mesías a través del proceso de la indemnización. Un ciclo histórico consiste en un personaje central, un período de tiempo para la separación de Satanás, y la ofrenda requerida, que son las acciones por medio de las cuales el personaje central establece el fundamento de fe; también consiste en el curso a través del cual el personaje central realiza la condición de indemnización para borrar la naturaleza caída y establece el fundamento de substancia.

Los niveles y el contenido del fundamento para el Mesías van expandiéndose desde el nivel familiar hasta los niveles nacional y mundial. Aunque la providencia de la restauración puede ser prolongada debido al fracaso de una persona en llevar a cabo su responsabilidad, Dios restaura todo lo que se ha perdido, ensanchando Su nivel de actividad. Por ejemplo, cuando la gente elegida responsable del fundamento nacional para el Mesías fracasó, Dios no eligió a otra nación para otra providencia nacional, sino que en cambio, El comenzó una providencia mundial. Si la providencia mundial se cumple con éxito, la providencia nacional se recupera simultáneamente.

 

II. LA DIVISION DE LA HISTORIA PROVIDENCIAL, BASADA EN LOS CICLOS HISTORICOS

A. Las eras providenciales

La familia de Abraham estableció el fundamento familiar para el Mesías. Por primera vez en la historia humana, había en la tierra un fundamento victorioso sobre el cual Dios podía trabajar. Con la familia de Abraham, Dios pudo comenzar la providencia de la restauración. Entonces, ¿cuál es el significado de la historia anterior al tiempo de Abraham?

Puesto que Abraham fracasó en su primera ofrenda, el período de la historia hasta su segunda ofrenda victoriosa fue invadido por Satanás. Por lo tanto, aquel periodo de la historia llegó a ser solamente el fundamento para la providencia de la restauración, en el cual los descendientes de Abraham se hicieron la gente elegida para llevar a cabo la voluntad de Dios. El periodo desde Adán hasta Abraham, el cual fue el periodo en que Dios estableció el fundamento para la providencia de la restauración, puede llamarse la era providencial del fundamento para la restauración. Desde el punto de vista de los ciclos históricos providenciales, fue la era simbólica. En aquella era, Dios propuso establecer el fundamento familiar para el Mesías.

El tiempo desde la familia de Abraham hasta Jesús fue la era de la providencia de Dios para restaurar a través de la indemnización la era providencial del fundamento para la restauración, la cual había sido invadida por Satanás. Aquel período se llama la era providencial de la restauración. Desde el punto de vista de los ciclos históricos providenciales, fue la era en imagen. En aquella era, la providencia de Dios fue la de establecer el fundamento nacional para el Mesías.

Jesús vino para completar la providencia de la restauración. Si los lideres seglares y religiosos del tiempo de Jesús lo hubieran seguido, la providencia de Dios de la restauración se habría realizado completamente en aquel tiempo. La historia del pecado se habría terminado y una nueva historia, centrada en Dios, habría comenzado. Los nuevos cielos y la nueva tierra de que habla la Biblia habrían sido establecidos en aquel tiempo, y el ideal de la creación se habría realizado. Sin embargo, la providencia de Dios no pudo concluirse porque la gente elegida no creyó en Jesús y lo crucificó. Jesús no pudo hacer más que prometer que vendría otra vez, y los cristianos han tenido que continuar esperando el tiempo de la Segunda Venida.

En consecuencia, el tiempo desde la crucifixión de Jesús hasta la Segunda Venida ha sido la era de la providencia de Dios para restaurar, por medio de su prolongación, la era providencial incompleta de la restauración. Así, esta era se llama la era providencial de la prolongación de la restauración. Desde el punto de vista de los ciclos históricos providenciales, es la era substancial. En esta era, Dios ha propuesto establecer el fundamento mundial para el Mesías.

B. Los paralelos entre las eras providenciales

Como fue explicado en el comienzo de este capítulo, las tres eras providenciales tienen como su meta el establecimiento del fundamento para el Mesías. Como resultado, en cada una hay condiciones, eventos y personas sernejantes que siguen reapareciendo en el curso de la historia humana, y así, estas tres eras providenciales muestran entre sí paralelos directos. Por esta razón, pueden ser descritas como ciclos históricos.

Los paralelos entre la era en imagen (Abraham hasta Jesús) y la era substancial (Jesús hasta la Segunda Venida), serán tratados aquí, mientras que sus paralelos con la era simbólica (Adán hasta Abraham) serán explicados en la versión más detallada del Principio, Nivel 5.

En la era providencial de la restauración, la nación central responsable de la providencia de Dios fue la nación elegida de Israel. La historia central fue la historia de la nación de Israel centrada en el judaísmo. Los detalles de aquella historia se encuentran en el Antiguo Testamento.

En la era providencial de la prolongación de la restauración, la gente central a cargo de la providencia de Dios no fue la nación de Israel; más bien fueron aquéllos que creyeron en Jesús y lo siguieron, los cristianos. Puesto que los cristianos heredaron la misión de Israel, se hicieron el segundo Israel. La historia del cristianismo provee los datos de la historia central para la era providencial de la prolongación de la restauración.

La era providencial de la restauración puede dividirse en seis sub-periodos: la esclavitud en Egipto, los jueces, el reino unido, los reinos divididos del norte y del sur, el cautiverio y retorno judio, y la preparación para el Mesías.

La era providencial de la prolongación de la restauración puede dividirse de una manera similar, también produciendo seis sub-periodos: la persecución bajo el Imperio Romano, las iglesias cristianas bajo el sistema patriarcal, el reino cristiano, los reinos divididos del este y del oeste, el cautiverio y retorno papal, y la preparación para la Segunda Venida del Mesías.

La diferencia de casi dos mil años no es la única diferencia entre las historias de la era providencial de la restauración, y la era providencial de la prolongación de la restauración. También hay diferencias entre los antecedentes nacionales, ambientales y culturales. Sin embargo, cada uno de los seis sub-periodos en la era de la restauración tiene su sub-periodo correspondiente en la era de la prolongación de la restauración. Las notables semejanzas indican que la historia humana ha estado progresando con consistencia de acuerdo con la providencia de Dios.

1. El periodo de esclavitud en Egipto y el periodo de persecución bajo el Imperio Romano

El periodo de esclavitud en Egipto fue el resultado del fracaso de Abraham en su primera ofrenda. Durante este periodo, los doce hijos de Jacob y sus setenta familiares entraron en Egipto, el cual representaba al mundo satánico, donde sus descendientes fueron perseguidos por los egipcios. El periodo de persecución bajo el Imperio Romano fue el resultado del fracaso de los israelitas en creer en Jesús. Los doce apóstoles de Jesús, los setenta discipulos, y los primeros cristianos sufrieron gran persecación bajo el Imperio Romano, el cual representaba al mundo satánico.

Durante el período de cuatrocientos años de opresión en Egipto, la gente elegida de Israel, a pesar de su sufrimiento, mantuvo su posición como los fieles de Dios por medio de ofrecer sacrificios, guardar el sábado, y practicar el rito de la circuncisión. De igual manera, durante aproximadamente cuatrocientos años de persecución bajo el Imperio Romano, los cristianos mantuvieron su posición como los fieles de Dios por medio de vivir una vida de sacrificio, guardar el sábado, y practicar los sacramentos de la sagrada comunión y del bautismo.

Después del periodo de cuatrocientos años de esclavitud en Egipto, Dios eligió a Moisés para subyugar al faraón y conducir a los israelitas a un nuevo ambiente, la tierra de Canaán. De igual manera, el cristianismo, que había sido perseguido, ganó el reconocimiento legal en el año 313, y fue declarado la religión del estado del Imperio Romano en el año 392. De este modo, los cristianos llegaron a ser restaurados del mundo satánico a un Canaán espiritual.

Después del periodo de esclavitud en Egipto, Moisés recibió los Diez Mandamientos en el Monte Sinaí, estableciendo así el fundamento del Antiguo Testamento. Por medio de reverenciar las tablas de piedra, el tabernáculo y el arca de la alianza, la gente elegida del primer Israel se preparó para recibir al Mesías. De igual manera, hacia el final del periodo de persecución bajo el Imperio Romano, la gente elegida del segundo Israel recopiló las palabras de Jesús y las escrituras de los apóstoles, y estableció el Nuevo Testamento y las iglesias centradas en la palabra, así empezando el fundamento necesario para la Segunda Venida.

2. El periodo de los jueces y el periodo de las iglesias cristianas bajo el sistema patriarcal

Durante el período de cuatrocientos años después que Josué y Caleb condujeron a los israelitas a Canaán, la nación de Israel fue gobernada por los jueces. Cada uno de los jueces llevaba a cabo las múltiples funciones de profeta, sumo sacerdote y rey. Durante el periodo de las iglesias cristianas bajo el sistema patriarcal, los cristianos fueron gobernados por los patriarcas, cuyos cargos, desde el punto de vista providencial, correspondían a los de los jucces.

Durante el periodo de los jueces, surgió en Israel un sistema feudal, centrado en los jueces y basado en la nueva tierra adjudicada a cada tribu. De igual modo, después de la liberación del cristianismo de la persecución bajo el Imperio Romano, el Evangelio fue difundido a las tribus germánicas que se habían trasladado a la Europa occidental debido a la invasión de los hunos de Mongolia en el siglo cuarto. Allí, en la nueva tierra de la Europa occidental, surgió también un sistema feudal.

3. El periodo del reino unido y el periodo del reino cristiano

Con el comienzo del reino unido de Israel, terminó el periodo durante el cual los juecesgobernaron al primer Israel, y la misión de los jueces fue dividida entre los profetas, el sumo sacerdote y el rey. De igual manera, con el comienzo del periodo del reino cristiano, terminó el periodo del liderazgo patriarcal sobre el segundo Israel, y la misión de los patriarcas fue dividida entre los monjes, el papa y el rey. Así como el reino unido de Israel había comenzado cuando el profeta Samuel ungió a Saúl como el primer rey, de acuerdo con el mandato de Dios, de la misma manera comenzó un imperio cristiano unido cuando el Papa León III coronó a Carlomagno como emperador de los francos y de los romanos.

4. El periodo de los reinos divididos del norte y del sur y el periodo de los reinos divididos del este y del oeste

El reino unido de Israel, el cual había comenzado con el rey Saúl, continuó con el rey David y el rey Salomón; más tarde fue dividido en dos partes: el reino septentrional de Israel, consistiendo en diez tribus (en la posición de Caín), y el reino meridional de Judá, consistiendo en dos tribus (en la posición de Abel).

El reino cristiano, que había comenzado con Carlomagno, también fue dividido, debido a las disputas entre sus tres nietos. Al principio, fue dividido en tres partes: el reino franco oriental (el reino de Luis el germánico), el reino franco occidental (el reino de Carlos el Calvo), y el reino central (el reino de Lotario). Pero poco tiempo después de que comenzó el periodo de los reinos divididos bajo el dominio de Enrique I en el año 919, Italia llegó a estar bajo el control del reino franco oriental, y así el reino cristiano se dividió en dos partes: el reino franco accidental, o el reino de Francia (en la posición de Caín), y el reino franco oriental, o el Sacro Imperio Romano (en la posición de Abel).

5. El periodo del cautiverio y retorno judío y el periodo del cautiverio y retorno papal

La gente bajo el reino septentrional de Israel había comenzado su modo de vivir infiel poco tiempo después de haberse dividido el reino unido, pereciendo en manos de los asirios como resultado de su infidelidad (c. 722 a. de J.C.). Desafortunadamente, el reino meridional de Judá también se volvió infiel. Ambos reinos fracasaron en unirse centrados en el ideal de Dios del templo, y por lo tanto fracasaron en establecer el fundamento para el Mesías. Por eso, Dios permitió que fueran llevados cautivos y que sufrieran en manos del mundo satánico, representado por los asirios y los babilonios. Babilonia controló el reino meridional de Judá en el año 680 a. de J.C. Daniel y unos miembros de la nobleza fueron los primeros de ser expulsados de Israel en el año 605 a. de J.C., y a partir de aquel año, se inició una serie de expulsiones de los hebreos a Babilonia, donde tenían que permanecer durante casi setenta años (Daniel 1:1-6; Jeremias 25:11-12; 29:10; 39:1-10; II Reyes 24:25). Esto fue el cautiverio en Babilonia. En el año 539 a. de J.C., Persia conquistó a Babilonia, y el rey Ciro dictó un decreto liberando a los judíos, quienes volvieron a su tierra natal en tres grupos durante un periodo de noventa y cuatro años, culminando en el año 444 a. de J.C. Pero hasta la reforma centrada en Malaquías, ellos no se habían establecido como una nación basada en la ley, ni tampoco habían establecido tradiciones aceptables a Dios. Desde el punto de vista providencial, podrían estar en la posición de la gente de Dios solamente cuando hubieran reformado sus prácticas de acuerdo con la ley. Al terminar el periodo de retorno, se inició el periodo de preparación para el Mesias.

Durante el periodo del reino cristiano, la gente cristiana debería preparar el fundamento mundial para la Segunda Venida. Sin embargo, el papado cayó en completa corrupción. Dios dio muchas señales—tales como los fracasos de las cruzadas—para hacer arrepentirse a los papas y los sacerdotes, pero ellos no se arrepintieron. En cambio, con el crecimiento del poder real, empezó a haber conflictos entre los papas y los reyes. El Papa Bonitacio VIII, entrando en un conflicto con el rey francés Felipe IV, fue encarcelado por un tiempo. En el año 1309, Clemente V, cuya elección como el primer papa francés fue arreglada por el rey Felipe IV, trasladó el papado de Roma a Aviñón, en el sur de Francia. Allí los papas subsiguientes vivieron en el exilio durante casi setenta años, bajo el control y la influencia de los reyes franceses. En el ano 1377, el Papa Gregorio Xl devolvió el papado a Roma, iniciando el periodo de retorno del exilio. Los próximos ciento cuarenta años eran años de mucha confusión, y aun había tres papas reinando al mismo tiempo. Al final de este periodo, el papa en Roma había recuperado el control absoluto de la iglesia.

6. El periodo de preparación para el Mesías y el periodo de preparación para la Segunda Venida

Después del retorno del cautiverio en Babilonia, los israelitas reconstruyeron el templo que había sido destruido. Por el impulso del profeta Malaquías, se arrepintieron de sus pecados y de haber adorado a dioses extraños. Basado en la ley, surgió un movimiento de reforma entre ellos, y de esta manera comenzó el periodo de cuatrocientos años de preparación para el Mesías.

Después de que el papa retornó a Roma, comenzaron movimientos de reforma inspirados por Dios, y la iglesia cristiana estableció una base mundial de fe para la Segunda Venida. Las nubes oscuras de la Edad Media fueron penetradas por la luz de la Reforma. Inspirado por una fe nueva y apasionada, surgió un movimiento para difundir el Evangelio por todo el mundo. El periodo de cuatrocientos años que comenzó con la Reforma fue el periodo de preparación para la Segunda Venida.

La era del Antiguo Testamento fue la era en que la gente debía demostrar su fe en Dios a través de actos externos de fe, como, por ejemplo, el ofrecimiento de sacrificios y el cumplimiento de la ley. Por lo tanto, para indemnizar la historia entera desde Abraham hasta el periodo de preparación para el Mesías, el primer Israel tenía que sufrir tribulaciones externas bajo los gobiernos de Persia, Grecia, Egipto, Siria y Roma.

La era del Nuevo Testamento fue la era en que la gente debía demostrar su fe en Dios de una manera interna—a través de la oración y su fe en las palabras de Jesús. Para indemnizar el curso entero de la historia desde el tiempo de Jesús, los cristianos en aquel periodo tenían que superar severas tribulaciones internas en su vida religiosa. Con el surgimiento del humanismo (la filosofía dominante del Renacimiento), las filosofías de la Ilustración y las ideas superficiales sobre la libertad de fe después de la Reforma, el cristianismo (el segundo Israel) sufrió gran caos y confusión.

Durante el periodo de preparación para el Mesías, Dios preparó al primer Israel para recibir al Mesías. Inspiró la reforma y la renovación del judaísmo, e hizo profetizar a Malaquías acerca de la venida del Mesías. Dios, aunque enfocó Sus esfuerzos principales en la nación de Israel en preparación para el Mesías, a la misma vez preparó al resto del mundo para su venida. Entre los gentiles, Dios llamó a Gautama Buda de India (565 a 485 a. de J.C.) para mejorar al hinduismo, haciéndole un pionero de la base para el budismo. También llamó a Sócrates (470 a 399 a. de J.C.), haciéndole un pionero del periodo de los grandes filósofos en Grecia. En el Oriente, Dios inspiró a Confucio (552 a 479 a. de J.C.) a establecer normas de ética y de moralidad humanas a través del confucionismo. Así, Dios hizo que cada uno de ellos estableciera la cultura y la religión adecuadas para su lugar y su gente en particular, de esta manera haciendo la preparación espiritual necesaria para que ellos y la gente de sus regiones pudieran recibir al Mesías. Jesús, viniendo sobre este fundamento de preparación, tenía la misión de unir a todas las diferentes religiones y culturas. Absorbiendo al judaísmo, al helenismo, al budismo, al confucionismo, y a todas las religiones y culturas que Dios había preparado, habría establecido una sola cultura centrada en Dios.

Otra preparación que Dios hizo para la venida del Mesías fue que unió al mundo mediterráneo y desarrolló al Imperio Romano, con su facilidad de comunicación en todas las direcciones y su vasta esfera cultural basada en un idioma común (el griego). El Mesías habría venido sobre este fundamento externo ya hecho por la providencia de Dios, y su ideología habría podido expandirse rápidamente de Israel a Roma y de Roma al mundo entero.

De la misma manera, durante el periodo de preparación para la Segunda Venida, Dios trabajó para preparar al cristianismo y al mundo entero. Antes del nacimiento del Mesías (hace dos mil años), Dios tuvo que preparar las diferentes gentes para recibir lo que el Mesías iba a enseñar, y hacia este fin, inspiró y desarrolló el judaísmo, el budismo, el confucionismo y otras religiones y movimientos éticos. Pero es el cristianismo que establece el fundamento ético, espiritual y de corazón para la Segunda Venida, y por esta razón, Dios hizo que el cristianismo se difundiera por todo el mundo.

Durante el periodo de preparación para la Segunda Venida, las circunstancias externas se han desarrollado a un nivel muy alto. Comenzando con la revolución industrial, los grandes desarrollos tecnológicos han preparado todo lo necesario para producir un ambiente ideal. Ejemplos de esto son los mejoramientos alcanzados en la producción de alimentos, y los desarrollos en la medicina, el control ambiental y la electricidad. Dios ha trabajado para desarrollar estas condiciones externas, para que luego el Mesías pueda usarlas para establecer el reino de los cielos en la tierra. Los desarrollos modernos en los medios de comunicación y en el transporte han hecho posible el intercambio rápido y frecuente de idiomas, tradiciones y culturas, ayudando de este modo a superar la separación de las culturas del mundo. El desarrollo de los medios de comunicación globales ayudará en gran medida a que el Mesías enseñe los ideales y el modo de vivir celestial a todas las gentes del mundo.

Hemos repasado las historias del primero y del segundo Israel, las cuales ocurrieron en diferentes épocas y en diferentes lugares, y con los papeles claves desempeñados por diferentes personas. Sin embargo, podemos ver un asombroso paralelo entre estas dos historias cuando las consideramos desde el punto de vista providencial. La correlación entre estas dos historias aparece debido a que ambas son historias de la providencia central de preparación para el Mesías, y por lo tanto ambas han sido inspiradas y conducidas por Dios.

 

 

CAPITULO QUINCE


LA PREPARACION PARA LA SEGUNDA VENIDA

 

Este capítulo abarca los años entre el Renacimiento y nuestros días, los cuales han sido el tiempo de preparación para la Segunda Venida. Este periodo de tiempo puede dividirse en tres sub-periodos: el periodo de la Reforma, desde el año 1517 hasta el año 1648; el periodo de conflicto entre la religión y las filosofias, desde el año 1648 hasta el año 1789; y el periodo de la maduración de la estructura política, de la economía y de la ideología, desde el año 1789 hasta el año 1918. Así mismo comprende las guerras mundiales del siglo veinte.

 

I. EL PERIODO DE LA REFORMA

El periodo de la Reforma duró aproximadamente ciento treinta años. Empezó con la reforma religiosa de Martin Lutero en el año 1517, y duró hasta el año 1648. En aquel año, la lucha entre los católicos romanos y los nuevos gobiernos protestantes terminó con el Tratado de Westfalia.

Después del periodo de persecución bajo el Imperio Romano, el Papa y los líderes de la Iglesia Católica Romana tenían la responsabilidad central de establecer el fundamento para el Mesías. Por esta razón, Dios les permitió tener posiciones y autoridad, de manera que tenían una gran influencia sobre la nación y la sociedad. Pero su corrupción y su control excesivo sobre la vida de la gente impidió el establecimiento del fundamento para el Mesías. El abuso de la autoridad eclesiástica dentro del sistema feudal medieval, además que la corrupción y la inmoralidad del clero, sofocó el intento de la gente de realizar los deseos de la naturaleza original, de la cual había sido dotada en su creación.

El movimiento para derribar el sistema religioso corrompido y el ambiente social medieval surgió del deseo de la naturaleza original humana. La búsqueda durante aquel tiempo tenía un aspecto interno (Sung Sang), y un aspecto externo (Hyung Sang), los cuales correspondían a los dos aspectos de la naturaleza original. La gente, queriendo satisfacer sus deseos internos, buscó una vida de fe, de honor, de deber y de piedad, así como una relación con Dios. Para satisfacer sus deseos externos, la gente intentó desarrollar su conocimiento por medio de la ciencia y del poder de razonar, y también buscó ejercer sus derechos naturales.

Primero surgió un movimiento de tipo Caín, el cual aspiraba revivir el helenismo. Su objetivo era la satisfacción de los deseos externos humanos. Luego ocurrió un movimiento de tipo Abel, el cual tenía como objetivo la satisfacción de los deseos internos o espirituales, de la humanidad. El movimiento para revivir el helenismo llegó a ser conocido como el Renacimiento, el cual se enfocaba en tales intereses humanistas como la belleza de la naturaleza, la libertad del individuo y el valor de la vida de este mundo. En contraste con el Renacimiento, la Reforma surgió del deseo interno humano de renovar una manera de vivir centrada en Dios. Puesto que la Reforma daba importancia a la relación de la humanidad con Dios, en contraste con el interés humanista y seglar del helenismo, podemos describir la Reforma como un "reavivamiento del hebraismo".

A. El Renacimiento

Bajo la gracia de la providencia de Dios de la restauración, la humanidad ha estado restaurando su naturaleza original, y el Renacimiento fue el resultado del aspecto externo de su esfuerzo para restaurar aquella naturaleza.

De acuerdo con "Los Principios de la creación", la humanidad fue creada para perfeccionarse por medio del cumplimiento de su responsabilidad a través del ejercicio de la voluntad libre. Somos creados para ser libres, y por eso, continuamente buscamos la libertad. Así mismo, una persona de carácter perfeccionado, como una encarnación individual de la verdad, debe tener independencia. Por eso, nuestra naturaleza original nos hace desear el desarrollo de nuestro sentido de individualidad.

La humanidad fue creada a través de la palabra de Dios (el Logos) para asemejarse a la naturaleza de Dios. Así, nuestra naturaleza original nos hace desear el desarrollo de nuestro intelecto y nuestro poder de razonar. Además, la humanidad fue creada para tener dominio sobre la creación, y así, nuestra naturaleza original nos hace valorar la ciencia y el entendimiento de la naturaleza, y nos hace desear el desarrollo y el mejoramiento de nuestro ambiente. Pero dentro del sistema feudal de la Edad Media, los deseos del aspecto externo de la naturaleza original fueron suprimidos. Por esta razón, la gente se sentía motivada a luchar ardientemente por aspectos tales como la libertad, el individualismo y el respeto por la razón.

La búsqueda de estos deseos externos fue precipitada por la introducción de los autores clásicos griegos durante las cruzadas. La gente medieval descubrió que el espíritu de la antigua Grecia clásica reflejaba sus propios deseos externos, y por eso surgió un movimiento para revivir el helenismo, centrado primero en Italia y luego en el resto de Europa. De este reavivamiento del helenismo, desarrolló el punto de vista filosófico conocido como el humanismo.

El Renacimiento había comenzado como un movimiento para hacer revivir el espíritu de la Grecia antigua, pero muy pronto se convirtió en un movimiento para transformar todos los aspectos de la sociedad, incluyendo la cultura, la estructura política, la economía y la religión. Fue una de las fuerzas principales que, junto con la Reforma, causó la caída de la cultura medieval y dio a luz la edad moderna. Puesto que el Renacimiento daba la mayor importancia a los deseos externos de la naturaleza humana, podría parecer que iba en contra de la providencia básica de Dios para restaurar el espíritu humano. No obstante, para restaurar el valor original de la humanidad, era necesario una fase de restauración del aspecto externo de la naturaleza humana. Pero todas las dimensiones del valor humano tienen que ser restauradas, y para que cada persona se perfeccione como un individuo único, debe integrar los aspectos internos con los aspectos externos de su ser. Dios, teniendo en cuenta esto, dio origen a la Reforma sobre el fundamento del Renacimiento.

B. La Reforma

La corrupción de la Iglesia Católica medieval fue en contra de la providencia de Dios para la Segunda Venida, y el abuso de la autoridad por parte de la Iglesia, junto con su excesivo ritualismo, llevó muchas personas a clamar por una reforma drástica. Como resultado de las cruzadas, del "cautiverio en Babilonia" (el exilio del papado en Avinón), del Gran Cisma, y del Renacimiento, el poder y la autoridad papales fueron grandemente disminuidos, y el grito por una reforma se hizo cada vez más militante. Mientras crecía la influencia del humanismo, la oposición a las medidas restrictivas de la Iglesia contra la libertad y el auto-gobierno de la gente comenzó a ganar terreno entre el pueblo.

En el siglo XIV, Juan Wyclif, un profesor de teología de la Universidad de Oxford en Inglaterra, tradujo la Biblia al inglés, insistiendo en que la norma por la cual la fe debe medirse no era el Papa ni los sacerdotes, sino la Biblia misma. Además, argumentaba que muchos de los ritos, las leyes y las tradiciones de la Iglesia no tenían ninguna base en la escritura. Otras personas criticaron la explotación de la gente por parte de la Iglesia y las actitudes mundanas de los sacerdotes, exigiendo una reforma. Pero ninguno de ellos tuvo éxito, y además, algunos fueron ejecutados.

En el año 1517, el Papa León X comenzó a vender indulgencias para levantar fondos para la construcción de la Basílica de San Pedro. La reacción contra esta práctica encendió la Reforma. Comenzando con Martin Lutero, un profesor de teología bíblica de la Universidad de Wittenberg en Alemania, este movimiento revolucionario se difundió a otros países, desarrollándose rápidamente en Alemania, en Francia y en Suiza, centrado en Lutero, Calvino y Zwinglio.

El conflicto que irrumpió con el movimiento protestante no fue solamente un conflicto religioso, sino que también se convirtió en una guerra internacional entre varios países, cada uno con su interés particular en el éxito o en el fracaso de la Reforma. El conflicto duró por más de cien años, hasta que la lucha entre las antiguas y las nuevas tradiciones religiosas se resolvió finalmente a través de la Guerra de los Treinta Años. Esta guerra, la cual tuvo lugar principalmente en Alemania, finalmente terminó en el año 1648 con el Tratado de Westfalia. Terminó con la victoria del protestantismo en el norte de Europa, y de esta manera la Reforma tuvo éxito.

 

II. EL PERIODO DE CONFLICTO ENTRE LA RELIGION Y LAS FILOSOFIAS

El periodo de conflicto entre la religión y las filosofías duró algo más de ciento cuarenta años, desde el Tratado de Westfalia, en el año 1648, hasta el comienzo de la Revolución Francesa, en el año 1789. Influenciada por el Renacimiento y la Reforma, la sociedad humana entró plenamente en la búsqueda de la satisfacción de los deseos internos y externos de su naturaleza original. Pero debido a la libertad que tenía el pensamiento religioso y filosófico, no se podía evitar las divisiones dentro del cristianismo causadas por las doctrinas religiosas, ni los conflictos entre las filosofías.

La providencia de la restauración se caracteriza por la separación de los dos conceptos de la vida—el de tipo Caín y el de tipo Abel. En la consumación de la historia, este mismo principio de separación se aplicará de nuevo, y el mundo será dividido en facciones de tipo Caín y de tipo Abel. El mundo de tipo Caín es el mundo del comunismo ateo, y el mundo de tipo Abel es el mundo democrático que apoya la religión. Estos dos mundos pueden compararse, en el nivel mundial, a los "cabritos" y las "ovejas" de que habló Jesús en Mateo 25:32. Los dos mundos se basan en dos diferentes conceptos de la vida.

A. El concepto de la vida de tipo Caín

El concepto de la vida de tipo Caín nació de la búsqueda de la realización de los deseos externos de la naturaleza original humana. Este concepto de la vida trata de manera poco seria la fe en Dios y la dedicación religiosa, considerando todo en términos de la naturaleza y según el punto de vista de la filosofía del humanismo. Esta tendencia puede ser vista como una reacción contra el concepto medieval de la vida, según el cual el cuerpo humano y el mundo material eran generalmente vistos como inferiores. La gente medieval temía tanto a Dios y estaba tan sumisa a los líderes religiosos, que con frecuencia dejaba de lado la razón y el intelecto. Como una reacción contra esto, muchos comenzaron a considerar la naturaleza y la vida a la luz de la razón y de su propia experiencia directa, independientemente de las preconcepciones teológicas. Los racionalistas tales como Descartes, y los empiristas tales como Locke, abandonaron el concepto de Dios como la causa de todas las cosas, insistiendo en que la verdad puede ser conocida a través de la razón o la experiencia. El racionalismo tendió a dejar a un lado la historia y la tradición, valorando solamente la razón humana. El empirismo, en cambio, se centraba en los cinco sentidos, y argumentaba que el conocimiento se gana únicamente a través de la experiencia y la observación directa, libre de cualquier concepto a priori. Tanto el racionalismo como el empirismo llegaron a rechazar el misticismo, las visiones y las revelaciones. Cuanta más importancia daban estas dos filosofías al racionalismo y a las experiencias de los cinco sentidos, limitando su enfoque a la naturaleza y a los seres humanos, tanto más se separaban de Dios.

En el siglo XVIII, el concepto de la vida de tipo Caín siguió desenvolviéndose en el pensamiento de la Ilustración, la cual puede ser considerada como la segunda etapa del Renacimiento. La Ilustración valuaba todo esfuerzo humano desde la perspectiva de la razón y de su semejanza al orden de la naturaleza. Esto afectó a todos los aspectos de la vida, y su resultado fue la disgregración de muchas de las tradiciones existentes. Debido a que ellos daban importancia solamente a los aspectos racionales de la vida, los pensadores de la Ilustración rechazaron totalmente cualquier cosa que pareciera derivar de un proceso que no fuera racional, o que aparentara no estar conforme a la realidad. Como resultado, algunos pensadores pasaron más allá de considerarse independientes de Dios, y llegaron al extremo de negar a Dios.

Bajo la influencia del concepto de la vida de tipo Caín, nació la doctrina del deísmo. Los deístas preferían basar su teología en la razón, y excluían las revelaciónes y los milagros. Los deístas concibieron a Dios como un creador impersonal que no estaba involucrado en la historia, y creyeron que la humanidad podría derivar su moralidad de la naturaleza, sin la necesidad de una revelación de Dios. El hegelianismo de la izquierda (Strauss y Feuerbach), junto con la filosofía de los socialistas franceses, proveyeron el fundamento para la ideología comunista. Bajo la influencia de estas ideologías, Carlos Marx y Federico Engels desarrollaron su doctrina del materialismo dialéctico. El comunismo puede ser visto como una síntesis del ateismo y del materialismo, y es la última ideología de importancia que niega a Dios.

B. El concepto de la vida de tipo Abel

La transición de la sociedad medieval al mundo moderno, si la examinamos de una manera superficial, puede ser vista como un proceso de separar a la humanidad de Dios y de la religión. Esto se debe a la profunda huella en la sociedad que produjo la expresión por la gente medieval de los aspectos externos de la naturaleza original humana. No obstante, una observación cuidadosa nos llevará a entender que hay otro aspecto de gran importancia en la transición de la sociedad medieval a la sociedad moderna. La expresión por la gente medieval de los aspectos internos de la naturaleza original produjo el movimiento para revivir un concepto de la vida "hebraísta", el cual se maduró como la Reforma. A través de este movimiento, la filosofía y la religión desarrollaron un concepto de la vida vertical, el cual es el concepto de la vida de tipo Abel, y llevaron a la gente medieval a acercarse más a Dios.

En los siglos XVII y XVIII, surgieron nuevos movimientos, los cuales se interesaban en las experiencias místicas, la vida cristiana y la conducta moral. El mundo religioso, como el resto de la sociedad, había sido influenciado por el racionalismo, y necesitaba urgentemente un movimiento que enfatizara la pasión religiosa y la vida interior, en lugar de las doctrinas o las formalidades. Ejemplos de los movimientos que surgieron son el pietismo en Alemania, centrado en Spener; el metodismo, centrado en los hermanos Wesley, el cual hizo surgir un gran reavivamiento en Inglaterra; y el cuaquerismo, fundado por Jorge Fox. Todos ellos daban importancia a la fe basada en experiencias religiosas personales, y a los aspectos místicos o espirituales de la vida, los cuales no pueden ser explicados en términos puramente racionales; proponían un concepto de la vida basado en la relación con Dios.

En la esfera de la filosofía, los idealistas tales como Kant, Fichte, Schelling y Hegel, oponiéndose a los puntos de vista racionalistas y materialistas de la Ilustración, exponían conceptos de la vida que enfatizaban la espiritualidad y la moralidad—es decir, conceptos que eran básicamente de tipo Abel.

 

III. EL PERIODO DE LA MADURACION DE LA ESTRUCTURA POLITICA, DE LA ECONOMIA Y DE LA IDEOLOGIA

Este tercer período duró ciento treinta años. Comenzó con la Revolución Francesa en el año 1789, continuó a través de la Revolución Industrial, y terminó con la culminación de la primera guerra mundial. Basados en los conceptos de la vida de tipo Caín y de tipo Abel que habían surgido antes de este período, comenzaron a formarse mundos separados de tipo Caín y de tipo Abel. El significado providencial de este período de ciento treinta años yace en el desarrollo de la estructura política, la economía y la ideología. El Mesías viene con la misión de transformar estos elementos en el mundo ideal como fue concebido originalmente por Dios.

A. El desarrollo de los sistemas políticos modernos

El poder político, que había sido descentralizado bajo los señores feudales durante la Edad Media, fue consolidado por los reyes para formar monarquías absolutas a mediados del siglo XVII. Entonces, a fines del siglo XVIII, el sistema de monarquía absoluta comenzó a ser transformado en democracias de tipo Caín y de tipo Abel, las cuales tenían sus orígenes en los conceptos de la vida de tipo Caín y de tipo Abel. Bajo la influencia de la Ilustración, la gente aspiraba a establecer ideales tales como la libertad, la igualdad, y la fraternidad como realidades en los asuntos humanos. En Francia, a través de luchas de naturaleza externa y brutal, fue establecida una democracia de tipo Caín. Las democracias de tipo Abel producidas por las revoluciones en Inglaterra, en los Estados Unidos y en otros países, basándose en un concepto de la vida de tipo Abel, tenían un carácter mucho más humano. El mundo comunista y el mundo democrático han surgido de estas dos tradiciones.

Como fue explicado en "Los Principios de la creación", la creación fue hecha según el modelo de la estructura del ser humano perfeccionado. El mundo ideal, consistiendo en personas perfeccionadas, también se habría asemejado a la estructura y función de un ser humano perfeccionado. Así como las células y los órganos de un cuerpo humano se mueven de acuerdo con las órdenes del cerebro, la gente y las organizaciones del mundo ideal trabajarían de acuerdo con la voluntad de Dios. Así como ninguna parte del cuerpo rechaza las órdenes del cerebro, un ser humano perfeccionado naturalmente seguiría la voluntad de Dios. Así como las órdenes del cerebro son transmitidas a todas las partes del cuerpo a través del sistema nervioso periférico, centrado en la médula espinal, las direcciones de Dios llegarían a la sociedad entera a través de los santos, centrados en el Mesías, quien viene como un Padre Verdadero.

En la sociedad ideal, la armonía entre las ramas legislativa, ejecutiva y judicial del gobierno corresponde a la armonía entre los tres órganos principales del cuerpo—los pulmones, el corazón y el estómago (y los sistemas respiratorio, circulatorio y digestivo, respectivamente). Así como estos tres órganos (y sistemas) del cuerpo humano trabajan armoniosamente de acuerdo con las órdenes del cerebro, en el mundo ideal las tres ramas principales del gobierno también trabajarían en armonía, porque operarían de acuerdo con el Mesías y con la voluntad de Dios.

Durante algún tiempo en el desarrollo de la estructura política de la Europa occidental, el rey controló todas las funciones del gobierno: legislativas, ejecutivas y judiciales. Pero después de la Revolución Francesa, estos tres poderes comenzaron a separarse. Externamente, por lo menos, el modelo de la estructura política ideal comenzó a realizarse. Esto significa que hoy en día, hay algunos sistemas políticos que externamente, por lo menos, se asemejan a la estructura de un cuerpo humano. No obstante, debido a que los líderes políticos no comprenden a Dios ni llevan a cabo la voluntad de Dios, el sistema no puede funcionar armoniosamente según el ideal original de la creación. El Mesías tiene que venir para enseñarnos la voluntad de Dios y para mostrarnos la manera de encarnarla en nosotros mismos.

B. La Revolución Industrial y la maduración de la economía

De acuerdo con "Los Principios de la creación", Dios bendijo a la humanidad para que tuviera dominio sobre la creación al perfeccionarse (Génesis 1:28), creando y disfrutando de un ambiente placentero. Dios, en Su providencia, ha inspirado el progreso de la ciencia y el desarrollo de la industria y del comercio, con el fin de mejorar el ambiente material. La gente, aunque está caída, tiene una habilidad creadora que Dios le dio. Usándola para desarrollar invenciones que producirán un ambiente ideal, debe crear una base para la sociedad ideal que el Mesías va a realizar. La Revolución Industrial, que comenzó en Inglaterra, ocurrió para crear esta base material para la sociedad ideal de Dios.

En la estructura económica de la sociedad ideal, la producción, la distribución y el consumo estarán bien armonizados bajo la voluntad de Dios. La producción se conformará con las necesidades de la gente, la distribución será equitativa y el consumo estará de acuerdo con el propósito para la totalidad. Actualmente, la ciencia y la economía están bastante avanzadas, pero en una gran parte del mundo, la producción no puede satisfacer la demanda, el consumo muchas veces no tiene conciencia del largo plazo ni de consideraciones éticas, y el daño causado por la injusticia de la distribución es muy serio. Solamente cuando la totalidad sea bien armonizada por el Mesías, de acuerdo con la voluntad de Dios, podrá establecerse una estructura económica ideal.

Después de la Revolución Industrial, la producción en serie exigía que muchos países en desarrollo, tales como Inglaterra, establecieran extensas colonias para expandir su mercado y sus fuentes de materia prima. La mayoría de los países en desarrollo eran naciones cristianas, y esta colonización por razones económicas proveyó el fundamento externo para la difusión de la verdad interna del Evangelio. La Revolución Industrial ha desempeñado un papel decisivo en el cumplimiento de la profecía de Jesús de que el Evangelio sería predicado en el mundo entero, en preparación para el Mesías (Mateo 24:14).

C. Las etapas de la revolución en la ideología y la religión, en la política y en la economía

Como fue tratado anteriormente, el movimiento antimedieval para revivir el helenismo y el humanismo, conocido como el Renacimiento, era una tendencia de tipo Caín. El Renacimiento evolucionó su naturaleza de tipo Caín hasta producir la Ilustración, la cual puede ser considerada como un "segundo Renacimiento". La llustración siguió desarrollando esta naturaleza de tipo Caín y originó la era del comunismo, el tercer y culminante "Renacimiento".

Satanás, conociendo el plan de Dios, siempre se mueve para realizar las cosas a su favor antes de que Dios pueda cumplir las Suyas. Lo que Satanás realiza es semejante en forma, pero no en contenido, a lo que la providencia de Dios logrará más tarde. Así, comenzando con el Renacimiento, había tres fases de la revolución de tipo Abel que siguieron a cada una de las tres fases de la revolución de tipo Caín, en los campos de la religión, la política y la economía.

En el campo de la religión, el primer movimiento de tipo Abel fue la Reforma, la cual comenzó con Lutero. Este movimiento siguió el Renacimiento. Durante y después de la Ilustración, ocurrió un segundo despertar religioso en medio de gran persecución, basado en Fox, Spener, Juan Wesley y Jonatán Edwards, el cual se expandió para llegar a ser una "segunda Reforma". Basándonos en el principio citado anteriormente de que el mal precede el bien, sabemos que una "tercera Reforma" debe seguir al "tercer Renacimiento", y el estado del cristianismo actual demuestra la necesidad urgente para tal reforma.

En el campo de la política, tres etapas de reforma han ocurrido. La sociedad feudal medieval se derrumbó bajo la influencia del primer Renacimiento y de la primera Reforma, mientras que las monarquías absolutas cayeron por la influencia del "segundo Renacimiento" (la Ilustración) y de la "segunda Reforma". Ahora, en el lado satánico, se ha formado una sociedad comunista a través de una revolución política que puede llamarse un "tercer Renacimiento". Ahora, es esencial que el mundo democrático, en el lado del cielo, subyugue al mundo comunista por medio de la ideología de la "tercera Reforma". Cuando ocurra eso, estos dos mundos serán unidos para crear el reino de los cielos en la tierra.

En el campo de la economía, notamos que la Revolución Industrial ha progresado a través de tres etapas. La primera fase de esta revolución fue el desarrollo de la energía generada a vapor. Inmediatamente después de eso, la segunda fase de la Revolución Industrial ocurrió basada en el desarrollo de la electricidad y el motor de combustión interna. Ahora se está realizando una tercera fase de la Revolución Industrial, basada en la energía atómica.

Ahora que estamos al final del período de preparación para la Segunda Venida, estas tres revoluciones están llegando a su madurez. Juntos, formarán una base sobre la cual el Mesías podrá venir para realizar la meta de Dios para la creación. En la providencia de Dios, la maduración de la religión y la ideologia existe para lograr el pleno perfeccionamiento de la naturaleza original humana, mientras que la maduración de la política y de la economía existe para desarrollar el ambiente para el mundo ideal.

 

IV. LAS GUERRAS MUNDIALES

A. Las causas providenciales de las guerras mundiales

Las guerras ocurren como resultado de causas políticas, económicas e ideológicas. Además de tales causas externas, sin embargo, hay causas internas o providenciales, de acuerdo con los Principios de la restauración a través de la indemnización. La causa básica de las guerras mundiales es el conflicto entre la soberanía buena de Dios, quien está tratando de restaurar a la humanidad a Su lado, y la soberanía mala de Satanás, quien está tratando de preservar su dominio sobre la humanidad—un conflicto en medio del cual la humanidad se encuentra atrapado. Examinemos esto en más detalle.

En primer lugar, las guerras mundiales estallan debido a la última lucha de Satanás para preservar su soberanía, contra su adversario, Dios. Debido a la caída, la humanidad realizó un mundo fuera del Principio y ha servido a Satanás, en lugar de Dios, como su señor. Por eso, Dios ha obrado una providencia para restaurar Su mundo del Principio. Estableciendo un territorio de bondad dentro del mundo fuera del Principio, el cual está bajo el dominio de Satanás, Dios gradualmente expande Su territorio. Cristo, especialmente en la Segunda Venida, viene para acabar con el mundo de la soberanía del mal y para realizar el mundo de la soberanía del bien centrado en Dios. Por lo tanto, el tiempo de la Segunda Venida es la última oportunidad que Satanás tiene para salvaguardar su soberanía, y consecuentemente, su lucha se hace más desesperada y total. Las tres guerras mundiales son el resultado de esta última lucha de Satanás.

En segundo lugar, Satanás realizó un mundo basado en el modelo de las tres bendiciones, pero dejando de lado el Principio; entonces, para restaurar el mundo caído, de acuerdo con los Principios de la restauración a través de la indemnización, es necesario que la humanidad realice, en un nivel mundial, condiciones de indemnización para recibir las tres bendiciones de Dios. Aunque la humanidad cayó, Dios no podía impedir su realización de una imitación del mundo bendecido que Dios propuso originalmente, y la gente caída ha desarrollado un mundo fuera del Principio, centrado en Satanás y basado en imitaciones de las tres bendiciones de Dios. En este mundo fuera del Principio, la naturaleza individual está centrada en Satanás, la familia y la sociedad están centradas en Satanás, y el dominio del mundo creado está centrado en Satanás. Por lo tanto, para realizar en una escala mundial las condiciones de indemnización para recibir las tres bendiciones de Dios, es inevitable que la humanidad sea enfrentada con tres luchas mundiales, en las cuales el lado representando el Principio y al cielo tiene que ser victorioso sobre el lado satánico.

En tercer lugar, las guerras mundiales deben ocurrir para que el mundo realice la condición de haber superado las tres tentaciones de Satanás a Jesús. El curso de Jesús es el curso a través del cual todos los cristianos tienen que pasar. Por lo tanto, las tres tentaciones que Jesús enfrentó tienen que ser superadas por toda la humanidad en los niveles individual, familiar, nacional y mundial. En efecto, tres luchas mundiales tienen que ocurrir para que la humanidad, en el nivel mundial, pueda superar las tres tentaciones de Jesús.

En cuarto lugar, las guerras mundiales tienen que ocurrir para realizar, en el nivel mundial, las condiciones de indemnización para restaurar la soberanía celestial. Dios, obrando Su providencia de la restauración a través de la indemnización, ha causado la división del mundo caído en dos tipos: el de tipo Caín y el de tipo Abel. Los ataques por el lado satánico, de tipo Caín, contra el lado celestial, de tipo Abel, son una parte del proceso de la restauración. El lado celestial, de tipo Abel, establece el fundamento de bondad a través de sus sacrificios. Las últimas luchas tienen que ocurrir para restaurar a través de la indemnización, en el nivel mundial, el acto de Caín de haber matado a Abel. El mundo de Caín golpea al mundo de Abel primero, pero el resultado será que el mundo de Abel vencerá al mundo de Caín.

B. La primera guerra mundial

Durante la última etapa de preparación para la Segunda Venida, Dios llevó a cabo Su providencia dividiendo a la humanidad políticamente, económicamente e ideológicamente en dos mundos: el lado celestial (de tipo Abel), y el lado satánico (de tipo Caín). El lado celestial y el lado satánico son determinados según su dirección en relación con la providencia de Dios de la restauración. Algo o alguien es del lado celestial si toma la misma dirección que la de la providencia de Dios, o si actúa de acuerdo con aquella dirección, aun indirectamente. Si algo o alguien toma una posición contraria a la dirección de la providencia de Dios, aun indirectamente, es del lado satánico.

Todas las religiones que enseñan la bondad son del lado celestial. Sin embargo, cuando cierta religión impide el camino de otra religión que está más cerca de Dios, aquella religión es del lado satánico. Puesto que el cristianismo fue establecido como la religión central para realizar la meta de todas las demás religiones en la providencia de la restauración, es la que está más cerca de Dios.

En la primera guerra mundial, las principales naciones aliadas—Inglaterra, los Estados Unidos, Francia y Rusia— eran naciones cristianas, y así pertenecían al lado celestial. Por el contrario, las dos naciones principales de los Poderes Centrales—Alemania y Austria-Hungría—no solamente apoyaron a Turquía, un país musulmán que estaba persiguiendo al cristianismo, sino que también eran países autoritarios. Por consiguiente, ellos pertenecían al lado satánico. El lado celestial fue atacado por el lado satánico, pero eventualmente logró la victoria final.

Con este fundamento de victoria, el lado celestial realizó, en el nivel mundial, la condición de indemnización de la etapa de formación para la restauración de las tres bendiciones de Dios. Desde el punto de vista de la superación de la primera tentación de Satanás a Jesús, se realizó la condición de indemnización para restaurar la primera bendición. En otras palabras, se realizó la condición de indemnización para restaurar la bendición del perfeccionamiento individual. Además, se estableció la etapa de formación del fundamento para restaurar la soberanía celestial. También, con la victoria del lado celestial en la primera guerra mundial, se estableció el fundamento sobre el cual el Mesías, como un ejemplo de un ser humano verdadero, podía nacer.

C. La segunda guerra mundial

La segunda guerra mundial fue la guerra en la cual el mundo democrático estableció el fundamento de victoria de la etapa de crecimiento, conquistando al totalitarismo fascista. En esta guerra, los Estados Unidos, Inglaterra y Francia, como naciones democráticas, representaban al lado de Dios. Alemania, Japón e Italia, como naciones totalitarias que se oponían al cristianismo, representaban al lado de Satanás.

Debido a la caída de tres seres—Adán, Eva y el arcángel —las bendiciones de Dios no fueron realizadas. La participación de tres seres—un ser de tipo Adán, un ser de tipo Eva y un ser de tipo arcángel—se hizo necesaria para restaurar las tres bendiciones. Las guerras, por medio de las cuales el mundo debe realizar la condición de indemnización para restaurar las bendiciones, deben ser una confrontación entre tres naciones representando a Adán, Eva y el arcángel en el lado de Dios, y tres naciones representando las mismas posiciones en el lado de Satanás. En la segunda guerra mundial, Adán, Eva y el arcángel en el lado de Dios, fueron representados por los Estados Unidos, Inglaterra y Francia, mientras que en el lado de Satanás, aquellas posiciones fueron representadas por Alemania, Japón e Italia.

¿Por qué la Unión Soviética, que era una nación del lado satánico, colaboró con el lado celestial durante la segunda guerra mundial? Cuando una estructura social o un sistema de gobierno se hace un obstáculo para que Dios realice Su providencia de la restauración, El trabaja para derribar o destruir aquel obstáculo. De igual manera, Satanás trabaja para derribar cualquier obstáculo en su camino para adelantarse a Dios y para alcanzar su propia meta final, la cual es la realización de un mundo fuera del Principio. A veces el obstáculo obstruye los esfuerzos tanto de Dios como de Satanás; en tal situación, tanto el lado celestial como el lado satánico se esfuerzan para destruirlo.

Como ya se mencionó, el lado de Caín y el lado de Abel trabajaron juntos para destruir la sociedad feudal medieval. Ambos lados también trabajaron para derribar la sociedad monárquica. De igual modo, durante la segunda guerra mundial, cuando el totalitarismo fascista se hizo un obstáculo para el lado celestial, tanto como para el lado satánico, ambos lados trabajaron para destruirlo. Dios permitió que la Unión Soviética colaborase con las naciones del lado celestial para derribar a las otras naciones totalitarias, aunque esto significó el establecimiento del mundo comunista.

La segunda guerra mundial terminó con la victoria de las naciones del lado celestial. A través de esta victoria, se realizó la condición mundial de indemnización de la etapa de crecimiento para la restauración de las tres bendiciones de Dios. Desde el punto de vista de la superación de las tentaciones de Satanás a Jesús, se realizó la condición de indemnización para restaurar, en el nivel mundial, la segunda bendición de Dios, la cual es la multiplicación de hijos de bondad. Como resultado, después de la guerra, la obra para la Segunda Venida siguió adelante hacia una etapa en que se promovió el desarrollo espiritual y religioso. Además, se estableció el fundamento de la etapa de crecimiento para restaurar la soberanía celestial.

D. La tercera guerra mundial

Dios originalmente propuso completar la providencia de la restauración en la familia de Adán, a través de Caín y Abel. Sin embargo, Su trabajo para separar el bien del mal fracasó cuando Caín mató a Abel. Desde aquel tiempo, Dios ha estado trabajando continuamente para separar el bien del mal, expandiendo Su trabajo desde el nivel familiar hasta el de tribu, y entonces hasta los niveles nacional y mundial. En la consumación de la historia humana, tanto el lado celestial como el lado satánico ha llegado a obrar en el nivel mundial. Ahora, los dos mundos de la democracia y del comunismo coexisten, pero después de la tercera lucha mundial, estos dos mundos serán unidos. Desde el punto de vista de la providencia de Dios, la tercera guerra mundial inevitablemente tiene que ocurrir. No obstante, hay dos maneras en que puede llevarse a cabo esta guerra.

Primero, el mundo satánico podría ser subyugado por medio de una lucha totalmente interna, a través de la ideología. Dios no desea el juicio ni la destrucción de la humanidad (Ezequiel 33:14-16), sino su salvación. Por eso, El desea inducir a Satanás a que se someta ideológicamente, y con el mínimo sacrificio externo. Si esto fracasa, será inevitable que el lado satánico ataque al lado celestial, y entonces el lado celestial tendrá que derrotar al lado satánico por la fuerza. La manera en que la tercera guerra mundial tendrá lugar dependerá de la manera en que estos dos mundos, los cuales son responsables de los últimos días, lleven a cabo su labor.

Comoquiera que sea el modo de luchar, debe de existir un fundamento ideológico a través del cual la humanidad pueda ser guiada al mundo ideal. Aunque la sumisión del mundo satánico sea ganada a través de una lucha externa, con armas, el mundo ideal podrá restaurarse solamente a través de una ideología de una dimensión elevada, una que toda la gente pueda seguir voluntariamente y con alegría.

La ideología es la fuerza motriz que establecerá el mundo ideal de la familia de la humanidad. Así, la ideología que se necesita en los últimos días debe ser una de amor verdadero, la cual pueda derrumbar las barreras entre las tribus y las naciones y resolver los problemas serios entre las razas y las culturas. Además, esta ideología debe poder dar esperanza y convicción a la humanidad acerca de la realización del mundo ideal. También debe ser una ideología que pueda traer inspiración espiritual, efectuar un cambio en el carácter de la humanidad, y dar a la juventud un punto de vista positivo respecto a la vida. Debe poner al descubierto completamente la falsedad de las otras ideologías, especialmente la de la ideología comunista, o el marxismo-leninismo, la cual es la culminación de todos los conceptos de la vida de tipo Caín.

Si la tercera guerra mundial termina en la victoria del lado celestial, la condición de indemnizacidn para la restauración de las tres bendiciones de Dios habrá sido realizada. El lado celestial habrá superado, en el nivel mundial, la tercera tentación de Satanás a Jesús, también estableciendo, a través de la indemnización, el fundamento completo para la restauración de la soberanía de Dios.

Si esto ocurre, la obra de Cristo en la Segunda Venida nos llevará al mundo ideal de la soberanía de Dios en la tierra, y el dominio de la humanidad sobre la creación será completamente restaurado. El resultado será el mundo ideal que Dios concibió originalmente en el tiempo de la creación, el cual El ha estado tratando de restaurar con esmero a través del largo periodo de la historia humana desde la caída. Este mundo ideal es el mundo en que la humanidad y el cosmos entero sirven a Dios y, unidos, se armonizan con El. Tal mundo se llama el mundo ideal de la ideología cósmica.

 

 

 

CAPITULO DIECISÉIS


LA SEGUNDA VENIDA

 

Jesús dijo que una Segunda Venida, definitivamente, iba a ocurrir (Mateo 16:27), pero no ha habido una clara comprensión acerca de esta Segunda Venida. Tenemos que saber cómo, cuándo y dónde tendrá lugar.

Algunas personas creen que la Segunda Venida ocurre cuando Jesús entra en el corazón de un individuo (Juan 14:20) a través del descenso del Espíritu Santo (Hechos 8:16,19). Según el punto de vista del Principio, sin embargo, esto no representa la Segunda Venida. Desde el descenso del Espíritu Santo en el día del Pentecostés (Hechos 2:4), muchos creyentes han experimentado la presencia espiritual de Jesús dentro de sí mismos. Si esto fuera la Segunda Venida, entonces tendríamos que decir que la Segunda Venida ya ocurrió hace dos mil años. Sabemos que la Segunda Venida no ocurre de esta manera, porque el descenso del Espíritu Santo en el día de Pentecostés ya sucedió, pero los cristianos todavía esperan la Segunda Venida.

Otras personas creen que, en la Segunda Venida, Jesús volverá espiritualmente. Pero hay hechos que indican que ésta tampoco es la manera en que la Segunda Venida debe ocurrir. En realidad, desde la resurrección de Jesús, su aparición espiritual ha sido posible en cualquier momento, y ha ocurrido con frecuencia, pero los cristianos todavia esperan ansiosamente el día de la Segunda Venida. De esto, sabemos que el día tan esperado no puede ser el de una segunda venida en espíritu. Jesús con frecuencia se había encontrado espiritualmente con el apóstol Juan, pero a pesar de ello, Jesús le dijo a él: "Sí, vengo pronto" (Apocalipsis 22:20).

 

I. ¿COMO VENDRÁ CRISTO DE NUEVO?

A. Lecciones basadas en la segunda venida de Elías

¿Cómo ocurrirá la Segunda Venida de Cristo? Para saber esto, consideremos primero la segunda venida de Elías, que es el ejemplo más claro que Dios nos ha dado sobre la manera en que Cristo vendrá de nuevo.

Por medio del profeta Malaquías, Dios prometió enviar otra vez a Elías, antes de la venida del Mesías (Malaquías 3:23). Los israelitas de aquel tiempo, con su expectativa mesiánica, primero esperaban a Elías, porque él, según el profeta Malaquías, debía preceder al Mesías. Elías, después de morir, había ascendido al cielo, y por esta razón, la gente creía que, en su segunda venida, Elías descendería del cielo. Pero Jesús declaró claramente que Juan el Bautista, quien nació en la tierra, era Elías (Mateo 11:14; 17:13).

El hecho de que la segunda venida de Elías tuvo lugar a través de Juan el Bautista, no significa que Elías mismo nació de nuevo como Juan el Bautista. Elías, quien estaba en el mundo espiritual, ayudaba a Juan el Bautista, quien estaba en la tierra, puesto que Juan nació con la misma misión como la de Elías (Lucas 1:17). Aunque la misión era la misma, la persona era diferente.

A través de esta lección aprendida de la segunda venida de Elías, entendemos que la Segunda Venida de Cristo, también, podría tener lugar por medio del nacimiento del Señor en la tierra. En la Segunda Venida, el Señor, como Mesías, tendrá la misma misión que Jesús. Pero también entendemos que el Señor podría tener una apariencia diferente de la de Jesús (Juan 14:16-17;16:12; Apoc. 19:12; 2:17).

B. Lecciones basadas en la Primera Venida

En el Antiguo Testamento, encontramos dos profecías contradictorias acerca de la venida del Mesías. En Daniel 7:13, encontramos la profecía de que el Señor vendría sobre las nubes: Yo seguía contemplando en las visiones de la noche: Y he aquí que en las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre....

Pero el profeta Miqueas profetizó que el Mesías nacería en Belén (Miqueas 5:1). ¿En cuál de estas dos profecías contradictorias creerían los israelitas? Cada uno de los dos profetas, Daniel y Miqueas, tenía una profunda influencia sobre los israelitas. Pero los israelitas, con su gran fe en Dios, estaban esperando que el Mesías viniera desde el cielo.

Aun después de la crucifixión de Jesús, esta creencia fue la base del movimiento anticristiano que surgió, el cual proclamaba que Jesús no fue el Mesías porque nació en la carne. Este modo de pensar dio origen a la advertencia del Apóstol Juan de que: Muchos seductores han salido al mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el Seductor y el Anticristo. (II Juan 7)

Hay algunas personas que insisten en que Daniel 7:13 es una profecía sobre lo que va a ocurrir en la Segunda Venida. Pero al leer los siguientes pasajes, podemos ver que la era del Antiguo Testamento debería terminar con la venida de Jesús: "Pues todos los profetas, lo mismo que la Ley, hasta Juan profetizaron" (Mateo 11:13). Y también, "porque el fin de la ley es Cristo, para justificación de todo creyente" (Romanos 10:4).

Nadie imaginó una segunda venida del Mesías hasta que Jesús, hacia el final de su ministerio, dijo que el Señor tendría que venir de nuevo. Además, ningún israelita en el tiempo de Jesús pensaría que la profecía de Daniel 7:13 se refería a una segunda venida. Ellos creían que se refería a la única venida del Mesías, y habrían actuado como si fuera así. (En otras palabras, ellos esperaban que el único Mesías viniera sobre las pubes)

Dios había dado una profecía sobre la venida del Mesías en la carne. También sabemos que Jesús, en realidad, nació en la tierra de su madre, María. Pero a pesar de estos hechos, Jesús indicó que vino del cielo: "Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre" (Juan 3:13)

¿Por qué dijo Jesús que bajó del cielo? Se encuentra frecuentemente la palabra "cielo" en la Biblia, la cual se emplea como una metáfora para significar gran valor, santidad o bondad. Así, podemos interpretar las palabras de Jesús de esta manera: "Yo nací del mismo modo como el resto de la humanidad, pero soy muy diferente en el motivo y el origen de mi nacimiento, porque yo nací de Dios". Con este entendimiento de la palabra "cielo", la profecía de que Jesús vendría en las nubes no es incorrecta. No obstante, es un error interpretarla literalmente. Juan el Bautista, quien nació en la familia de Zacarías de acuerdo con la providencia especial de Dios, también vino a este mundo con una gran misión (Lucas 1:15-17,76). Dios fue la causa directa de su nacimiento, y así Juan había bajado del cielo, representando a Elías y teniendo la misma misión que Elías.

C. La Segunda Venida de Cristo ocurre a través de su nacimiento en la tierra

Tanto la segunda venida de Elías (en la persona de Juan el Bautista) como la venida de Jesús, es el resultado de la obra directa de Dios, aunque ambos individuos, Juan y Jesús, nacieron en la carne. En vista de este hecho, uno no puede dejar de considerar seriamente las dos clases de profecía sobre la Segunda Venida.

El Nuevo Testamento contiene profecías que dicen que Cristo volverá en la gloria sobre una nube desde el cielo, para juzgar a la gente de la tierra. Pero también contiene otras que dicen que Cristo volverá de igual manera como lo hizo la primera vez, o sea, naciendo en la carne.

Leemos en Lucas 17:24-25 que Jesús, anticipando lo que iba a ocurrir en la Segunda Venida, dijo: "...así será el Hijo del hombre en su Día. Pero, antes, le es preciso padecer mucho y ser reprobado por esta generación". Si el Señor viniera de nuevo en el poder y la gloria, con la llamada de la trompeta del arcángel, ¿quién se atrevería a negarlo y perseguirlo?

Hoy en día, muchos cristianos fieles están mirando hacia el cielo, esperando la venida del Señor sobre las nubes. Si viniera sobre las nubes, ¿cómo es que podría sufrir persecución? Si el Señor no viene sobre una nube literal, sino que nace en la carne como en la Primera Venida, entonces podemos entender la razón por la cual Jesús dijo que padecería primero antes de ser finalmente reconocido (Lucas 17:24-25).

El Apocalipsis 12:5 dice: La Mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. El hombre que gobernará al mundo con un cetro de hierro es el Señor que viene, y este versículo dice que él nacerá de una mujer.

Los fariseos, queriendo saber el tiempo de la Segunda Venida, le preguntaron a Jesús cuándo vendría el reino de Dios. Jesús les contestó: "El Reino de Dios viene sin dejarse sentir.... (Lucas 17:20). En otras palabras, aunque todos estén mirando hacia el cielo, Jesús dijo que la venida del reino de Dios, o la Segunda Venida, no sería visible. Porque el Mesías no vendrá sobre una nube literal, su llegada no podría ser visible.

En Lucas 18:8, Jesús dijo: "Os digo que les hará justicia pronto. Pero cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?". Jesús estaba profetizando que, en su segunda venida, no encontraría la fe en la tierra, y que no habría casi nadie que sería salvo por su completa fe. ¿Por qué dijo esto? No todos los creyentes en la tierra tienen una fe perfecta, desde luego, pero hay gente por todo el mundo que va por el camino de la fe verdadera. Pero ¿por qué dijo Jesús que él no encontraría la fe? La profecía de Jesús de que no encontraría la fe en la tierra tiene significado si entendemos que él va venir de la misma manera en que vino en su primera venida. Si el Señor viniera sobre una nube literal, ciertamente aun los no creyentes lo reconocerían y tendrían fe en él.

Cuando Jesús vino hace dos mil años, había una gran fe—en cierto sentido—entre la gente. Algunos oraban día y noche en el templo y sabían de memoria los mandamientos. Se esforzaban por observer todas las leyes que Dios les había dado. Ofrecían fielmente sus diezmos, y ayunaban. En este sentido, tenían gran fe en Dios. Sin embargo, no tenían la verdadera fe en Dios que les permitiera creer en Jesús, quien fue enviado por Dios como el Mesías. Desde este punto de vista, Jesús no pudo encontrar ninguna fe en la tierra.

Hoy también, hay millones de fieles—buenos cristianos quienes están esperando la aparición del Señor sobre las nubes. Pero si él viene de la misma manera que antes, ¿encontrará la fe en la tierra? En otras palabras, ¿tendrán los cristianos la verdadera fe en Dios la cual les permita reconocerlo como el Mesías enviado por Dios?

Basándonos en los pasajes bíblicos citados anteriormente, así como en las lecciones aprendidas de la providencia de Dios en la tierra, sabemos que la Segunda Venida ocurrirá como la primera, o sea, el Mesías nacerá en la carne, en la tierra. Verdaderamente, él viene como el "Hijo del hombre".

D. El punto de vista del Principio

De acuerdo con "Los Principios de la creación", Dios creó a Adán y Eva para que realizaran las tres bendiciones en la tierra. Primero, ellos deberían perfeccionarse como individuos ideales. Segundo, deberían hacerse Padres Verdaderos, quienes serían el origen de la familia ideal, estableciendo así el reino de los cielos en la tierra. Tercero, como representantes de Dios, deberían gobernar la creación con amor. Sin embargo, Adán y Eva cayeron, y por eso no pudieron llegar a ser Padres Verdaderos. En vez de un mundo de bondad, crearon un mundo de maldad.

Jesús, quien vino como el segundo Adán (I Corintios 15:45), tenía la misión de transformar este mundo de maldad en el mundo ideal que Dios había planeado en el tiempo de la creación (Mateo 4:17). Pero aun después de la providencia de la salvación a través de la crucifixión y la resurrección de Jesús, las tres bendiciones de Dios todavía permanecen sin realizarse. Para realizar estas tres bendiciones y la meta de Dios para la creación, el Mesías, el tercer Adán sin pecado, debe venir.

El Mesías debe nacer en la tierra como un ser físico sustancial, puesto que debe ser el ejemplo de una persona verdadera, o una persona que ha perfeccionado su carácter, así realizando la primera bendición de Dios. Solamente en la carne podría llevar a cabo esta responsabilidad. También debe realizar la familia ideal que Dios ha deseado, así llegando a ser el Padre Verdadero y realizando la segunda bendición de Dios. Su corazón de padre infundirá el corazón y el amor de Dios en los corazones de todos aquéllos que le sigan; les ayudará a perfeccionarse, dándoles renacimiento y mostrándoles a cada uno cómo alcanzar la verdadera meta de la vida. Como una persona perfeccionada, el Mesías llegará a ser el señor que gobierna al mundo espiritual y al mundo físico con amor perfecto, así realizando la tercera bendición de Dios. La gente, al creer en el Mesías, será injertada en él (Romanos 11:17), uniéndose con él y sirviéndolo. De esta manera, el Señor les llevará a hacerse personas que saben gobernar todas las cosas a través del amor, así realizando la tercera bendición de Dios. Para hacer todo esto, él tiene que nacer en la carne, en la tierra, tal como ocurrió en su primera venida.

La misión principal del judaísmo no era solamente la de recibir a Jesús cuando llegó, sino también la de seguirlo y de ayudarlo a realizar su voluntad. De igual manera, la misión del cristianismo, además del establecimiento del fundamento mundial para la Segunda Venida, es la de ayudar al Señor a cumplir su misión después de su llegada a la tierra.

El reino de los cielos en la tierra, el cual Cristo debe establecer, no sería una fantasía, ni tampoco algo que podría realizarse por milagros sobrenaturales. Primero, de acuerdo con la dirección de Dios, el Mesías vendrá con una solución práctica de todos los problemas del mundo. Entonces, nosotros tendremos que cumplir nuestra responsabilidad de unirnos con él, trabajando juntos para crear el verdadero reino de los cielos que Dios ha deseado.

La salvación no puede llegar a aquéllos que no responden a la providencia de Dios. Pero el deseo de Dios, quien es un Dios de rectitud y de amor, es la salvación de toda la humanidad. El ideal de Dios para la creación no se cumple solamente con el perfeccionamiento del carácter del individuo; consecuentemente, la providencia de Dios de la salvación tampoco puede enfocarse solamente en la salvación del individuo. Cristo, en la Segunda Venida, tiene la misión de realizar completamente el ideal de Dios. No puede limitarse a esta o aquella denominación del cristianismo en particular, sino que debe trascender todas las denominaciones. El trabajará para establecer un solo mundo bajo Dios, trascendiendo las fronteras tribales, nacionales y raciales.

E. El significado de las nubes

Si el Señor debe aparecer sobre la tierra en la carne, ¿cuál es el significado de la profecía de su venida sobre las nubes? ¿Qué significan las nubes? En el sentido literal, nubes son agua evaporada. Por más sucia que sea el agua, cuando se evapora y forma una nube, se purifica. De acuerdo con el Apocalipsis 17:15, el agua simboliza a la gente caída o pecaminosa. Entonces, las nubes deben simbolizar a la gente resucitada, o renacida, como santos de entre la gente caída. La profecía de que Cristo vendrá en las nubes es una metáfora que significa que él vendrá de nuevo entre los santos preparados por Dios.

¿Por qué dijo Jesús que él vendría de nuevo sobre las nubes? En primer lugar, fue para evitar las decepciones de los anticristos. Hasta el tiempo verdadero de su venida, era mejor que la gente creyera que él vendría sobre las nubes. Si hubiese explicado claramente que él aparecería sobre la tierra en la carne, no podría evitarse la confusión causada por las alegaciones de muchos anticristos. Sin embargo, cuando el tiempo esté cerca, Dios, con toda seguridad, nos dirá cómo debe venir el Mesías (Amós 3:7). En segundo lugar, fue para animar a los discípulos en su vida religiosa, la cual iba a ser un curso difícil.

En realidad, Jesús dijo algunas cosas acerca de la Segunda Venida que son difíciles de entender. Como ya se mencionó, en el Apocalipsis 22:20 Jesús dijo: " Sí, vengo pronto". En Mateo 10:23, dijo Jesús: "Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre".

En Mateo 16: 28, dijo: "Yo os aseguro, entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre venir en su Reino".

En Juan 21:18-22, Jesús también habló como si viniera de nuevo durante la vida de Juan. En todos estos pasajes, él les hizo pensar a los discípulos que la Segunda Venida tendría lugar muy pronto, aun dentro del tiempo en que vivían. Pero no ocurrió durante aquel tiempo. Entonces, ¿por qué habló Jesús de esta manera?

Jesús, previendo la persecución de sus seguidores por el Imperio Romano, tenía que educarles, animarles y darles esperanza, para que el cristianismo sobreviviera a aquella persecución despiadada y para que rápidamente preparara el fundamento mundial para la Segunda Venida. Los primeros cristianos podían mantener su entusiasmo y su celo porque creían que la segunda venida de Jesús era inminente y que él vendría del cielo sobre las nubes con el poder y la gloria de Dios. Debido a esta creencia, ellos tuvieron la fuerza para resistir la opresión y la persecución del Imperio Romano, y establecieron así la iglesia cristiana primitiva.

 

II. ¿CUANDO VOLVERÁ CRISTO?

¿Cuándo vendrá el Señor de nuevo? En Mateo 24:36 Jesús dijo, "Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada...", indicando que toda especulación en cuanto al tiempo de su retorno sería en vano. No obstante, este mismo versículo en Mateo dice que el Padre sabe, y Amós 3:7 dice: ...no hace nada el Señor Yahveh sin revelar su secreto a sus siervos los profetas.

Así, podemos entender que Dios, con toda seguridad, hará saber a la gente acerca de la Segunda Venida de Cristo, a través de los profetas.

Podemos citar muchos ejemplos de cómo Dios hizo saber a la gente lo que El iba a hacer en el curso de la restauración: Dios previno a Noé del juicio del diluvio, y a Lot de la destrucción de Sodoma y Gomorra; Dios reveló el tiempo del nacimiento de Jesús a la familia de Juan el Bautista (Lucas 1:41-45); a los reyes magos del Oriente (Mateo 2:1-12); a Simeón (Lucas 2:26-32); a los pastores del campo (Lucas 2:8-12,15); a Ana (Lucas 2:36-38); a José (Mateo 1:19-22); y a otros. En la historia entera de la providencia de Dios, ¿podría haber un tiempo más importante para Dios que el de la venida del Mesías? Dios, con toda seguridad, hará saber a la gente cuando Su Hijo viene a la tierra para realizar la meta perdida de la creación.

En el Apocalipsis 3:3, Jesús dijo que vendría como un ladrón, pero también dijo que no vendría como un ladrón a aquéllos que estuvieran en la luz (I Tesalonicenses 5:4-6, Apoc. 3:3). Es claro que a aquellos creyentes que siempre oran, manteniéndose en la luz, Dios les pronosticará el advenimiento del Señor para que ellos puedan hacer una preparación apropiada (Lucas 21:34-35).

Puesto que la providencia de Dios de la restauración es consumada a través del Mesías, el Mesías es el fruto más precioso de la historia entera de la providencia. El fundamento para este precioso Mesías fue preparado entre el judaísmo y el pueblo de Israel, comenzando con la familia de Jacob. Sin embargo, como ya fue explicado, la gente de Israel no creyó en Jesús, y así Dios tuvo que preparar un segundo Israel (el cristianismo), el cual era multiracial y consistía en aquéllos que creían en Jesús.

La fórmula providencial de Dios que se encuentra en la historia de Israel también puede encontrarse en la historia del cristianismo, porque Dios preparó al cristianismo para ser el segundo Israel mundial, en lugar del primer Israel perdido. La historia del primer Israel, la cual comenzó con Jacob, y la historia del segundo Israel, el cristianismo, la cual comenzó con Jesús, ambos debían seguir el mismo proceso para realizar el fundamento para recibir al Mesías en la tierra.

La historia de Israel y la historia del cristianismo difieren en términos de sus ambientes históricos, sus lugares geográficos, y sus antecedentes culturales. Sin embargo, el papel de la historia central en la providencia de Dios de la restauración pasó del uno al otro. Ambas providencias fueron la de establecer el fundamento para el Mesías, y así el propósito detrás de cada una de ellas era lo mismo.

Ya hemos comparado estas dos historias desde el punto de vista de la providencia de Dios de la restauración. Consideremos el tiempo de la venida de Cristo sobre la base de aquella comparación.

La historia de Israel desde Jacob hasta Jesús fue dividida en seis sub-períodos principales: el período de esclavitud en Egipto, el período de los jueces, el período del reino unido, el período de los reinos divididos del norte y del sur, el periodo del cautiverio y retorno judío, y el período de preparación para el Mesías. Estos seis sub-períodos juntos forman una era providencial, o un ciclo histórico, de mil novecientos treinta años, durante la cual Dios quiso consumar la providencia de la restauración. Pero cuando el primer Israel no pudo cumplir su responsabilidad de creer en el Mesías, Dios no tuvo otra alternativa sino la de prolongar la providencia de la restauración.

El período desde Jesús hasta la Segunda Venida también es dividido en seis sub-periodos principales: el periodo de persecación bajo el Imperio Romano, el periodo de las iglesias cristianas bajo el sistema patriarcal (el periodo de los patriarcas), el periodo del reino cristiano, el periodo de los reinos divididos del este y del oeste, el periodo del cautiverio y retorno papal, y el periodo de preparación para la Segunda Venida. Estos seis sub-periodos también forman una era providencial cuyo total es mil novecientos treinta años.

El año 1930 no es un tiempo que tenemos que esperar— ya ha pasado. Entonces, ¿por qué no hemos presenciado el Juicio Final y la gloria de la Segunda Venida? Si la Segunda Venida debiera tener lugar en el aire, entonces la gloria del Señor ya se habría difundido brillantemente sobre toda la tierra. Pero como fue explicado anteriormente, el Señor no vendrá sobre las nubes, literalmente. La Segunda Venida tendrá lugar por medio del nacimiento del Mesías en la carne, sobre la tierra. Entonces, ¿es 1930 el año preciso en que el Mesías nació? El año no puede ser señalado con precisión porque en muchas instancias de la historia providencial, había una diferencia de hasta diez años. Por ejemplo, el periodo de persecución bajo el Imperio Romano debería durar cuatrocientos años, pero en realidad terminó en el año 392. El periodo de preparación para la Segunda Venida, el cual comenzó con la Reforma en el año 1517, terminó cuatrocientos años más tarde. Basado en esto, la Segunda Venida debería haber ocurrido en el año 1917. Así, el nacimiento de Cristo debería haber tenido lugar entre los años 1917 y 1930.

Cuando Jesús vino hace dos mil años, no proclamó inmediatamente su misión como Mesías, ni comenzó en seguida el juicio. Hubo un período de preparación ni visto ni oído, pero continuo, de vida privada, y luego un período de ministerio público de preparación del fundamento para realizar la misión del Mesías. En la Segunda Venida también, el Señor debe pasar por un curso semejante de preparación.

Si estudiamos lo que ocurrió durante la providencia de la restauración, podemos entender que este periodo actual es el tiempo de la preparación para la aparición del Señor. Llamamos el tiempo de la Segunda Venida de Cristo los "últimos días", y como ya ha sido explicado en el capitulo "La consumación de la historia humana", los días actuales son los últimos días. Consecuentemente, se puede decir que los días actuales son el tiempo en que aparecerá Cristo.

 

III. ¿DONDE NACERÁ CRISTO EN SU SEGUNDA VENIDA?

Si Cristo debe nacer de nuevo como un hombre en la carne, tiene que venir a una nación en particular. ¿Cuál será esta nación?

Hace dos mil años en Judea, Jesús dijo que vendría otra vez, pero ¿vendría de nuevo de entre la gente de Israel? En Mateo 21:33-43, a través de la parábola de la viña, Jesús indicó claramente que no vendría otra vez a la nación de Israel. En esta parábola, el dueño de la viña es Dios, la viña representa la obra de Dios para realizar Su ideal para la creación, los arrendatarios (los labradores) son la nación elegida de Israel, los siervos son los profetas, el hijo del dueño es Jesús, y la nación que produce los frutos significa la nación que recibe al Señor en la Segunda Venida. A través de esta parábola, Jesús indicó que no vendría de nuevo a la gente que le había matado. Además, dijo que el derecho de ser la nación elegida les sería quitado, y que este derecho sería dado a una nación y a una gente que rindieran sus frutos en tiempos de la Segunda Venida.

¿Cómo debemos entender el pasaje bíblico (Apocalipsis 7:4) que dice que en el tiempo de la Segunda Venida, ciento cuarenta y cuatro mil de todas las tribus de los hijos de Israel serían escogidos y marcados con un sello? El nombre "Israel" fue originalmente recibido por Jacob cuando prevaleció sobre el ángel en el vado de Jaboc (Génesis 32:28), y significa "el que ha sido fuerte contra Dios y que le ha vencido". En otras palabras, "Israel" significa la gente de Dios que ha triunfado por la fe, y no necesariamente los descendientes del linaje de Jacob. Esto es confirmado por las palabras de Juan el Bautista, en Mateo 3:9: "...y no creáis que basta con decir en vuestro interior, "Tenemos por padre a Abraham"; porque os digo que puede Dios de estas piedras dar hijos a Abraham". También, San Pablo dijo, en Romanos 9:6: Pues no todos los descendientes de Israel son Israel.

¿Quién sería la gente elegida de Israel después de la muerte de Jesús en la cruz? Son los cristianos devotos que creen en el Señor. Romanos 11:11 dice, respecto a Israel, que "su caída ha traído la salvación a los gentiles, para llenarlos [los israelitas] de celos". Esto indica que el centro de la providencia de Dios de la restauración se había trasladado de los israelitas, y que Dios obraría Su providencia central no entre los descendientes del linaje de Abraham, sino entre los cristianos devotos quienes habían asumido la fe de Abraham.

¿A qué país precisamente vendrá el Señor? Cuando un discípulo le preguntó a Jesús dónde tendría lugar su segunda venida, Jesús le contestó con una metáfora, en Lucas 17:36: "Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres".

Jesús no especificó a cuál país vendría. Pero el Apocalipsis 7:2-4 dice que un ángel subiría del Oriente, marcando en la frente a ciento cuarenta y cuatro mil siervos de Dios. De este pasaje, se puede deducir que la nación a la cual el Señor vendrá será una nación del Oriente

Un agricultor, antes de transplantar un árbol, cuidadosamente remueve la tierra y la riega, preparándola para el árbol. ¿Cómo podría Dios enviar al Mesías, el fruto de la historia humana, a una tierra sin preparación? Para establecer un fundamento apropiado para el Mesías, Dios cuidadosamente ha preparado a cierta nación para ser la tierra que podría recibir al Señor. Ya sabemos del pasaje bíblico citado anteriormente que esta nación será una nación del Oriente. La nación que podría recibir al Señor debe tener ciertas características. Entre todas las naciones del Oriente, se puede ver que Corea es la que tiene las características más apropiadas para recibir al Señor. ¿Cuáles son estas características de la nación escogida para recibir al Señor?

En primer lugar, la nación a la cual el Mesías viene debe ser el objeto del corazón de Dios. Desde la caída del primer hombre y la primera mujer hasta hoy, Dios ha vivido en profunda desesperación y se ha sentido incompleto. Muchas personas hablan de Dios como si fuera un ser de la máxima gloria quien está muy lejos, por encima de nosotros, pero lo hacen no conociendo el corazón de Dios. Después de la caída de Adán y Eva, quienes eran Sus únicos hijos, Dios ha estado afligido de corazón. El ha vagado por el mundo pecaminoso del infierno en busca de Sus hijos, deseando salvarlos. ¿Cómo podrían los hijos piadosos y fieles, que comparten la agonía del corazón de su Padre, llevar una vida fácil?

El individuo, la familia o la nación que lucha contra Satanás en el lugar de Dios, apenas puede evitar el camino de lágrimas y de sutrimiento. El Mesías es el que carga el corazón angustiado de Dios, y quien debe aliviar la pena de Dios. Por esta razón, no puede venir a una gente que solamente se interesa en la abundancia material. Puesto que la nación que debe recibir al Mesías tiene que ser el objeto del corazón de Dios y tener el mismo corazón que Dios, aquella nación no puede evitar el camino del sufrimiento.

Tanto el primer Israel como el segundo Israel tenían que atravesar el camino del sufrimiento. Como la nación que debe recibir al Mesías, Corea también ha tenido que atravesar este camino. En su historia reciente, Corea ha tenido que pasar por un camino del más extremo sufrimiento. Aun durante este sufrimiento, Corea ha mantenido fielmente las buenas tradiciones de piedad filial y de lealtad. Incluso en el apogeo de su poder nacional, nunca fue el primero en provocar ni invadir a otra nación. La estrategia de Dios ha sido la de ganar la victoria después de ser atacado, muy diferente de la estrategia de Satanás, la cual es la de invadir primero.

El mantenimiento de su linaje homogéneo por parte de los coreanos, así como de su idioma, su espiritu nacional tradicional y la integridad de su propia cultura, a pesar de las numerosas invasiones a través de unos cinco mil años, es un fenómeno casi sin paralelo en la historia del mundo. En medio de su persistente historia dolorosa, la nación de Corea, estimando la rectitud y la paz, ha sido educada para ser el objeto de Dios.

En segundo lugar, la nación elegida debe ser una nación que está produciendo el fruto de las religiones principales del mundo. El Señor no viene para salvar solamente a los cristianos. Los cristianos son la nación central en la providencia de Dios, pero cada persona en el mundo debe llegar a ser el hijo o la hija de Dios. Dios mismo ha creado y ha guiado a todas las religiones principales hacia la restauración de la gente de su región, de acuerdo con su periodo de tiempo y sus circunstancias en particular. El Mesías, quien viene para cumplir la meta final de la providencia de Dios, debe realizar, simultáneamente, la meta de todas las demás religiones. En esta luz, la nación apropiadamente preparada para recibir al Señor debe ser una nación en la cual se produzca el fruto de todas las religiones principales.

Los coreanos tienen una propensión fuerte a la vida religiosa; ellos reverencian a Dios y poseen una profunda vida espiritual. Muchas de las grandes doctrinas mundiales espirituales y éticas, tales como el budismo y el confucionismo, han prosperado en aquella tierra y, basándose en tales tradiciones, la cúltura nacional coreana se ha hecho fructífera. Durante los últimos siglos, el cristianismo llegó a Corea, alcanzando allí un pináculo alto. La religión se ha entremezclado profundamente con la vida diaria, en una armonía exquisita. Sería difícil encontrar, en cualquier parte del mundo, una nación que se asemeje a esta descripción.

En tercer lugar, la nación a la cual viene el Señor debe ser la primera línea de batalla entre Dios y Satanás. Dios les dijo a Adán y Eva que no comieran del fruto, porque el día que comieran de él, morirían sin remedio. De estas palabras podemos entender que el punto desde el cual ellos cayeron se hizo la línea divisoria entre los cielos y la tierra, entre la vida y la muerte, y entre el bien y el mal. Así, el Señor debe venir a este mismo punto, donde la vida y la muerte y el bien y el mal vuelven a enfrentarse el uno con el otro. El Señor debe traer una solución práctica para los problemas del mundo y concluir la historia providencial.

La providencia de Dios para restaurar a Su lado el mundo comenzado por Satanás tiene su base en la separación entre Caín y Abel. La separación de los mundos de Caín y Abel antes de la venida del Mesías se ha manifestado en los mundos comunista y democrático. Esto es un desarrollo horizontal de la providencia vertical que Dios ha obrado a través de la historia. El Señor vendrá donde los dos poderes de la democracia y el comunismo se enfrentan el uno con el otro, es decir, en el punto de enfoque del amor de Dios y del odio de Satanás. Esta línea de confrontación es el paralelo 38 de la península coreana. Tiene un significado providencial, porque no sólo es la primera línea de la batalla entre la democracia y el comunismo, sino que también es la primera línea de la lucha entre Dios y Satanás.

Cuando Dios obra para realizar Su voluntad, Satanás trabaja para impedir la obra de Dios, y la primera línea de Dios también se hace la primera línea de Satanás. Entre todos los esfuerzos que hace Dios, Satanás se opondría más a la preparación de la nación que debe recibir al Mesías. El elemento central en el proceso de la restauración es la religión, y en la providencia mundial de la restauración, Dios basa Su preparación para el Mesías en los frutos de las religiones mundiales. Por esta razón, Satanás trabaja para destruir toda religión. En su preparación de Corea para recibir al Mesías, Dios fomentó la religión por toda Corea, mientras que Satanás trató de erradicarla totalmente. Así, la Guerra de Corea, la cual estalló a lo largo del paralelo 38, y la consecuente división de Corea, no fue solamente el resultado del conflicto civil de una nación debido a una separación territorial. Fue una confrontación entre los bloques democrático y comunista, y además, entre Dios y Satanás. Hay un significado divino en el hecho de que muchas naciones (16), a las cuales no les incumbía directamente este conflicto, luchaban en la Guerra de Corea, así ayudando y participando en la providencia de la restauración.

En cuarto luger, la nación a la cual viene el Señor debe establecer un fundamento nacional para la providencia de la restauración. Para llegar a ser la nación para recibir al Mesías, Corea tiene que establecer un fundamento nacional de separación de Satanás, tal como lo hicieron Israel y los primeros cristianos. Los israelitas tenían que realizar la condición de separación de Satanás a través de su sufrimiento durante cuatrocientos años en Egipto, el cual representaba al mundo satánico. El segundo Israel estableció la condición para la separación de Satanás por medio de la persecución que padeció bajo el Imperio Romano durante casi cuatro siglos; el Imperio Romano también representaba al mundo satánico.

De modo semejante, en el tiempo de la Segunda Venida, para separarse de Satanás, Corea ha tenido que sufrir en manos de una nación del lado satánico. En este caso, la nación en el lado satánico era Japón, la cual durante cuarenta años sometió a Corea a un tormento inimaginable en nombre del Tratado de Protección de Eulsa. Japón privó a Corea de sus derechos diplomáticos y de su soberanía nacional desde el año 1905 hasta el año 1945, cuando Japón fue derrotado en la segunda guerra mundial. Durante este período, la gente de Corea estuvo completamente privada de su libertad por Japón; innumerables personas fueron encarceladas y asesinadas, padeciendo toda clase de persecución. A partir de la anexión de Corea por Japón en el año 1910, la persecución al cristianismo, el cual constituía el fundamento del movimiento coreano para la independencia, demostró una crueldad sin antecedentes similares. Mientras que el resto del cristianismo estaba distrutando de su libertad alrededor del mundo, la nación de Corea, con los cristianos al frente, sufrió extremadamente, y así pagó la indemnización nacional que la calificó como la nación que recibiría al Mesías.

En quinto lugar, esta nación debe tener una historia de profecía pertinente a la Segunda Venida del Mesías. ¿Cómo podría Dios enviar a Su querido hijo en silencio? Ciertamente El revelaría su venida a todos aquéllos en la tierra que estuvieran preparados espiritualmente. Con toda seguridad, Dios les entregaría las buenas noticias y les haría prepararse para recibir a Su hijo, el Mesías. Así como los israelitas sabían a través de los profetas que el Mesías vendría como un rey y que les salvaría, la gente de Corea ha esperado un rey de rectitud. Por quinientos años, Corea ha tenido una fuerte expectativa mesiánica como resultado del Chung-Gam-Nok, un libro de profecías. Este tipo de pensamiento mesiánico es bastante característico de la gente de Corea, y lo tenía aun antes de recibir los beneficios de la providencia de Dios de la salvación a través de Jesús. Muchos clérigos y laicos, dotados espiritualmente, han recibido revelaciones específicas acerca de la Segunda Venida del Señor en Corea, y mucha gente profundamente religiosa ha tenido la revelación de que Corea será el centro de la salvación mundial.

La realización de la providencia de Dios de la restauración es principalmente enfocada en la restauración de la humanidad, y luego en la restauración del ambiente del reino de los cielos. Dios ha trabajado a través de la religión para restaurar a la humanidad, y ha desarrollado civilizaciones para restaurar el ambiente del reino de los cielos. El ha trabajado para crear la cultura y la civilización óptimas para la Segunda Venida. La Segunda Venida traerá la armonía entre la religión y la ciencia, entre los aspectos espirituales y los aspectos materiales de la civilización, y entre el Oriente y el Occidente. Todo será combinado en armonía, dando origen a la nueva cultura del "Diosismo".

Dios entrenó a la gente de Corea durante cinco mil años para que tuviera una fe y un amor profundos, y sobre esta base, la nación de Corea recibió el cristianismo. Dios envió el cristianismo a la gente de Corea como Su preparación final para que ellos recibieran al Señor de la Segunda Venida, e hizo de Corea el representante mundial del cristianismo.

Durante mucho tiempo, la península coreana era un área escondida del Oriente, pero la cultura occidental, después de llegar al resto del Oriente, finalmente llegó a aquella tierra. Corea, aunque es una nación pequeña, consistentemente ha tenido un papel significativo en la historia moderna, como si fuera el núcleo de las principales tendencias políticas internacionales.

La era de Jesús y la era actual desde el punto de vista de los ciclos históricos

La era de Jesús y el tiempo de la Segunda Venida son edades paralelas, o ciclos históricos providenciales. Así, la providencia de Dios para la Segunda Venida, la cual es centrada en el cristianismo, es semejante a aquélla para el tiempo de Jesús.

Primero, consideremos estas dos eras desde el punto de vista de la nación central de la providencia. El plan de Dios era que Su providencia se expandiera desde Jesús hasta la nación de Israel, desde Israel hasta Roma, y desde Roma hasta el resto del mundo. Dado que la religión central en el tiempo de la Segunda Venida es el cristianismo, y que el tercer Israel es Corea, entonces, ¿cuál nación estaría en la posición del Imperio Romano? La Roma para el tiempo actual es la nación que Dios ha desarrollado como la nación principal del mundo, basada en el cristianismo. Por más de docientos años, los Estados Unidos han sido preparados por Dios para realizar la meta de la Segunda Venida. Consecuentemente, la relación entre Corea y los Estados Unidos en nuestro tiempo es semejante a la relación que existía entre Israel y Roma en el tiempo de Jesús.

Segundo, comparemos al cristianismo actual con el judaísmo del tiempo de Jesús. En el tiempo de Jesús, el judaísmo de Israel estaba vinculado con la autoridad de los sacerdotes y con los ritos del templo. Su vida espiritual estaba corrompida, porque los líderes religiosos se habían olvidado de la piedad tradicional que había pasado de Abraham a Jacob, Moisés y los profetas. Su relación con Dios se había hecho una mera formalidad, y por lo tanto, Jesús criticó muchas veces su fe sin substancia (Mateo 23:1-39).

Por la misma razón, los cristianos de hoy deben arrepentirse, porque también el cristianismo ha perdido su contenido y en muchos casos se ha hecho, sencillamente, una formalidad. Comparando la pasión y la fe de la iglesia primitiva con la fe del cristianismo actual, podemos decir que la iglesia de hoy se ha hecho demasiado formal, alejándose en gran parte del propósito original de la fe. Mucha gente se considera cristiana, pero en realidad está viviendo una vida muy distante de las enseñanzas de Jesús.

Así como Jesús empleó todo su esfuerzo para reformar al judaísmo corrupto de su tiempo, en la Segunda Venida, el Señor también reformará fundamentalmente al cristianismo. Lo hará una iglesia verdadera que reverencia a Dios e inspirará a los cristianos a vivir según la voluntad de Dios y a practicar las enseñanzas de Jesús.

En tiempos de Jesús, el judaísmo no reconoció su verdadero valor. Los líderes judíos, no haciendo caso de la voluntad de Dios ni de la reforma que Jesús traía, lo persiguieron. De igual manera, en la Segunda Venida, las nuevas enseñanzas y la actividad reformadora de Cristo serán opuestas por los creyentes quienes rehusarán hacer el esfuerzo para reformar el cristianismo, y por la iglesia, la cual estará demasiado vinculada con su autoridad y con sus ritos tradicionales.

En tiempos de Jesús, las palabras del Mesías no fueron recibidas por los líderes del judaísmo, sino por los judíos simples, de clase baja, y por los gentiles quienes deseaban profundamente una vida espiritual, o quienes sentían remordimiento de conciencia. De igual manera, en el tiempo de la Segunda Venida, los laicos que están esforzándose por vivir según la palabra de Dios, o aun los no cristianos, podrán ser los primeros en aceptar las enseñanzas de Cristo, en lugar de los líderes del cristianismo. Por este motivo, Jesús, con tristeza, dijo que en la fiesta de bodas que él prepararía, aquéllos que disfrutarían de ella, en vez de los invitados, podrían ser aquéllos llamados por casualidad de la calle (Mateo 22:8-10).

La gente del tiempo de Jesús nació para llevar una vida de significado providencial, porque ellos deberían servir al Mesías y ayudarlo a realizar su voluntad. Tenían una responsabilidad histórica, porque vivían en el tiempo más importante de la historia providencial. Del mismo modo, toda la gente de hoy, y especialmente los cristianos, tienen la responsabilidad histórica de servir al Señor y de establecer un mundo que es la realización del ideal de Dios para la creación. Vivimos en un tiempo que es distinto de cualquier otro desde el comienzo de la historia.

En la Segunda Venida, Cristo proclamará la voluntad de Dios que debe ser realizada en la tierra, y educará a la gente para llevarla a cabo. La gente de fe verdadera debe buscarlo y servirlo, siguiendo la voluntad de Dios que será revelada por él. La Biblia dice que, al enterarse del nacimiento del Mesías, la ciudad de Jerusalén se sobresaltó y estaba en conmoción (Mateo 2:3). Pero ¿hubo alguien que se preocupara por Jesús cuando era niño, o que públicamente le apoyara después que él comenzó su misión? Escuchando humildemente la voz de nuestra mente original, preguntemos por el anuncio acerca del Mesías. Calmando nuestra mente, prestemos atención a las noticias de esperanza que anuncian la nueva era.